lunes, 21 de noviembre de 2011

SECRETOS DE UN ALUMNO Y UN PROFESOR

NO ME AGUANTE DE PUBLICAR ESTE FIC... ES MUUUUY LARGO PERO SERA UNO DE LOS QUE MAS ME GUSTAN DE JUNJOU.... CONTIENE LAS 3 PAREJAS DE LA SERIE, PERO COMO PROTAGONISTA A .... NOWAKI Y HIROKI...

Encargo sorpresa

Nowaki se dejó caer en el sofá de la sala y se hundió entre los almohadones. Encendió la televisión. En la pantalla apareció una reportera anunciando que la ola de calor que había azotado a la ciudad en la última semana se extendería por varios días más.
El ojiazul suspiró y se pasó una mano por la frente empapada en sudor. Hacía demasiado calor…
Siguió aplastado en el sillón unos minutos más, cambiando los canales con rapidez buscando algo que lo distrajera del calor agobiante.
Mientras estaba en eso, un par de largas y doradas piernas pasaron por enfrente de la pantalla, capturando toda su atención.
Nowaki siguió a esas dos piernas desnudas con la vista, hasta que en dueño de éstas entró en la cocina.
“Guau…” Nowaki apagó la televisión y se puso de pie de un salto “Esa sí que es una buena distracción…”.

* * * * * * *

Hiroki, que también estaba sufriendo los efectos del calor, buscó un vaso de vidrio apenas entró en la cocina.
Sediento, abrió la nevera y buscó una jarra con agua helada. Cuando estaba acabando de servirse, sintió que lo abrazaban por detrás:
_ ¿¡Pero qué demonios…?!
_ Hiro-san… _ronroneó Nowaki en su oído_ Y yo que pensé que no podía hacer más calor…
Hiroki intentó apartarlo, sin éxito:
_ ¡No me abraces, estás todo pegajoso! _protestó.
_ Y tú llevas sólo unos bóxers blancos y una playera Hiro-san… _le recordó.
_ ¡Maldito mocoso! No puedo andar liviano de ropa en mi propia casa, porque tú ya estás pensando en cosas innecesarias… _se quejó.
Nowaki no escuchó sus quejas y deslizó una mano debajo de la playera blanca:
_ Mmmm… Hiro-san… _susurró en su oído_ No te resistas, sé que lo deseas…
_ ¡Oye! N-nowaki… _el castaño se retorció un poco cuando le acarició un pezón_ A-ahora mismo estoy ocupado… organizando mis libros…
_ Eso podemos hacerlo más tarde…
_ ¿No tienes nada importante que hacer? ¿Estudiar por ejemplo…?
_ Oh sí, seguro… _el más alto lo giró y apresó su cintura_ Ayúdame a estudiar anatomía Hiro-san… ¡Hay…!
Hiroki le vació sobre la cabeza el jarrón de agua fría. Nowaki lo soltó al instante:
_ Con eso debe bastar para que se te pase el calor… _comentó el castaño con aire triunfal.
_ ¡Hiro-san! _Nowaki se pasó las manos por la cara. Estaba totalmente empapado y los cubitos de hielo se le habían metido entre la ropa_ ¿Por qué lo hiciste, Hiro-san…?
_ Para recordarte que nadie se mete entre el Demonio Kamijou y sus libros… _dijo saliendo de la cocina_ Seca el agua del piso antes de irte…

* * * * * * *
Cuando iba de camino hacia dónde había dejado los libros que iba a organizar, se detuvo frente a la puerta. Había un sobre marrón que habían tirado bajo ésta, que recogió luego de beber otro sorbo de agua.
“Debe ser la cuenta de la luz…” pensó. Dejó el vaso de agua a un lado y rompió el papel marrón del sobre.
Cuando lo abrió, se encontró dentro varias hojas escritas a mano y un CD. Reconoció la letra de Akihiko al instante.
“Ya…” pensó “es un manuscrito de Akihiko…”.
¿Por qué le dejaría un manuscrito a él?
Hacía unos años Akihiko le pedía que leyera sus manuscritos para tener su opinión. Pero no en el presente, ya que tenía a sus propios editores para que se encargaran de eso. Su opinión ya no era necesaria… ¿O sí…?
Bueno, no estaría nada mal leerla de todas formas; cuando finalizara con su trabajo de organizar libros…
_ ¡Hey…! _Nowaki lo abrazó por detrás otra vez_ ¡Nowaki! ¡¿Quieres que te tire agua fría encima otra vez o qué te pasa?!
_ No sirvió de nada el agua fría Hiro-san… _anunció y lo alzó en brazos.
Aún estaba empapado y el cabello mojado le caía desordenado sobre la frente.
_ ¡Oye! ¡Bájame! _Hiroki dejó caer el sobre.
_ Nada de eso Hiro-san… _se rió_ Tomemos una ducha juntos…
El castaño comenzó a golpearlo y patalear:
_ ¡Nowaki, te lo advierto! ¡Bájame mocoso…!!! ¡Bájame!!!!

* * * * * * *

Por la noche…

Hiroki se despertó más o menos a la hora de la cena. Levantó la cabeza, algo aturdido. El ventilador de techo estaba a todo lo que daba y él se sentía todo pegajoso, aunque la temperatura había bajado un poco para esa hora.
Volvió a recostarse entre las almohadas desparramadas escandalosamente contra la cabecera de la cama y se cubrió un poco con las sábanas. Estaba totalmente desnudo y se sonrojó un poco al recordar la tarde de pasión que había compartido con el ojiazul. Comenzaron en el baño y habían seguido en la cama. Suspiró envidiando la inagotable energía de Nowaki…
“Maldito mocoso…” dijo en su mente.
Nowaki a esa hora ya estaría en el hospital, así que por la noche estaría solo…
Se levantó y se dio una larga ducha. Cuando fue a la cocina encontró una nota del más alto:
“Hiro-san, me fui al hospital. Dejé tu comida en el microondas.
Posdata: esta tarde estuviste increíble. Te quiero. Nowaki.”

Sonrojado, estrujó la nota y la dejó a un lado. ¿Por qué tenía que ser así de directo?
_ Es un idiota… _dijo en voz alta.
Pero su turbación desapareció al abrir el microondas. Nowaki se había molestado en cocinar para él antes de irse, mientras él dormía…
Suspiró. Nunca lo admitiría; pero adoraba esos gestos de Nowaki…

* * * * * *

Cuando hubo terminado de organizar los libros que había dejado en la tarde, Hiroki recogió el sobre marrón y se sentó en el sofá con una taza de té.
_ Veamos qué tenemos aquí…
Le dio un sorbo a su té y comenzó a leer:


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Red-92
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#4 · Publicado por Red-92, el 18 de Noviembre de 2009 a las 11:37
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“Los dos hombres caminaron a lo largo del pasillo de aquella lujosa casa. Conversaban animadamente, y detrás de ellos caminaba un jovencito de cabello castaño y lacio.
…ste iba erguido, con la frente en alto y cargaba un enorme libro bajo el brazo derecho.
Tenía puesta una levita muy al cuerpo, color marrón y una camisa con muchos volados en las mangas y el cuello. No participaba de la conversación, sin embargo, escuchaba atentamente:
_ Hiroki es todo un prodigio… _dijo uno de los hombres refiriéndose al joven_ Con 15 años ya les ha dado clases de literatura a más niños de los que puedes imaginar…
_ No lo dudo… _sonrió el otro hombre_ Me han hablado mucho de ti Hiroki… _le dijo al castaño, quien asintió pero no hizo ningún comentario al respecto. Ni siquiera sonrió.
_ Creo que deberías considerarlo, es muy estricto y será un buen profesor para Nowaki… _insistió el otro.
_ No lo sé… Nowaki ha logrado ahuyentar a todos los profesores que traigo… ¡No duran ni una semana! Y todos eran mayores que Hiroki, temo que Nowaki sea demasiado para el chico…
_ Ningún alumno es demasiado para mí… _intervino por fin el joven de pelo castaño. Lo afirmó con una certeza tal que dejó boquiabierto a su interlocutor.
_ Vaya, me gusta tu actitud Hiroki. Eres muy valiente pero debo advertírtelo, Nowaki es terrible y puede resultar un verdadero dolor de cabeza cuando se lo propone…
_ Si usted me lo permite seré su profesor. Lo disciplinaré como es debido…
El padre de Hiroki sonreía complacido. Era un hombre muy estricto y así había criado a su hijo: disciplinado y obstinado.
Si lograba obtener para Hiroki la recomendación de aquel hombre de la nobleza, su hijo sería aún más reconocido como profesor;
_ ¿Aún no está convencido…? _preguntó.
_ ¡Claro que sí…! _miró a Hiroki, sonriente_ Me han convencido, haremos esto: Hiroki puedes ser el profesor de Nowaki durante 1 mes. Si no sales corriendo, estarás contratado…
_ Eso no pasará… _afirmó solemnemente el joven profesor.
_ ¿Cuántos años tiene su hijo…? _preguntó el padre de Hiroki cuando reanudaron la marcha.
_ Nowaki no es hijo mío… _respondió el otro hombre_ Enviudé joven y me volví a casar con una mujer viuda también, pero que ya tenía un hijo de su esposo anterior. Ella me pidió que Nowaki llevara mi apellido; va a cumplir 11 años el mes próximo…
_ Es un poco joven para ser tan terrible como usted afirma…
_ Pero lo es… Ha estado así desde que su madre murió y la verdad ya no sé que hacer con él. Soy un hombre ocupado, cuanto más pronto encuentre un profesor que se ocupe de él más feliz estaré…
_ Comprendo. Tiene una casa muy hermosa Señor Kusama…
Los dos hombres y Hiroki siguieron avanzando y recorriendo la casa; sin percatarse del niño de ojos azules que los observaba desde atrás de un cortinado.
¿Con qué lo disciplinarían como es debido? Ya verían todos ellos… Sobre todo ese nuevo profesor que su padrastro había conseguido.
Saldría corriendo en medio de una semana seguramente, como todos los demás…
*-*-*-*-*-*-*-*
Hiroki pudo constatar con el tiempo que Nowaki era tal como lo había descrito su padrastro hacía unos días…
El niño era pequeño, flacucho y tenía el cabello oscuro. También tenía unos enormes ojos azules, muy bonitos de verdad...
“Es una lástima que sea tan desobediente y malo en literatura…” pensó Hiroki mientras entraba a la biblioteca, donde por lo general le daba sus clases a Nowaki.
Allí no sólo encontró a su alumno sino también a dos niños más. Una niñita pelirroja llamada Ahikawa y un niño rubio, Tsumori:
_ Son mis amigos… _explicó Nowaki_ Vinieron de visita…
_ Está bien, si quieren pueden quedarse cerca mientras te aprendes las lecciones… _Hiroki se sentó y abrió su libro. Una araña gigantesca le saltó al rostro_ ¡Haaa…!
El castaño dio un salto hasta el techo e intentó despegársela de la cara de un manotazo. La araña de juguete cayó sobre el piso mientras los tres niños se reían a coro.
Hiroki la recogió con una vena en la cabeza:
_ ¿De quién ha sido la idea…? _preguntó mirando a los tres niños que se quedaron repentinamente callados, asustados ante la mirada asesina del profesor_ ¿De quién es ésta araña…?
Ninguno de los tres niños contestó. Nowaki estaba muy satisfecho con su broma, había resultado muy divertido…
O eso pensó hasta que Hiroki abrió el cajón de su escritorio y sacó una tijera:
_ ¿No es de ninguno de los tres…? Si es así… _levantó la araña en el aire y la cortó en pedacitos con la tijera_ Adivina, adivinador… ¿En cuántos trozos corté la araña…?
Nowaki observó su nueva y costosa araña de juguete echa un montoncito sobre el escritorio:
_ No te salió tan bien la broma ¿eh, Nowaki? _le susurró el niño rubio.
El alumno y el profesor se miraron a los ojos. Nowaki comprendió que le costaría trabajo ahuyentar al profesor Kamijou y que éste estaba decidido a domarlo sea como fuere. Estaba decidido. Aquello era la guerra…

*-*-*-*-*-*
“…ste mocoso va aprender por las buenas o por las malas…” pensó Hiroki en su segunda semana como profesor de Nowaki.
El niño le había jugado toda clase de bromas desde que había llegado: desordenar sus libros, hacerle muecas cuando estaba de espaldas escribiendo en la pizarra, pegamento en su silla y una variedad impresionante de bichos de juguete. Esa mañana había encontrado una cucaracha de goma en la ensalada que estaba comiendo…
Lo peor del caso es que nunca podía culpárselo, Nowaki siempre se las arreglaba para que nunca quedaran evidencias en su contra y con poner ojitos tristes todo el mundo le creía.
Por eso todos los profesores no habían durado. Además nunca hacía su tarea y se quejaba continuamente de las lecciones. Era un pésimo alumno no importaba que le explicara mil veces las mismas cosas, que lo golpeara o que le arrojara lo que tuviese a mano cuando no prestaba atención...
“Ya Hiroki…” se repitió mentalmente “debes calmarte, un crío no te va a vencer… tú puedes con esto…”.
Estaba decidido a obtener la recomendación del señor Kusama, así sería más reconocido como profesor a pesar de lo joven que era. Podría darle clases hasta a jóvenes príncipes si se esmeraba… Además, tendría una paga muy buena cada mes…
Mientras pensaba en todo esto se dirigía hacia su habitación a descansar un poco. Cuando pasó delante de la cocina de la casa alcanzó a ver a Nowaki que se metía adentro.
“¡Otra vez ese mocoso está pensando en burlarse de mí!” pensó frunciendo el seño “lo dejé estudiando en la biblioteca hace un momento, debe haberse escapado por una ventana…”.
A paso decidido se acercó a la puerta pero una de las cocineras le salió al paso:
_ ¿Se le ofrece algo…? _preguntó mientras se secaba las manos con un trapo.
_ Busco a mi alumno, se está escondiendo en la cocina…
_ ¿Nowaki? No lo hemos visto en todo el día… No está aquí…
_ ¡Pero si acabo de verlo entrar! _protestó el castaño. De sobra sabía que las cocineras eran cómplices del niño; siempre las veía besando a Nowaki, pellizcándole las mejillas y obsequiándole pedazos de pastel y dulces cada vez que éste se aparecía en la cocina.
_ No le hemos visto, disculpe… _dijo firmemente la mujer.
_ ¿Puedo preguntarle por qué lo defiende de esa forma? Es solo un mocoso malcriado…
_ Nowaki es un buen niño, es usted quien no lo comprende… Tengo trabajos que hacer…
La cocinera le cerró la puerta en la cara sin darle más explicaciones.
Rojo de la ira, Hiroki se marchó a su habitación y cerró dando un portazo.
*-*-*-*-*-*
Semanas después, cuando sólo faltaba un día para que un mes se cumpliera, tanto alumno como profesor estaban empezando a agotarse…
Ninguno de los dos se daba por vencido, pero Nowaki ya estaba empezando a asustarse de lo mucho que había durado ése profesor;
_ No importa lo que haga… _le contó a sus amigos esa tarde mientras trepaba un árbol_ El sólo me da más tareas y las bromas se me están acabando…
_ Ese profesor está más loco que todos los otros juntos… _afirmó Tsumori desde el suelo_ Nunca te desharás de él no importa lo que intentes…
Akihawa estaba muy concentrada en su libro de cuentos de hadas, pero también aportó su opinión:
_ No has intentado pedirle disculpas y portarte bien todavía… _le recordó a Nowaki.
_ ¿Estás loca? _protestó Tsumori_ Nowaki nunca hará eso… Yo opino que le hagamos algo realmente… ¡Ya sé…!
Tsumori se trepó hasta la rama en la que Nowaki estaba sentado y se lo dijo en secreto;
_ ¡Es una broma estupenda! _festejó Nowaki.
_ Lo sé… _se enorgulleció el rubio_ Si eso no basta para hacerlo correr entonces nada lo hará…

*-*-*-*-*-*
La tarde siguiente, Hiroki salió al patio y contempló el hermoso jardín de la casa. Respiró el aire puro y fresco y escogió el árbol de siempre para sentarse.
Abrió su libro y se dispuso a leer tranquilamente, ignorando que sobre su cabeza se balanceaba un balde lleno de tinta azul…
Nowaki lo observaba desde atrás de un arbusto, oculto junto con Tsumori y Akikawa, quien no dejaba de repetirles a los otros dos que era mala idea la broma.
La mano de Nowaki sostenía una cuerda que en un extremo estaba anudada al balde, solo tenía que tirar y el contenido del balde le caería directamente en la cabeza a su profesor:
_ ¿Están listos…? _preguntó a sus amigos.
_ ¡Sí! ¡Hazlo! _lo animó el rubio.
_ ¡No quiero ver…! _la niñita se tapó la cara con las manos.
_ A la cuenta de tres… _dijo Nowaki_ Uno… Dos… ¡Tres! _jaló la cuerda.
El balde no se cayó.
_ ¿Y bien? ¿Qué ocurrió? _preguntó Tsumori.
Nowaki tiró de la cuerda varias veces más, sin resultados.
_ La cuerda se atoró en una rama… _dedujo.
_ ¿Y ahora…? _se preguntó el rubio.
_ Voy a ir a soltarla… _Nowaki se levantó del suelo_ Cuando te dé la señal, tira de la cuerda Tsumori…
El ojiazul salió de su escondite y se acercó de puntillas al árbol por la parte de atrás. Hiroki estaba tan concentrado en su libro que no lo vio.
Nowaki se trepó al árbol y desanudó la cuerda. Le dio la señal a Tsumori.
Nada…
El niño comprobó con nerviosismo que era el balde el que se había atascado entre dos ramas. Tragó saliva y se aferró a la rama en la que el balde se hallaba suspendido.
Valía la pena arriesgarse, pensó, o sino Hiroki sería su profesor definitivo…
Cuando estaba por alcanzarlo, la rama se quebró y Nowaki se fue al suelo:
_ ¡Haaa…!!! _gritó aterrizando en el regazo del profesor.
El balde por fin se desprendió y se cayó. Golpeó a Hiroki en la cabeza pero el contenido se derramó sobre la cabeza de Nowaki.
_ ¿¡Pero qué demonios…?! _Hiroki tardó en reaccionar de la sorpresa, hasta que vio su libro cubierto de tinta azul y se puso hecho una furia.
Se levantó de un salto, tirando a Nowaki en el suelo y tomó el libro. Lo hojeó rápidamente. Todas las páginas se habían manchado:
_ ¡Maldito mocoso!!! _gritó y le dio una bofetada_ ¡Arruinaste uno de mis mejores libros!! ¡Ahora verás!!!
Levantó a Nowaki del suelo, tomándolo con brusquedad de uno de los brazos y lo arrastró hasta la casa:
_ ¡Auch! ¡Pare, me lastima!!! _alcanzó a quejarse.
_ ¡Cállate!!! _abrió la puerta de la habitación del niño y entró. Lo arrojó sobre la cama_ ¡Vas a quedarte aquí mientras hablo con el Señor Kusama! ¡Estoy harto de ti y de tus juegos! ¡No sabes lo que te espera mocoso malcriado!
_ ¡Deje de llamarme de esa manera!! _le gritó Nowaki con la tinta chorreándole por la cara y las orejas_ ¡Para todos aquí es fácil decir que soy un malcriado y un desobediente! ¡Siempre mandando a profesores que se encarguen de mí porque a nadie le importo!!!
Nowaki se echó a llorar y las lágrimas se mezclaron con la tinta;
_ Extraño a mi mamá… _sollozó ocultando la cara en la almohada.
Hiroki se quedó de piedra al verlo llorar y estuvo un par de minutos parado allí como tonto, viendo llorar a Nowaki.
De repente toda su ira se desinflaba… ¿Qué era aquello…? ¿Desde cuándo lo conmovía que uno de sus alumnos llorara…?
Se sentía mal por Nowaki pero… debía ser estricto. No podía ablandarse ahora que por fin había visto a Nowaki jugarle una broma con sus propios ojos y podía acusarlo.
Salió de la habitación y cerró la puerta a sus espaldas.
Cuando llegó hasta donde estaba el señor Kusama, éste lo recibió muy feliz:
_ ¡Hiroki! _lo saludó_ Qué bueno verte, justo iba a buscarte para discutir sobre si te quedarás o no… ¡Has aguantado un mes entero! ¡Debes estar cansado de Nowaki!
_ Bueno, yo… _tartamudeó_ En realidad vine a decirle algo sobre el niño…
_ ¿De qué se trata? ¿Ha vuelto a hacer una travesura o algo? Si es así lo castigaré severamente…
_ Comprendo… Emmm…
“¿Por qué estoy dudando…?” se preguntó “¿Acaso siento pena por Nowaki…?”.
Miró por encima de su hombro, hacia la puerta y descubrió que Nowaki estaba parado allí observando la escena. Parecía un animalito asustado...
“Me ha seguido…” pensó.
_ ¿Y bien…? _se impacientó el otro hombre.
_ Quería decirle que Nowaki se ha portado muy bien conmigo… Es un excelente alumno… _mintió_ Estaré muy contento si me deja seguir siendo su profesor…
_ Vaya, vaya… _el señor Kusama se acarició el mentón_ Debo admitir que estoy sorprendido… _sonrió_ ¡Son muy buenas noticias! ¡Te aseguro que me has quitado un peso de encima Hiroki!
El señor Kusama se deshizo en halagos y le entregó a Hiroki su primera paga.
El joven profesor le agradeció y se retiró. Nowaki ya no estaba en la puerta cuando se marchó, había desaparecido…
“¿Por qué lo hice…?” pensó mientras caminaba hacia su habitación “¿por qué…?”
Nunca antes había actuado así.
Hiroki se sentó en el borde de su cama.
¿Por qué venía a hacerlo ahora? Y más con Nowaki que era un mocoso travieso que no hacía más que sacarlo de sus casillas… y tenía la certeza de que seguiría haciéndolo ahora que había quedado como su profesor definitivo…
En eso estaba pensando cuando alguien golpeó a su puerta:
_ Adelante… _dijo, ausente.
La puerta se abrió y Nowaki entró en la habitación. Aún tenía la cabeza y el rostro llenos de tinta:
_ Profesor… _el niño avanzó hacia él luego de cerrar la puerta.
_ Qué quieres…
Nowaki se quedó viéndolo, aun sin acercarse demasiado, desconfiando:
_ ¿Por qué no me delató…? _preguntó_ Creí que iba a pedir que me castigaran… ¿Por qué no lo hizo?
_ No lo sé… _admitió el castaño mirándose los pies_ Creo que pensé… que debería darte otra oportunidad…
Nowaki abrió grandes sus lindos ojos azules;
_ ¿De verdad fue por eso…? _pestañeó sorprendido, sin poder creer lo que estaba oyendo.
Hiroki frunció el seño y lo miró con expresión severa:
_ ¡Pues claro!, si fuera sólo por la paga no valdría la pena porque es pésima en comparación a todo lo que he tenido que soportar junto a ti este último mes… _gruñó.
Los ojitos de Nowaki se llenaron de lágrimas otra vez, y Hiroki lo notó;
_ Oh no! No empieces a llorar de nuevo por favor… _le rogó_ Sino tendré que…
El profesor se quedó mudo cuando Nowaki acortó la distancia entre ambos y se arrojó en sus brazos.
Lo abrazó con todas sus fuerzas, rodeándole el cuello con sus manos:
_ ¡Gracias! ¡Gracias, profesor! _exclamó ocultando su carita mojada entre los muchos volados de la camisa de Hiroki_ Le prometo que de ahora en adelante me portaré bien… Seré bueno…
Hiroki estaba tan sorprendido por la situación que no reparó en que su camisa se estaba manchando de azul oscuro y lágrimas. Acarició con una mano dudosa el cabello del niño, duro por la tinta seca:
_ Nunca antes un niño me había abrazado… _confesó en voz baja.
_ ¿Nunca…? _Nowaki levantó la cabeza y lo observó_ ¿Por qué…?
_ Supongo que todos mis alumnos me tienen miedo… _suspiró.
_ Pues yo ya no le temeré más, profesor… _prometió_ Si usted deja de ser tan gruñón y estricto…
_ ¡Yo no soy gruñón…! _comenzó a protestar pero Nowaki lo abrazó de nuevo, sin darle tiempo a decir más nada. Sonrió_ Eres un mocoso afortunado… Ven, vamos a lavarte esa cosa azul…

*-*-*-*-*-*
Minutos después…
Hiroki movió la toalla con energía sobre la cabeza de Nowaki. Cuando la retiró observó el cabello húmedo, pero sin rastros de tinta y suspiró aliviado:
_ Menos mal… _comenzó a secar el cabello con más calma_ Pensé que no saldría… O iba a tener que afeitarte la cabeza...
Nowaki sonrió ante lo cómica que se veía la idea de estar calvo. Hiroki se arrodilló frente a él;
_ ¿Extrañas mucho a tu madre, Nowaki…? _le preguntó.
El niño asintió mirándose los pies:
_ Pienso en ella todo el tiempo… _susurró.
El castaño le acarició una mejilla y procedió a quitarle la ropa manchada de tinta. Estaba en ello cuando reparó en las manos de Nowaki, y se quedó un rato viéndolas: eran manos grandotas para la edad del chico, y tenían dedos muy largos…
_ ¿Qué pasa? _se inquietó Nowaki.
_ Tienes unas manos estupendas para tocar el piano… _comentó_ ¿Te gustaría aprender…?
_ ¡Sí!

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#5 · Publicado por Red-92, el 18 de Noviembre de 2009 a las 11:38
*-*-*-*-*-*
Y así fue como Nowaki y Hiroki fueron por fin profesor y alumno…
Hiroki comenzó a ser menos estricto y a poner atención en el aprendizaje de Nowaki, a explicarle las lecciones con más calma, y empezar por las cosas fáciles en vez de creer que todos podían ir a su ritmo.
A todo esto se sumaron las clases de piano, en las que Nowaki progresaba como si fuera un profesional. Demostró tener un gran talento para la música, cosa que complació mucho a su padrastro, que aumentó la paga de Hiroki.
Cuando el joven profesor quiso darse cuenta, se había convertido en la compañía permanente de su alumno: todo el tiempo andaban juntos. Y no es que le desagradara. Para nada; exceptuando las ocasiones en que debía correr tras él para que se comiera sus verduras o tomara la medicina cuando estaba enfermo, Nowaki era una compañía agradable: jugaba cerca de él cuando se sentaba en algún lado a leer, o estudiaban y comían juntos, incluso lo arropaba en la noche y esperaba a que se durmiera.
Nowaki también experimentó un cambio importante de un día para el otro: las bromas desaparecieron por completo (aunque seguía conservando los insectos de juguete como recuerdo), se volvió aplicado y obediente y muy dócil. Todo lo que Hiroki le dijera lo hacía sin protestar. Sólo le interesaba estar cerca de su profesor y las únicas ocasiones en que se separaba de él eran cuando sus amigos venían de visita, puesto que no simpatizaban demasiado con que un adulto participara de los juegos.
Cuando el señor Kusama hizo correr la voz de que su hijastro había cambiado y ahora era dócil y obediente otros profesores se presentaron y fueron contratados ya que Nowaki debía saber algo más que literatura y piano. Sin embargo todos estaban a cargo y bajo la mirada atenta de Hiroki: ¡pobre del profesor que se pasara de la raya o le diera tarea de más a su Nowaki!!!
*-*-*-*-*-*

Hiroki también visitaba a sus padres una vez al mes. Sus ausencias duraban sólo un par de días pero aún así los días que no pasaba con Nowaki le parecían extrañamente aburridos, sin emoción. Y de Nowaki ni hablar, el niño volvía de repente a los berrinches y a sus antiguos métodos de llamar la atención: las bromas a los nuevos profesores.
Tanto disfrutaban profesor y alumno estando juntos que el tiempo se les fue volando y ninguno de los dos se dio cuenta de ello. Hiroki sólo se percató en una de sus visitas a su casa, cuando su padre le anunció que ya habían pasado dos años:
_ Ya has pasado suficiente tiempo con ese niño, Hiroki… _le dijo_ Tienes recomendaciones suficientes como para trabajar el resto de tu vida…
_ No quiero dejar a mi alumno tan pronto. _repuso el castaño.
_ ¿Dos años te parece pronto? ¿Cuánto tiempo más quieres estar allá…?
_ No lo sé… Los que sean necesarios, disfruto mucho mi trabajo con Nowaki…
_ Hiroki, mira, domaste al hijo de Kusama ¡tienes ofertas de trabajo esperándote por todos lados!
_ Te agradecería que no usaras el término “domar” con Nowaki. _le corrigió con el seño fruncido_ Es un niño, no un animal…
_ No me levantes la voz, jovencito… _le advirtió su padre_ Piénsalo, si sigues perdiendo el tiempo con ése niño esas ofertas las tomará otro profesor. Así que decide, ¿no querías ser un bien pagado y respetado profesor?
_ Tal vez… Ya no quiero eso con el mismo afán que antes… _suspiró Hiroki. Luego levantó la cabeza, decidido_ No voy a dejar a mi alumno…
_ Testarudo, ¡¡arruinarás tu carrera por encariñarte demasiado con ése mocoso!!!
_ ¡No te atrevas a llamarlo así!!! _le gritó.
_ ¡Si no renuncias en un mes, ya no vuelvas por aquí! _le advirtió a los gritos_ ¡Eres un ingrato! ¡Tanta educación que invertí en ti para que me pagues de esa forma!!
El joven se quedó pasmado, quieto en su lugar un momento. Luego no vaciló, tomó su enorme y pesada maleta y se encaminó hacia la puerta:
_ Entonces creo que no nos volveremos a ver… _dijo de espaldas.
En silencio, salió y cerró la puerta tras él.
*-*-*-*-*-*

_ ¡Profesor! ¡Profesor! _Nowaki corrió hacia él y lo abrazó_ ¡Ha vuelto, por fin!
Hiroki le acarició el cabello oscuro, sonriendo. Notó que los abrazos de bienvenida de Nowaki, que al principio le llegaban a la cintura, eran cada vez más arriba: los brazos de su alumno ahora le rodeaban el pecho. Nowaki estaba creciendo…
El ojiazul enseguida le notó muy callado:
_ ¿Qué le pasa? _preguntó apoyando el mentón sobre su pecho para observarlo_ ¿No le agrada verme profesor…?
_ No digas tonterías… _se arrodilló frente a él_ Te extrañé mucho, mocoso…
Otra vez lo abrazó y Hiroki lo despeinó con otra caricia:
_ Sólo estoy algo cansado por el viaje… _dijo el castaño_ Vayamos al jardín ¿quieres…?

*-*-*-*-*-*

Cuando se hubo sentado en los pies de su árbol favorito y Nowaki estuvo sobre su rama favorita, el joven profesor le contó la verdad a su alumno…
_ ¿No volverá a ver a sus padres, profesor…?
_ Supongo que no… _respondió_ Ni tampoco volveré a mi pueblo…
_ ¿No extrañará a nadie…? ¿A sus amigos?
Hiroki lo pensó un momento. Buscó en su mente alguna cara que le provocara nostalgia, algún conocido al que lamentara no volver a ver. Pensó en ese novio con el que había terminado al comenzar a enseñarle a Nowaki. Nada.
_ Creo que no. No tengo muchos amigos que digamos… _suspiró.
Nowaki no hizo más preguntas. En silencio bajó del árbol de un salto.
_ Deja de bajarte de ese forma de los árboles, vas a romperte la cabeza uno de estos días… _Hiroki lo sermoneaba un poco de vez en cuando para recordarse que era su profesor.
_ Perdón, no lo haré más…
El ojiazul se sentó a su lado y apoyó la cabeza en su hombro. Hiroki le acarició el cabello oscuro:
_ ¿Sabes algo, Nowaki? Cuando uno crece, ve a la gente con todos sus defectos… _dijo_ Yo creía saber lo que quería, pero me di cuenta que ser un profesor reconocido era el sueño de mi padre, no el mío… Debo descubrir qué es lo que yo realmente quiero…
Nowaki lo miró, sonriéndole:
_ Hasta que lo descubra, puede quedarse aquí conmigo si lo desea… _le propuso.
Hiroki lo despeinó;
_ ¿Cómo voy a irme? ¡Aún faltan muchas lecciones que darte…!
Ambos se rieron. Nowaki sacó un anillo de su ropa:
_ Esto es un regalo para usted profesor… _dijo.
_ ¿De dónde lo has sacado? _Hiroki observó el hermoso anillo de plata con una enorme piedra en el centro.
_ Era de mi mamá… _Nowaki miró el anillo con afecto_ Es lo único que me queda de ella…
_ ¿Y quieres regalármelo…? _frunció el seño_ Nowaki, cómo crees que puedo aceptarlo…
_ Tómelo… _el ojiazul le puso el anillo en la mano_ Es usted quien cuida de mí ahora, se lo merece más que nadie…
El joven profesor miró el anillo que descansaba en su palma. Sonrió y suspiró, feliz:
_ Gracias, Nowaki…
Nowaki recostó la cabeza en su regazo, y Hiroki siguió despeinándole el cabello con los dedos. Observó a su alumno y por primera vez desde que había peleado con sus padres se sintió aliviado y tranquilo.
Si era por Nowaki… Entonces sí que había valido la pena...
*-*-*-*-*-*
Meses después…
_ ¿Nowaki ya estás listo…? _Hiroki tocó a la puerta de la habitación_ ¡Apresúrate! ¡Te están esperando!
_ ¡Ya voy! ¡Ya voy! _se quejó el niño. Al fin salió de la habitación vestido con un elegante traje de gala hecho a su medida.
Hiroki se divirtió pensando en que parecía el muñeco de un pastel. Seguramente en cuanto saliera a tocar el piano delante de todas ésas personas, las invitadas se volverían locas por él.
_ Tienes mal el cuello… _el profesor se arrodilló y acomodó los volados del cuello_ ¿Te peinaste?
_ Sí.
_ ¿Practicaste?
_ Sí.
_ ¿Tienes ropa interior limpia?
_ ¿Qué…?
_ Bien. Ya estás listo, Nowaki… Vámonos…
_ Profesor, estoy muy nervioso… _confesó Nowaki_ ¿Qué tal si no les gusto?
_ No digas tonterías, les vas a encantar: te ves muy bien con este traje y sabes tocar el piano de maravilla. ¿Qué podría salir mal?
_ Está bien… Lo haré…
Profesor y alumno se fueron hasta donde estaban los invitados del Señor Kusama. Al ver entrar a Nowaki se oyeron murmullos de las damas allí presentes sobre lo lindo y adorable que se veía.
Hiroki le dio una palmadita en el hombro y dejó que se ubicara frente al piano. Cuando comenzó a tocar el instrumento se hizo un silencio total en la sala, nadie podía creer que un niño pequeño tocara tan bien…
Cuando se acabó el concierto todos aplaudieron de buena gana y Nowaki tuvo que desfilar a través de una interminable fila de señoras que querían besarlo y pellizcarle las mejillas;
_ ¡Profesor! ¡Profesor! _exclamó cuando al fin llegó donde Hiroki_ ¡Les gusté! ¡Lo hice bien!!!
_ Sí, lo vi… Felicidades… _Hiroki se arrodilló frente a él y sacó su pañuelo de bolsillo para limpiarle el rostro_ Tienes la cara llena de lápiz labial…
_ ¿A usted le gustó lo que toqué…?
_ Claro que sí… _sonrió y fingió estar un poco molesto_ Ya me superaste en el piano, mocoso… Tienes mucho talento…
Su joven alumno le rodeó el cuello con los brazos y lo estrechó con fuerza:
_ Le dediqué todas las canciones a usted, profesor… _le dijo.
Hiroki le acarició el cabello, conmovido;
_ Ven, te llevaré a tu habitación para que duermas… _lo tomó de la mano y caminó con él_ Es muy tarde para que un niño como tú esté despierto…
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Red-92
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#6 · Publicado por Red-92, el 18 de Noviembre de 2009 a las 11:40
Hiroki dejó de leer un momento y se frotó los ojos. La historia estaba entretenida;
_ Me alegra que no sea una novela BL… _dijo en voz alta.
Que raro que Akihiko escribiera sobre personajes que se llamen “Nowaki” y “Hiroki” y no fuera una novela romántica. Sino, reaccionaría como la última vez que quiso intentar meterlo en una de esas novelas…*
En fin… Miró el reloj en la pared. Las dos de la mañana.
No podía leer hasta tan tarde, tenía trabajo mañana temprano...
Pasó algunas hojas rápidamente. Se detuvo en una parte que le llamó la atención. Se titulaba “el primer beso de Nowaki”. La curiosidad le picó automáticamente y se permitió leer un poco más:
_ Veamos… Cumpleaños número 14 de Nowaki… _leyó en voz alta_ Profesor y alumno salen a pasear al bosque. Hiroki se sienta a los pies de un árbol a leer y se queda dormido… _leyó algunos renglones más_ ¿¡Nowaki aprovecha para dar su primer beso?!

¿Qué demonios era eso???? ¿Entonces sí se trataba de una novela BL???

Pasó varias páginas más y leyó rápidamente:

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“Años después…
Nowaki se encontraba tocando una pieza en el piano. Sus dedos se deslizaban hábilmente sobre las teclas de marfil. Había logrado componer algunas canciones él solo, y tocar de memoria las canciones que se habían puesto de moda.
Hiroki lo observaba de lejos, mientras apilaba sus libros sobre la mesa de la biblioteca; pensando en que extrañaría leer con la música del piano de fondo.
Finalmente Nowaki acabó de ejecutar la pieza y lo observó:
_ ¿Estuvo bien…? _preguntó con una sonrisa.
El castaño lo observó un momento antes de responder. Trató de encontrar algo en el rostro de Nowaki que se pareciera a aquel niño flacucho y desalineado con el que había peleado hasta el cansancio la primera vez que llegó a esa casa. Y encontró muy poco…
Nada quedaba ya de su pobre estatura ni de sus brazos esqueléticos que trepaban árboles: Nowaki se había transformado en un hombre grandote, de hombros anchos y brazos fuertes a los que ya no les hacía ninguna gracia trepar unos insignificantes árboles. Su voz había cambiado para transformarse en la voz de un hombre.
Lo único que quedaba de ése niño era el cabello oscuro y abundante, que despeinaba con los dedos cuando le acariciaba la cabeza; el azul imposible de sus ojos y su sonrisa…
_ ¿Profesor…? _Nowaki lo trajo a la tierra nuevamente.
_ Sí, claro… Tocaste bien… _volvió la atención a sus libros otra vez_ Mejor imposible…
Nowaki se levantó y se acercó a él;
_ ¿En qué pensaba cuando me miraba? _preguntó, sonriente.
_ En nada… _suspiró. Pero seguía sintiendo la mirada azul aun clavada sobre él_ Pensaba en puras tonterías… _dijo por fin.
_ Comprendo… _Nowaki contempló los libros apilados y listos para empacarse y su sonrisa desapareció_ Profesor, ¿de verdad piensa irse…?
_ Ya no hace falta que me llames profesor, Nowaki… _le respondió dándole la espalda para recoger una enciclopedia_ Y sí, debo marcharme. Ya no necesitas más a un profesor…
_ Que todos los demás profesores se hayan ido no quiere decir que usted también…
_ Nowaki… _lo interrumpió_ Hace un mes cumpliste 19; eres prácticamente un adulto… _miró el suelo_ No me necesitas más, simplemente me he quedado aquí más tiempo del necesario…
Se quedaron en silencio. Hiroki seguía reuniendo sus libros y Nowaki lo observaba sin decir nada. No quería volverse a mirar al ojiazul; no quería arriesgarse a que notara lo triste que estaba…
Si él que era un adulto hecho y derecho no tomaba las riendas del asunto y hacía lo correcto, Nowaki no lo haría tampoco.
_ Hiro-san… _dijo por fin el más alto_ Podría llamarlo así de ahora en adelante… ¿Le agrada?
El castaño se encogió de hombros:
_ Llámame como quieras, de ahora en más sólo me escribirás cartas… _contestó. Al mirar sobre su hombro vio que el ojiazul le extendía un pequeño envoltorio_ ¿Um…? ¿Para mí…?
_ Sí…
_ No es mi cumpleaños… _bromeó mientras rompía el envoltorio.
_ Lo sé. Tal vez me ayude a convencerlo de que se quede… _repuso Nowaki.
Hiroki se quedó boquiabierto. Dentro del paquete había un costoso reloj de bolsillo. Tenía forma de esos simpáticos insectos comúnmente llamados “Mariquitas”, con lunares y todo; y cuando se le presionaban las antenas las alas se apartaban y se podía ver el reloj. Era todo de plata con incrustaciones de brillantes.
_ Nowaki… _sostuvo el refinado obsequio en su palma_ Debió haber costado una fortuna…
_ No quería uno de esos aburridos relojes de bolsillos dorados y redondos… …ste es especial… _con lentitud abrazó por detrás a Hiroki_ Como usted…
Hiroki vió los fuertes brazos de Nowaki cruzarse delante de su pecho, impidiéndole escapar. Sintió que lo jalaba hacia él, sin que pudiera poner resistencia alguna;
_ No se vaya, profesor… _susurró el ojiazul en su oído.
_ Pero… _Hiroki se retorció un poco entre sus brazos_ Nowaki, ¿para qué voy a quedarme…?
_ Podría quedarse para mí… Lo quiero, profesor…
_ ¿Q-qué estás diciendo…? _Hiroki se puso rojo e intentó apartarse pero sólo conseguía que Nowaki lo apretara más y más contra su duro pecho.
Los brazos fuertes de Nowaki lo mantuvieron prisionero en su lugar, haciendo que comenzara a desesperarse. De repente se sentía pequeño y vulnerable, expuesto a lo que Nowaki quisiera hacerle…
Extrañamente, ésa idea lejos de asustarlo, sólo provocó que un extraño calor surgiera en su estómago y se extendiera en forma de cosquilleo por todo su cuerpo:
_ Nowaki… _gimió, sintiéndose indefenso_ Déjame ir, no es muy de hombres abrazarse así… _le advirtió_ Mmmm… Nowaki…
La boca del más alto había descendido sobre la fina piel de su nuca, comenzando a besarlo y acariciarlo con los labios;
_ No… Mmm… _Hiroki tembló suavemente cuando toda su piel se erizó de placer. Aquello no podía estar sucediéndole a él: su alumno, cuatro años menor que él por cierto, lo tenía prisionero de sus besos_ Espera… No podemos…
Muy pronto las palabras dejaron de fluir a medida que la mente del profesor quedaba en blanco. Nowaki extendía sobre su cuello suaves y tentadores besos, despertándole todas las terminaciones nerviosas de su piel y acelerándole el pulso.
Más tarde cuando apartó un poco la tela de su camisa, descubriendo un hombro suave y dorado, Hiroki sintió que las piernas le temblaban al sentir allí también sus besos y la caricia tibia de sus labios. Cerró los ojos y se retorció un poco mientras el último ápice de fuerza de voluntad lo abandonaba...
El castaño hizo a un lado la cabeza para descubrir mejor el cuello. Nowaki no perdió el tiempo y comenzó a rozar con los dientes la piel de su garganta mientras que sus brazos se apartaban de su prisionero para acariciarlo por todas partes…
Alguien llamó a la puerta en ése momento y tanto Nowaki como Hiroki dieron un salto hasta el techo. Tsumori apareció en el umbral de la puerta:
_ Hola, ¡espero no interrumpir ninguna lección de piano ni nada por el estilo! _saludó.
Nowaki se alejó del confundido profesor para abrazar a su querido amigo de la infancia;
_ ¿Qué estás haciendo aquí? _le preguntó.
_ He venido de visita… _dijo simplemente el rubio_ Profesor Kamijou, ¿cómo está? No pensé que seguiría aquí…
_ Hola, Tsumori… _le saludó con frialdad.
Los dos amigos salieron de la biblioteca al poco rato, dejando solo a Hiroki que aún trataba de controlar su respiración y aclarar sus pensamientos.
_ Qué me está pasando… _se preguntó en voz alta.
Recordó cómo se había sentido entre los brazos de Nowaki minutos atrás y se le erizó el cabello. ¿Por qué Nowaki actuaba de ésa forma? Peor, ¿por qué él mismo había actuado de ésa forma, dejándose llevar, quedándose allí parado…?
Eso no podía ser… ¿Un profesor que deseaba a su alumno…? ¡Dios Santo!
Debía tomar distancia cuanto antes…
“Debo de estar loco…” pensó con un suspiro.

*-*-*-*-*-*
En la noche…

Nowaki pinchó un poco de comida de su plato y se la llevó a la boca. …l, Hiroki y Tsumori se encontraban cenando en el enorme y elegante comedor. Su padrastro no se encontraba ya que estaba en medio de un viaje de negocios.
_ ¿Cómo está Aikawa…? _preguntó.
Tsumori sorbió un poco de vino de su copa:
_ Gracias al cielo, en una escuela para señoritas… _respondió_ Allí le enseñarán a comportarse con buenos modales y cumplir sus responsabilidades. Se la pasaba leyendo novelas románticas…
_ No tiene nada de malo apasionarse por la lectura… _oyó que protestaba Hiroki.
El ojiazul observó a Hiroki. Aquellas eran las primeras palabras que había pronunciado desde que se habían sentado a cenar.
Tsumori le sostuvo unos segundos la mirada al profesor. No le caía muy bien que lo contradijeran…
_ Como usted diga, profesor… _soltó y se limpió con una servilleta.
Siempre había notado que al castaño no le agradaba del todo Tsumori, era como si hubiese algo en él que no acababa de gustarle. Sin embargo nunca lo escuchó decir nada al respecto, seguramente porque sabía que él y el rubio eran buenos amigos…
_ No me imagino a Aikawa en una de ésas escuelas… _comentó para romper un poco el ambiente tenso que se había instalado_ Ella es muy alegre y divertida, y en ésos lugares sólo hay niñas consentidas y estiradas. Es todo muy aburrido…
Hiroki no dijo nada en absoluto. Tsumori se encogió de hombros y siguió comiendo. Nowaki suspiró dándose por vencido…
*-*-*-*-*-*

La cena transcurrió sin otros contratiempos y luego cada uno se retiró a su habitación.
Hiroki iba camino a la biblioteca a buscar un libro que había dejado por la mitad y pasó frente a la habitación de Nowaki, que tenía la puerta cerrada.
Pensó sin querer en lo que había pasado esa mañana en la biblioteca y se sonrojó un poco. ¿Qué hubiese pasado si Tsumori no lo hubiese interrumpido…?
_ Hiro-san… _oyó a sus espaldas.
Se volteó y descubrió a Nowaki mirándolo desde la puerta de su habitación con su dulce sonrisa;
_ ¿Te he despertado…? _preguntó sin saber qué mas decir.
_ No… Pero reconocí sus pasos… _se le acercó. Hiroki siguió parado en el mismo lugar_ Quería hablarle respecto de lo que pasó hoy…
Hiroki pestañeó rápidamente y apartó la mirada;
_ Preferiría no hablar de ello por el momento… _dijo.
_ Iba en serio lo que dije… _insistió el ojiazul_ No quiero que se vaya de mi lado… Lo quiero, Hiro-san…
Cuando intentó tomarle una mano entre las suyas, Hiroki se apartó con violencia:
_ ¿Qué pasa contigo??? _protestó_ ¿Por qué me dices éstas cosas tan raras? ¡Tú y yo somos profesor y alumno!
_ Usted ya no es más mi profesor, me lo dijo esta mañana… _repuso Nowaki, y hablaba totalmente en serio_ Además ya no lo quiero como un alumno a su profesor. Yo lo quiero aún más…
_ Quítate estas ideas de la cabeza, por favor… No sabes lo que estás diciendo…
Se preparó para irse, pero Nowaki lo detuvo colocando una mano en la pared:
_ Sí que lo sé… _afirmó.
_ ¿Cómo te atreves??? _golpeó el brazo de Nowaki e intentó pasar; pero no lo logró.
Nowaki lo tomó con ambas manos por la cintura y lo acercó con brusquedad hacia él. Cuando sus caras estuvieron al mismo nivel, el ojiazul aflojó las manos en su cintura y le habló con suavidad;
_ Por favor… No me rechaces, Hiro-san… _rogó y era la primera vez que lo tuteaba_ Te quiero… Por favor, quiéreme también…
Hiroki lo observó a los ojos y no pudo ignorar la sinceridad en ellos. Nowaki realmente sentía algo más por él…
Inconscientemente cerró los ojos y los apretó, sin saber que decir. Nowaki acercó su cara a la de él y le presionó los labios.
Hiroki se sorprendió al descubrir que él también ansiaba que lo besara. Aún dudando, separó un poco los labios y el más alto tomó su boca por completo en un beso dulce, lento.
Colocó una pierna entre las del profesor y afirmó los brazos en su cintura delgada, acercándolo a él para que la parte baja de sus cuerpos quedara en contacto.
Hiroki se atrevió a tocar sus hombros, y más tarde a acariciar su cabello oscuro y abundante con los dedos. Antes de que se diera cuenta el corazón comenzó a latirle más rápidamente y la sangre se calentaba a fuego lento en sus venas…
Cuando se separaron; el castaño respiró con fuerza, agitado y acalorado, y lo apartó con un empujón;
_ No puedo hacer esto, Nowaki… _gimió.
Y antes de darle tiempo a algo más, se alejó corriendo.

*-*-*-*-*-*
Tsumori lo esperaba en la puerta de su habitación. Todo lo que Hiroki deseaba en ése momento era encerrarse en su cuarto, pero allí estaba otro obstáculo de la noche tan agitada que estaba teniendo;
_ ¿Qué quieres, Tsumori…? _preguntó tratando de aparentar que estaba calmado.
_ Hablar con usted… _el rubio se cruzó de brazos y lo miró fijo_ He estado esperando la oportunidad de hacerlo… ¿De dónde viene?
_ De la biblioteca… _mintió rápidamente.
_ No es cierto… _Tsumori alzó las cejas_ Acabo de verlo con Nowaki…
Hiroki se quedó de piedra. ¿Acaso los había visto besándose?
Tsumori leyó la expresión en su cara y volvió a hablar:
_ La verdad es que también los vi hoy en la biblioteca… _contó_ ¿Ha pensado siquiera en las consecuencias de lo que está haciendo…?
El castaño no dijo nada. Tsumori frunció el seño y suspiró cerrando los ojos:
_ Escuche, quiero mucho a Nowaki… …l es mi amigo de toda la vida… _dijo_ No puedo permanecer indiferente mientras usted lo arrastra hacia el desastre…
_ Y-yo nunca… _balbuceó_ ¿Por qué dice eso…?
_ Piense un momento… Piense en todo lo que va a heredar de su padrastro: ésta casa, dinero, una buena posición en la sociedad… Luego lo espera conseguir una esposa y tener hijos… ¿Usted cree que puede darle todo eso? ¿Se imagina lo que pasaría si saliera a la luz lo que ustedes los supuestos “profesor y alumno” hacen…?
El rubio hablaba con una total frialdad, demasiada para un chico de su edad; pero había pintado un cuadro muy realista… Tenía que reconocerlo, Tsumori tenía toda la razón.
_ Nowaki no se da cuenta ahora… _prosiguió_ Cree que está enamorado de usted, pero sólo es una idea pasajera, no lo tome muy en serio. Ya el sólo hecho de que sean hombres es bastante extraño ¿no lo cree?
Silencio.
_ Lamento que suene cruel…
_ Comprendo… _suspiró el castaño_ Tienes razón…
_ No quiero que lo tome como algo personal entre usted y yo… _finalizó ya retirándose_ Confío en que hará lo mejor por Nowaki… Y se irá…
Tsumori se alejó por un pasillo. Antes de desaparecer, se volvió e hizo un último anuncio;
_ Si decide hacer lo correcto, nos veremos mañana al amanecer en el salón principal. Yo le conseguiré un transporte de confianza para que vaya a donde quiera…
_ Muy bien.
_ Buenas noches…
*-*-*-*-*-*
Hiroki entró a su habitación y tras cerrar la puerta correctamente se dejó caer en su cama como si fuera un muñeco roto.
¿Por qué las cosas iban tan rápido…? Esa mañana estaba haciendo tranquilamente su equipaje con la música del piano acompañándole y de repente se encontraba en ésa situación…
¿Cuáles serían las consecuencias de dejarse llevar y explorar ése deseo que comenzaba a sentir por Nowaki?
Tsumori las había enumerado bastante bien… y de forma por demás cruel.
Pero al fin y al cabo, tenía razón. Maldita sea. Tenía razón.
_ Nowaki… _suspiró_ Nowaki…
Se frotó la frente. De repente, las lágrimas se habían agolpado en sus ojos.
Si debía ser sincero consigo mismo, no quería dejar a Nowaki tan pronto…
Pero debía hacer lo correcto. Si se quedaba por más tiempo irremediablemente se dejaría llevar.
Se sentó en la cama. Observó las maletas a medio hacer…
_ Perdóname, Nowaki… _suspiró mientras se levantaba y buscaba entre sus cosas. Encontró papel y una pluma y escribió a toda velocidad_ Sé que esto nos dolerá a los dos… Pero me iré por tu bien…
*-*-*-*-*-*
Cuando terminó de escribir y las maletas estuvieron terminadas y cerradas correctamente era muy tarde.
Hiroki se pasó una mano por la frente. Nunca había empacado tan rápido antes…
Salió en silencio de la habitación para tomar un poco de aire.
Comenzó a caminar por toda la casa. Deambuló como si fuera un fantasma silencioso por las habitaciones.
Fue a la biblioteca y pasó las manos por los libros. Se sentó en el piano y acarició las teclas pensando en Nowaki, en sus manos de dedos largos moviéndose sobre el marfil, en sus ojos azules y su sonrisa…
De repente una lágrima se deslizó por su mejilla y antes de que se diera cuenta estaba llorando.
No quería dejar a Nowaki… ahora lo entendía…
Se levantó y fue hasta la habitación del ojiazul. Recordó las veces que de niño, había tenido que ir a dormir con él o revisar bajo su cama para convencerlo de que no había nada que temer.
Cuando su mano giró el picaporte descubrió que estaba temblando. Respiró hondo antes de empujar y abrir la puerta…


End Notes:
*Estuve viendo en you tube la primera vez que lo quiso meter en una novela gay =) de ahí lo molesto que está Hiroki jeje aquí guardé para encontrar el video, se los dejo aunque seguro ya lo han visto y llenaron de baba el teclado (como yo)
Junjou Egoist Manga Vol.1 Cap.4 Español

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Red-92
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#7 · Publicado por Red-92, el 18 de Noviembre de 2009 a las 11:41
*-*-*-*-*-*
Cuando entró en la habitación, ésta estaba totalmente oscura. La forma de los objetos se recortaba con un poco de luz de luna que entraba por la ventana y le daba justo en la cara a Nowaki.
Avanzó hacia él y a cada paso que daba se quitaba una prenda: primero se quitó la vieja levita color marrón, luego los zapatos y finalmente los pantalones. Apartó las sábanas y se metió en la amplia cama.
Apoyado sobre un codo, se tomó su tiempo para observar al más alto. Nowaki dormía boca arriba, con una mano sobre el pecho y la otra junto a su rostro. La luz de la luna le daba justo en la cara pero no parecía molestarle en lo más mínimo ya que dormía profundamente.
Hiroki acarició su rostro; tocó un mechón de cabello que caía sobre la frente, sus dedos se pasearon por su mejilla y el mentón.
Qué apuesto era… era difícil reconocer que el niño que había sido su pequeño y dulce alumno se hubiese transformado de repente en ése hombre tan grande… y atractivo.
En eso pensaba cuando advirtió que el ojiazul estaba despertando. Los ojos se le abrieron, perezosos, y se sobresaltó un poco al sentir una mano ajena sobre el rostro.
Hiroki pensó en decir algo al instante que lo calmara pero las palabras no salieron de su boca; además no fue necesario puesto que Nowaki lo reconoció aún antes de que se asomara un poco a la luz y pudiese ver su cara…
_ ¿Hiro-san…? _dijo y se despertó al instante. Acarició la mano que aún tenía en la mejilla y se incorporó_ ¿Qué hace aquí…?
_ No podía dormir… _respondió rápidamente. Cuando el ojiazul entrelazó los dedos de sus manos se le formó un nudo en la garganta y regresaron las ganas de llorar.
No dijo nada más por unos momentos, no quería que Nowaki lo viera llorando…
Ambos se quedaron en silencio unos segundos, Nowaki observándolo y él mismo tratando de no llorar. El más alto estiró su mano libre y le rozó el cabello;
_ Qué le ocurre… ¿Es por lo que hablé con usted hoy…? _preguntó_ Perdón por haberme comportado de forma tan impulsiva… Pero todo lo que le dije es cierto, Hiro-san…
El castaño negó con la cabeza y se inclinó. Nowaki llevó ambas manos hasta su rostro y acunó su cara:
_ Nowaki… _suspiró.
Cuando reparó en que sus caras estaban muy cerca otra vez, no se inquietó ni buscó apartarse. Sólo inclinó la cabeza hacia él buscando sus labios y esperó que volviera a besarlo.
Sabía que si se dejaba llevar y se entregaba a Nowaki ésa noche pagaría un precio muy caro: el precio de abrir una herida que no cerraría nunca y recordarlo por siempre…
Pero ya no importaba. Si iba a dejar a Nowaki por lo menos quería estar con él una sola vez, amarlo y despedirse para siempre.
El ojiazul lo estrechó contra él y no vaciló en responder a su tentador ofrecimiento. Lo besó con avidez, abrazó su cintura y suspiró, feliz, cuando los brazos del castaño le rodearon los hombros.
Hiroki se encargó de empujarlo para que volviera a recostarse y se subió sobre él. El ojiazul advirtió que no llevaba nada más que su camisa con muchos volados y la ropa interior:
_ Hiro-san… _comenzó a decir.
_ Shhh… No digas nada… _Hiroki se sentó sobre él_ …sta noche vuelvo a ser tu profesor… _susurró.
Nowaki acarició el cabello castaño y lacio que tanto le gustaba:
_ Gracias por venir, profesor… _susurró con una sonrisa y sus ojos azules brillaron_ Quería verlo…
Volvió a sentarse y aferró la cintura del castaño. Cuando sus bocas se unieron en un beso tierno, Hiroki lo abrazó con todas sus fuerzas. Sus dedos se enroscaron en el cabello oscuro y abundante;
_ Nowaki… _gimió en su oreja_ Tócame… Bésame… Hazlo, por favor…
Nowaki desprendió uno por uno los botones de la camisa y la abrió. La prenda se deslizó con el roce de una pluma por los hombros de Hiroki, descubriendo la piel dorada y cálida, ansiosa por sus besos.
Hiroki suspiró de placer cuando al fin sintió la boca del más alto besarle el cuello, los hombros, el pecho. La lengua de Nowaki trazaba pequeños círculos sobre la piel dorada, la tibia humedad de su boca dejaba un camino brillante a la luz de la luna.
Al fin se detuvo sobre uno de los rozados pezones y lo acarició suavemente con los labios. El castaño se mordió los labios y cerró los ojos con fuerza, mientras el tierno botoncito se endurecía y enroscó los dedos en los mechones de la nuca de Nowaki, tratando de acercarlo con desesperación hacia él.
Nowaki sonrió, complacido ante la señal de que estaba haciendo las cosas bien, y procedió a complacerlo lamiendo y succionando el pezón hasta hacerlo estremecerse de puro placer. Sus manos vagaron por la cintura, acarició los muslos desnudos y de inmediato sintió una punzada de excitación en el vientre…
Recordó las veces en que había soñado con hacerle el amor, pasar la noche entera entre sus brazos, pensando en cómo serían sus gemidos. Era casi increíble tenerlo allí ahora… y que fuese la realidad…
_ ¿En qué piensas…? _le preguntó Hiroki al advertir su expresión ausente.
Nowaki lo observó un momento antes de responder: el castaño estaba sonrojado, algunos mechones de pelo se habían adherido a su rostro a causa del sudor que hacía brillar su piel dorada…
_ Pensaba… _dijo mientras apartaba el cabello de su cara con los dedos_ En que sería terrible si esto fuese sólo un sueño…
Hiroki sonrió:
_ No es ningún sueño… _le aseguró antes de besarlo. De un tirón abrió la parte de arriba de la pijama de Nowaki y se la quitó. Se apretó contra él, sintió los músculos y los anchos hombros con las yemas de los dedos. Bajó por su abdomen, pasando por el pecho, los abdominales…
_ Ah… Hiro-san… _Nowaki profirió un gemido ronco cuando los dedos del castaño llegaron debajo de su ombligo.
_ Shhh… _Hiroki le besó el cuello con besos húmedos y tentadores, que no hicieron otra cosa que desesperar más al ojiazul_ Ya te dije que por ésta noche vuelves a ser mi alumno… _susurró.
Lo acarició con lentitud, sobre la tela del pijama. Podía sentir la urgencia en el cuerpo de Nowaki, y cómo se estremecía. Sonrió satisfecho cuando lo vio aferrar las sabanas y estrujarlas:
_ Hiro-san lo siento, pero no puedo más… _lo rodeó la cintura con un brazo y lo besó apasionadamente hasta quitarle el aliento_ Te necesito tanto que no quiero esperar más…
Los dos rodaron por la cama, abrazados, hasta que Nowaki quedó sobre él.
Sus grandes manos comenzaron a vagar por la cintura del profesor. Quitó la única prenda que lo cubría y la deslizó con deleite por sus largas y esbeltas piernas.
Hiroki, con el cabello alborotado contra las almohadas y su pecho que subía y bajaba agitadamente, le pareció un sueño hermoso. Una ilusión tan perfecta, tan sensual, con su dorada desnudez y el suave rubor en su cara…
_ Quiero conocer cada parte de su cuerpo, profesor… _susurró en su oído.
El castaño no prestó especial importancia a la frase, hasta que Nowaki comenzó a descender con lentitud por su cuerpo, acercándose a ése lugar de su anatomía.
Nowaki le besó el estómago, describió un círculo con la lengua en su ombligo, los mechones de cabello oscuro rozaron la suave piel por debajo de éste…
_ Nowaki… _Hiroki se incorporó sobre sus codos al sentirlo ubicarse entre sus piernas_ Para… No es… N-necesario…
El profesor comenzaba a tartamudear las palabras a medida que el ojiazul hacía caso omiso de sus palabras y le hacía sentir su cálida respiración en la parte interior de los muslos. Cuando le separó suavemente las piernas y su boca descendió para complacerlo las protestas de Hiroki se transformaron en sollozos de placer.
_ Nowaki… Mmm… Nowaki… N-no… _en vano trató de luchar contra el descontrol que le provocaban las osadas caricias de su alumno. Movido por la timidez intentó apartarse pero Nowaki le aferró las caderas y lo mantuvo en su lugar, continuando con su atrevida exploración pasando su lengua por todas sus partes más sensibles.
Finalmente no pudo contenerse más y el castaño se dejó caer sobre la cama, rindiéndose por completo ante esa boca que sólo le daba un exquisito placer.
Arqueó la espalda, se mordió los labios, susurraba y gemía…
Cuando estaba a punto de correrse, Nowaki soltó su cadera para acariciar sus glúteos y apartar la suave carne, descubriendo la rosada entrada. Concentró allí sus caricias, lamiendo juguetonamente y sin detenerse, haciendo que Hiroki se retorciera y aferrara las sábanas:
_ ¡Ahh! ¡Nowaki…! ¡Mmmm, no pares! _gimió alzando las caderas desesperadamente.
Su cabeza cayó de costado cuando el orgasmo lo sacudió, haciendo que todo su cuerpo temblara. Jadeó un momento intentando recuperarse, mientras los lacios mechones de pelo castaño le caían sobre la cara.
Nowaki los apartó uno por uno al inclinarse sobre él, y encontró al castaño con los ojos cerrados:
_ ¿Se encuentra bien, profesor…? _preguntó juguetonamente.
Hiroki asintió con los ojos aún cerrados;
_ ¿Dónde… dónde aprendiste a hacer eso…? _jadeó.
_ En las novelas románticas que le robé a Aikawa… _lo dijo con tanta despreocupación que Hiroki se rió y abrió los ojos para mirarlo.
Como aún tenía las manos a los costados de la cabeza no le fue difícil acariciar las mejillas del más alto. Acercó su rostro a él y lo besó dulcemente:
_ Profesor… Mi Hiro-san… _susurró Nowaki contra su boca_ Lo quiero tanto…
_ Y yo te quiero a ti… _Hiroki lo observó con su nariz pegada a la de él_ Mi alumno… Mi dulce Nowaki…
Ambos se recostaron sobre los almohadones, abrazados. La luna teñía de plata los cuerpos bañados en sudor;
_ Estás temblando… _observó el castaño.
_ Estoy algo nervioso por ésta parte… _confesó el más alto_ No quiero lastimarlo…
_ No lo harás… _le tomó la mano_ Deja que te ayude…
Comenzó a guiar la mano de Nowaki hacia el sur de su cuerpo. Separó las piernas a lo largo del cuerpo del más alto y cuando su mano estuvo ubicada correctamente empujó su dedo con el de él hasta que estuvo dentro.
Se pasó la lengua por los labios. Tocarse con la ayuda de Nowaki le resultaba especialmente sensual y delicioso…
Cuando Nowaki introdujo un segundo dedo el castaño retiró su mano y le rodeó los hombros:
_ Aprendes rápido… _ronroneó en su oído. Movió las caderas un poco, suspirando placenteramente ante el suave movimiento de los dedos.
Estaba sorprendido por la facilidad con la que su cuerpo se amoldaba a la intrusión. Gimió un poco cuando sintió otra vez que Nowaki hurgaba dentro de él, apretó los hombros del más alto y echó la cabeza hacia atrás, volviendo a suspirar.
Esa fue la señal para que Nowaki comenzara a mover su mano, introduciendo un tercer dedo. Antes de que el profesor se diera cuenta ya estaba acompañando los movimientos de Nowaki con las caderas, gimiendo su nombre:
_ Nowaki… Ahhh, sí… Sígue… _Nowaki arqueó los dedos y encontró su punto débil_ Mmmm… No pares, tócame más… A-ah, sí… Justo ahí…
Hiroki buscó su boca para besarlo hambrientamente. Quería más, mucho más;
_ Nowaki ya estoy listo… Ya puedes… _dijo entre gemidos.
El más alto retiró su mano y reemplazó sus dedos con su miembro, empujando suavemente;
_ Ahhh… Hiro-san… _apoyó los codos a los costados del profesor. Estaba tan caliente y delicioso_ E-eres increíble…
Cuando terminó de entrar en él, Hiroki ya suspiraba sin cesar. El castaño movió las caderas para sentirlo, frotándose contra su pecho.
_ Hazme tuyo, Nowaki… _gimió mientras sus piernas le rodeaban.
Y Nowaki obedeció todas y cada una de sus súplicas, haciéndole el amor hasta muy altas horas de la noche, embriagado en un completo éxtasis de placer. Estar así con su persona amada era morir una y mil veces… Llegar al paraíso y permanecer allí un largo rato…
Luego de muchas horas de amarse, los dos jóvenes sintieron por fin que ese fuego que los consumía se apagaba y se desplomaron satisfechos sobre las sábanas mientras el sueño los invadía.
Nowaki cerró los ojos con su cara oculta en el pecho de Hiroki. Sentía los latidos de su corazón resonando ahí dentro. Sonrió;
_ Lo quiero, Hiro-san… _susurró.
Hiroki sólo le acarició el cabello húmedo, ensortijando los mechones con sus dedos.
A medida que descendía de las nubes del placer, lo rodeaba la dura realidad. La realidad era que debía irse…
Una lágrima se deslizó silenciosamente por su mejilla y se fundió con las blancas sábanas.
“Nowaki… …sta será la última vez que te tendré así…” pensó mientras lo estrechaba contra su pecho. Oyó el ritmo de su respiración y supo que se había dormido.
“Lo siento…”
*-*-*-*-*-*
El sol se asomó en el horizonte cuando Hiroki bajó la escalinata del salón principal.
En la puerta lo esperaba Tsumori:
_ ¿Ya está listo? _le preguntó.
_ Sí…
_ ¿Nowaki no lo ha oído, verdad?
_ No. Está dormido… _el castaño se miró los pies.
_ Todas sus maletas están ya en el carruaje… _anunció_ He puesto a su disposición uno de mis mejores cocheros. Lo llevará adonde guste…
_ Gracias…
Hiroki sacó la carta de uno de sus bolsillos y la enrolló. Para sujetarla se quitó el anillo que llevaba en su mano, ése que Nowaki le había obsequiado cuando era pequeño, y lo colocó alrededor del papel;
_ ¿Puedes darle esto cuando yo ya esté lejos…? _le pidió al rubio, extendiendo el brazo hacia él.
_ Yo se la daré… Tiene mi palabra… _Tsumori tomó la carta y la guardó en uno de sus bolsillos_ Adiós, Profesor Kamijou…
*-*-*-*-*-*
El encargado de conducir el transporte le abrió la puerta a Hiroki y éste subió con una pequeña maleta en la mano.
Cuando la puerta se cerró se atrevió a mirar hacia la casa. …se lugar había sido su hogar durante muchos años… y ahora no sabía ni siquiera adónde ir.
Lo consolaba la idea de que había echo lo correcto, y era una idea a la que tendría que aferrarse durante el resto de su vida.
Pero si había echo lo correcto…
“Entonces, ¿por qué me pesa tanto el corazón…?” fue su pensamiento cuando el carruaje empezó a moverse.
*-*-*-*-*-*
Tsumori observó al castaño subir al carruaje y alejarse desde una ventana.
Sacó la carta de su bolsillo y luego de arrugarla la arrojó al fuego de la chimenea.
Sin embargo conservó el anillo, le serviría más adelante…
El rubio hizo un gesto con la cabeza y tres hombres salieron de la oscuridad por un costado de la habitación. Iban cubiertos con oscuras capas y tenían un aspecto peligroso;
_ Lo quiero muerto… _anunció Tsumori sin quitar la mirada de la ventana_ No quiero correr riesgos si decide volver; desháganse de él…
Los tres hombres salieron de la habitación uno por uno, dispuestos a cumplir las órdenes de su amo…

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Red-92
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#8 · Publicado por Red-92, el 18 de Noviembre de 2009 a las 11:44
*-*-*-*-*-*
Primero sintió una delicada caricia en su cabello lacio. Luego un beso suave en los labios acabó de despertarlo:
_ Hiro-san… Hiro-san… _lo llamó una dulce voz.
Hiroki entreabrió los ojos. La luz le molestó al instante, pero Nowaki acercó su cara a la de él para atajar el sol y de paso observarlo detenidamente.
Las hojas del borrador de Akihiko estaban desperdigadas por todo el suelo. Hiroki se desperezó;
_ Ummm… Nowaki… _le dolía el cuerpo por haber dormido en el sillón.
Nowaki le acarició el cabello dulcemente y le sonrió. Adoraba despertarlo con un beso, como a un bello durmiente…
Ya iba a besarlo otra vez cuando Hiroki se incorporó en el sillón bruscamente:
_ ¡¿Qué hora es?! _exclamó y miró el reloj de la cocina_ ¡Voy a llegar tardísimo, nunca había llegado tan tarde antes!!!
Intentó incorporarse y bajar los pies al suelo pero Nowaki lo detuvo;
_ ¿¡Qué estás haciendo?! _gritó, furioso_ ¿¡Y por qué no intentaste despertarme?!
_ Hiro-san, es realmente tarde… _repuso Nowaki con calma_ Ya llamé a tu trabajo para avisar que hoy no irías…
_ ¡Oh, no…! _Hiroki se dejó caer en el sillón y se tapó la cara con uno de los almohadones_ ¡Qué vergüenza! ¡Nunca antes me había dormido de ésta manera!
Nowaki sonrió;
_ No hay de qué avergonzarse Hiro-san, les dije que estabas enfermo… _comentó recogiendo las hojas tiradas sobre la mesilla_ Aunque estabas como muerto cuando yo llegué y no pude despertarte… ¿Qué es lo que te ha tenido despierto hasta tan tarde?
Hiroki le quitó las hojas antes de que se le ocurriera verlas con detalle:
_ Es el trabajo de un alumno… _mintió rápidamente_ Quería terminar de corregirlo cuanto antes…
Las guardó en el sobre donde habían llegado la hojas con expresión disgustada. Debía hablar urgente con Akihiko y luego de arrojarle uno o dos objetos pesados en la cara, le pediría algunas explicaciones…
Ya antes había intentado meterlo en una novela romántica, ¡bastaba descuidarse para que el muy idiota lo intentara de nuevo! ¡Ya vería Akihiko!
¿Pero por qué se la mandaba a él para que la leyera? Y además incompleta…
¿Sería por la simple diversión de hacerlo enojar…?
Nowaki acomodó la sábana con la que lo había cubierto;
_ ¿Te apetece comer algo? _ofreció_ Ya preparé el desayuno…
_ Creo que me quedaré en el sofá un rato más… _se cubrió la cara con la sábana_ Estoy muy molesto conmigo mismo…
_ Bien, entonces ¿puedo acompañarte? _Nowaki se las arregló para ubicarse junto a él y se estiró a su lado_ No te mortifiques, Hiro-san. Ahora podemos pasar la mañana juntos, y disfrutar de tu “enfermedad”…
Hiroki le respondió con un gruñido:
_ ¿No quieres empezar a comer sin mí…? Debes tener más hambre que yo…
El ojiazul lo abrazó y aspiró el perfume de su pelo.
_ Primero quiero una buena dosis de Hiro-san… _rió.

*-*-*-*-*-*
…sa misma tarde Hiroki tomó el bus que lo llevaría hasta el departamento de Akihiko.
Allí sacó la última hoja que le faltaba leer antes de que se quedara dormido en el sofá la noche anterior. Sólo tenía una carilla llena.
Había tratado de llamar a Akihiko a su casa para ver si se encontraría allí, pero como sólo le respondió un contestador se conformó con dejar un mensaje lleno de amenazas y palabrotas…
_ Veamos cómo termina ésta cosa… _murmuró estirando el papel.

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Días después…

Tsumori entró en la biblioteca con gesto atormentado. Nowaki al verlo, se levantó de la silla en que estaba de un salto. En su rostro ojeroso se adivinaban varias noches sin dormir por la preocupación y la ansiedad;
_ ¿Y bien? ¿Lo encontraron? _preguntó ansioso.
El rubio lo miró a los ojos, luego miró el suelo:
_ No. _respondió en voz apenas audible_ Y temo que ya no van a buscarlo…
_ ¿Qué? ¿Pero qué dices? _Nowaki lo sacudió por los hombros_ ¡Tienen orden mía de seguir buscándolo hasta que lo encuentren! ¡No pueden…!
_ Nowaki… _lo interrumpió el rubio_ Ya no van a buscarlo porque… él está…
_ ¿Qué…? ¿Qué…? ¡Dilo de una vez, Tsumori!
_ Está muerto, Nowaki… _dijo al fin_ Lo siento…
EL ojiazul sintió esas palabras como una bofetada. El color desapareció de su cara unos instantes. Seguía observando atónito al rubio, todavía sin poder creer lo que oía:
_ Mis hombres lo encontraron a un lado del camino, no muy lejos de aquí… _relató el rubio_ Creen que unos bandidos intentaron robarle y como se resistió se deshicieron de él… Esto es lo único que no le quitaron…
Tsumori le enseñó el anillo con la enorme piedra. Nowaki al ver el anillo se tambaleó hacia atrás como si le hubieran dado un golpe, a duras penas consiguió llegar hasta la silla, donde se desplomó.
_ No… No… _murmuró mirando el vacío_ No puede ser cierto… E-esto no puede estar pasando…
El rubio se acercó a él y lo rodeó con sus brazos;
_ Cuanto lo siento, Nowaki… _susurró_ Si no se hubiera ido de tu lado esto no le habría pasado. Ojala me hubiera dado cuenta antes de que pensaba marcharse…
Nowaki estalló en un llanto descontrolado mientras ocultaba el rostro en el pecho del rubio. Las lágrimas empaparon en apenas segundos la ropa de Tsumori;
_ Hiro-san… Por qué… _gimió mientras su corazón se partía en dos_ Hiro-san…
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Hiroki guardó la hoja en el sobre con una mueca;
_ Vaya… Esto no está bien… _murmuró en voz baja.
Si había algo que elogiarle a Akihiko en todo ése asunto, era que había creado al perfecto villano con la imagen del Senpai de Nowaki, claro que sí…
“¡Pero yo no le conté sobre el golpe que le di a ese Senpai con el bolso para que creara el villano de una historia!!!” pensó cruzándose de brazos.
¿Se terminaría allí la historia? ¿Qué pasaría con Nowaki? Es decir, con el Nowaki de la Historia…
Eso era otra cosa que le molestaba… Que su Nowaki también estaba mezclado en todo ese rollo. Y hasta sentía lástima por el personaje que llevaba su nombre. Qué tontería…
El bus se detuvo en el lugar indicado y Hiroki se bajó con el sobre bajo el brazo. Ingresó en el edificio y tomó el ascensor. Al bajar en el piso correcto y acercarse a la entrada del departamento observó que la puerta estaba abierta, y que se oía a una mujer gritando sola adentro.
Se asomó a la puerta y se quedó mirando a la mujer que hablaba y caminaba por todo el living de la casa del escritor;
_ ¿¡Cómo que de vacaciones?! ¡No puedes irte de vacaciones a la mitad de un trabajo! _pausa_ ¡Ni se te ocurra echarle la culpa a Misaki! ¡¿Qué dices?! ¡No te atrevas ni a pensarlo! ¿¡Y dónde pusiste el manuscrito?! ¿Se lo diste a quién…?
_ Disculpe… _Hiroki trato de llamar su atención_ Vengo a ver a Akihiko…
La mujer lo miró entre sorprendida y avergonzada de que la hubieran visto en medio de semejante estado de histeria. Era muy guapa, pelirroja y estaba vestida de manera muy coqueta.
_ ¿Es usted Hiroki Kamijou…? _preguntó.
_ Sí, soy yo… ¿Se encuentra Akihiko?
Akikawa hizo una mueca:
_ Hace segundos estaba hablando con él… me ha colgado…
_ ¿Y dónde está…?
_ Se ha ido de vacaciones a una playa, ¡en medio de un importante proyecto!
_ ¿Qué? ¡No puedo creerlo! _Hiroki se abstuvo de maldecir, aunque la mujer que tenía enfrente parecía tan dispuesta como él a dedicarle algunas groserías al escritor_ ¡Tenía que hablar con él urgente!!!
_ También yo… _suspiró la pelirroja sentándose_ Siéntese por favor. Una de las pocas cosas que conseguí que me dijera es que le dejó el trabajo a usted… ¿Sabe de qué está hablando?
_ Bueno, sí me dejó el manuscrito… _Hiroki le tendió el sobre_ Pensé que quería una opinión, pero está sin terminar…
_ ¡Es por eso que estoy tan alterada! _Akikawa tomó el manuscrito, feliz de que estuviera en buenas manos_ Akihiko debería terminar esto en el tiempo pactado, si no lo termina tendré grandes problemas… ¡Y juro que él también!!!
Akikawa preparó té para ambos y le contó brevemente su relación con el escritor, y por qué estaba tan preocupada. Akihiko siempre había hecho cosas como ésas, de escaparse y hacerla pasar malos ratos, pero siempre cumplía. Y ahora…
_ Al menos la mitad del manuscrito está a salvo… _miró con afecto el sobre_ No lo entiendo, parecía muy entusiasmado con el proyecto al principio…
_ ¿Qué pretenderá éste idiota…? _murmuró Hiroki luego de escuchar toda la historia_ Intentaré llamarlo desde mi celular, tal vez al ver que soy yo no me cuelgue…
Se apresuró a marcar los números en el celular y esperó…
_ ¿Hola…?
_ ¡Akihiko! ¿¡En dónde demonios estás?!
_ También me da gusto hablar contigo, Hiroki… _respondió el escritor con toda la calma del mundo_ En estos momentos conduzco hacia la playa; con ésta ola de calor a Misaki se le ocurrió que sería lindo tomarse unas vacaciones…
_ ¡Me refería a ir a la playa EN las vacaciones, Akihiko!!! _oyó que gritaba otra persona del otro lado de la línea_ ¡Tienes un trabajo que terminar y yo debo preparar un examen!!! ¡Alguien rescáteme de este idiotaaa!!!
Akihiko se cambió de mano el teléfono:
_ Ignora eso. Está molesto porque lo traje a la fuerza… _le dijo a Hiroki como su fuese el comentario más común_ Dime, ¿leíste ya la historia?
_ Akihiko, ¿qué pretendes? _le preguntó con los nervios de punta_ Dejando un trabajo por la mitad, escribiendo sobre Nowaki y sobre mí y además…
_ ¿La leíste sí o no? _se impacientó el de pelo gris_ Responde o cuelgo.
El castaño suspiró largamente antes de responder:
_ Sí… La leí.
_ Perfecto, a que es una historia espléndida ¿verdad?
_ ¡No lo es!! ¡Ya antes impedí que me pusieras en una novela romántica gay y lo impediré de nuevo!!!
_ ¿Y cómo harás eso…? Si tú vas a terminar de escribirla…
_ ¿¡Qué?!
_ Para eso te mandé el manuscrito… _explicó Akihiko_ Quiero que termines la historia siguiendo mis instrucciones. ¿Quién mejor para seguirla que alguien que ha leído todos mis manuscritos y conoce mi estilo…?
_ ¡Estás totalmente loco, o el fumar te ha matado todas las neuronas…! _Hiroki estaba horrorizado_ ¿Por qué estás tan seguro de que voy a hacerlo?
_ Porque si no lo terminas por mí no sólo perjudicarás a Akikawa, sino que además la terminaré yo en el futuro y no le cambiaré los nombres a los personajes. Seguirán siendo “Hiroki y Nowaki”…
_ ¡Pero…! _Hiroki ya no supo cómo discutirle_ Yo… Yo no soy un escritor… Nunca podría…
_ Confía, Hiroki… _lo animó Akihiko_ Sé que harás un excelente trabajo si te lo propones…
_ No tienes idea de cuánto te odio en éste momento…
_ Oyeme bien, tu primera instrucción es arreglártelas para que Hiroki se libre de los bandidos que Tsumori mandó tras él y llegue sano y salvo hasta un pequeño pueblo lejano._ Creí que ya estaba muerto...
_ Es todo una trampa de Tsumori para hacerle creer que estás muerto. Creí que te darías cuenta...
_ Uf… ¿No es más fácil dar por terminada la historia? Ya tienes un bonito y dramático final, como en Romeo y Julieta…
_ ¿Y que gane el villano? No me dan premios por dejar que el villano gane en las novelas… _repuso el de pelo gris_ Mira, puedes utilizar el recurso que quieras: un hada madrina, giros, poderes mágicos, lo que quieras. Sólo cumple mis instrucciones y te saldrá bien. Pídele ayuda a Akikawa también, ella conoce la historia…
_ ¿Ella ya la leyó???
_ Sí, controla todos mis manuscritos y me da su opinión… Le encantó la escena de cama especialmente…
_ ¡Akihiko, eres un…!
_ Debo colgar, estoy llegando al hotel… ¡Adiós!
Akihiko colgó dejando a Hiroki con la palabra en la boca. El castaño se desplomó sobre el sillón bajo la mirada ansiosa de Akikawa;
_ ¿Qué dijo…? _le preguntó ansiosa.
_ Quiere que yo… _tomó aire_ Termine la historia por él… Dice que yo sabré arreglármelas mejor que nadie…
_ ¿Y lo hará…?
_ No lo sé.
_ ¡Oh, hágalo por favor! _le pidió juntando las manos_ ¡Yo lo ayudaré en todo lo que pueda! ¡Hasta le pagaré! ¡Pero debemos terminar éste proyecto!
_ Tengo que pensarlo seriamente… _Hiroki se levantó_ Es tarde y debo regresar…

Akikawa decidió dejarlo marchar luego de pedirle su dirección y teléfono y que por favor volvieran a encontrarse. Lo observó alejarse y tomar el ascensor.
¿Sería ésa persona capaz de terminar el proyecto de Akihiko…?
Y lo que era más importante…
¿Aceptaría seguir escribiendo…?Hiroki abrió la computadora sobre sus rodillas, luego de sentarse en el sofá de la sala de profesores. Sobre la pequeña mesilla descansaba el almuerzo que Nowaki había preparado para él y un par de paquetes de cigarros que Miyagui había dejado olvidados.

El castaño sudaba tratando de encontrar una idea que le permitiera seguir con la historia, continuarla. Ya comenzaba a preocuparse porque ése fin de semana debía reunirse con Akikawa para controlar lo que había escrito… y la verdad era que no había escrito ni dos palabras pese a los miles de intentos…

¿Cómo se libraba un profesor de literatura de un grupo de bandidos sin armas, trucos o alguna intervención mágica…? (Porque había decidido no utilizar éste último recurso)

_ Hola corazoncito… ¿Estabas triste sin mi…? _saludó Miyagui desde la puerta y se sentó junto a él.

Hiroki se apresuró a cerrar el documento antes de que lo viera. Miyagui lo abrazó, con ánimo de molestarlo y hacerlo enojar:

_ ¿No estás feliz de verme?

_ Acabo de verlo hace veinte minutos… _gruñó_ ¡Suélteme de una vez ya le he dicho que no quiero que me abrace!!!

_ Yo siento como si hubieran sido años desde que no te tengo cerca… ¡El día se me hace eterno cuando no puedo admirar tu bello rostro! _recitó_ Ni tu extraordinario almuerzo…

_ Ni siquiera lo piense… _Hiroki tomó la bandejita que contenía la comida y empezó a comer delante del otro profesor, para torturarlo.

_ ¡O por favor Kamijou…! ¿No me convidas aunque sea con el arroz…?

_ No.

_ ¿Compartirás el postre conmigo?

_ Déjeme en paz.

_ Vamos, ¡por favor! Es mucha comida Kamijou, sabes que si comes de más te vas a poner gordito… _bromeó_ ¿Me lo cambias por mi ensalada de repollo?

_ ¿Te refieres a esa cosa mal cocinada…? No lo creo…

_ Ufff… Me rindo… _Miyagui se desplomó en el sillón y encendió un cigarrillo.

Luego de unos minutos en silencio, a Hiroki se le ocurrió una idea…

_ Sin embargo, usted podría ayudarme… Y yo podría darle una porción de mi almuerzo… _dijo.

_ ¿Humm? ¿De qué se trata?

_ Supongamos que alguien va por el bosque… Y otra persona mandó a tres bandidos para matarlo… ¿Cómo esperaría que se librara de los bandidos y llegara a salvo a su destino?

_ ¿Es un acertijo?

_ No exactamente… Pero si usted lo estuviera leyendo en un libro, ¿qué sospecharía que fuese a pasar?

_ Pues… ¿La persona a la que van a buscar los bandidos está armada?

_ No.

_ ¿Es peligrosa?

_ Cuando la hacen enojar… _comenzó a decir Hiroki_ Pero no es el caso…

_ O sea que estamos hablando de alguien inofensivo…

_ Más o menos…

_ Mmmm… ¿Qué tal si toma un camino diferente al que pensaba tomar al principio? Así despistaría a sus perseguidores…

_ No sé… La verdad es que no sabe que lo persiguen… Sería demasiada casualidad que tomara otro camino por su cuenta…

_ ¿Y esa persona es lindo/a?

_ ¿Qué? ¿Y eso qué tiene que ver?

_ Mucho, porque si estamos hablando de algo así como una doncella lo ideal es que su príncipe la rescate y la saque del problema…

_ Oh… Serviría pero… Su príncipe no puede rescatarla de momento…

_ ¿Y qué tal la ayuda de un nuevo personaje? Un amigo o un desconocido, da igual…

_ ¡Sí! ¡Eso podría funcionar!!! _se entusiasmó el castaño. En su mente las imágenes comenzaban a tomar forma rápidamente, una detrás de otra, en una secuencia que al fin encajaba.

_ ¿Soy brillante verdad? Anda, di que soy brillante… _sonrió Miyagui estirándose.

_ Ni lo sueñe… _rió Hiroki_ Pero gracias por su ayuda…

_ No olvides nuestra parte del trato…

Hiroki le cedió una parte de su almuerzo;

_ Ahora váyase, tengo que trabajar…

_ ¿Estás escribiendo una historia?

_ No… _gruñó_ Y qué le importa…

_ Anda Kamijou admítelo, estás trabajando en una historia, lo sé…

_ ¿Cómo está tan seguro de lo que dice? _Hiroki lo miró con el seño fruncido_ Más le vale que no me esté espiando…

_ No es eso pero, siempre que paso por aquí a la hora del almuerzo estás ahí sentado con la computadora en las piernas, mirando la pantalla y con el seño fruncido, igual que los escritores cuando no se les ocurre nada. ¿Es una historia de amor?

_ ¡Váyase de una vez! O le contaré a ese niño con el que sale sobre sus declaraciones de amor hacia mí…

_ ¿Cu-cuál niño? _se hizo el tonto Miyagui_ ¿De qué hablas Kamijou?

_ Usted no es el único aquí que puede espiar, Profesor… _le advirtió Hiroki.



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*-*-*-*-*-*

“Los tres hombres que Tsumori había enviado alcanzaron el carruaje donde viajaba Hiroki rápidamente. El conductor del carruaje era cómplice así que encontraron al profesor exactamente en el camino que habían acordado…

Cuando los bandidos le dieron alcance al carruaje los caballos que lo tiraban se asustaron y frenaron el paso, haciendo que la carreta se balanceara violentamente.

Uno de los hombres le dio una patada a la puerta y sacó al profesor, pese a que éste pataleaba y gritaba. Lo subió a su caballo y emprendió el recorrido a toda velocidad.

Los otros dos le dieron alcance minutos más tarde…

*-*-*-*-*-*-



_ ¿Había algo de valor en el carruaje? _preguntó uno de los hombres de Tsumori.

_ Nada, sólo libros… _respondió su compañero_ Veamos si él tiene algo…

_ ¡Suéltenme! ¡Aléjense de mí! _Hiroki se retorcía y le daba codazos al hombre que lo sujetaba, que tenía todo el rostro arañado.

_ ¡Apresúrense, no puedo tenerlo mucho tiempo quieto! _les  advirtió.

Revisaron las ropas de Hiroki y hallaron el reloj plateado que Nowaki le había obsequiado:

_ Pero qué tenemos aquí… _el bandido observó el reloj en la luz_ Esto valdrá sus buenas monedas…

_ ¡No! _Hiroki vió cómo guardaba entre sus ropas el único objeto que le quedaba de Nowaki_ ¡Devuélvamelo! ¡Por favor! ¡Les daré cualquier otra cosa! _ofreció desesperadamente.

El hombre que lo sujetaba vio agotada su paciencia y lo golpeó en la cabeza, cerca de la nuca. Hiroki se desplomó a sus pies con un quejido.

_ ¿Y ahora qué sigue? _preguntó el que tenía el reloj, observando al profesor.

_ Debemos acabar el trabajo… _dijo el bandido que tenía el rostro lastimado_ ¡El dinero que nos prometieron no vale la pena sólo por matarlo! ¡No llevaba nada de valor más que ese reloj y repartido entre los tres es muy poco dinero!

_ Sin mencionar que te arañó todo el rostro y que casi te arranca una oreja…

_ Yo conozco un lugar en donde podríamos venderlo… _propuso el que tenía el reloj_ Nos pagarían bien por él; y además tendríamos también el dinero por matarlo…

_ ¿No es un poco viejo ya para que a alguien le interese comprarlo como esclavo…?

_ No creo que importe… Mira ése cabello. Y su piel… Es buena mercancía… _dijo_ Además es imposible salir de ésos lugares una vez que se entra, nadie nos descubriría…

Los tres concordaron en que era un excelente negocio vender el indefenso profesor. El que había tenido la idea sería el encargado de llevarse a Hiroki, y los otros dos de ir a cobrar a Tsumori por su trabajo no realizado.

Luego de acordar en dónde reunirse se marcharon cada uno por su lado…

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++



Hiroki abrió los ojos lentamente. Estaba sentado contra un árbol, a un lado del camino. El dolor en su cabeza a causa del golpe y las manos atadas detrás de la espalda lo hicieron consiente de que aún estaba a merced de los ladrones; y lo invadió el miedo…

Con algo de esfuerzo logró ponerse en pie apoyando la espalda contra el árbol. De pronto oyó una voz;

_ Ahh… Veo que despertaste… _Hiroki reconoció la voz del bandido que le había quitado el reloj de Nowaki. Se acercaba a él llevando a su caballo de tiro_ Paramos un minuto para que mi caballo bebiera agua y te dejé un rato solo…

_ ¿A… a dónde me lleva…? _preguntó el castaño sintiendo el sudor frío en su espalda. El ladrón lo miraba de una forma nada tranquilizadora y lo que era peor, se estaba acercando a él…

_ No querrás saber…  _repuso el ladrón mientras se quitaba la capucha gris. Le tomó el mentón con una mano y observó su lindo rostro asustado_ Vaya… Sí que eres lindo…

_ ¡Suélteme! ¡Aléjese de mí! _estalló el profesor, preso del pánico.

El hombre lo tomó con rudeza entre sus brazos y lo pegó a él;

_ Creo que voy a divertirme un poco contigo antes de venderte… _murmuró contra su cuello de cisne. Hiroki sintió su lengua acariciándole debajo de la oreja y sollozó de desesperación_ Oh sí…

Hiroki se retorcía violentamente, gritaba pidiendo ayuda mientras el ladrón lo mantenía preso y lo tocaba por todas partes. Cuando comenzó a tironear su ropa sollozó y las lágrimas acudieron a sus ojos:

_ No… Por favor…

Trató de patearlo en una rodilla, pero el hombre sólo se rió. Era mucho más grande y fuerte que él; cuando trató de empujarlo el ladrón se rió nuevamente. Era una risa cruel...

“Por favor, por favor que alguien me ayude…” pensó.

Como si su deseo se cumpliera mágicamente, el hombre se quedó quieto un momento y luego cayó muerto a sus pies.

¿Muerto…? ¡No!

Había alguien parado detrás del ladrón, sosteniendo una pesada enciclopedia en alto.

_ ¿Se encuentra usted bien? Oí sus gritos de auxilio… _dijo.

Era alto y parecía algo mayor que Hiroki. Iba vestido muy elegante, tenía el cabello negro y los ojos color café.

Hiroki demoró un poco en reponerse del susto, por lo que sólo atinó a asentir lentamente con la cabeza. Su salvador procedió a desatarle las cuerdas y el castaño se frotó las muñecas, lastimadas de tanto forcejear:

_ Gracias… por salvarme… _dijo. Miró al ladrón_ ¿Cómo se acercó sin que lo oyera…?

_ Bueno, es que estaba tan concentrado en lo que hacía que no se hubiera dado cuenta aunque me hubiese acercado a caballo… No sabe ni qué lo golpeó…

_ Oh…  _Hiroki miró el pesado libro usado como arma y sonrió_ Muchas gracias de nuevo…

_ ¿No está muerto verdad…?

_ Eso no me importa para nada… _Hiroki se inclinó junto al ladrón y tanteó su ropa hasta dar con el reloj. Se lo quitó y lo apretó contra su pecho, sonriendo.

“Éste reloj es lo único que me queda…” pensó triste y a la vez aliviado de haberlo recuperado.

_ Por cierto, soy Miyagui… _el hombre que lo había rescatado extendió su mano.

Hiroki se la estrechó:

_ Kamijou Hiroki…

_ ¿Adónde se dirige usted Kamijou…? _preguntó.

_ ¿Yo? Pues… Asaltaron el carruaje donde yo viajaba… _se lamentó Hiroki, tratando de no contar el verdadero motivo de su viaje.

_ ¿Qué? ¿Eran más de uno?

_ Eran tres ladrones. No sé qué pasó con los otros dos… _dijo_ Lo peor de todo es que me  robaron todos mis libros… _se quejó.

_ Hay muchos libros adonde yo me dirijo… _propuso Miyagui y el castaño lo miró intrigado_ Voy a un pequeño pueblo cerca de aquí, me ofrecieron trabajo como profesor en una escuela… Y me dijeron que tienen una biblioteca bastante grande…

_ ¿Cree que tengan trabajo para mí? ¡También soy profesor!

_ Pues, hay que averiguarlo ¿no cree…? _le respondió con una sonrisa_ Venga conmigo, me aburro viajando solo aunque… ¿No se dirigía ya a un lugar antes de que le robaran?

_ No importa, en serio… Vámonos…

Hiroki tomó  “prestado” el caballo del bandido que aún yacía inconsciente el suelo y acompañó a Miyagui; sintiendo que al fin desde que había abandonado a Nowaki sentía un poco de consuelo... había encontrado un amigo…”

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Cuando terminó de trabajar y regresó por fin a su casa, Kamijuou Hiroki se sentía exhausto pero de alguna forma con un peso menos encima. La mayor parte del capítulo ya estaba medio cocinada…

Como de costumbre caminaba hasta el departamento que compartía con Nowaki, a paso rápido y constante y llevando su pesado portafolios en una mano.

Ahora sólo le quedaba relatar brevemente los años que el Kamijou Hiroki de la historia pasaría junto a Miyagui, enseñando en una pequeña y humilde escuela hasta que…

“Vaya… No tengo idea de cómo seguiré después…” pensó  “¿Deberían reencontrarse alguna vez…? Le preguntaré a Akikawa cuando me reúna con ella…”.

El castaño llegó a las puertas del departamento y buscó las llaves en su bolsillo:

_ ¡Hiro-san! _lo recibió alegremente Nowaki.

_ Hola… Veo que llegaste antes que yo… _Hiroki cerró la puerta tras él. En la casa se escuchaba una suave música de fondo_ Huele rico…

_ Sí, hoy terminé un poco más temprano. Estaba esperando a Hiro-san para empezar a comer… _repuso el ojiazul_ ¿Quieres ducharte primero? Yo guardaré esto… _propuso tomando el portafolio entre sus grandes manos.

_ ¡Ten cuidado! Traigo mi computadora ahí dentro…

El ojiazul lo miró con el seño fruncido:

_ ¿Otra vez trajiste trabajo a casa Hiro-san? _preguntó.

_ ¿Acaso tiene algo de malo…?

_ Es que… Últimamente me preocupo… _confesó el más alto_ Hiro-san trabajas mucho aquí en casa, escribes y escribes documentos y pareces muy estresado estos últimos días…

_ ¿Eh…? Bueno, yo… No me había dado cuenta de que trabajaba tanto…

La verdad era que Nowaki estaba en lo cierto, en las últimas noches había tratado de escribir hasta muy tarde, luego lo intentaba en los almuerzos y en cualquier otro tiempo libre… Se había concentrado mucho en cumplir con Akihiko, quizá demasiado…

_ Lo siento, Nowaki… Pero ya no trabajaré más de ese modo, ya solucioné lo del documento… _dijo.

_ ¿En serio Hiro-san? _sonrió Nowaki.

_ Sí, en serio… _resopló el castaño_ ¿Estás dispuesto a esperar que me de una ducha antes de comer…?

_ Sí, claro.

_ Bien… _Hiroki ya iba a irse al cuarto de baño_ Esto… Gracias por preocuparte así por mí… _carraspeó.

Nowaki sonrió aún más ampliamente y ya iba a dejarlo marchar cuando lo tomó de la mano y lo detuvo;

_ ¿Qué pasa…?

_ Hiro-san, ¿yo podría darte un beso de bienvenida…? _preguntó poniendo ojos de cachorrito brillantes.

_ ¿Qué? _Hiroki se puso rojo_ ¡No empecieses con cursilerías! ¡No quiero un beso de bienvenida!

_ Pero sólo uno chiquito… _pidió tironeando del brazo del castaño.

_ ¡No! ¡Quítate de encima mocoso! _Hiroki trató de soltarse_ ¡¿Por qué eres tan pegajoso?!

_ Porque te quiero mucho, Hiro-san… _sonrió el más alto aprisionándolo contra el y sin darle tiempo a más quejas juntó las bocas de ambos con un dulce beso.

_ Nhhh… _Hiroki refunfuñó un poco dentro de la boca de Nowaki pero luego las mejillas se le tiñeron de un suave rubor y su cuerpo tenso por el día de trabajo se estiró entre los cómodos brazos del más alto.

La música que pasaban por la radio cambió como por arte de magia a una balada de amor y el castaño suspiró dándose por vencido y ladeando la cabeza para que su Nowaki pudiese besarlo mejor…

Sus caras se apartaron lentamente luego de unos segundos:

_ Ya está… ¿No fue tan doloroso verdad Hiro-san…? _le preguntó el más alto sonriéndole dulcemente.

Hiroki se puso rojo;

_ Eres un descarado… _gruñó.

_ Eso en el idioma de Hiro-san significa “dame otro beso”… _propuso picaronamente

 Nowaki.

_ Idiota… _suspiró Hiro mientras apoyaba el mentón sobre el hombro de Nowaki y cerraba los ojos.

El ojiazul lo estrechó amorosamente y de repente se sintió más relajado y a gusto que nunca entre sus brazos. Comenzaba a sentir algo de sueño…

_ No te pongas demasiado cariñoso o se quemará la comida… _le advirtió.

_ ¡Es verdad la comida!!! _Nowaki salió disparado hacia la cocina.

Hiroki sonrió y se abstuvo de reírse. Dejó la computadora sobre el sofá y se fue al cuarto de baño…





Minutos después…

Hiroki salió del cuarto de baño envuelto en una bata esponjosa y gigantesca. El cabello le goteaba agua. Sabía que salir así del baño y preguntarle algo a Nowaki era como “jugar con fuego”; el más alto siempre encontraba provocativo verlo con esa bata porque quería averiguar si Hiro-san llevaba algo debajo…

Pero no había toallas en el baño y de verdad necesitaba saber en dónde estaba el secador de cabello:

_ ¿Nowaki no has visto por casualidad el secador de…? _Hiroki se quedó de piedra con la escena que tenía enfrente.

Nowaki había abierto su computador portátil y estaba muy entretenido leyendo uno de los documentos. ¡El de la historia de Akihiko!!!

El ojiazul levantó la cabeza y lo miró, sorprendido al ser descubierto con las manos en la masa:

_ ¡Hiro-san!!! _exclamó con la voz de un niño al que acaban de pillar haciendo travesuras.

_ ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDOOOOOO?!Los cojines del sofá, los libros, las revistas, algunos adornos… Todos los objetos de la sala de estar supieron lo que era “volar” aquella noche:

_ ¡Hiro-san deja que te explique!! _suplicó Nowaki con la esperanza de que la lluvia de objetos que caían sobre su cabeza cesara. La guía telefónica le hizo un pequeño chichón en la cabeza y cuando vio que Hiroki alargaba la mano hacia los libros más pesados se ocultó detrás del sofá de un salto.

_ ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! _gritaba Hiroki, preso de la histeria y totalmente rojo de la vergüenza_ ¡Eres un atrevido! ¡¿Qué derecho tienes para andar espiando mis cosas?!

_ ¡Hiro-san, escúchame!!! _pidió el ojiazul_ Yo no estaba espiando, sólo quería saber cómo terminaba la historia… ¡En serio!

_ ¿Cómo que “querías saber cómo terminaba”? _pensó un momento_ ¡¿Ya la leíste toda?! ¡Dímelo, Nowaki!!!

Nowaki no asintió pero de todas formas Hiroki lo supo: Nowaki había leído la historia de principio a fin, y ahora estaba buscando el final en su computadora. ¿Pero cómo sabía que estaría allí?

El castaño pensó en toda la historia, en las escenas de cama, los besos, las confesiones de amor… y le dieron ganas de llorar de frustración.

_ Oh no…  ¡Qué vergonzoso! ¡Qué vergonzoso! _exclamó al tiempo que se cubría la cara con las manos_ ¡No lo soporto!!!

Hiroki corrió y se encerró en la habitación dando un portazo:

_ ¡Hiro-san! _lo llamó el más alto  mientras se levantaba.

Fue hasta la habitación y trató de abrir la puerta. Estaba con llave;

_ Hiro-san, por favor…  _lo llamó.

_ ¡Lárgate! ¡Seguro que estás riéndote de mí! _le gritó desde dentro y se notó que tenía el rostro cubierto con  algo; quizás una almohada.

_ No, no me estoy riendo Hiro-san… _afirmó el más alto_ Por favor, abre la puerta. Yo puedo explicarte…

_ ¡Fuera! ¡No me mientas! ¡Seguro te hace mucha gracia el hecho de aparecer en una de las novelas de amor de Akihiko!!!

_ ¡No me estoy riendo Hiro-san! De verdad… Me pareció algo muy tierno…

Silencio. Hiroki no le respondió así que continuó hablando:

_ Yo había leído la historia ése día que regresé del hospital y te encontré durmiendo en el sofá… _contó_ Las hojas estaban tiradas en el suelo así que las recogí. Pero vi que nuestros nombres aparecían en algunas hojas y las leí, no pude evitarlo…

Hiroki seguía sin contestarle. Nowaki se recostó en la puerta y suspiró:

_ Enseguida supe que era algo que había escrito Akihiko, y como sé que él siempre le preguntaba a Hiro-san su opinión sobre lo que escribía las volví a poner en el suelo y no te pregunté nada al respecto…

_ ¿Por qué no? _se oyó por fin la voz de Hiroki_ Dejaste que yo te mintiera…

_ Creí que si te pedía explicaciones tal vez pensarías que estaba celoso de Akihiko de nuevo… _confesó el ojiazul.

_ ¿Y cómo supiste que encontrarías la continuación de la historia en mi computadora?

_ Yo simplemente lo deduje. Hoy mientras trabajaba en la florería llegó una mujer pelirroja y encargó un ramo; me llamó la atención que fuera para ti y dejó un mensaje para la tarjeta: “Gracias por aceptar hacerse cargo de terminar la historia de Akihiko… ¡Me ha salvado la vida!”. Entonces supe por qué estabas tanto tiempo escribiendo en tu computador…

Hiroki volvió a quedarse mudo por unos segundos;

_ Aún así no estuvo bien que espiaras mis cosas… _afirmó con voz grave.

_ Lo sé, perdóname Hiro-san… _dijo Nowaki, arrepentido_ Quería darte las flores luego de que te ducharas, como una gran sorpresa y ahí contártelo todo… Pero no pude con mi curiosidad por saber cómo acababa la historia y acabé arruinándolo…

Silencio. Nowaki trató con un tono más amistoso:

_ Pero Hiro-san debe entender que la historia me pareció muy interesante y aunque estoy algo molesto con Akihiko por darte esa gran responsabilidad, moría por saber el final… _se excusó_ Me alegra que el Hiro-san de la historia esté a salvo…

Pasaron unos minutos. Cuando Nowaki ya estaba comenzando a pensar que esa noche tendría que dormir en el sofá la puerta se abrió y apareció Hiroki, con el pelo húmedo revuelto y las mejillas rojas:

_ Todavía no llego al final de la historia… _dijo apenas en un susurro, mirándose los pies y con una mano apoyada en el marco de la puerta.

_ Lo sé… _dijo Nowaki, mirándolo con dulzura_ Pero me alegra, así podré ayudarte a pensar ideas…

_ Pero… La verdad es que me da mucha pena escribir esa clase de cosas… _confesó cerrando los ojos_ No sé si podré hacerlo…

_ Claro que puedes… _el ojiazul lo estrechó entre sus brazos y le besó la frente_ Hiro-san es una persona increíble…





Más tarde en la cocina…



_ Entonces… ¿Hiro-san ya me perdonó…? _preguntó el de ojos azules mientras lavaban los platos.

_ Más o menos… Aún estoy molesto, aunque fue culpa mía haber leído hasta tarde esa noche y dejar las hojas tiradas por ahí… _dijo el castaño mientras buscaba un jarrón para las flores de Akikawa.

Nowaki dejó los platos escurriéndose y fue junto a él:

_ ¿Por qué Akihiko no terminó la historia el mismo? _preguntó.

_ Tuvo que atender unos compromisos… _mintió Hiroki_ El muy idiota… _murmuró.

_ ¿Qué…?

_ Nada, nada… _carraspeó_ Que tengo plazos para escribir cada capítulo, porque Akikawa debe controlarlos y darme su aprobación antes de enviárselos a Akihiko…

_ ¿Quién es Akikawa?

_ Es la mujer que me envió las flores… Decidí aceptar el trabajo de Akihiko en parte por ella, me dio pena que fuese a tener problemas en su trabajo por culpa de ése irresponsable…

_ Comprendo… ¿Y Akihiko no te dijo cómo debía seguir la historia?

_ Me va dando instrucciones a medida que avanzo… Ya cumplí la primera: que el profesor esté a salvo de los bandidos que se supone debían matarlo… _contó_ Pero no tengo idea de lo que sigue. Me reuniré con Akikawa este fin de semana, y ella hablará con Akihiko para preguntarle…

Se quedaron en silencio un momento. Hiroki oliendo las bonitas flores que le había obsequiado Akikawa, y Nowaki secando los platos.

De repente, éste último empezó a reírse;

_ ¿De qué te ríes…?

_ ¡Me da mucha gracia que Tsumori sea el villano malvado de una historia! _se carcajeó_ Parece que Hiro-san no ha estado hablando bien de él a Akihiko… Jajaja!

Su Hiro-san se puso rojo y frunció el seño;

_ ¡Yo no le dije nada sobre Tsumori a Akihiko! _se quejó_ ¡Él se lo ha inventado todo…!

Iba a salir de la cocina refunfuñando otra vez, pero Nowaki lo atrapó por la cintura:

_ Hiro-san mentiroso, mentiroso… _canturreó como si fuese un niño_ ¿Tu mamá nunca te enseñó que no debes hablar a espaldas de la gente…?

_ ¡Ya te dije que yo no dije nada!!! _se quejó Hiroki tratando de huir del abrazo.

Nowaki se sentó en una silla de la cocina, junto a la mesa, arrastrando a Hiroki con él:

_ Necesitas que te den un pequeño castigo… _murmuró obligando al castaño a sentarse en su regazo.

_ ¿Qué? ¡Nowaki no juegues conmigo! _Hiroki estaba cada vez más sonrojado. Trató de apartar las manos de Nowaki sin éxito_ ¡Dejame que me vaya! Mmm… No… S-suelta…

El más alto había apartado con la mano los mechones que coronaban la nuca de su Hiro-san y comenzó a besarlo justo allí, intercalando besos húmedos y suaves roces con los dientes. Hiroki se estremeció entre sus brazos y gimió bajito:

_ Casi había olvidado lo sensible que Hiro-san es aquí… _susurró lamiendo un hombro sedoso.

_ Nowaki, por favor no… No aquí… _le pidió Hiroki tratando de no dejar escapar más gemidos.

Las manos de Nowaki se encargaron de aflojar la bata que aún llevaba puesta; la prenda resbaló por los hombros dorados, descubriendo la espalda;

_ Nowaki…

_ Shhh… _Nowaki acarició la piel con sus labios_ No hay de qué avergonzarse Hiro-san… Nadie nos puede ver, somos sólo tu y yo…

El ojiazul continuó acariciando la suave piel, besando, describiendo pequeños círculos con la lengua;

_ Ahhh… Mmm… _Hiroki se mordió los labios cuando trazó una línea a lo largo de su espalda y tuvo que aferrar las manos que lo sujetaban por la cintura para no derrumbarse.

_ Hiro-san… Hiro-san… _susurró en su oreja_ Quítate la ropa para mí… Quiero llevarte a la habitación…

En menos de un segundo Hiroki recuperó toda su timidez y se puso de pie de un salto;

_ ¿Q…qué? No puedo creer que me digas ésas cosas tan vergonzosas!!! _gritó mientras se acomodaba histéricamente la bata_ ¡Eres un descarado! ¡Eres un…!

Nowaki se puso de pie y acalló sus protestas con un beso apasionado:

_ Por favor, Hiro-san… _le acarició el rostro con los pulgares, mirándolo a los ojos.

Era imposible negarse a esa mirada…

El castaño se sonrojó hasta las orejas, pero igual volvió a buscar la boca de Nowaki. Mientras se besaban llevó las manos hasta el nudo de la bata y odiándose por dejarse convencer tan fácil la desató, dejándola caer a sus pies.

El ojiazul le sonrió, y Hiroki sostuvo su mirada con ojos muy abiertos:

_ Hiro-san, eres muy hermoso… _contempló su dorada desnudez_ Y todo mío…

_ Cállate… ¡Hey! ¿¡Qué haces!? _Nowaki lo alzó en brazos y lo acostó sobre la mesa_ ¡Nowaki, dijiste que me llevarías a la habitación!

El más alto se rió picaronamente:

_ Mentí…

*-*-*-*-*-*-*

Días más tarde…

_ Le envié la continuación de la historia a Akihiko por correo electrónico… _dijo Akikawa mientras tomaban café aquella tarde_ Me dijo que la historia iba muy bien, que era un buen comienzo…

_ Qué bien…

Se encontraban en el café que estaba frente a la florería de Nowaki. Para Hiroki era nueva la sensación de una persona leyendo y controlando cada cosa que escribía, por más que ésta fuera sólo una chica simpática y amigable…

Para distraerse miró enfrente. Nowaki justo se hallaba en la vereda acarreando varios canastos con flores de una sola vez.

“Se ve tan apuesto con delantal…” pensó y enseguida se reprendió a sí mismo por andar pensando cursilerías. El ojiazul volvió la mirada hacia donde él estaba y lo saludó con la mano y Hiroki (con un poco de rubor en las mejillas) devolvió la mirada a la taza de café.

_ ¿Por qué elegimos éste lugar para reunirnos? _preguntó.

_ ¡Porque el empleado de la florería de enfrente es tan apuesto!!! _le respondió Akikawa entre risitas.

Hiroki sintió una punzada de celos pero se tranquilizó pensando en que debía comportarse bien con ella; al fin y al cabo trabajarían juntos algún tiempo…

_ ¿Qué sigue ahora…? _el castaño cambió de tema_ Me refiero a la historia…

_ Aquí mismo tengo las instrucciones… _Akikawa sacó un pequeño cuaderno de su bolso_ Se las leeré… Parece que debemos reencontrar a los personajes principales.

_ ¿Ya…? _Hiroki levantó las cejas_ ¿No es muy pronto? Es decir… Creí que una parte del “relleno” de la historia era relatar lo mucho que sufren estando alejados y esas cosas…

_ Sí, lo es. Pero más adelante… _dijo Akikawa_ Ahora debe dar un salto en el tiempo: 6 años…

_ ¿Seis? ¿Y para qué seis?

_ No lo sé, supongo que por algo debe de ser… _la joven pelirroja se encogió de hombros_ Tal vez Akihiko se lo diga más adelante… Pero deben estar separados ése lapso de tiempo.

_ Muy bien… _Hiroki suspiró pesadamente_ Esto es tan difícil… Yo no soy un escritor, y además tengo muchos exámenes ésta semana…

_  Sr. Kamijou, debe confiar un poco más en sí mismo. Lo está haciendo muy bien… _afirmó Akikawa con una gran sonrisa.

_ ¿Pero cómo los reencuentro…? Han estado separados mucho tiempo y Nowaki aún cree que él está muerto… _dijo y luego se rió un poco_ Estoy refiriéndome a los personajes de una historia como si fueran personas reales ¿no es gracioso?

Akikawa se rió un poquito:

_ También le pasa a Akihiko, es natural en los escritores creo… _le contó_ Pero volviendo al tema, si me lo permite tengo una sugerencia…

_ Claro, adelante…

_ Yo adoro las casualidades; como en la vida real, nos encontramos a personas que no veíamos desde hacía años en los lugares menos pensados: estaciones de gasolina, supermercados, etc… _dijo_ ¿No sería bonito que se encontraran por pura casualidad?

_ Sí, eso creo…

_ ¡Pero no le estoy sugiriendo que se encuentren en supermercado! _aclaró entre risas_ Tenga en cuenta que nos dirigimos a lectores que son muy románticos, debe idearlo de una manera como decirlo… Que haga emocionar y “soñar volando en una nube rosa”…

_ ¿Soñar volando en una nube rosa…?

_ Lo siento, ésa es una expresión de chica… Me refería a que no debe olvidarse de ser romántico, ¿comprende?

_ Comprendo…

Akikawa miró la hora en su reloj:

_ Debo irme, debo atender algunos otros asuntos. _anunció.

_ De acuerdo, la acompañaré. _Hiroki dejó dinero sobre la mesa para pagar el café.

_ No hace falta Sr. Kamijou… ¡Además quiero pasar por delante de la florería caminando para ver de cerca a ése muchacho tan apuesto!

_ Ejem… _Hiroki carraspeó. Era hora de decirle la verdad_ Si quiere puedo presentarlos…

_ ¿Se conocen?

_ Sí, es que vivimos juntos… _tartamudeó_ Somos… pareja…

El castaño se esperaba alguna cara de decepción o que se disculpara por andar diciendo que Nowaki le parecía apuesto delante de él; pero la reacción fue otra más propia de Akikawa:

_ ¿¡De verdad?! Kyaaaa!!! _exclamó riendo_ ¡No puede ser! ¡Se verían tan lindos juntos en la portada de alguna novela de amor!!!! Kyaaa!!! Sí, presénteme con él quiero verlo de cerca por favor!!!

Hiroki se puso rojo –no sólo porque la idea de salir en la tapa de un libro junto con Nowaki, sino porque también toda la gente se volvía a mirarlos con el escándalo que armó la chica- y salió del café seguido por Akikawa.

Juntos cruzaron a la vereda de enfrente, para que conociera a Nowaki:

_ Encantado… _dijo el ojiazul con su habitual sonrisa_ Aunque ya nos habíamos visto el otro día cuando compró las flores…

_ Sí, es cierto… ¡Y usted se ofreció tan generosamente a llevárselas a Hiroki personalmente! Ahora entiendo por qué… _dijo Akikawa y miró a Hiroki con ojitos brillantes_ ¡De modo que el Nowaki de la historia está inspirado en él! ¡Es tan romántico…!

En eso sonó su celular y luego de leer el mensaje Akikawa se despidió una vez más de ambos:

_ Debo marcharme o llegaré tarde… _estrechó las manos de Nowaki_ Ha sido un placer conocerlo Nowaki…

_ Igualmente… _sonrió el ojiazul.

Akikawa ya iba a irse cuando se volvió a Hiroki:

_ ¡Casi lo olvido! ¡Hay una instrucción más que olvidé decirle!

_ ¿De qué se trata?

_ Parece que la última vez que el Hiroki de la historia oyó hablar de su Nowaki, se enteró de que estaba casado y tenía hijos… _dijo Akikawa.

_ ¿Qué? ¡No puede ser! _se extrañó Hiroki_ No suena como las historias de amor de Akihiko, debe haber un malentendido…

_ Quizá haya una explicación… _se despidió la pelirroja_ ¡Pero no olvide mencionarlo cuando escriba!

Se alejó agitando la mano. Hiroki y Nowaki la observaron mientras se alejaba;

_ Es muy simpática… _opinó el más alto.

_ Eso creo; pero ya comenzaba a pensar que iba a pedirme que nos besáramos sólo para que ella pudiera vernos… _se quejó el castaño.

_ ¿Y eso qué tiene de malo? A mí no me molesta besar a Hiro-san cada vez que tengo oportunidad… _dijo Nowaki sonriendo pícaramente.

_ ¿Estás loco? _Hiroki frunció el seño, pero no pudo evitar el color en sus mejillas_ ¡No voy a ponerme “cariñoso” en medio de la calle, y menos en tu lugar de trabajo!

_ Pero si me estarías haciendo un favor… _se excusó el ojiazul_ Si me ven besándote, ¡entonces ya no tendré que ser acosado por tantas colegialas…!

 _ Idiota, te lo mereces por ser tan… tan…

_ ¿Por ser tan apuesto? _se rió Nowaki.

_ ¡Yo no iba a decir eso!!! _protestó el castaño poniéndose aún más rojo. La verdad era que había estado a punto de decir eso…

_ ¿Entonces por qué estás tan celoso…?

_ ¡No lo estoy! _protestó. Luego suspiró largamente_ Sólo estoy molesto porque parece que tendré mucho trabajo escribiendo… ¡Y Akihiko ha tenido las ideas más extrañas de todas para la historia!

Nowaki le acarició una mejilla  y lo miró con dulzura;

_ Tranquilo Hiro-san, no te angusties… _lo consoló_ Iremos de a poco, y yo te ayudaré…

Luego, viendo que se acercaba un grupo de colegialas, le tomó el mentón y robó un beso de la boca de Hiroki…“Años después…

Miyagui entró en la amplia biblioteca de aquella escuela. Era mediodía y la luz entraba a raudales por las ventanas gigantescas.

“Éste es un sitio ideal para leer…” pensó el profesor mientras caminaba, “tal vez sea el mejor sitio que hay en ésta escuela, el resto se cae de a pedazos…”.

Como si el edificio le hubiera leído la mente, un pedazo descascarado del techo se desprendió y le cayó sobre el hombro, llenando su impecable ropa de un blanco polvillo.

_ ¡Maldición! _murmuró_ ¡Éste lugar se está cayendo! _le comentó a Hiroki que se hallaba inclinado sobre un escritorio, leyendo.

El castaño no levantó la vista del libro que leía;

_ Ya se estaba cayendo hace seis años, cuando vinimos a dar clases aquí por primera vez… _le respondió_ Y nunca te habías quejado…

_ Antes era diferente, cuando me ofrecieron trabajo aquí pensé que irían mejorando la escuela con el tiempo… _dijo sacudiéndose los últimos rastros de polvillo_ Pero está tan abandonada…

El castaño ya no le respondió. Sólo cambió de página en su libro:

_ Debe ser genial darle clases al hijo de algún noble… _suspiró Miyagui, sonriendo_ O hasta a uno de los hijos del Rey…

_ Bah. Se necesitan muchas recomendaciones… _gruñó Hiroki.

_ Aún así debe valer la pena… Serías tan respetado, y tendrías privilegios y lujos como por ejemplo una cama decente… _enumeró_ No como nosotros que dormimos aquí mismo, en esta escuela tan humilde y con una paga miserable…

_ Eso es porque somos profesores humildes, de una escuela humilde ubicada en las afueras de un pueblucho… _le recordó Hiroki_ Pero al menos la biblioteca es estupenda…

Miyagui suspiró:

_ Para mí una biblioteca amplia y con el techo cayéndose no es ningún consuelo… _dijo_ Por mucho que me guste leer poesía…

_ Como digas… _dijo Hiroki volviendo a su libro.

Se quedaron en silencio unos momentos. Miyagui mirando por la ventana a la gente que iba y venía. Pensaba en lo mucho que había crecido ése pueblo…

Cuando él y Hiroki llegaron, hacía seis años, era sólo un puñado de casas. Pero desde que el Rey había organizado un torneo de caballeros cerca de allí por la mano de su hija mayor, la princesa Risako; el pueblo había crecido como nunca, tenía su propio mercado, algunos nobles habían escogido los hermosos bosques que había alrededor de la ciudad para construir sus propiedades y vivir allí con sus familias y sirvientes… ¡Incluso el Rey en persona iba allí por asuntos de negocios de vez en cuando!

_ ¿Cómo se siente ser el profesor del hijo de un noble? _le preguntó de repente a Hiroki_ ¿Tenías muchos lujos cuando eras profesor de Nowaki?

Hiroki se sobresaltó:

_ Yoo… err… Bueno, pues… _carraspeó_ Supongo que sí… Pero ya ha  pasado tanto tiempo que no recuerdo, pero puedo decirte que mi paga era mucho más alta…

_ Entiendo… _Miyagui lo miró de reojo_ Pero de todas formas tu mayor satisfacción no era la paga, era estar junto a Nowaki ¿verdad?

Una sombra de tristeza cruzó por el rostro del profesor. Hiroki inclinó la cabeza hacia adelante y una  cortina de cabello le cubrió los ojos.

Por unos segundos se odió en silencio por haberle contado a Miyagui sobre Nowaki;

_ Creí haberte pedido que no tocaras ése tema… _dijo en voz baja_ Cuando te lo conté al llegar aquí no lo hice con la intención de que lo mencionaras en cada conversación que tenemos…

_ Lo lamento… _se disculpó Miyagui_ Pero no es verdad eso que dices, no lo mencionamos en cada conversación que tenemos… Apenas si hablas de él…

_ Te lo conté porque somos amigos, ya no hace falta volver a mencionártelo. Dejé todo en el pasado, como debía… _afirmó_ ¿Por qué tú no puedes hacer lo mismo?

_ Porque soy tu amigo, Hiroki. Y estoy preocupado por ti…

_ ¿Preocupado por qué? _el castaño cerró el libro y se puso de pie.

Miyagui se demoró en responderle;

_ Siempre cuando duermes, mencionas el nombre de tu antiguo alumno en sueños… _le contó_ Y lloras dormido…

Hiroki se quedó de piedra;

_ ¿C-cuánto tiempo llevo haciendo eso…? _susurró, temblando.

_ Lo haces todo el tiempo… _Miyagui se le acercó_ No había dicho nada al respecto porque pensé que te avergonzaría, pero es obvio que no te es fácil superar lo que pasó… ¿Verdad, Hiroki?

Hiroki trató de evitar las lágrimas, pero éstas se agolpaban en sus ojos sin tregua. Toda la angustia que había intentado ocultar estalló al mismo tiempo, y se cubrió la cara con las manos. Todo era cierto, Nowaki aún estaba en sus sueños. Pensaba en él a cada momento, mientras miraba el reloj de plata que aún conservaba como recuerdo…

Miyagui no dijo una sola palabra. Se le acercó y lo abrazó, luego le pasó un pañuelo para que se secara las lágrimas;

_ ¿Por qué no puedo hacer las cosas bien, Miyagui…? _sollozó mientras los espasmos del llanto lo estremecían_ Me alejé de él porque era lo correcto, y aquí estoy llorando como un idiota…

_ No eres un idiota…

_ ¡Sí que lo soy! No dejo de repetirme las razones por las que me marché de su lado y se que hice lo correcto… ¡No entiendo por qué lo extraño tanto! ¡Aún luego de seis… snif… seis años no puedo olvidarme de él!!!

Miyagui le dio palmaditas en la espalda:

_ Hiroki, compartiste muchos años de tu vida con él… ¿Cómo no ibas a extrañarlo…?

El castaño lloraba y lloraba sin poder contenerse. Ocultó más la cara en el pecho de Miyagui:

_ No está bien que yo lo extrañe, Miyagui… _dijo secándose las lágrimas con el pañuelo_ El tiempo me ha demostrado que hice bien las cosas, porque lo último que supe de él es que estaba casado y tenía hijos… ¿Crees que hubiese podido tener algo de eso si yo me quedaba con él…?

Miyagui no respondió por un rato. Pensaba en lo valiente que había sido Hiroki al decidir marcharse, sólo por el bien de una persona amada. Renunciar a los lujos y a la paga tan buena como profesor e irse a enseñar con él a esa escuela era lo de menos para el castaño… Sí, de verdad que era fuerte y valiente…

_ Ya, Hiroki… _lo consoló_ El dolor se te pasará algún día, te lo prometo…

_ Ojala tengas razón… _Hiroki se apartó, ya más calmado pero aún temblaba por los espasmos del llanto.

La verdad era que él no creía que el dolor fuera a pasársele nunca. “Tú quisiste esto…” le reprochó una pequeña voz interior “cuando te despediste de Nowaki aquella noche, elegiste abrir una herida que sabías no cerraría nunca, idiota…”

_ Parece que te dio hipo… _se rió Miyagui.

_ No te burles de mí, estúpido… _le advirtió Hiroki con su habitual carácter. Pero sonreía.

_ Salgamos un momento, ya no tenemos que dar más clases por hoy… _propuso el de pelo negro_ ¿Quieres venir al mercado conmigo? Compraré algo de comer…

_ Luego te alcanzo… _Hiroki volvió a tomar el libro que leía_ Quiero estar un rato a solas y terminar éste libro…

Miyagui no buscó discutirle y salió de la biblioteca pensando en cómo se sentiría estar enamorado…

A él nunca le había pasado nada similar a lo que leía en tantas poesías, jamás había sentido ése sentimiento tan especial por el que Hiroki ahora sufría.

Sin embargo, pese a haber escuchado ya la triste historia de amor de su amigo, aún deseaba saber cómo se sentía…

Un sentimiento que era capaz de hacerte abandonar todo por ésa persona, de sacrificarte por amor, de hacerte hacer locuras…

“El amor debe ser un sufrimiento delicioso…” pensó mientras salía a la calle.

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_ ¡Hiro-san! ¡Hiro-san! _exclamó Nowaki desde la habitación.

Hiroki paró de escribir un momento y dejó la computadora a un lado:

_ ¿Qué pasa…? _preguntó estriándose en el sofá.

Afuera, la lluvia seguía cayendo. La ola de calor había acabado por fin y ahora llovía. Las gotitas golpeaban en los cristales de las ventanas.

“Aún no se me ocurre cómo reencontraré a los personajes de la historia…” pensó “veamos… una casualidad romántica… ¿Qué podría ser…?”

El castaño le dio un sorbo a su té verde con miel. El descenso brusco de temperatura y la combinación de los constantes gritos a sus alumnos –era época de exámenes- le habían provocado un poco de dolor de garganta.

Nowaki entró en el living con una sonrisa de oreja a oreja:

_ ¡Mira lo que hallé, Hiro-san…! _El ojiazul le enseñó lo que traía.

Al principio Hiroki no reconoció el objeto, pero luego…

_ ¿Es mi máscara para dormir? _el castaño tomó el antifaz entre sus manos y lo examinó de cerca_ ¡No puedo creer que aún exista! Debe tener un montón de años…

El antifaz de dormir había sido amarillo con detalles en naranja, pero el paso de los años había desteñido los colores.

Nowaki se sentó junto a él en el sofá:

_ Recuerdo que la compraste para mí… _dijo Hiroki tratando de sonar indiferente.

El ojiazul asintió:

_ La encontré en el fondo del armario, mientras buscaba algo de abrigo para esta tarde… _le contó y luego sonrió_ Hiro-san… ¿Te acuerdas que tenías puesta esta máscara cuando nos dimos nuestro primer beso?

Las mejillas del profesor se tiñeron de rubor;

_ Corrección, tú me robaste un beso mientras yo dormía, que no es lo mismo… _carraspeó.

Nowaki se encogió de hombros y se recostó contra él;

_ Aún así… Fue muy romántico ¿no crees Hiro-san?

Hiroki se ruborizó aún más:

_ Sí… L-lo fue… _confesó_ ¡Pero no empieces a decir “te acuerdas de esto” o “te acuerdas de aquello” porque me hace sentir viejo!! _le advirtió tratando de parecer enojado.

_ ¿Por qué no te la pruebas? _propuso Nowaki con una sonrisa.

_ No creo que me quede… _Hiroki examinó el antifaz_ El elástico se estiró demasiado y ya no me ajusta…  _miró a Nowaki_ Seguro que a ti te queda bien, porque tienes la cabeza grande…

_ ¿Crees que mi cabeza es grande…? _se quejó Nowaki pero dejó que el castaño le colocara el antifaz.

_ Ya está… _Hiroki se lo acomodó correctamente para que le tapara los ojos_ Te quedó perfecta…

_ ¡No veo nada, Hiro-san…! _se rió el más alto.

_ Eres un crío… _le reprochó el profesor entre risas.

_ Hiro-san… _Nowaki lo abrazó_ ¿Qué tal si recreamos nuestro primer beso? Pero al revés…

Hiroki paró de reír;

_ ¿D-de qué hablas? ¡No empieces con cosas cursis, estoy trabajando en la historia…! _le advirtió.

_ Sólo ponte encima de mí y bésame… _propuso el ojiazul sin oír sus protestas_ Será divertido, Hiro-san. Quién sabe, tal vez te inspires…

_ ¡No! ¡No voy a hacer eso nunca! _protestó pero Nowaki ya había atrapado su cintura y lo jalaba para ubicarlo sobre él_ ¡Nowaki, déjame ir mocoso!

El más alto se recostó con Hiroki sobre su pecho. Lo abrazó:

_ Por favor, Hiro-san… _se subió el antifaz para descubrir sus ojos azules_ Sólo será un minuto…

_ ¿Y luego me dejarás en paz? _gruñó el profesor. Nowaki asintió_ Bien…

El castaño le acomodó el antifaz, no quería que Nowaki viese el color que había subido a sus mejillas. Se inclinó sobre el más alto, que ya estaba recostado en el sofá.

El cabello lacio le cayó a los lados de la cara y Nowaki soltó una risita:

_ ¿Qué pasa?

_ Tu pelo me hace cosquillas, Hiro-san…

_ Idiota, quédate quieto se supone que estás dormido…

_ Lo siento…

Hiroki al fin unió sus labios con los de Nowaki y lo besó suavemente. Se reprendió mentalmente por estar temblando tanto…

“¡No debo ponerme nervioso! ¡He hecho esto muchas veces!!” se repetía.

El ojiazul separó sus labios y correspondió el beso. Levantó sus manos y le acarició la cadera, su lengua se encontró con los labios de su uke y los lamió con suave deleite.

Al final Hiroki se relajó sobre el amplio pecho del más alto y acabó besándolo más tiempo del que planeaba, tocándole el cabello con sus dedos, oyendo su respiración suave…

Cuando el profesor se dio cuenta de que llevaba besándolo un buen rato, se apartó un poco y le descorrió el antifaz a Nowaki:

_ Mmmm… _Nowaki se saboreó_ Hiro-san, tus labios saben a miel…

Hiroki se sonrojó otra vez, recordando el té que había tomado hacía unos minutos. Ocultó la cara en el cuello de Nowaki;

_ Esto es tan vergonzoso… _se quejó y sus dedos estrujaron la camisa del ojiazul.

_ ¿Por qué Hiro-san? _Nowaki le acarició la espalda.

_ Porque… Ahora tengo ganas de… de seguir besándote… _confesó, rojo hasta las orejas.

El más alto sonrió, infinitamente feliz porque Hiro-san le había dicho esas palabras. Le tomó el rostro entre las manos y le sonrió;

_ Puedes besarme todo lo que quieras, mi dulce Hiro-san… _dijo_ Me hace muy feliz que me digas cosas como ésas... Sé lo mucho que le cuesta a tu parte orgullosa…

El castaño volvió a ponerle el antifaz correctamente y luego se recostó sobre su pecho. Nowaki lo abrazó y le besó la frente;

_ Cuando menos me lo espero, Hiro-san hace algo muy dulce por mí… _susurró.

Pronto, Hiroki y Nowaki se estaban besando otra vez. Era agradable poder besarse y acariciarse, sin necesidad de ir más allá… Sólo querían estar un rato juntos, tocarse, sentir que se querían. No siempre se trataba de ir a la cama, y eso era algo que Hiroki amaba de su pareja, aunque nunca se le cruzara por la cabeza admitirlo…

Nowaki le acariciaba el cabello con una de sus manos grandes, tan cálidas. Luego bajó por su espalda y le rodeó la cintura, lo giró y lo colocó bajo él para acunarlo mejor.

Hiroki ya iba a retirar la máscara para dormir del rostro de Nowaki, pensando en lo irresponsable que era dejar la historia de Akihiko para ponerse “cariñoso” con su pareja, cuando se le ocurrió algo…

_ ¿Qué ocurre, Hiro-san? _preguntó Nowaki al ver que el castaño miraba fijamente el antifaz en su mano.

_ Creo que me has dado una idea… _dijo_ ¡Ya sé cómo van a reencontrarse los personajes de la historia!

*-*-*-*-*-*-*


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Red-92
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#17 · Publicado por Red-92, el 1 de Febrero de 2010 a las 12:56
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“Miyagui compró un poco de pan y fruta en uno de los puestos del mercado y lo comió mientras paseaba por allí…

Mientras masticaba una manzana y pensaba en Hiroki, oyó un alboroto a sus espaldas: unos hombres tenían acorralado a un jovencito contra una pared…

_ ¡Hey! ¡¿Qué está pasando aquí?! _irrumpió Miyagui.

Los hombres apenas lo vieron se alejaron corriendo, llevándose la mochila del niño, que estaba tirado en el suelo. Tenía el cabello castaño muy claro y se veía muy frágil allí tirado:

_ ¿Te encuentras bien…? _el profesor lo ayudó a ponerse de pie_ ¿Te golpearon?

_ No… Sólo me empujaron y me caí, me robaron todo lo que tenía… _cuando levantó la cara para mirar a Miyagui, éste notó que tenía los ojos llorosos.

_ Has tenido un buen susto, no deberías andar solo por ahí… ¿En dónde están tus padres?

_ ¿Qué se cree que soy? ¿Un crío de cuatro años…? _se quejó el jovencito pasándose frenéticamente la mano por los ojos. Recogió un sombrero del suelo y luego de sacudirle el polvo se lo puso y se caló hasta los ojos.

_ No es eso… Es que siendo tan pequeñito y con un rostro como ése deberías tener más cuidado…

El jovencito lo miró alzando las cejas:

_ ¿Qué tiene mi rostro…? _preguntó.

“Nada… Es que eres muy lindo…” pensó Miyagui. Luego sacudió la cabeza intentando apartar esa idea. ¡¿En qué rayos estaba pensando?!

_ Ejem… _Miyagui carraspeó y extendió el brazo_ Por cierto, soy Miyagui…

_ Shinobu… _el castaño estrechó la mano del profesor, que se tragaba a la suya_ Gracias por ayudarme…

_ No es nada, no pude impedir que te robaran… _se lamentó_ ¿Llevabas mucho dinero?

_ Lo suficiente para irme de la ciudad… _dijo Shinobu, algo incómodo_ ¿Me devuelve mi mano…?

_ ¡Lo siento! _Miyagui soltó la mano del jovencito, avergonzado por haberla estrechado más tiempo del necesario_ ¿Debes viajar urgente? _buscó en uno de sus bolsillos_ Puedo prestarte algo de dinero…

_ No, olvídelo… _Shinobu empezó a caminar_ Volveré a mi casa y mañana volveré a intentarlo…

_ ¿Intentar qué…?

_ Fugarme… _dijo el castaño como si fuese la cosa más normal del mundo_ Acabo de escaparme de mi casa…

Miyagui lo alcanzó caminando rápidamente:

_ ¿Qué? ¿No eres algo pequeño para eso? _exclamó.

_ ¿Y a usted qué le importa?

_ Demasiado insolente para ser tan pequeño… _se burló Miyagui_ Me importa porque acaban de robarte todo, ¿no deberías considerar eso una señal?

_ Creo que no es tan fácil como pensé que sería… _Shinobu se encogió de hombros_ Pero aún así no deseo seguir viviendo en mi casa, créame, tengo mis razones… _suspiró.

_ ¿Tan malo es? _el profesor le ofreció una manzana que Shinobu aceptó.

_ Es una vida muy monótona y aburrida… Sin emociones… _relató_ Quiero algo más para mí que lo que me ofrecen allí.

_ Si me permites una sugerencia, nada de eso suena tan mal como para arriesgarse tanto… _dijo Miyagui.

Shinobu, en vez de enojarse se rió:

_ ¿Por qué se está tomando tantas molestias en convencerme?

El profesor se encogió de hombros;

_ Ni yo mismo lo sé, Shinobu…

En ése instante sus miradas se encontraron. Shinobu bajó la vista, sonrojado. El profesor pestañeó, tratando de aclarar lo que pasaba por su cabeza en ésos momentos:

_ Escuche… _comenzó a decir Shinobu_ No soy de por aquí, y ya que tendré que volver a mi casa de todas formas… ¿Le molestaría enseñarme la ciudad…?

_ Sería un placer… _respondió Miyagui, sonriente.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*







Horas después, en la noche…



Miyagui entró en la escuela corriendo. Buscó a Hiroki y lo halló durmiendo en una de las improvisadas camas que usaban los profesores de esa escuela.

Sin pensarlo dos veces, lo tomó por los hombros y lo sacudió;

_ ¡Hiroki! ¡Hiroki despierta!!! _lo llamó.

_ ¡¿Qué pasa?! _Hiroki casi le da un puñetazo en la nariz_ ¿¡Qué demonios es esto de entrar corriendo y despertarme a los gritos?!

_ ¡Lo siento! ¡Es que es algo urgente y debo decírtelo! _Miyagui lucía muy agitado y excitado_ Necesito que me hagas un enorme favor…

El castaño se lo quitó de encima con un empujón, refunfuñando:

_ ¿Qué quieres? _gruñó, deseando que Miyagui acabara pronto para poder volver a dormir. Se alisó el blanco camisón que usaba para dormir con un gesto de fastidio_ Desapareces todo el día, luego me despiertas a los gritos y encima me pides que te haga un…

_ Debes acompañarme al baile de máscaras del Rey… _lo interrumpió.

_ ¿Qué dices? _Hiroki alzó las cejas_ ¿Cuál baile de máscaras? ¿No son eventos demasiado exclusivos como para que tú te invites?

_ Sí, pero… Verás… _Miyagui miró para todos lados, buscando a algún otro profesor en los alrededores, y agradeció que Hiroki fuera el único que se dormía tan temprano.

Prosiguió:

_ Debo contarte en dónde estuve ésta tarde…



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::: FLASH BACK :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



Cayó la tarde y con ella los pájaros, que se instalaron en sus nidos y comenzaron a cantar.

Miyagui y Shinobu estaban recostados en un gran árbol, ubicado en uno de los hermosos jardines que rodeaban la ciudad.

El más joven suspiró de gusto;

_ Cuanta paz… _dijo mientras cortaba unas flores silvestres_ Estos bosques son muy bonitos…

_ Sí, lo son… _Miyagui miró a un costado_ ¿Qué hará toda esa gente reunida allí?

_ No es más que un día de campo… _dijo Shinobu_ Un día de campo del rey, y toda esa gente son su séquito de sirvientes…

_ Ah, ya veo… _Miyagui contempló el increíble despliegue de manteles y bocadillos_ Debe de ser divertido probar algo así, con tanta gente a tu alrededor atendiéndote…

_ ¡Sí, divertidísimo! _dijo Shinobu, sarcástico_ Todos diciéndote como te debes vestir, comportarte y qué debes comer…

_ Jeje, algo me dice que no te cae muy bien la vida que hacen los ricos, Shinobu… _se rió Miyagui tocándole el cabello.

El castaño tomó una flor y le sacó los pétalos uno por uno:

_ Es que me parece todo tan aburrido… _se quejó.

Se quedaron en silencio un momento. Miyagui observaba al más joven sin decir una palabra. No podía entender por qué le parecía tan encantador y lindo alguien a quien había conocido hacía cosa de unas horas…

Además era casi tan joven como muchos de sus alumnos;

_ Dicen que el hijo menor del Rey es realmente lindo… _comentó el profesor por hacer conversación.

_ ¿Ah sí?

_ ¿Nunca lo has visto?

_ No, nunca… _dijo Shinobu, y de repente estaba muy rojo_ Miyagui…

_ ¿Sí…?

_ Gracias por enseñarme la ciudad hoy… _le dijo y una vez más lo miró con sus bellos ojos grises.

_ Por nada… _Shinobu estaba arrodillado frente a él y el profesor se inclinó hacia delante, hipnotizado por sus ojos grises y su bello rostro sonrojado.

“De verdad que es lindo…” volvió a pensar.

_ Seguramente no volveré a verla, porque cuando vuelva a mi casa me castigarán por haberme ido sin decir nada… _se lamentó.

Ambos se dieron cuenta de que sus rostros estaban muy cerca. Quizá demasiado…

El profesor miró los finos labios del jovencito, su rostro adorable y sonrojado, y descubrió que quería besarlo…

_ Shinobu… ¿Qué es lo que me has hecho? _preguntó acariciándole una mejilla. Descubrió que era lo más suave que había tocado en su vida_ ¿Acaso me has hechizado…?

_ No sé… _Shinobu se inclinó hacia delante, valiente como era, y besó al profesor en los labios. Fue un beso tímido, rápido, digno de un niño inexperto. Pero fue suficiente para que Miyagui abandonara toda la cordura que tenía y lo atrajera hacia él para besarlo una vez más.

Shinobu le echó los brazos al cuello y se sentó en su regazo, temblado levemente y con las mejillas encendidas, se dejó besar por aquel hombre que era un completo extraño para él… Pero que en las pocas horas que habían pasado juntos lo había enamorado sin remedio.

Miyagui lo besó con suavidad y paciencia, le acarició el cabello… Lo oyó gemir bajito dentro de su boca:

_ Shinobu… ¿Qué estamos haciendo? _susurró cuando se separaron sus rostros segundos después_ Apenas somos unos desconocidos y eres mucho más joven que yo…  No estoy seguro de qué tan bien está esto…

El castaño resopló sorprendido por el calor que le habían provocado los besos de Miyagui. Las mejillas le ardían cuando se decidió a contarle la verdad:

_ Miyagui, hay algo que aún no le he dicho… _murmuró_ ¿De verdad no sabe quién soy yo…?

_ ¿A qué te refieres? ¿Me dijiste tu nombre real verdad?

_ Sí… Soy Shinobu… _dijo y lo miró a los ojos_ Soy el hijo menor del Rey…

_ ¿¡Qué?! _la boca de Miyagui quedó abierta en una “O” perfecta.

_ ¡Por favor no se enfade! _le suplicó_ ¡Tenía mis motivos para no decírselo!

Miyagui trató de sosegarse un poco. ¿El hijo menor del Rey? ¡Dios del cielo! Podría ir a la horca si se descubría que había estado teniendo “intimidad” con el hijo más pequeño de los reyes. ¿Cómo había llegado Shinobu a escaparse? De verdad que debía de ser rebelde el muchachito…

_ ¡Te das cuenta de los problemas que podrías haberme causado si te descubrían!!! _exclamó.

_ Sí, lo sé… Lo lamento… _Shinobu se apartó de él y se puso de pie_ Aproveché el día de campo que organizaron mis padres para escaparme, no quería que nadie quedara involucrado pero luego usted me salvó de esos ladrones y… y…

_ Shinobu, debes volver a tu casa… _dijo Miyagui con voz grave_ O castillo… Lo que sea…

_ No, por favor… Usted no entiende… _suplicó Shinobu con lágrimas en los ojos_ ¡Odio ser un príncipe! No soporto vivir confinado en un castillo, y ahora el Rey quiere obligarme a casarme…

Shinobu se echó a llorar de una forma tan inesperada que Miyagui no supo qué hacer. Toda su ira se desinfló y lo invadió la culpa por haberlo hecho llorar.

“Maldición…” pensó mientras se le acercaba y lo tomaba entre sus brazos:

_ Ya… Shinobu…  _lo meció suavemente y sin pensarlo dos veces se puso a besar las lágrimas que se deslizaban por su rostro_ No llores más… Pero entiende, me puedo meter en muchos problemas por estar contigo…

Shinobu levantó el rostro hacia él;

_ Por favor, dígame la verdad… _le pidió_ ¿Sintió algo por mí hoy…?

Miyagui miró sus ojos grises y llenos de lágrimas. Suspiró, ¿debía ser sincero?

_ Sí, Shinobu… _dijo al fin_ Lo cierto es que nunca he sentido algo como lo que sentí hoy por ti…

_ Tampoco yo… _afirmó el castaño_ Creo que me he enamorado de usted, Miyagui…

El profesor lo besó. Todo estaba mal: era apenas un niño, era un desconocido, era el hijo más pequeño del Rey…

Y sin embargo se sentía tan bien tenerlo entre sus brazos y besarlo…

“¿Esto es amor…?” la pregunta quedó suspendida en la mente del profesor.

_ Shinobu… _suspiró_ Creo que debo dejarte ir…

_ ¿Miyagui, no entiende lo que pasa? ¡Es el destino el que no ha unido! _afirmó Shinobu con un renovado entusiasmo_ ¡Debemos volver a vernos!

_ ¿Pero cómo…?

_ El rey está organizando un baile de disfraces y máscaras… _le explicó Shinobu_ Irá mucha gente importante, podemos encontrarnos allí…

_ No creo que inviten a un profesor mediocre como yo a semejante evento… _le señaló Miyagui.

_ Yo le haré llegar invitaciones con mi mensajero de confianza… _Shinobu parecía cada vez más entusiasmado trazando el plan_ Disfrácese para que nadie lo reconozca y póngase una flor roja en el ojal para que yo pueda reconocerlo entre la gente…

_ Pero…

_ Lo esperaré Miyagui… _Shinobu se puso de puntillas y lo besó en los labios suavemente_ Prométame que no me fallará…

_ Te lo prometo, Shinobu… _Miyagui sonrió, incapaz de creer que se había metido en toda esa locura_ Nos volveremos a ver aunque sea lo último que haga…

Shinobu se alejó en dirección al día de campo, donde los sirvientes estaban recogiendo todo lo usado. Iba a tener muchos problemas en cuanto lo vieran, pero el astuto muchachito ya iba ensayando varias excusas mentalmente.

Nada le importaba ahora, ni el más aburrido de los castigos. En su mente sólo había lugar para un solo pensamiento: Miyagui.



:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: END FLASH BACK:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::



Cuando Miyagui acabó su relato, Hiroki estaba boquiabierto:

_ ¿Me estás pidiendo que te acompañe a encontrarte con el mismísimo hijo del Rey…? _exclamó con el seño fruncido_ ¿¡Estás loco?! ¡No voy a hacer eso!

_ ¡Por favor, Hiroki! _Miyagui juntó las manos como si rezara_ ¡Recuerda que somos amigos…!

_ Sí, somos amigos pero no por eso me arriesgaré a que el Rey nos condene a la horca… _sentenció volviéndose a cubrir la cabeza con las sábanas.

_ Hiroki, escucha… Sé que es arriesgado, pero debo verlo de nuevo o me volveré loco… ¡Tengo que encontrarme con él! Promete que al menos lo pensarás…

_ ¡No! _gritó desde debajo de la sábana_ ¡Estás demente Miyagui! ¡Tú te metiste en éste lío así que ve sólo!

 _ ¡No quiero aparecer solo por ahí…! _se quejó_ ¡Necesito tu apoyo Hiroki por favor, por favor, por favor!

_ ¡Eres insoportable!!! _vociferó el otro profesor haciéndose un ovillo bajo las sábanas_ ¡No lo haré! ¡Yo no te ayudaré!

_ Hiroki, vamos… _Miyagui lo abrazó a través de las sábanas para poder tenerlo quieto_ Nunca antes me he sentido así por alguien… Y créeme que me frustra bastante que ése alguien sea el hijo más pequeño del Rey. ¿Pero qué más puedo hacer?

_ Ni creas que me convencerás con ése tonito de voz… ¡No puedes engañarme! _le respondió Hiroki.

_ ¿Qué tal si es amor…? _le preguntó y dejó que la pregunta flotara entre ellos unos instantes.

Se hizo silencio. Hiroki gruñó bajo las sábanas:

_ Es obvio que leer tanta poesía te ha cocinado el cerebro… _bufó y se destapó_ Está bien… Lo haré…

_ ¡Sí! ¡Gracias Hiroki! _Miyagui lo abrazó_ ¡Eres el mejor!

_ ¡No te emociones tanto! _le advirtió Hiroki, rojo de la mortificación_ Sólo lo hago porque te debo un favor muy grande… ¡sólo por eso!

_ ¡Bien, excelente! _Miyagui lo besó en una mejilla y Hiroki le arrojó una almohada como respuesta_ ¿Ves que cuando lo pretendes eres una buena persona?  _se burló.

_ ¿Y eso qué quiere decir…? _el castaño se cruzó de brazos con una vena en la frente_ Prométeme que sólo entraremos a la fiesta, lo buscarás, le dirás lo que tengas que decirle y luego nos largamos… ¿Está bien?

_ Sí, lo prometo… _dijo Miyagui tratando de abrazarlo una vez más_ Gracias Kamijou, ¡eres increíble!

_ ¡Quítese! ¡No quiero más abrazos! _Hiroki lo empujó_ ¡Qué molesto!

Miyagui lo abrazó por fin y le tiró todo el peso de su cuerpo encima. Ambos cayeron sobre la vieja cama que crujió con el peso de los dos:

_ ¡Es que estoy tan feliz, Hiroki! _exclamó el pelinegro con ánimos de molestarlo_ ¡Te quiero, te quiero tanto!!!

_ ¡Ahhh! ¡Suélteme de una vez! _Hiroki estaba histérico_ ¡Eres un inmaduro ya entiendo por qué te enamoraste de un niño!!! _le dio un cadazo en las costillas_ ¡Miyagui!!!

En ése momento la puerta se abrió y entraron dos profesores más que venían de tomar unas copas. Al ver la escena –Hiroki con ropa de cama y Miyagui sobre él abrazándolo- se quedaron boquiabiertos:

_ Ejem… perdonen… _se disculpó uno de ellos_ Veo que están ocupados vendremos a dormir después…

El otro dio un brinco, festejando;

_ ¡Te dije que había algo entre ellos! _le reclamó al otro_ ¡Y tú dijiste que estaba loco, deberíamos haber apostado dinero!!!

La cara de Hiroki tenía el tono de una cereza:

_ ¡Esperen! ¡É-esto no es lo que parece! _gritó pero los dos profesores ya cerraban la puerta y se alejaban a paso rápido_ ¡¡¡¡¡¡¡MIYYYYAGUIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 *-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

No pasó demasiado tiempo sin que los dos profesores empezaran a escuchar rumores sobre la magnífica fiesta que se estaba organizando.

Era el chisme favorito entre las mujeres del pueblo: todo el mundo comentaba sobre el baile, el despliegue de trajes y máscaras. Sólo pasaron un par de días para que las personas más importantes del pueblo empezaran a recibir las invitaciones y con las invitaciones llegaron los encargues de trabajo para los pobrecitos sastres que debían coser pilas y pilas de disfraces y trajes en tiempo récord…

Las jovencitas y señoras esposas de los nobles se pasaron varios días preparando sus vestidos y eligiendo sus mejores joyas para la fiesta. Horas y horas probándose diferentes peinados delante del espejo, cambiándose una y otra vez porque nada parecía lo suficientemente bueno como para semejante evento…

Ante tanto comentario y chisme, la pregunta obvia era inevitable:

_ Miyagui… _dijo Hiroki una tarde_ ¿Qué se supone que vamos a ponernos para ir al baile…?

_ Tú déjalo en mis manos, Hiroki… _le respondió Miyagui, hamacándose en su silla_ Ya lo tengo todo resuelto…

Miyagui, que ya tenía las invitaciones en su poder, se mecía relajado y sonriente. En cambio Hiroki estaba cada vez más nervioso a medida que pasaban los días…

Tenía un mal presentimiento de ésa fiesta, y no podía quitárselo de la cabeza.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



Por fin llegó el día de la fiesta, para alegría de Miyagui y para acabar de destrozar los nervios de Hiroki…

_ ¡Quédate quieto! ¡No te muevas! _protestó Miyagui mientras intentaba vestir al castaño con la complicada ropa que había adquirido para que se disfrazasen.

_ ¡Déjame en paz, yo puedo solo con esto! _Hiroki lo empujó_ Acaba de vestirte tú también o llegaremos tarde…

El pelinegro se apartó y cogió la parte de arriba de su disfraz;

_ Ahhh veo que al fin se te está pegando algo de entusiasmo… _bromeó mientras se ponía el saco.

_ ¡Ni hablar! ¡Estoy aterrado! _se quejó Hiroki mientras se abrochaba los finos pantalones color verde hoja. Se acomodó la camisa blanca dentro de éstos_ Esto no acabará bien, Miyagui…

_ Con ese optimismo todo en la vida acabaría mal… _resopló el otro profesor_ ¿No puedes simplemente imaginar que nos colamos en una fiesta…?

_ ¡No! _gruñó el castaño_ ¡¿Cómo diablos va esto?!

_ Es un chaleco, Hiroki… Veamos, extiende tus brazos… _Miyagui le colocó el chaleco verde a juego con los pantalones.

Hiroki comenzó a abrochárselo, frunciendo el seño:

_ ¿Por qué yo tengo que ir vestido de árbol y tú puedes ir con ése traje tan discreto…? _se quejó.

_ Por última vez Hiroki, no pareces un árbol… _Miyagui tomó un cinturón dorado y se lo colocó en la cintura_ Éste disfraz te va perfectamente, el tono de verde te favorece…

_ ¿Y qué tono de verde es éste? ¿Verde vómito? _dijo Hiroki alzando los brazos para que el cinturón quedara bien ajustado.

_ ¡Ya basta de ser tan grosero! _se carcajeó Miyagui_ Recuerda que somos nobles que se preparan para ir a una fiesta elegantísima…

_ Dirás para “colarse” en una fiesta elegantísima… _el castaño se colocó los guantes y los zapatos_ ¿De dónde has sacado todas éstas cosas?

_ Las alquilé a muy buen precio… _Miyagui apareció con una peluca rubia de cabello lacio natural en brazos_ ¿Te gusta?

_ ¿Es una peluca? ¿No piensas ponerte eso en la cabeza o sí?

_ No es para mí… _Miyagui se la probó a Hiroki_ ¡Te queda perfecta!

_ ¡No, por favor Miyagui! _Hiroki se apartó los pelos rubios de los ojos_ ¡No quiero usar una peluca!

_ La necesitas, Hiroki. Mi cabello corto se parece al cabello de cualquier otro hombre, pero tu pelo es… cómo decirlo… difícil de olvidar… ¿Me entiendes?

_ Sí, entiendo… _se resignó Hiroki. Después de todo no quería que nadie lo reconociera_ Pero hazme una coleta con algo, no quiero tener el pelo en la cara todo el tiempo…

Miyagui le ató el cabello detrás de la nuca con un lazo. Luego le colocó el antifaz verde con plumas del mismo color y el sombrero. También él se colocó un antifaz violeta oscuro con plumas doradas.

Se pararon delante del espejo:

_ ¿No nos vemos estupendos? _celebró Miyagui mirando su reflejo.

Hiroki contempló su atuendo verde hoja, el chaleco a tono con bellísimos bordados en dorado, el cabello rubio hasta la mitad de la espalda, el cinturón que evidenciaba su delgada cintura y el antifaz –bordado también con hilos dorados- con plumas.

Suspiró fastidiado:

_ Nos vemos como unos pobres estúpidos… _gruñó.

_ Tienes la boca más sucia que un pirata, ¿sabes…? _resopló Miyagui_ Nos vemos como verdaderos nobles, elegantes y refinados… Lo que pasa es que no lo quieres admitir…

_ Miyagui, creí que nos vestiríamos un poco más discretos…

_ Deja de fruncir así el seño, relájate un poco… _Miyagui le dio un golpecito_ Créeme, estaremos perfectamente camuflados apenas entremos allí…

_ ¿Y qué sigue ahora? _Hiroki lo miró por encima del hombro mientras Miyagui abría una ventana y alargaba la mano hacia el rosal_ ¿Transformarás una calabaza en carroza y a unos ratones en caballos…?

_ Ahhhh ya lo verás… _Miyagui cortó una rosa roja para su ojal_ Ahora viene la mejor parte…

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



Los dos profesores salieron afuera, donde los esperaba un carruaje que si bien no era de lo mejor, serviría muy bien para ir y volver de la fiesta:

_ ¿De verdad alquilaste todo esto…? _preguntó Hiroki boquiabierto.

_ Así es… _Miyagui le tomó la mano e hizo una graciosa reverencia_ Sube, Hiroki. El castillo del Rey nos espera…

Hiroki sonrió sólo un poco mientras subía al carruaje;

_ Te vez ridículo… _le recordó.



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



El salón de baile era un ascua de luz y colorido. A un lado del salón los músicos tocaban una deliciosa melodía y bailaban las parejas al compás de la música.

Hiroki y Miyagui descendieron las escalinatas del salón lentamente, maravillados con el despliegue de increíbles disfraces y vestidos, y con los lujos del palacio.

El castaño –que era temporalmente rubio- pronto comprendió que los disfraces de los dos estaban perfectamente a tono entre todas las vestimentas, la seda de los vestidos, las joyas, los antifaces y las máscaras de todos los colores, tamaños y formas…

_ ¡Vaya…! Puedo ver mi reflejo en el piso… _comentó Miyagui mirándose en el lustroso piso de mármol.

_ Cuántos lujos… _Hiroki miraba con ojos muy abiertos la araña del techo y los cientos de cristales que la adornaban.

El susto inicial de pasar por la entrada como si nada frente a los guardias aún le duraba un poco; a pesar de que pasaron sin ningún problema una vez que presentaron la invitación.

Estaba demasiado ansioso… Cuando un camarero pasó junto a él con una bandeja ofreciendo copas de champagne a los invitados tomó una con expresión desesperada;

_ Gracias al cielo… _murmuró antes de acabarse el contenido de un sorbo.

_ ¡Hiroki basta ya! ¿Relájate, sí? O te dará un infarto delante de todos… _le advirtió_ Vamos a quedarnos por aquí hasta que vea a Shinobu…

Se quedaron parados como dos muñecos junto a la mesa de los bocadillos un buen rato. Hiroki seguía tomando copas de champagne y Miyagui miraba a las parejas danzar con expresión distraída… hasta que distinguió a Shinobu entre la gente.

El pequeño príncipe –engalado con un precioso traje color oro- jugaba a esconderse entre los grandes cortinados, cuando notó que Miyagui lo miraba se llevó un dedo a los labios y le hizo otro gesto más para que lo siguiera sin levantar las sospechas de algún observador casual…

_ ¡Ahí está Shinobu! _exclamó Miyagui_ Iré a buscarlo, tu espérame aquí…

Hiroki terminó de tragar el pastelillo que estaba comiendo:

_ ¡Espera! _le advirtió Hiroki al verlo alejarse_ ¡No olvides lo que me prometiste! ¡Que sea rápido!

Pero Miyagui ya se alejaba veloz entre la gente. En un segundo desapareció.

“Ya conozco a éste idiota…” pensó Hiroki “Seguro me dejará plantado aquí el tiempo que le de la gana… Mejor será que lo vigile de cerca…”

Hiroki trató de ir tras él pero como si una coreografía previamente tramada se estuviese llevando a cabo, los bailarines le cerraban el paso cada vez que intentaba pasar o se tropezaba con la cola de algún vestido.

Cuando quiso darse cuenta lo había perdido totalmente. Miyagui y el pequeño príncipe se habían esfumado como por arte de magia…

_ ¡Maldición…! _se quejó en voz alta.

Empezó a caminar por los pasillos más alejados del salón, seguro de que los dos enamorados se habían alejado por allí. Mientras caminaba creyó distinguir una melodía diferente a la que las parejas estaban bailando en el salón.

Caminó más lejos de la música principal y agudizó el oído. Si, en efecto. Alguien estaba tocando música en alguna parte…

La melodía era encantadora… Ansioso por oír más de cerca, siguió la música por los pasillos ya sin pensar en el idiota de Miyagui ni en el príncipe Shinobu.

Cuando se encontró ya más cerca descubrió que era música de piano. Había una habitación iluminada en uno de los pasillos…

Se acercó y se quedó de piedra al descubrir quién era el músico que tocaba…

_ Nowaki… _el nombre salió de sus labios como un suspiro que lo dejó sin aliento.

Era el mismísimo Nowaki el que estaba allí en el cuarto de los instrumentos, tocando el piano con sus largos y elegantes dedos, rodeado de mujeres hermosas que lo oían embelesadas formando un coro de suspiros.

A Hiroki le temblaron las piernas, y se hubiera quedado allí parado como un idiota de no ser porque una alarma en su cerebro se encendió, advirtiéndole que debía de esconderse.

Todo jadeante y tembloroso, se ocultó detrás de una columna;

_ Nowaki, Nowaki… _seguía repitiendo como si estuviese embrujado.

Cuando al fin se sosegó pudo reunir coraje para asomarse y observarlo. Era él, en efecto. Sus ojos azules resplandecían mientras tocaba la música, y un elegante antifaz plateado descansaba sobre la tapa del piano.

El profesor contempló sus manos, su bella sonrisa; y al oírlo tocar acudieron a su mente tantos recuerdos…

Volvió a ocultarse detrás de la columna, y las lágrimas escapaban por debajo del antifaz para empezar a resbalar por sus mejillas. Sonrió mientras buscaba un pañuelo de uno de sus bolsillos.

Los siguientes minutos el permaneció allí, oculto detrás de la columna de mármol, escuchando todas las canciones. Sonreía cada vez que reconocía alguna melodía  de las que él le había enseñado a tocar de niño… y más lágrimas caían por su rostro…

Cuando oyó que la tapa del piano se cerraba dio un brinco. Nowaki ya había cumplido con los pedidos de las damas que lo rodeaban y no tenía más canciones en su repertorio como para seguir tocando…

Hiroki se asomó un poco y lo vio colocarse el antifaz y ponerse de pie. Debía actuar con rapidez: se acomodó el antifaz –aún húmedo por las lágrimas- en su lugar, guardó el pañuelo y se alejó de allí a paso rápido.

“Nowaki no debe saber que estoy aquí…” pensó al alejarse. Oía las voces de las damas a su espalda. “El no debe verme… Tengo que encontrar a Miyagui y pedirle que nos vayamos…”.

Pronto llegó al salón de nuevo y se detuvo antes de volver a pasar entre las parejas que bailaban, meditando sobre en dónde debería empezar a buscar a Miyagui. ¿Estarían en una habitación oculta en algún lado? ¿O en los jardines del castillo paseando de la mano y diciéndose las clásicas cursilerías de enamorados?

Pensó en Nowaki, que de seguro aún estaría allí rodeado de un montón de admiradoras. Aún no podía creer que lo había vuelto a ver… ¿Pero dónde estaba su esposa? ¿Acaso había ido solo al baile…?

Miró por encima del hombro con expresión distraída… y el corazón le dio un vuelco.

Nowaki iba en dirección hacia él a paso rápido…

Todas las alarmas en su cabeza se encendieron. “¡Corre, corre!” le gritó una voz en su interior. “¡Nowaki te ha descubierto, sabe quién eres, te ha reconocido…! ¡Corre!”

Hiroki comenzó a correr. Se zambulló entre las parejas de bailarines y trató de desaparecer. Cruzó toda la pista de baile a paso rápido, con el corazón en la boca.

Se volvió a mirar. Nowaki aún lo seguía, lo miraba fijamente. Ya estaba muy cerca de él…

Su próximo intento de escabullirse se vio frustrado cuando se llevó por delante a uno de los camareros, que sostenía una bandeja con canapés;

_ ¡Lo siento! ¡Lo lamento! _exclamó y se dio la vuelta para escabullirse pero chocó contra el pecho de su perseguidor.

_ ¡Cuidado! _Nowaki lo atrapó entre sus brazos_ ¿Se encuentra usted bien?

Nowaki le sonreía amistosamente. Hiroki aún temblaba un poco y el corazón le latía en las sienes. Asintió con la cabeza como pudo.

“Es todo, me ha reconocido…” pensó mientras lo miraba con ojos muy abiertos.

_ Que bueno, lo estaba buscando… _Nowaki apartó sus manos de él y buscó en uno de sus bolsillos_ Me parece que se le ha caído esto…

Extendió la mano hacia él y Hiroki reconoció su pañuelo, que había usado minutos atrás para secarse las lágrimas. En un acto reflejo se palpó el bolsillo del chaleco y comprobó que efectivamente el pañuelo se le había caído.

Con una mano temblorosa tomó el pañuelo que el ojiazul le ofrecía. Intentó decir “gracias”, pero tenía los labios como sellados, no podía hablar del susto…

¿Entonces Nowaki sólo lo había seguido para devolverle su pañuelo…? ¡Qué tremendo susto!

Hizo una breve reverencia con la cabeza, a modo de agradecimiento, y guardó el pañuelo en el bolsillo:

 _ Por cierto, soy Kusama Nowaki… _se presentó el ojiazul sin abandonar siquiera un segundo su amable sonrisa. Estrechó las manos enguantadas de Hiroki entre las suyas.

El castaño comprendió que Nowaki no tenía idea de quién era realmente, el disfraz había resultado muy efectivo…

“Si hablo… ¿Reconocerá mi voz?” pensó.

Miró el rostro sonriente del más alto, que a su vez observaba el suyo aguardando una respuesta.

Mejor no se arriesgaría…

Sin decir una palabra zafó sus manos de las de Nowaki y dio media vuelta para alejarse sin siquiera volverse a mirarlo; el más alto acabaría creyendo que era un grosero y se alejaría de él dándole la oportunidad de ir por Miyagui.

No había dado ni cinco pasos cuando se dio cuenta de que Nowaki estaba otra vez caminando junto a él:

_ ¿No me dirá su nombre al menos…? _le preguntó demostrando que aún de adulto conservaba la insistencia de un niño pequeño.

Hiroki apretó el paso, con la esperanza de que se diera cuenta de que no lo quería cerca de él. “¡Maldición! ¡¿Se puede saber por qué me sigue?!” pensó, mortificado.

Pero el más alto no desistió de sus intenciones, aceleró el paso él también;

_ ¿Puedo hacerle compañía un momento? _le pidió con su mejor sonrisa conciliadora.

“Pues si querías compañía podrías haberte quedado tocando el piano para tus admiradoras, idiota…” pensó enseguida el profesor. Empezaba a enojarse. Si Nowaki no lo había reconocido, ¿entonces para qué rayos lo seguía? ¡Que lo dejara en paz de una vez!

El profesor iba a tomar el camino que llevaba a los jardines del palacio, cuando Nowaki le aferró un brazo y lo hizo volverse hacia él:

_ Siento ser tan insistente con usted… _se disculpó_ Pero estoy preocupado, porque hace un rato estaba llorando… ¿No es verdad?

Hiroki lo observó unos segundos, sorprendido. El color le subió a las mejillas y tuvo que bajar la mirada. El más alto le tomó el mentón y le levantó el rostro hacia él:

_ Entiendo lo que le pasa, es usted muy tímido, ¿no? _sonrió_ No tiene que decirme su nombre si no lo desea, pero déjeme ser su compañía esta noche por favor…

El castaño negó rápidamente con la cabeza. Nowaki le insistió;

_ ¿Al menos bailaría un rato conmigo…? Le prometo que luego lo dejaré ir…

Hiroki suspiró pesadamente. Al parecer era la única manera de librarse de él…

Asintió y observó como la sonrisa de Nowaki se volvía más amplia. Dios, cómo amaba esa sonrisa…

Nowaki tomó su mano y la besó haciendo una graciosa reverencia. Luego le ofreció su brazo y lo llevó al salón de baile. Estaba feliz de haberlo convencido; no sabía qué era lo que lo atraía de aquel joven tímido y misterioso, pero no quería dejarlo ir a ninguna parte.

Lo que sí podía asegurar es que era muy lindo… y más lindo se veía aún con ese bonito atuendo verde. Sus ojos se pasearon por la delgada cintura, evidenciada por el cinturón dorado. Ansiaba rodear ésa cintura con los brazos en la pista de baile.

Mientras tanto, Hiroki sudaba copiosamente debajo del disfraz, y agradeció al cielo el llevar guantes. Nowaki lo observaba, trataba de disimular, pero lo observaba. ¿Qué estaría pensando? ¿Habría visto algo en alguno de sus gestos que lo hiciera reconocerlo? ¿Acabaría por darse cuenta con quién estaba realmente?

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



Se ubicaron entre los bailarines del centro. El más alto le aferró la cintura y Hiroki tragó saliva cuando lo acercó a él.  Comenzaron a bailar. El profesor estaba demasiado tenso al principio y seguía sus pasos con torpeza, hasta que la música se cambió por una más lenta permitiéndole apoyar la mejilla contra el pecho de Nowaki. Durante las canciones siguientes imaginó que no habían pasado tantos años separados, que no había pasado nada malo entre ellos, que sólo eran una pareja de baile más en aquella fiesta…

“Nowaki está más alto…” pensó el profesor mientras se movían al compás de la música. Cuando quiso darse cuenta tenía los ojos llenos de lágrimas otra vez…

“¡Oh, no! ¡Soy un idiota, no puedo ponerme a llorar aquí!” el castaño sin poder evitar que las lágrimas resbalaran por su cara.

_ ¿Qué le ocurre?  _Nowaki notó sus lágrimas.

Hiroki no le dio tiempo a preguntar nada más, se apartó del más alto y echó a correr.

_ ¡Espere! ¡Por favor no se vaya! _Nowaki lo siguió de cerca.

“Déjame en paz, Nowaki… Déjame que  me valla…” pensó mientras corría y sollozaba “me hace daño estar cerca de ti…”.

Por fin llegó hasta una gran ventana que daba a los jardines. Corría una brisa fresca y deliciosa cuando el profesor se desplomó sobre los bordes del pequeño balcón que la ventana tenía, sollozando angustiosamente.

Ya comenzaba a pensar que había conseguido librarse del ojiazul, cuando sintió que lo abrazaban por detrás. Los brazos fuertes de Nowaki lo rodearon en un segundo:

_ ¿Por qué está tan triste…? _le preguntó mientras apoyaba el mentón sobre el hombro de Hiroki. Aunque sabía que acciones como ésas no se debían tomar con un desconocido, Nowaki no pudo evitar acariciarlo con suavidad.

Es que lo había cautivado lo vulnerable que se veía mientras lloraba, y al estrecharlo entre sus brazos descubrió lo frágil que era su cuerpo…

De pronto se había despertado en él la necesidad de hacer de hombre protector. Una necesidad que no se apagó ni cuando Hiroki le dio un codazo en las costillas y se apartó de él.

Nowaki suspiró. Todo parecía indicar que ése jovencito no le dejaría acercarse a el tan fácilmente. Le ofreció su pañuelo;

_ Puede usar mi pañuelo si quiere… El suyo ya está demasiado empapado… _le recordó.

Hiroki terminó aceptando el pañuelo. Como pudo se limpió las lágrimas sin quitarse el antifaz. Nowaki se apoyó en el borde junto a él:

_ ¿Por qué no quiere decirme lo que le pasa? _se subió al antifaz un poco para descubrir sus ojos azules_ Estoy muy preocupado, no sea cruel conmigo… Por favor…

El profesor siguió ignorándolo, lo que sólo contribuyó a aumentar el interés de Nowaki que cortó una flor blanca de la planta que trepaba por el balcón.

Se la ofreció al castaño;

_ Sonará algo atrevido de mi parte, pero no puedo dejar de mirarlo… Se ve muy lindo a la luz de la luna… _comentó. Hiroki se puso rojo otra vez_ Es usted adorable, nunca he visto a alguien que se sonroje tan a menudo… _sonrió.

Cuando intentó prenderle la flor en el pelo a Hiroki, éste se apartó con un gesto brusco por miedo a que se diera cuenta de que llevaba una peluca.

Y otra cosa, ¿por qué Nowaki buscaba decirle cumplidos a la luz de la luna? ¿No se suponía que estaba casado?

Le devolvió el pañuelo al ojiazul. Observó el jardín, con todo su coro de grillos y luciérnagas volando frente a él, y vio que tenía un interesante laberinto hecho de arbustos. Tramando un nuevo plan de escape, le señaló algo a lo lejos a Nowaki:

_ ¿Qué ocurre? _Nowaki miró hacia donde Hiroki apuntaba. Había un reloj en una de las torres del castillo_ ¿El reloj?

Hiroki asintió, y se despidió con un además de la mano.

_ ¡No se vaya…! _le suplicó el ojiazul_ No es tan tarde, por favor quédese un poco más…

El profesor negó con la cabeza. Se puso de puntillas y dejó un beso en la mejilla del más alto.

“Adiós, Nowaki…” pensó con tristeza. Luego, haciendo uso de una agilidad que nadie sabía que tenía, saltó el balcón y empezó a correr por el césped húmedo, levantando gotas de rocío que empaparon el borde de sus pantalones.

Nowaki tardó un poco en reaccionar. Se tocó la mejilla en donde el joven misterioso lo había besado. Unos segundos después el también saltó el balcón y corrió detrás de él en dirección al laberinto.

Hiroki miró por encima de su hombro y comprobó que Nowaki iba tras él, así que entró en el laberinto y pronto se había perdido entre los arbustos despistando al fin a su perseguidor….

Recordó –sonriendo con picardía- que de niño Nowaki nunca había sabido apañárselas muy bien en los laberintos. Era fácil despistarlo en lugares como ésos…

El castaño salió del laberinto en pocos minutos, mientras que él más alto aún permanecía dentro, llamándolo. Sintió una punzada de culpa por dejar atrás a Nowaki, pero se obligó a alejarse pensando que ya no estaba abandonando a un niño en un laberinto, estaba intentando escapar de un hombre adulto…

Cuando ya estuvo lo suficientemente lejos del laberinto se sintió agotado por tanto gasto de energía. Deseaba desesperadamente un vaso con agua, y estaba acalorado por ésa maldita peluca rubia. Todo esto estaba maldiciendo en su mente cuando distinguió un par de figuras a lo lejos:

_ ¡Miyagui! _lo reconoció y corrió hacia él.

_ ¡Hiroki! _Miyagui parecía sorprendido de que lo encontraran.

El castaño llegó hasta él, se quitó el sombrero y el antifaz para verlo mejor;

_ ¿¡Eres idiota o qué?! _le reclamó_ ¿¡En dónde te habías metido?!

_ Hiroki… _comenzó a decir con calma_ Puedo explicarte…

_ ¡Pensabas dejarme ahí parado toda la noche! ¡No puedo creer que no respetaras nuestra promesa luego de que decidí venir contigo!

_ Es que todo ocurrió demasiado rápido… Verás, Shinobu y yo…

_ ¡Y no tienes idea de los problemas que estuve a punto de tener por venir hasta aquí…! _terminó dispuesto a contarle sobre su peligroso encuentro con Nowaki_ Acabo de encontrarme con… con…

No terminó la frase porque reparó en lo que había detrás de Miyagui: un par de caballos listos para usarse, con sillas y todo, y también estaban cargados con algunas bolsas que delataban un viaje. Shinobu estaba sobre uno de los caballos, y ya no tenía puesto su impecable traje de príncipe sino que estaba cambiado de forma muy discreta.

_ Miyagui… ¿Q-qué es todo esto…? _preguntó con un hilo de voz, temiendo ya la respuesta.

Miyagui se miró los pies:

_ Hiroki, lo siento… _dijo_ Pero creo que volverás a casa solo esta noche. Voy a fugarme con Shinobu…

Por un momento Hiroki pensó que no estaba oyendo bien;

_ ¿Qué? ¡No! ¡No puedes hacerlo, Miyagui! _exclamó tirando el sombrero y el antifaz a un lado_ ¡Te meterás en muchísimos problemas!

_ Hiroki, sé que es precipitado pero…

_ ¡¿Precipitado?! ¡Precipitado un demonio! ¡Esto es una locura! _Hiroki le tomó el rostro entre las manos y lo miró a los ojos_ Miyagui, ¿qué te ha pasado? ¡Tú no eres así!

_ Estoy enamorado, Hiroki… _fue toda su respuesta_ No puedo dejar pasar ésta oportunidad, si no me voy ahora con Shinobu no me iré nunca…

Hiroki lo soltó y se cubrió la cara con las manos. Miyagui continuó:

_ Shinobu tiene mucho dinero ahorrado, podemos irnos a donde queramos, ya le dejó una carta a sus padres diciéndoles que estará bien… _contó_ Hiroki, yo ya no puedo seguir con la vida de siempre, en ése trabajo que no nos lleva a ninguna parte, la vida me ofrece algo mejor junto a la persona que amo…

_ ¿Éste era tu plan original? _le preguntó Hiroki_ ¿Irte sin avisarme ni nada…?

_ No. Se nos ha ocurrido aquí mismo, en la fiesta… _le aclaró_ No quise buscarte para despedirte porque no sabía qué pensarías de esto…

Hiroki lo miró a los ojos, luego miró a Shinobu que a su vez lo miraba a él, aguardando una respuesta. Suspiró, con todo el dolor en su corazón;

_ Miyagui, eres mi único amigo y sigo creyendo que es una locura…  _dijo.

Miyagui iba a protestar, pero Hiroki lo atajó levantando una mano:

_ Pero, eres un hombre adulto y si crees que haces lo correcto… No puedo ser egoísta en una cuestión como ésta… _se encogió de hombros y lo miró a los ojos_ De verdad quiero que seas feliz, Miyagui…

Miyagui le sonrió, agradecido:

_ Gracias, Hiroki… _se acercó y lo abrazó tan fuerte que la peluca rubia se desprendió y cayó al piso_  Gracias por todo…

Hiroki también lo abrazó y permanecieron así unos momentos;

_ Voy a extrañarte, idiota… _confesó_ Estaré muy solo en la escuela sin ti…

_ ¡Ah, sí! Respecto a eso hay algo que debo decirte…

_ Miyagui, vámonos… _lo llamó Shinobu.

Miyagui se apartó del castaño:

_ Hasta pronto, Hiroki… _se despidió por última vez_ Quizá algún día nos encontremos de nuevo, la vida es larga y tiene muchas vueltas…

_ Es posible… _el castaño le sonrió un poco_ Adiós…

Hiroki los observó alejarse, agitando la mano para despedirse. Se limpió las lágrimas.

Debía ser fuerte, había dejado ir a Miyagui por una buena razón. Le deseaba toda la suerte del mundo a su amigo…

Recogió la peluca y el sombrero. Ahora ya no tenía más motivos para permanecer allí. Se volvió para regresar al castillo; y pronto deseó no haberlo hecho.

Nowaki estaba detrás de él, observándolo con ojos muy abiertos…

El castaño sintió que la sangre se helaba en sus venas, y un escalofrío le recorrió el cuerpo. “¿Cómo es posible…?” pensó mientras una gota de sudor corría por su cuello.

Se quedaron allí parados, mirándose, esperando a que alguno de los dos realizase un movimiento o dijera algo.

Nowaki fue el primero en dar un paso hacia él:

_ ¿Hiro-san…? _preguntó con voz trémula. A la luz de la luna, la piel del más alto tenía el color de la nieve_ ¿De verdad eres tú…?

Hiroki tragó saliva, sin apartar la vista de él. No tenía sentido negar nada, sin la protección de su disfraz;

_ Sí, Nowaki… _le respondió haciendo uso de toda su valentía_ Soy yo…

El más alto extendió sus manos mientras se acercaba. Sus dedos largos acariciaron las mejillas del castaño con cautela, como si temiera que éste fuera a desintegrarse de un momento a otro. Luego le acunó el rostro, sin poder creer que de verdad tenía al mismísimo Hiro-san frente a él:

_ No puedo creerlo… _murmuró tocándole el cabello. Cuando las sedosas hebras castañas pasaron entre sus dedos, supo por fin que aquello no era un sueño. Era real._ No puedo creerlo… de verdad estás aquí…

Hiroki iba a responderle algo pero no tuvo tiempo de hacerlo porque Nowaki lo abrazó con algo de brusquedad y lo pegó a él. El más alto lo estrechó largo rato, Hiroki podía oír su respiración agitada en su oreja y descubrió que su piel estaba helada:

_ Nowaki… ¿Qué te ocurre…? _le dio unas palmaditas_ Parece que hubieses visto a un fantasma…

Nowaki volvió a tocarle el cabello con una de sus manos. Cerró los ojos mientras apoyaba el mentón sobre el hombro de Hiroki:

_ Creí que estabas muerto… _confesó en un susurro tembloroso.

_ ¿Cómo…? _Hiroki dio un respingo. ¿Nowaki lo había creído muerto todos ésos años? ¿Por qué…?

_ Estoy tan feliz de verte… _Nowaki lo estrechó aún con más fuerza_ Hiro-san, por favor, dime que no estoy soñando…

Conmovido, Hiroki también lo abrazó. Nowaki temblaba:

_ No estás soñando, Nowaki… _le dijo con una sonrisa_ Estás bien despierto…

Permanecieron así, abrazados a la luz de la luna, en silencio. Nowaki lo mecía suavemente entre sus brazos; y Hiroki no quería que ese momento pasara nunca.

Finalmente, Nowaki lo apartó un poco para observar su rostro;

_ ¿En dónde has estado todos éstos años…? _le preguntó.

_ Pues… He estado trabajando como profesor en una escuela… _abrevió_ ¿Por qué pensaste que estaba muerto?

Nowaki se miró los pies, apretó los ojos. Hiroki lo sintió estrujar su ropa con manos crispadas:

_ Te busqué sin descanso cuando te fuiste… _respondió al fin_ Pero Tsumori me dijo que sus hombres te habían hallado muerto a un lado del camino…

_ ¿Cómo? ¿Tsumori…? _Hiroki no podía creer lo que oía_ ¡¿Y tú le creíste?!

_ ¡Cómo podía no hacerlo! Él me dio tu anillo, ése que yo te había obsequiado… _le explicó_ Luego aparecieron tus libros, tu ropa… ¡En verdad creí que habías muerto!

Hiroki estaba boquiabierto. Cientos de pensamientos pasaban por su mente en ése momento, impidiéndole hablar: ¿Nowaki habría leído la carta que le escribió con tanto amor? ¿Por qué Tsumori solo le había entregado el anillo y por qué le hizo creer que estaba muerto? ¿A quién habían enterrado en su lugar?

El castaño quería explicarle cómo fueron las cosas, quería decirle que unos ladrones lo habían secuestrado y llevado todas sus cosas, que llevaba años viviendo sano y salvo en un pequeño pueblo cerca de allí… pero no sabía por dónde comenzar a contarle…

_ Nowaki… Yo… _comenzó a decir pero un alboroto a lo lejos lo interrumpió.

Los dos miraron por encima del hombro en dirección al salón de baile. La gente comenzaba a dispersarse, el aire se llenó de murmullos. Hiroki creyó distinguir unas cuantas frases: ¡el príncipe Shinobu ha desaparecido! ¡Ha desaparecido!

_ Oh, no… _murmuró el castaño y se apartó de Nowaki. Recogió sus cosas a toda prisa_ Lo siento, Nowaki… Debo irme…

_ ¿Qué? ¿Por qué Hiro-san? _Nowaki lo observó colocarse la peluca y el sombrero a toda velocidad.

_ No puedo explicártelo ahora, pero debo volver ya mismo… _lo miró una fracción de segundo a los ojos, antes de echar a correr_ Adiós, Nowaki…

_ ¡Espera! ¡Hiro-san, aguarda! _le gritó el más alto.

Pero Hiroki ya corría en dirección a la salida. No se volvió a mirarlo, pero aún lo oía gritar su nombre. Incluso juró que lo había oído decir: “¡Nos volveremos a ver Hiro-san!”.



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*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



Hiroki volvió  a casa muy tarde ésa noche. Estaba exhausto física y mentalmente… y hambriento… Lo que era un poco desalentador ya que a esa hora lo mejor que podía encontrar para alimentarse era una rebanada de pan y café.

Cuando entró en el departamento se quitó el abrigo y observó que, aunque reinaba un profundo silencio, no todas las luces estaban apagadas. La cocina aún estaba iluminada.

Pronto comprendió el motivo: Nowaki había dejado comida preparada para él sobre la mesa…

Sonrió mientras se sentaba a la mesa. Después de todo a esa hora podía sonreír tranquilamente, nadie lo estaba observando.

Extrañaba a Nowaki. Apenas sí había cruzado palabra con él en esos últimos tres días. Al más alto lo habían tenido bastante ocupado las exigencias del hospital y el mismo había estado ayudando más de la cuenta a Miyagui. Seguramente porque inconscientemente deseaba estar ocupado para no tener que escribir. Ya estaba harto de tener que pensar tantas cosas vergonzosas para la historia…

Luego de apilar los platos para lavarlos en la mañana se dirigió a la habitación, donde Nowaki dormía profundamente acurrucado sobre su lado de la cama. El profesor se desvistió, se puso la vieja playera blanca que usaba como ropa de cama y apartó las sábanas.

Apagó la luz y ya iba a recostarse cuando escuchó la voz del más alto:

_ ¿Hiro-san…? _preguntó con voz dormida y giró el cuerpo para quedar cara a cara.

_ Nowaki… ¿Te desperté? _Hiroki se recostó también.

_ No, yo me desperté solo… _Nowaki le sonrió con una sonrisa perezosa_ Quería esperar a Hiro-san, pero he tenido un día muy duro en el hospital y…

_ No te disculpes por eso… _lo atajó el castaño_ Necesitas dormir bien, has estado trabajando mucho…

_ Gracias, Hiro-san… _el más alto se acurrucó más junto a él y apoyó la cabeza en su pecho_ ¿Puedo recostarme aquí…?

_ Eeer… Sí, claro… _Hiroki se sonrojó ante el pedido pero pronto cedió a la tentación de rodear a Nowaki con los brazos y acunarlo como si fuese un bebé. Un bebé extremadamente grande…

El ojiazul bostezó, muy a gusto escuchando los latidos del corazón de su Hiro-san.

_ ¿Encontraste la comida que dejé para ti…? _preguntó cerrando los ojos.

_ Sí, gracias… Estaba delicioso… _susurró Hiroki. El cabello oscuro de Nowaki le hacía cosquillas en los labios.

_ Leí la continuación de la historia que imprimiste para Akikawa… _comentó_ Me gustó mucho…

_ ¿Ah sí…? Pues, qué bueno…  _”Nowaki se había hecho un tiempo para leer las tonterías de Akihiko y cocinarme la cena…” pensó el profesor, conmovido_ Aunque creo que modificaré la parte en la que Nowaki se siente atraído por Hiroki, estando éste disfrazado…

_ ¿Por qué…?

_ Me parece demasiada casualidad, algo muy de telenovela… _respondió el castaño_ Hiroki está demasiado bien disfrazado como para que lo reconozcan, es muy tonto…

_ No es tonto… _insistió Nowaki_ Si aquel que amas está siempre cerca y no te das cuenta, ¿no serías realmente estúpido…?

El ojiazul sonrió complacido al escuchar cómo el corazón de Hiroki se aceleraba.

_ Sí, creo que tienes razón… _murmuró el profesor con el rubor otra vez en sus mejillas_ Dejaré el capítulo tal como está…

_ Te he extrañado mucho éstos días, Hiro-san… _susurró Nowaki.

Hiroki lo estrechó en sus brazos:

_ T-también yo…  _confesó_ Buenas noches, Nowaki…

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*



El la mañana…



_ ¡De ninguna manera voy a hacer eso! _protestó Hiroki al escuchar la instrucción siguiente de la historia.

Akikawa frunció los labios, no esperaba semejante negativa por parte de Hiroki;

_ Pero señor Kamijou, pensé que se sentiría aliviado, ya no tendrá que pensar más escenas románticas para la historia… Al menos de momento…

Estaban en la sala del departamento, Nowaki había insistido para que Akikawa pasara por allí a controlar la continuación de la Historia. El más alto seguía creyendo que era muy simpática…

Más Hiroki no estaba dispuesto a considerar lo simpática o no que fuese Akikawa; no seguiría la siguiente instrucción de Akihiko:

_ Pero Nowaki no puede obligar al Hiroki de la historia a vivir con él otra vez… _siguió protestando_ ¿Al final se alejó de él para hacerle la vida más fácil, y ahora lo va a “obligar” a vivir con él? ¡Si yo fuera el Hiroki de la historia no lo permitiría!

Nowaki servía té discretamente y observaba a ambos discutir:

_ ¿Y qué tal si Nowaki le hiciera una propuesta que no pueda rechazar…? _propuso Akikawa_ Algo que…

_ No pueden obligar a nada a Hiroki… ¡Es demasiado orgulloso como para que alguien lo obligue a algo…! _siguió negándose el profesor_ ¡No lo escribiré de esa forma! Cultivé demasiado bien la personalidad orgullosa de Hiroki para que ahora desaparezca como por arte de magia… ¿No podría ser que Nowaki sólo lo visite ahora que sabe que está vivo?

_ El Nowaki de la Historia cree que ya estuvieron suficiente tiempo separados… _repuso la pelirroja_ Quiere a Hiroki devuelta con él, pero no sabe cómo retenerlo a su lado…

_ ¡Pues que Akihiko piense otra manera! _Hiroki se puso de pie_ ¡A menos que Nowaki lo chantajee, el Hiroki de la historia no va obligado a ninguna parte!

El profesor se alejó y dio un portazo al salir de la sala de estar. Nowaki le sonrió amistosamente a Akikawa:

_ Disculpe a Hiro-san, ya se le pasará… Quizá deba hablar con Akihiko y ver si no hay otra opción…

_ Sí, tal vez… _suspiró Akikawa_ Bueno, volveré a probar más adelante… _dejó la hoja con las instrucciones sobre la mesa y estrechó la mano del más alto_ Nos vemos pronto, Nowaki. Eres encantador…

Nowaki la acompañó hasta la salida y la despidió. Cuando volvió a entrar al departamento observó la hoja de papel abandonada sobre la mesita del living. La tomó y releyó la instrucción varias veces…

Sí, la verdad que el Hiroki de la historia se parecía cada vez más a su Hiro-san, orgullosos los dos. Su Hiro no dejaría que nada ni nadie lo obligaran a nada, el orgullo no lo dejaba bajar la cabeza ni en la más tonta de las discusiones. ¿Pero cómo haría Nowaki para que Hiroki regresara a vivir con él…?

Veamos… Hubo algunas ocasiones en que Hiroki Kamijou había cedido a lo que él quería, recordó, pero tuvo que hacer un par de cosas malas para lograrlo. Como cuando lo conoció, tuvo que robarle la llave de su departamento, entre otras cosas…  

Y para que fuera su profesor; eso sólo ocurrió cuando le evitó un accidente y Hiro-san le “debió una” irremediablemente. Después de todo, ¿hubiera podido hacer progresos con Hiroki de no ser por ésas pequeñas maldades…?

“Quizá el amor a veces implica hacer algunas cosas malas…”  pensó el ojiazul, reparando en la computadora portátil de Hiro que descansaba sobre la mesa. “Tal vez el Nowaki de la Historia deba hacer que Hiroki “le deba una”, como yo hice con Hiro-san…”.

Sin pensar en las consecuencias, Nowaki tomó la computadora portátil y comenzó a escribir…




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#30 · Publicado por Red-92, el 25 de Marzo de 2010 a las 13:22
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“Esa mañana Hiroki dictaba la clase como lo había hecho ya miles de veces antes. La única diferencia estaba en que los alumnos se librarían de los estudios más temprano ésos días ya que la última hora de la mañana estaba destinada al profesor Miyagui y éste… bueno… se había fugado con el hijo menor del Rey hacía ya más de una semana…

Era increíble lo rápido que el escándalo se había extendido… El encantador y joven príncipe Shinobu, desaparecido junto con un extraño, un enemigo sin rostro que le había arrebatado a los Reyes su hijo más pequeño antes de que pudieran hacer algo siquiera. Al menos así lo comentaban en el pueblo…

No era cierto, obviamente. Hiroki debía morderse la lengua cada vez que escuchaba la versión distorsionada de la historia, de cómo un pervertido había secuestrado al indefenso príncipe. Eso era lo que pasaba con la verdad cuando los chismes son el pasatiempo favorito de un pueblucho…

Hiroki conocía la verdadera historia… Al final sólo era una historia de amor más entre tantas… Tal vez algún día alguien pudiera escribir sobre eso…

Hasta entonces, él debió explicar la ausencia de Miyagui con la excusa de que había recibido un telegrama diciendo que un familiar que poseía unas tierras muy importantes estaba a punto de morir a causa de una enfermedad. Había salido de viaje a toda prisa, puesto que quería estar presente en el momento de la repartición de la jugosa herencia y… bien, más adelante llegaría a sus manos cierta “carta” diciendo que Miyagui se había quedado a vivir en su pueblo natal disfrutando del dinero y tierras legados.

“Soy un mentiroso brillante…” pensó Hiroki cuando la clase acabó y los alumnos se retiraron uno por uno del salón; “pero cómo extraño a ése idiota de Miyagui…”.

Sobre su escritorio humeaba una taza de té, se la llevó a los labios pensando en que era totalmente imposible que consideraran a Miyagui, un profesor pobre y mediocre como él, como posible sospechoso del escándalo con el príncipe. Sí, Miyagui estaba a salvo…

Con un gesto de complicidad, el castaño abrió un pequeño cajón de su escritorio y extrajo una discreta botella de licor. Vertió un poco en su taza de té y la regresó a su escondite…

Se odiaba por tener que recurrir a un truco tan vulgar como el licor en el té para calmar su ansiedad, pero es que desde la fiesta de disfraces que tenía los nervios destrozados. Sorbió el té repitiéndose mentalmente que no había nada que temer, que Miyagui estaba a salvo, que su mentira era perfecta para la ocasión, nunca se sabría la verdad de nada…

Pero en el fondo, lo que agitaba el corazón dentro de su pecho no era el temor por su amigo, era…

“Nowaki…” suspiró en su mente. Aún era increíble que lo hubiese vuelto a ver. Y estaba tan guapo, tan alto, tan… tan adulto…

Ya había pasado un tiempo desde esa fiesta, ¿por qué aún de pensar en ése reencuentro el estómago se le llenaba de mariposas? Mariposas que desaparecían al recordar lo que el más alto le había dicho: “pensé que estabas muerto…”.

La carta… ¿Por qué Nowaki no la había recibido? Aunque aún así lo habría creído muerto ya que encontraron todas sus cosas y su ropa y su…

“Y el anillo que Nowaki me había obsequiado…” pensó y enseguida dio un brinco “Tsumori… Él lo tenía, se lo di junto con la carta…”.

¿Realmente era posible que Tsumori le hubiera hecho creer algo semejante a Nowaki…? ¿O el rubio también lo había creído muerto? Pero entonces por qué le había dado a Nowaki el anillo como prueba de su muerte…

Había muchas cosas que no encajaban en la historia. Se encogió de hombros y se recostó en su silla. De todas formas no importaba, Nowaki ya sabía que él estaba con vida, sano y salvo. Aunque…

“Si no me hubiese creído muerto… ¿Qué hubiese pasado? ¿Nowaki… habría salido a buscarme…? Además, dijo que estaba feliz de verme…” pensó ruborizándose.

¡No, no, y no! No debía dejarse seducir por pensamientos como ésos, ¡no!

Seguramente el ojiazul había vuelto a su casa, con su esposa y sus hijos, habría comentado el episodio, luego se habría encogido de hombros y seguido con su vida. Sí, eso debió de haber pasado, si no, lo habría vuelto a ver como Nowaki le había dicho…

_ ¿Profesor…? _un alumno asomó la cabeza por la puerta entreabierta.

_ ¿Nunca te enseñaron a golpear la puerta antes de entrar? _gruñó el castaño llevándose la taza a los labios.

_ Lo siento, pero hay una persona que lo está buscando… _se excusó el jovencito.

_ Dile que no estoy para nadie, las clases ya acabaron así que…

_ Es un vendedor de libros viejos, me ha dicho que tiene unos títulos muy interesantes y que necesita el dinero para alimentar a su familia…

La expresión de Hiroki se suavizó al ver que podía hacer su buena acción del día y a la vez hacerse con unos cuantos libros. Se levantó:

_ De acuerdo, hazlo pasar… _le dijo a su alumno.

Aguardó unos momentos, apuró su taza de té y repasó mentalmente el dinero del que disponía. Al escuchar una puerta que se abría y algunos pasos se volteó hacia la puerta:

_ ¡Nowaki! _exclamó.

El más alto lo observaba parado en la puerta. Se adentró en la sala:

_ Buenas tardes, Hiro-san… _saludó, aunque no sonreía_ Te dije que volveríamos a vernos…

Hiroki estaba atónito. Pestañeó rápidamente tratando de recuperarse de su aplomo;

_ ¿C-cómo diste conmigo…? _murmuró.

El más alto se encogió de hombros;

_ Sólo tuve que considerar los pueblos más pequeños, buscar escuelas, profesores, y hacerme pasar por un pobre vendedor de libros viejos… _explicó_ No fue tan difícil encontrarte, ahora que tenía la certeza de que no estabas muerto…

“Otra vez con eso…” pensó Hiroki.

_ De verdad me parece algo increíble que… que pensaras que estaba muerto… _le dijo a Nowaki.

El ojiazul lo miró frunciendo el ceño:

_ A mí no me pareció tan difícil de creer. No te hagas el tonto. _le reclamó al castaño_ Vine aquí porque merezco algunas explicaciones y no me iré hasta que las tenga…

Hiroki tragó saliva ante el tono de voz de Nowaki. Pero luego la ira se avivó dentro de él, ¡no tenía la culpa de que Nowaki se creyera todo lo que le decían!

_ ¡Yo no puedo explicarte nada! _exclamó_ Sólo sé que me fui, unos ladrones me asaltaron y me robaron todo lo que tenía. Por pura suerte conseguí librarme de ellos y terminé aquí, es todo…

Nowaki permaneció callado unos momentos, pero no cambió su expresión;

_ Ya no soy un niño, para andar creyéndome historias. Dime la verdad, Hiro-san…

_ ¡Ésa es toda la verdad!

_ No hagas que se agote mi paciencia… _le advirtió.

_ ¿Ah…? ¡¿Pero quién te crees que eres para venir aquí a echarme en cara lo que otros te hicieron creer todos estos años?! ¡Y encima me llamas mentiroso! _Hiroki tomó un libro y con expresión ofendida atravesó la sala en dirección a la puerta_ ¡Se acabó, me largo, no puedo desperdiciar contigo toda la mañana!

Como era de esperarse, Nowaki lo atrapó y tironeó de su brazo para hacer que se volviera:

_ ¿A qué te refieres con “lo que otros te hicieron creer”…? ¿A quién quieres culpar ahora?

_ ¡Suéltame! ¡De todos modos parece que no estás dispuesto a creerme nada!

_ ¡Hiro-san!

Hiroki soltó el libro que traía en la mano, y éste cayó justo sobre el pie del más alto. Nowaki lo soltó y el castaño se escabulló y salió de la sala.

Atravesó el pasillo a paso rápido. Nowaki fue tras él;

_ ¡No me sigas! _el profesor entró en la biblioteca y quiso cerrarle la puerta en las narices pero Nowaki se lo impidió.

_ ¡Hiro-san, tenemos que hablar! _empujó la puerta y entró el también en la biblioteca_ ¡No puedes pasarte la vida huyendo de mí!

_ ¡Quítate de encima! _rugió Hiroki pateando y tirando golpes en todas direcciones cuando vio que Nowaki se acercaba a él otra vez_ ¡No te atrevas a tocarme! ¡No!

El más alto finalmente lo atrapó entre sus brazos y lo inmovilizó. Hiroki quedó con la espalda pegada al pecho de Nowaki, pateando el aire y maldiciendo.

_ Por favor, habla conmigo Hiro-san… _le pidió.

_ ¿Para que me llames mentiroso con cada cosa que te digo? _gruñó el profesor retorciéndose entre sus brazos.

_ Perdona, no debí hablarte así… _se disculpó el ojiazul, suavizando el tono en su voz_ Estaba molesto. Todavía estoy molesto. Pero entiende mi situación…

Lo obligó a girar entre sus brazos y quedaron cara a cara:

_ Llevo años sin saber nada de ti, creyendo que estabas muerto. Y de repente te encuentro sano y salvo en el lugar menos pensado… _dijo_ Para que desaparezcas otra vez…

Hiroki bajó la cabeza, incapaz de sostener su mirada azul;

_ ¿Realmente me crees capaz de hacerte algo así…? _gimió_ ¿De hacerte creer algo tan horrible?

La expresión de Nowaki cambió, en sus ojos azules había ahora una profunda tristeza:

_ Fuiste capaz de marcharte sin dejarme ninguna explicación… _le reprochó.

_ Pero yo te dejé una carta… _protestó el castaño.

_ No encontré ninguna carta y menos tuya.

_ Sin embargo yo te escribí, y puse el anillo que tú me obsequiaste en ella. Te expliqué por qué me marchaba… _afirmó el profesor_ Tsumori me prometió que te la daría cuando yo me fuera…

Nowaki lo observó en silencio unos segundos, luego lo soltó y le dio la espalda.

Hiroki suspiró tristemente;

_ ¿No me crees, verdad…?

Nowaki se pasó una mano por los ojos. Era algo imposible de creer para él que Tsumori, su amigo de la infancia y compañero, le hiciera algo como eso.

¿Realmente se deshizo de la carta que supuestamente Hiroki había escrito para él? ¿Se quedó sólo con el anillo? ¿Por qué? Hasta donde él sabía, el rubio no tendría motivos para hacer algo tan cruel…    

Definitivamente la versión de Hiroki era imposible de creer. De pronto recordó que el profesor estaba detrás de él aguardando una respuesta;

_ No es eso… _mintió_ Es sólo que… ¿Qué decía la carta? ¿Por qué te fuiste, Hiro-san?

El castaño se cruzó de brazos y cerró los ojos. No era tan fácil hablar de ello para profesor, aún después de tantos años, aún sentía una punzada de dolor al recordar la noche en que hizo sus maletas y se despidió de su alumno para siempre.

_ Por lo de siempre… _dijo, tratando de sonar indiferente_ Ya no me necesitabas más como tu profesor, no quería ser una carga para ti…

_ Tú no eras una carga para mí… _afirmó Nowaki.

_ No tenía nada que hacer allá, estaba de más… _le recordó el profesor.

_ ¡¿Y sólo por eso tomaste una decisión tan drástica?! _el tono de voz de Nowaki volvió a cambiar_ ¡Podrías haber hablado o consultado conmigo!

El profesor lo miró con el seño fruncido;

_ Creo que ya estaba lo bastante mayorcito como para tomar mis propias decisiones solo. _le respondió_ Además, no podía consultarlo contigo de ninguna manera…

_ ¿Por qué no? ¿Porque era demasiado joven como para entender nada?

_ ¡No! ¡Porque no parecías muy dispuesto a dejarme marchar!

_ ¡Porque estaba enamorado de ti!!! _gritó el ojiazul.

Hiroki dio un respingo al oírlo gritar esas palabras. Nowaki apretó los puños, odiándose por no poder controlarse y haber gritado así esas palabras que tanto significado tenían para él. Se miró los pies;

_ Y tú le diste la espalda a mi amor, Hiro-san… _le recordó en voz baja pero firme_ Cómo pudiste hacerlo…

El profesor no respondió nada, dejando que el silencio flotara entre los dos.

Quisiera decirle, que él también lo había amado… Es más, aún lo amaba a pesar del tiempo que había pasado. Sus heridas, aquellas que se abrieron en su corazón la noche de la despedida, aún estaban abiertas.

Sólo había querido hacerle un bien a Nowaki, no se merecía que éste lo tratase de esa forma, cuando lo único que había hecho era actuar obedeciendo a su corazón. No, no se lo merecía; así que Nowaki se quedaría sin saber la verdad, porque se había atrevido a llamarlo “mentiroso” y había preferido creerle a Tsumori.

¡A Tsumori que seguramente era el responsable de los engaños y de hacerle creer a Nowaki que había muerto!!!

No lo había dicho en voz alta pero Hiroki lo supo con sólo verle la cara, no había querido creerle a él sino al rubio. Carraspeó un poco tratando de aclararse la voz;

_ Qué importa de todos modos. Ha pasado tanto tiempo… _dijo_ Quisiera dejar todo atrás de una vez y seguir con nuestras vidas…

La respuesta del más alto lo sorprendió:

_ Yo no. No lo dejaré atrás hasta que lo vea todo claro Hiro-san… _le respondió_ Ven conmigo, a mi casa. Tengo que ponerte al tanto de muchas cosas…

_ ¿Qué dices, a tu casa…? _Hiroki abrió muy grandes los ojos_ ¿Por cuánto tiempo?

_ El que sea necesario… _decidió el ojiazul simplemente.

_ Me temo que no puedo ausentarme por demasiado tiempo, trabajo aquí Nowaki. _le recordó_ Tengo responsabilidades, como atender mis clases y…

_ No te lo estaba pidiendo Hiro-san… _lo interrumpió el más alto_ Era una orden. Ven conmigo, te daré tiempo para que empaques tus cosas…

La furia se encendió otra vez el profesor, que le dirigió una mirada colérica a Nowaki:

_ ¡¿Con quién te crees que estas tratando?! _exclamó_ No puedes obligarme, y si intentas secuestrarme gritaré tan fuerte que el pueblo entero me escuchará.

Nowaki apenas alzó las cejas ante la amenaza;

_ Ven conmigo ahora, o encontraré el modo de obligarte… _aseguró calmadamente.

Si había un momento para que a Hiroki le empezara a salir humo de las orejas, ése era el instante preciso:

_ ¿¡Cómo puedes decir eso?! ¿Cuándo te volviste tan obstinado eh? _rugió_ ¡Aunque no lo creas yo tenía vida propia antes de que te aparecieras de nuevo y no voy a…!!!

Unos golpes en la puerta detuvieron momentáneamente la discusión. Hiroki bajó el puño que agitaba en el aire y volvió el rostro hacia la puerta;

_ Vuelvo enseguida… _gruñó y salió de la biblioteca.

Estaba todo jadeante y agitado por la discusión, y pensó que debía de tener un aspecto terrible. ¿Qué se creía Nowaki? ¿El dueño del universo? ¡No podía ser que se atreviera a ordenarle algo así!!!

“Ven conmigo. A mi casa…” Había dicho.  Era algo imposible siquiera de considerar. ¿Y su esposa sabría del invitado sorpresa? Qué tontería, ¡lo hacía enojar tanto!!!

En todo esto pensaba Hiroki cuando salió al encuentro con la persona que golpeaba la puerta.

Resultó ser una señora, bastante mayor, que sostenía entre las manos una libreta;

_ Buenas tardes, lamento interrumpir. _dijo.

_ ¿Qué desea? _preguntó el profesor tratando de no sonar demasiado grosero. Quería acabar con esa visita lo más pronto posible para poder volver con Nowaki a aclarar las cosas.

_ Miyagui You… ¿Sabe cómo puedo localizarlo? Oí que salió del pueblo…

_ Oh, sí, es verdad. No sé cuándo regresará de su viaje… Pero me dejó a cargo de todos sus asuntos.

_ Muy bien, siendo así… _la mujer abrió la libreta_ Vengo a buscar algunas cosas que le presté hace unos días, veamos… Dos trajes de gala, una peluca de pelo natural, antifaces, un carruaje…

_ ¡Ah! Claro… Espere aquí un momento. _Hiroki regresó a la biblioteca.

Pasó delante de Nowaki sin dirigirle siquiera una palabra y abrió el baúl que estaba junto a la ventana para sacar el traje verde que usó en la fiesta de disfraces del Rey.

Nowaki reconoció la prenda al instante y no pudo evitar un comentario:

_ Ése traje se te veía muy bien… _dijo con sinceridad.

Hiroki sintió que la sangre se le agolpaba en la cara al recordar lo estúpido que se veía usando el disfraz verde.

Se enderezó con la prenda en brazos y cerró el baúl;

_ No digas tonterías… _murmuró.

_ No es una tontería. Es una pena que debas devolverlo…

_ Ocúpate de tus propios asuntos, Nowaki. _Hiroki se molestó un poco al ver que el ojiazul estaba escuchando toda la conversación.

Dispuesto a hacer todo lo opuesto a lo que el castaño le decía, caminó detrás del profesor cuando éste fue de nuevo al encuentro con la desconocida. Hiroki se dio cuenta pero no dijo nada para no hacer una escena frente a la señora.

Le entregó el traje, la peluca, el antifaz y los zapatos. Y le indicó en dónde estaba oculto el carruaje para que pudiera buscarlo. La señora tachó todo en su libreta:

_ Muy bien, muy bien… _murmuraba_ ¡Momento! Aquí falta un traje de fiesta…

_ Sí, me temo que ése traje se arruinó y no podemos devolvérselo… _Hiroki ya había preparado una mentira para la ocasión, ya que Miyagui se había fugado con el traje puesto_ Cuando Miyagui regrese de su viaje podrá arreglarlo con él, supongo…

La mujer lo observó unos segundos con el seño fruncido;

_ Vaya, es una lástima… _dijo la señora_ Si no me devuelve el traje yo no podré devolverle lo que me dio como garantía al alquilarme todas las prendas… _comentó.

_ ¿Qué le entregó como garantía…?

La señora sacó un papel de la libreta:

_ El título de propiedad de ésta escuela. _dijo.

_ ¿¡Qué!? _de pronto la cara de Hiroki estaba blanca como el papel_ ¿C-cómo obtuvo eso Miyagui?? ¡No es p-posible!

_ Cuando me pague el traje que falta se lo devolveré… _repuso la mujer alzando las cejas ante la reacción del profesor. No sabía que Miyagui nunca regresaría del supuesto “viaje”.

_ ¡Pero ése es un documento importantísimo!!! _un hilo de sudor le recorría la espalda al castaño_ ¡Y-yo le pagaré lo que falta!! _exclamó.

_ Me temo que alquilar y vender ésa prenda son dos cosas muy diferentes. Era un traje de primera calidad, muy costoso… _explicó enseñándole la libreta_ Vea por usted mismo…

_ Esto no puede ser… _las manos le temblaban cuando tomó la libreta. Le llevaría un buen tiempo –y muchos sueldos- reunir el dinero que correspondía_ Tardaré un poco en reunir el dinero, pero su usted me da el documento yo…

_ Yo pagaré el traje. _anunció Nowaki con voz decidida.

La señora y Hiroki lo observaron boquiabiertos. Nowaki sacó un puñado de monedas doradas y sin contarlas siquiera se las entregó a la señora:

_ ¿Es suficiente con esa cantidad? _preguntó como si nada.

_ ¡Oh, sí lo es!!! _la señora guardó las monedas y le entregó el título de propiedad a Nowaki.

Hiroki no podía creer lo que veía:

_ ¿¡Qué crees que estás haciendo!? _le gritó a Nowaki_ ¡Oiga! ¡El no tiene nada que ver en esto! _le reprochó a la señora.

_ No me importa quién me pague, mientras que lo hagan. _le contestó la mujer.

_ También estoy interesado en ése hermoso traje verde… _dijo el ojiazul_ ¿A cuánto me lo vende?

_ Bueno, no lo sé… Es que es una prenda muy fina y alquilarla tal vez me daría más dinero… _titubeó la mujer, pero un segundo puñado de monedas doradas la hizo cambiar de opinión_ ¡Vendido! ¡Un placer hacer negocios con ustedes caballeros!

La mujer se despidió y se marchó por donde vino. El profesor la observó alejarse con los nervios crispados:

_ ¿A qué crees que juegas, Nowaki…? _le preguntó con el seño fruncido_ ¡Tardaré años en devolverte todo el dinero que acabas de gastar!

_ No quiero tu dinero… _repuso el ojiazul.

_ ¡Qué noble de tu parte! _dijo sarcásticamente el profesor. Cuando alargó la mano para tomar el documento, Nowaki lo puso fuera de su alcance_ ¿Pero qué…? ¿Vas a dármelo o no?

_ No.

_ ¡¿No?!

_ Dije que encontraría el modo de obligarte a venir conmigo. No me creíste… _explicó el ojiazul_ Ahora empaca tus cosas y ven conmigo. Te espero afuera…

Hiroki palideció;

_ ¿H-hablas en serio…? _gimió.

_ Nunca he hablado más en serio…

_ ¡No serías capaz de algo así!

_ ¿Eso crees? ¿Quieres apostar Hiro-san…? _le preguntó Nowaki_ Yo soy el dueño de éste lugar ahora, si no haces lo que digo cerraré la escuela. Muchos profesores se quedarán sin empleo…

El castaño no tuvo más palabras contra él. Bajó la cabeza y apretó los puños, maldiciendo para sus adentros. ¡Cómo era posible que Nowaki lo hiciera eso!

_ En verdad que has cambiado… _murmuró.

_ Te esperaré afuera… _anunció el más alto. Luego caminó hacia la salida.

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El sol se ocultaba en el horizonte, tiñendo el cielo de naranja furioso. Hiroki Kamijou caminaba a paso lento, atravesando la plaza.

En la bolsa que llevaba bajo el brazo se balanceaban los libros viejos que acaba de adquirir para su inmensa colección. La ola de calor ya se había retirado de la ciudad, por lo que en ese momento el clima estaba tan fresco como siempre…

La pregunta era si en la playa el clima cálido aún continuaba, porque Akihiko no daba señal alguna de volver todavía.

“Me pregunto si accedió a cambiar la continuación de la historia…” pensó.

Tal vez había exagerado un poco con la siguiente instrucción. Después de todo, su deber era escribir la historia como le dijera Akihiko, acabarla lo más pronto posible y librarse del problema…

“Quizá me comporté de manera infantil…” concluyó acomodándose la bufanda ante una brisa de aire fresco, “al fin y al cabo sólo son personajes de una historia, son ficticios… Qué mas da si al Hiroki de la historia lo humillan un poco, no debería afectarme… ¡Porque yo soy un adulto!”

En todo esto pensaba cuando sonó su teléfono móvil. Miró la pantalla:

_ ¡Akihiko! _exclamó y respondió al instante_ ¿Hola?

_ Hiroki, ¿cómo te encuentras? _lo saludó el escritor.

_ Tan bien como puedo estar cumpliendo con tus caprichos… _gruñó.

_ Hiroki, ¿por qué no admites de una vez que estás disfrutando el trabajo que te dí? _Akihiko le dio una pitada a su cigarrillo_ Además Akikawa te está ayudando…

_ ¡Haz tu trabajo tú solo perezoso!

_ Vaya, y yo que esperaba encontrarte con mejor humor… _resopló el escritor_ Por cierto, yo estoy muy bien, gracias por preguntar…

Hiroki suspiró pesadamente y se sentó en un banco cercano:

_ Dime, Akihiko... ¿Ya pensaste una instrucción diferente a la que me diste?

_ ¿Por qué habría de hacerlo? ¡Si lo hiciste excelente! Para eso llamaba, quería felicitarte por el último capítulo y darte la siguiente instrucción... _Akihiko se cambió el teléfono de mano_ Te quedó realmente bien, yo no podría haber pensado algo mejor. Aunque debe de haberte costado avergonzar así al Hiroki de la historia…

_ ¿Eh? Bueno, disfrazar a Hiroki para la fiesta de máscaras no fue tan vergonzoso realmente…

Akihiko se quedó callado unos segundos:

_ Me refería al capítulo donde Nowaki obliga a su antiguo profesor a vivir con él otra vez… _dijo.

_ ¿De qué hablas? Si todavía no lo he escrito.  _Hiroki frunció el seño, confundido_ Ni pienso hacerlo ya que no me agradó mucho tu última instrucción. Pero si pudieras modificarla un poco…

_ ¿Quieres decir que tú no lo escribiste? _lo interrumpió el escritor.

_ ¿Qué yo no escribí que cosa? No te entiendo, Akihiko…

_ Esto parece una conversación de chiflados. Dime, ¿tú no has escrito nada desde el capítulo del baile de máscaras?

_ No… Ni siquiera he tocado el computador… ¿Por qué?

Akihiko calló unos segundos:

_ Hiroki creo que deberías volver a tu departamento y revisar la historia, porque parece que se ha estado escribiendo por sí sola… _bromeó_ Cuando lo hagas, llámame.

_ ¿Pero por qué? ¿Qué quieres decir con que se escribe por sí sola, tonto?

_ A Akikawa le llegó un correo electrónico con la continuación, y me la envió a mí para que la lea… La tengo ahora en mis manos… _le contó_ ¿Hola…?  ¿Hola…? ¿Hiroki…?







Media hora después…



Hiroki entró a toda velocidad al departamento. Azotó la puerta y se quitó los zapatos. Luego se abalanzó sobre el computador, que aún estaba sobre la mesilla de la sala de estar. Lo encendió y leyó a toda velocidad el documento…



“_ Dije que encontraría el modo de obligarte a venir conmigo. No me creíste… _explicó el ojiazul_ Ahora empaca tus cosas y ven conmigo. Te espero afuera…

Hiroki palideció;

_ ¿H-hablas en serio…? _gimió.

_ Nunca he hablado más en serio…

_ ¡No serías capaz de algo así!

_ ¿Eso crees? ¿Quieres apostar Hiro-san…? _le preguntó Nowaki_ Yo soy el dueño de éste lugar ahora, si no haces lo que digo cerraré la escuela. Muchos profesores se quedarán sin empleo…

_ De verdad que has cambiado…

_ Te esperaré afuera…”



_ Esto… ¿¡CÓMO SE ATREVE?! ¡¡NOWAKIII ME LAS PAGARÁSS!!!! _gritó golpeando un indefenso cojin. Luego lo mordió mientras pensaba que era increíble que Nowaki le hubiese hecho aquello.

Soltó el cojin y lo arrojó a un lado:

_ Lo voy a matar… _murmuró mientras revolvía frenéticamente su bolso para sacar el teléfono móvil. Marcó el número de Nowaki y esperó…

_ ¡Hiro-san! _lo saludó felizmente el ojiazul.

_ ¿¡En dónde estás, idiota?!

Nowaki dio un respingo al escuchar el tono de voz de Hiroki:

_ Ya estoy en el hospital… _respondió_ ¿Qué te ocurre, Hiro-san?

_ ¡Mas bien qué te ocurre a ti! ¡¿En qué estabas pensando cuando continuaste la historia de Akihiko?! _rugió_ ¡Y además te tomaste el atrevimiento de enviársela por correo a Akikawa sin mi permiso! ¿¡A QUÉ CREES QUE ESTÁS JUGANDO MOCOSO?!

_ Yo… Sólo quería ayudar a Hiro-san… _respondió Nowaki con sinceridad_ Pensé que la borrarías sin siquiera considerar mi idea si la leías. Escribí la parte difícil por ti… ¿No te agrada lo que escribí?

_ ¡Ese no es el punto! ¡Sabías bien que no me agradaba la continuación de la historia y sin embargo la escribiste! ¡Estoy tan furioso! ¡Agradece que no estés frente a mí en este momento, Nowaki!

_ Eso no justo Hiro-san… _se enfadó el ojiazul_ ¿Cómo puedes creer que lo hice sólo para molestarte?

_ ¡Pues porque estoy molesto! ¡Por eso! _le gritó_ ¡Me molesta que te tomes la historia de Akihiko como si fuera un juego muy divertido!!!



_ ¡Yo sólo quería ayudarte, nunca me lo tomé como un juego! _protestó Nowaki cada vez más enojado_ Si no sabes apreciar lo que hice por ti Hiro-san, lo siento, ¡pero no me ofendas de ese modo…!

Hiroki iba a responderle (mas bien gritarle) algo más pero se produjo un alboroto al otro lado de la línea. Nowaki volvió a hablar:

_ Acaba de ingresar una emergencia, hablamos después. _dijo el más alto y colgó, dejando a Hiroki con la palabra en la boca y la ira a flor de piel.

El castaño se dejó caer sobre el sillón y capturó otro cojin como víctima. Lo estrujó entre sus brazos, sintiendo que podría llorar de la rabia;

_ Maldito mocoso, ¡me hace enojar tanto!!!

Y encima se sintió ofendido cuando le reclamó por su atrevimiento de meterse en la historia de Akihiko. ¡Qué se creía Nowaki! ¡Ya vería!

_ ¡¿Cómo puede esperar que le de las gracias?! ¡Idiota Nowaki!!! _gruñó contra la tela de la almohada_ ¡Le daré su merecido…! ¡Ahora es mi turno de escribir!!!

Volvió a coger el teléfono móvil y marcó el número del escritor:

_ ¿Akihiko? Dame la siguiente instrucción por favor. Me pondré a escribir de inmediato… _anunció.




 El licor se agitaba dentro de la pequeña botella por el movimiento del carruaje en el que viajaban Hiroki y su antiguo alumno. Estaba estratégicamente escondida entre la ropa, como si alguien fuera a revisar por sorpresa la maleta del profesor.

Éste viajaba con un codo sobre la ventanilla del carruaje, fingiendo que miraba el paisaje, cuando en realidad estaba hecho un lío por dentro. Además de furioso.

Aún le resultaba difícil de creer que Nowaki lo estuviese secuestrando ¿y para qué además…?

“Para obtener las respuestas que me merezco…”  había dicho el muy engreído.

Pues él no le iba a decir más de lo que ya le había dicho. Jamás. Es más, ni siquiera pensaba hablarle, ni mirarlo siquiera, como lo estaba haciendo en ése momento. Y si tuviera ganas de hablar hablaría con los muebles… Sí, eso haría…

Si tantas ganas tenía Nowaki de tener un invitado de más en su casa ¡que así sea! Sólo se limitaría a comer, dormir y leer los libros que había llevado.

“Perfecto, serán como unas vacaciones”  pensaba. “Y cuando Nowaki se aburra de tenerme encerrado volveré a mi casa. Bueno, más bien volveré al trabajo, si es que me perdonan el faltar tantos días…”

Había tenido tiempo antes de empacar para preparar una nota explicando adónde iba, y había designado a un profesor para que quedara a cargo de sus clases.

“Dos profesores desaparecidos en tan poco tiempo…” pensó, interrumpiendo su ridícula venganza contra Nowaki un momento. “Espero que no se levanten sospechas…”.

_ ¿Te encuentras bien, Hiro-san…? Estás haciendo muchas muecas… _comentó el ojiazul.

Hiroki se sobresaltó:

_ Claro que estoy bien, idiota… _gruñó, sin mirarlo_ Dejando de lado el hecho de que me estás secuestrando…

_ Yo no te estoy secuestrando; secuestrarte sería taparte la boca con una mordaza, atarte y arrojarte dentro del carruaje sin darte explicación alguna… _repuso el más alto con toda calma_  Yo hasta te he dado tiempo de empacar…

_ ¡Sigue siendo un secuestro porque me extorsionaste para que viniera!!!

_ Fue Hiro-san quien no quiso venir por las buenas…

El castaño sintió deseos de echarle las manos al cuello y estragunlarlo. Además lo decía todo tan serio y calmado… ¿¿Quién demonios se creía…??

_ Y otra cosa, deja de llamarme “Hiro-san” todo el tiempo. ¡Me molesta!

_ Me temo que no estás en condiciones de exigir nada.... Pero si tanto te molesta, te llamaré Hiroki de ahora en adelante. _Nowaki se pasó una mano por el cabello_ No me gustaría que alteres la paz de mi hogar con tus gritos…

Hiroki frunció el seño ante el comentario;

_ Hablando de la paz del hogar, ¿tu esposa sabe que traes un desconocido a…?

_ La verdad es que soy viudo… _le cortó Nowaki.

El profesor dejó de hablar al instante y su expresión se suavizó:

_ ¿Q-qué dices…? ¿Viudo?

_ Ella falleció hace 5 años. Mientras daba a luz a su hija…

La expresión del más alto había cambiado de una seriedad inmutable a una profunda tristeza. No miró a Hiroki en ningún momento a los ojos, sólo los mantuvo fijos en el suelo.

Hiroki tragó saliva, sintiendo una punzada de culpa por ser tan bocón:

_ Lo siento, Nowaki… No tenía idea…

_ No lo sientas tanto. _dijo Nowaki de manera cortante. Luego volvió la mirada a la ventana y contempló el paisaje dando por terminada la conversación.

Hiroki hizo lo mismo, pero ya no con una actitud de víctima ofendida. En cambio, pensaba en lo diferente que estaba Nowaki; tan serio, orgulloso, autoritario… ¿tantas cosas habían cambiado en él…?

Pronto volvió a sentir curiosidad sobre lo que el ojiazul habría vivido todos ésos años. Pero lo que más lo desconcertaba era el Nowaki que tenía frente a él. Siempre se había aferrado a la idea de que había hecho lo correcto al abandonar a su alumno de la manera en que lo hizo, para poder resistir la soledad. Cuando pensaba en él lo había imaginado feliz y tan sonriente como lo recordaba, rodeado de niños, una esposa…

Realmente lo había sorprendido encontrarse con ésa persona tan seria y… y…

¿Triste…?

Con disimulo volvió a observarlo de reojo. ¿Se aclararían sus dudas en los próximos días? ¿Habría muerto el Nowaki que él recordaba?

“Pero en el baile de disfraces el… él me sonrió…” recordó con algo de angustia “pero no sabía que era yo… Tal vez… Sólo está resentido conmigo por lo que hice…”.

_ ¡Llegamos! _anunció el chofer y Hiroki volvió a la tierra repentinamente.

Ante el carruaje las rejas de la casa se habrían para que éste pudiera ingresar. Hiroki contempló el jardín inmenso que rodeaba la casa tan lujosa, y casi no lo reconoció.

Todo estaba tan cambiado. Para empezar parecía muy cuidado, y había unas estatuas con formas angelicales a cada lado de la casa.

El profesor se dio cuenta de que el corazón le latía apresuradamente…

Contempló la fachada de la residencia. Había vuelto al lugar al que había jurado no volver jamás…





Unos criados les abrieron las puertas y cargaron las maletas del profesor.

Nowaki y Hiroki ingresaron en la amplia sala sin más preámbulos.

El castaño abrió grandes los ojos al ver lo mejorada que estaba la casa por dentro, bastante más lujosa de lo que él la recordaba. Su expresión cambió cuando clavó la vista en la escalinata que había descendido la noche en que fue. Los recuerdos se sucedían unos tras otros, sin darle tregua.

Nowaki, que estaba muy atento a la reacción del profesor, vio esto y dijo secamente:

_ Bienvenido de nuevo…

Pero había una obvia muestra de rencor en ésa frase.

Hiroki abrió la boca para responderle algo pero una vocecita infantil lo interrumpió:

_ ¡Papiii!!! _exclamó la niñita que corría hacia ellos.

El profesor la observó boquiabierto, la pequeña había salido de la nada…

Tenía largas trenzas rojizas y un mono vestidito blanco. Nowaki sonrió ampliamente al verla y abrió los brazos cuando la pequeña llegó hasta él:

_ ¡Hola! _exclamó alzándola en brazos y llenando su dulce carita de besos_ ¡Aquí está mi pequeña bebé! ¿Te has portado bien?

Hiroki observó a la niña y a su padre mientras se abrazaban. Notó cómo Nowaki volvía a ser el de antes durante ése momento: los ojos se le iluminaron, y la sonrisa gigante volvió a ocupar el lugar en su cara…

Ahí estaba el Nowaki que él recordaba, no había desaparecido después de todo.

Una mujer llegó corriendo a la sala;

_ ¡Aquí estás Himeko! _la niñera de la pequeña suspiró aliviada_ Sr. Kusama… Bienvenido. Siento haber perdido de vista a la pequeña, es que ha salido corriendo al ver que usted llegaba…

_ No hay problema, últimamente juega a escaparse y esconderse…  _Nowaki retorció una de sus trenzas cariñosamente_ Tienes que obedecer a tu niñera, Himeko…

Se volvió hacia Hiroki con la niña en brazos:

_ Ésta es mi hija… _anunció_ Saluda a Hiroki, será nuestro invitado durante unos días…

_ Hola… _sonrió tímidamente la pequeña.

_ Es un placer conocerte… _dijo Hiroki con sinceridad y esbozando una sonrisa casi tan tímida como la de la pequeña.

Himeko no respondió y ocultó la cara en el cuello de Nowaki mientras reía.

_ ¿Desde cuándo eres tan tímida con los extraños…? _Nowaki le hizo cosquillas.

_ ¡No me hagas cosquillas papi!!! _protestó Himeko riendo.

El ojiazul dejó a su hijita en el suelo y dio instrucciones a la niñera para que la ayudara a cambiarse para la comida. La mujer y la pequeña se fueron por donde vinieron.

_ Es una niña encantadora… _comentó Hiroki con timidez.

Nowaki recuperó la seriedad en su rostro en cuanto quedaron a solas:

_ Sí, lo es… _respondió caminando hacia la escalera_ Te llevaré a tu habitación para que puedas ponerte cómodo hasta la hora de la comida…

_ ¿Cuántos años tiene…? _insistió el profesor, rompiendo su promesa de no hablar más de lo necesario a Nowaki.

_ Cumplirá 5 en unos meses… _Nowaki comenzó a subir los escalones.

_ Oh. _Hiroki lo siguió y observó la escalera cubierta por una nueva y lujosa alfombra_ Todo está muy cambiado aquí… _comentó casi para sí mismo.

Para su sorpresa, Nowaki le respondió;

_ ¿Te refieres a que es mucho más lujoso que antes? _preguntó secamente.

_ Creo que estaba pensando en voz alta… _le respondió el castaño_ Pero sí, la casa hasta parece más grande.

_ Lo es. Tiene muchas reformas y habitaciones nuevas… _el más alto dobló en un pasillo_ Mi padrastro no quería que su nieta creciera en una casa que se estuviese cayendo de a pedazos…

_ Comprendo. ¿Y en dónde está él ahora...? ¿Vive con ustedes?

_ Falleció. Hace como tres años… Himeko es mi única familia…

“¡Maldición!” pensó Hiroki apretando los puños. ¿Cómo se suponía que iba a evitar meter la pata si no estaba enterado de nada???

_ Lo siento mucho… _dijo. Pero el más alto no le respondió.

Volviendo a darle la espalda, abrió la puerta del cuarto asignado para el invitado:

_ Éste será tu cuarto Hiro-san… _anunció dejando que entrara.

La habitación era realmente bonita. El sol entraba de frente y a raudales por un gran ventanal por el que se veía todo el jardín, la cama era gigantesca y se veía muy confortable, y sus maletas ya estaban todas ubicadas allí. Incluso tenía su propio baño.

_ ¿Crees que estarás cómodo? _preguntó el ojiazul desde la puerta.

_ Claro. Por supuesto que estaré cómodo…

_ Pondré a tu disposición a unas criadas si gustas, para que te ayuden a desempacar. _le ofreció.

_ No hace falta, no traje demasiadas cosas…

_ Bien. Te veré después Hiroki, tengo algunos trabajos que hacer… _se despidió_ Puedes pedirle lo que quieras a los sirvientes e ir a donde gustes en la casa, pero recuerda que hay muchas reformas, ten cuidado de no perderte…

_ ¡No me voy a perder, no soy un niño! _se molestó  el profesor_ ¡Nowaki, aguarda!

_ ¿Qué?

_ ¿En dónde está Tsumori? Tengo que hablar con él…

_ Está en un viaje de negocios… Volverá el mes que viene… _respondió.

Luego cerró la puerta y Hiroki oyó sus pasos alejándose.
Horas después…



“Así que se perdió después de todo…” pensó Nowaki mientras buscaba al castaño en las habitaciones de la casa.

Había preguntado a un par de sirvientes por él hacía unos minutos y nadie supo decirle dónde estaba. Al parecer nadie había visto a Hiroki desde hacía un par de horas…

Pensó fugazmente en la posibilidad de que Hiroki se hubiera escapado, pero la desechó. Él aún tenía el título en su poder para retenerlo allí…

Abrió otra puerta que daba a una segunda sala. Miró en un lado del jardín. Nada…

Se detuvo un momento para pensar con más claridad. ¿Por qué había cedido al impulso de secuestrar así a Hiroki? Porque, tenía que admitirlo, en ningún momento lo planeó.

Sólo deseaba obtener las respuestas que necesitaba. Pero aunque lo tuviera encerrado 1000 años, si el castaño se encaprichaba con no decirle la verdad, entonces no se la diría. Sobre todo ahora que estaba tan enfadado con él por haberlo llevado a su casa a la fuerza…

“Pero yo también tengo derecho a estar enfadado…” reflexionó mientras caminaba por el pasillo en dirección al otro lado del jardín. “Se fue sin darme explicación alguna… Me abandonó. Quizá cuado más necesitaba de él…”.

Habían pasado tantas cosas desde ese día en que supo que Hiroki había muerto…

Sin querer recordó todo el dolor por el que había pasado. Cuando le trajeron todas sus cosas, todos sus libros. Los días que había pasado postrado en la cama, cuando no comía, no dormía, cuando sólo deseaba morir para poder ir tras su amado profesor.

Y las noches en vela tocando el piano, dedicándole canciones, solo en la biblioteca, como un fantasma...

Pensar que casi lo había hecho. Faltó poco para que se dejara morir pero…

Nowaki salió al jardín y caminó hacia una de las estatuas con forma de ángel. Cortó una flor que crecía solitaria en un cantero y la dejó a los pies de ésta.

“Tú me necesitabas…” pensó observando la estatua cuyos ojos de piedra a su vez lo observaban a él. “Por eso me quedé aquí. Gracias a ti volví a ver a Hiro-san… Ahora tengo la oportunidad de aclarar las cosas con él…”.

El viento sopló fuerte y despeinó el cabello del ojiazul. La estatua que había dedicado a su esposa proyectó una sombra sobre él a medida que el sol se ocultaba.

De pronto se le ocurrió en dónde podría haberse metido el profesor y se dio un golpecito en la cabeza;

_ ¡Que tonto soy…! _se quejó.

Se puso de pie y corrió hacia la casa. La verdad es que era obvio, ¿a dónde más podría querer estar un apasionado por la lectura como él? ¡En la biblioteca!

Ni siquiera lo había considerado, puesto que nadie entraba en la biblioteca para nada desde hacía bastante tiempo… solo las encargadas de la limpieza y nadie más.

Hasta él se había abstenido de entrar para no provocar de más a sus recuerdos, que tanto lo atormentaban; cuando quería leer algo sólo decía el título del libro y se lo llevaban a su habitación. Incluso Himeko tenía sus propios libros con muchos dibujos en una sección aparte.

Hiroki se horrorizaría si supiera que nadie en esa casa entraba a la biblioteca…

Nowaki empujó la puerta correspondiente y entró en la habitación. Los estantes gigantes repletos de libros empezaban a proyectar sombras puesto que ya estaba atardeciendo:

_ ¿Hiroki…? _lo llamó.

Silencio. El ojiazul se vio obligado a entrar a la biblioteca y al hacerlo escuchó ronquidos…

_ Hiroki… _dijo al verlo durmiendo sobre uno de los sillones.

El profesor estaba recostado en el respaldo, con un libro abierto y boca abajo en una pierna. Su cabeza se balanceaba sobre un hombro. Si se lo miraba de espaldas, hasta parecía que seguía despierto:

_ ¿Cómo puede dormir en ésa posición…? _se preguntó el más alto acercándose a él_ Hiroki, despierta… Te dolerá el cuerpo si duermes así… _se inclinó frente a él_ Hiroki…

Reparó en la taza de té que había sobre la mesa. La tomó y acercándosela a los labios la olió. Aquello no era un té solo… Ya entendía por qué dormía tan profundamente.

Dejó la taza en la mesa y volvió a inclinarse sobre el castaño. Tomó el libro que descansaba sobre su pierna y lo cerró para dejarlo en la pila que había junto al profesor. Luego lo cargó en sus brazos.

Hiroki no hizo ningún movimiento de resistencia, y siguió durmiendo como si nada mientras Nowaki atravesaba la casa y lo llevaba en brazos hasta su habitación.

El más alto lo depositó sobre la cama sin esfuerzo. Luego le quitó los zapatos y los dejó a un lado.

“Tal vez debería quitarle el saco y arroparlo…” pensó distraídamente y luego sacudió la cabeza. Ni que Hiroki fuera un niño para andar cuidándolo de esa forma, con cargarlo hasta la habitación ya había sido más que suficiente.

Nowaki se sentó en el borde de la cama y lo observó largo rato. Los años parecían no haber pasado para el profesor. Casi nada había cambiado en él, excepto el cabello que estaba bastante más largo aunque tan sedoso como siempre.

Pero el tono dorado de su piel, las largas pestañas, y la expresión angelical en su rostro dormido… todo era tal cual lo recordaba.

Su mirada se detuvo en los labios entreabiertos del profesor, luego descendió por su cuello de cisne… hasta donde la ropa le permitió observar.

Sorprendido, se encontró preguntándose si alguien más había tenido la oportunidad de contemplar a Hiroki mientras dormía... y los celos se apoderaron de él.

¿Alguien más se había atrevido a tocarlo? ¿Lo habría arropado, peinado sus cabellos con los dedos, habría besado su cuello o sus labios…?

Un mechón de cabello resbaló sobre la frente de Hiroki cuando éste se movió un poco en la cama. El ojiazul lo apartó con los dedos y ya no pudo parar de tocar todo su pelo.

Mientras las hebras castañas se deslizaban entre sus largos dedos, su mente daba mil vueltas a la misma idea: ¿Hiroki pudo haberse marchado para estar con “alguien”?

¿Pero quién? ¿Quién podría haber apartado al profesor de su lado y logrado con tanto éxito llevarlo lejos?

Si algún día lo conocía, le partiría la cara. ¡Hiro era suyo, nadie podría tocarlo nunca! Había estado muchos más años con él como su profesor y nadie tenía derecho a llevárselo porque… porque…

_ Pero en qué estoy pensando… _sacudió la cabeza tratando de apartar esos pensamientos, aunque con poco éxito.

Cuando regresaba la vista hacia el rostro dormido de Hiroki, se apoderaban de él los mismos celos. No soportaba la idea de que alguien le hubiese puesto las manos encima a su Hiro-san.

“Mejor me marcho y lo dejo descansar…”  pensó aunque le costó retirar su mano y dejar en paz los cabellos del profesor.

Ya se había levantado y se disponía a salir cuando lo escuchó:

_ Nowaki… _sollozó el profesor con los ojos cerrados_ Nowaki…

El más alto volvió a sentarse junto a él.

“Está… Llorando dormido…”  observó inclinándose sobre su rostro.

Apartó las lágrimas que resbalaban por su cara con los pulgares y luego acarició su mejilla con la palma de su mano; un gesto que pareció calmar los sueños del profesor sean cuales fueran:

_ Hiro-san… _susurró sin poder quitarle la mirada de encima_ Yo sé qué hacer para que dejes de llorar…

El ojiazul bajó su rostro hasta que los labios de los dos se fundieron en un suave beso, que capturó un suspiro que escapaba de la boca de Hiroki. Nowaki se entretuvo en besarlo delicadamente, acariciando la suave textura de los labios del castaño.

Sin embargo no fue lo suficientemente suave el contacto ya que los ojos del profesor temblaron y se abrieron lentamente. Al ver al más alto sobre él profirió un grito:

_ ¡Nowaki! _exclamó apartándolo de un empujón y con las mejillas encendidas_ ¿Qué crees que haces?

El más alto lo observó levantarse de un salto y acomodarse la ropa y el pelo frenéticamente;

_ Estabas llorando dormido y pensé que podía aliviarte… _explicó con toda la calma del mundo.

_ ¿Cómo te atreves…? _Hiroki se tocó los labios, donde todavía sentía la calidez de los labios del ojiazul_ ¡N-no es tu problema si yo lloro dormido!

_ Lo es si te quedas dormido en cualquier lado, en cualquier posición y más si tengo que cargarte hasta tu cuarto…

El castaño sintió que rojo de las mejillas se pasaba también a sus orejas al imaginarse siendo transportado por los brazos de Nowaki;

_ ¡Podrías haber intentado despertarme! _protestó.

_ Lo intenté como 3 veces, pero creo habías tomado demasiado “té”… _le respondió el más alto con una clara nota de sarcasmo.

Hiroki deseó ser tragado por la tierra;

_ Yo… Bueno, yo… _tartamudeó_ Sólo hago eso cuando estoy demasiado nervioso… _explicó, avergonzado de que Nowaki conociera su secreto.

Durante unos minutos los dos hicieron silencio. Nowaki se miró las manos, y se decidió a hablar:

_ Hiro-san… _empezó.

_ Trata de no llamarme así… _le recordó el profesor.

_ Bien, Hiroki… _comenzó de nuevo_ Las razones que me diste allá en esa escuela, no me parecieron suficientes… Estuve pensando y creo que hay algo más que no me quieres decir…

Hiroki lo miró fijamente:

_ ¿A qué te refieres?

_ ¿Acaso hay alguien más para ti…? _le preguntó Nowaki.

El profesor frunció el seño:

_ No es de tu incumbencia… _le dijo.

_ ¡Dime si sí o no…! _insistió el ojiazul apretando los puños.

_ ¡Te digo que no es de tu incumbencia!!!

Nowaki se levantó de la cama y caminó hasta él de forma amenazadora:

_ ¿Quién es él? _repitió asiendo a Hiroki por los brazos.

_ ¡Nowaki, suéltame! ¡Me haces daño! _el castaño se debatió tratando de librarse de su agarre_ ¡No es asunto tuyo si he estado con alguien o no en éste tiempo!

_ ¡Sí que lo es! _Nowaki lo sacudió un poco_ ¡Hiroki quiero saber por qué te despediste así de mi esa noche y luego te fuiste sin ninguna explicación!

_ ¡Ya te lo expliqué todo! _protestó el profesor_ ¡Y estoy harto de decirte que te dejé una carta! ¡Tsumori me dio su palabra de que te la daría cuando yo me fuera!

El más alto arrastró a Hiroki a la cama y lo empujó sobre ésta:

_ Deberías dejar de meter a Tsumori en tus excusas… _amenazó.

_ ¿No entiendes que él tiene la culpa de que me creyeras muerto? ¿Por qué no crees nada de lo que te digo? _el profesor se recuperó de su brusco aterrizaje en el colchón y se enderezó_ ¡Tú deberías de confiar en mí, Nowaki!

_ ¿¡Y por qué habría de confiar en ti, Hiroki!? ¡Todos se fueron de mi lado menos él! _exclamó el ojiazul, gritando como nunca_ ¡Fue el único que se quedó conmigo en los momentos difíciles!

Dicho esto, salió de la habitación a grandes zancadas y cerró con un portazo.

Hiroki se desplomó sobre las sábanas. ¿Qué quería decir Nowaki con: “¡Todos se fueron de mi lado menos él!”?

“De verdad que no comprendo a Nowaki…” suspiró mentalmente. “Me obliga a venir aquí, me trata con frialdad todo el tiempo y cuando menos me lo espero lo encuentro besándome… Y después trata de razonar conmigo a los gritos…”.

¿Qué haría? No podía decirle a Nowaki que se había alejado por temor a que lo que ambos sentían arruinara su vida. Eso sería decirle la verdad…

“Tonto… ¿Cómo crees que podría existir alguien más para mí?”

Pero si no le decía la verdad –o una mentira bastante convincente- Nowaki seguiría reteniéndole allí...

_ ¿Qué haré…? _suspiró ocultando la cara en su almohada.



0/0/0/0/0/0/0/0/0/0/0/0En la mañana…



Hiroki subió apresurado las escaleras y entró en la sala de profesores jadeando:

_ ¡Siento llegar tarde! _se apresuró a decirle a Miyagui, que estaba estirado sobre su silla fumando tranquilamente.

El pelinegro le sonrió:

_ Relájate, kamijou… La época de exámenes ya casi acaba, así que no tenemos tanto trabajo como siempre… _le comentó.

Hiro dejó su portafolio a un lado y se quitó la bufanda. Cuando fue a sentarse a su escritorio Miyagui lo interceptó;

_ ¿No has escuchado lo que dije? ¡No hay prisa por ponerse a trabajar! _le dijo animadamente_ ¿No te apetece echarte una siesta? Tienes ojeras…

_ ¡Profesor! _Hiroki lo apartó del camino con un empujón_ ¡Sea más profesional, por favor!

_ ¡Pero qué carácter! _se quejó Miyagui_ Se nota que no dormiste nada…

Hiroki no contestó mientras sacaba una pila de exámenes sin corregir de un cajón. En efecto, había dormido mal porque por un lado había estado escribiendo la continuación para Akihiko hasta muy tarde, y por el otro…

_ Te peleaste con Nowaki. _dijo Miyagui de repente.

_ ¿Qué? _Hiro salió de sus pensamientos y lo miró.

_ Eso. _Miyagui le dio otra pitada a su cigarro con toda la calma del mundo_ Estás molesto porque te peleaste con tu novio de nuevo ¿no es así, Kamijou?

El castaño volvió la vista a sus exámenes:

_ Usted qué sabe… _gruñó por lo bajo, pero aun así Miyagui lo oyó.

_ ¡Kamijou, no te das cuenta de que yo lo se todo sobre ti! _exclamó entre ofendido y divertido.

Miyagui apagó el cigarrillo y se acercó a él por detrás. Aprovechando que el castaño estaba sentado le puso ambas manos sobre los hombros;

_ ¿¡Qué hace!?

_ ¡Quédate quieto! _le pidió el pelinegro_ Adivinaré… Ummmm… veamos…

Hiroki estaba tan cansado y mortificado que se dejó tocar. “Así podré golpearlo el doble de fuerte cuando acabe…” pensó.

Miyagui comenzó a masajearle los hombros rítmicamente:

_ Cuerpo tensionado… Expresión macabra… _enumeró. Le tocó el entrecejo_ Frunces el seño con una presión capaz de aplastar una lata de refresco…

_ ¿Y bien…? _se impacientó Hiroki.

_ No parecen celos. Más bien es… ¿falta de sexo? _Hiroki se puso rojo y Miyagui contuvo la risa_ No, tampoco es eso… ¡Aja! Parece que hizo algo que te molestó mucho. ¿Es eso?

El castaño parpadeó un par de veces, sorprendido:

_ Vaya… Es muy bueno… _admitió.

_ Lo sé, lo sé… _Miyagui se pasó una mano por el cabello, sonriendo_ Tengo un don…

_ ¡O tal vez sean poderes mágicos! _exclamó Hiro.

_ Quizá…

El castaño lo miró fijamente con un codo apoyado sobre el escritorio:

_ O quizá lo que hizo fue leer la tarjeta del paquete que está sobre mi escritorio antes de que yo llegara… _dijo.

En efecto, las grandes letras en la tarjeta escritas con marcador negro delataron a Miyagui: “”Perdón por hacerte enfadar… Firma: Nowaki”.

El otro profesor, lejos de avergonzarse, se rió:

_ ¡De acuerdo, me has descubierto Hiroki! _se carcajeó_ La verdad es que me encontré con Nowaki esperándote en la puerta de la universidad, y le prometí que te daría su pequeña “ofrenda de paz”.

_ Ya veo…

_ ¿No lo vas a abrir? Tengo curiosidad por saber de qué se trata…  _confesó el pelinegro.

_ ¡Pero qué molesto! _se quejó Hiroki, aunque de todas formas tomó el paquete entre sus manos y tiró de la cinta.

Cuando rasgó el envoltorio y abrió la caja se encontró con seis encantadores…

_ ¿Pasteles? _observó Miyagui.

_ Pasteles. _corroboró Hiroki observando el obsequio.

¡Tonto Nowaki! ¡Cómo se atrevía a pedirle disculpas así como si nada!

Además le había comprado un regalo, sólo conseguía hacer que se sintiera culpable por haberlo regañado…

¡Qué tontería! ¿Culpable? ¡Nunca!

_ ¿Me darás uno verdad? _pidió el profesor detrás de él_ Recuerda que hice de mensajero…

Hiroki sacó un pastel para comer él y le pasó la caja completa a Miyagui:

_ Coma los que quiera… _dijo y volvió la vista a los exámenes con cara de “no me importa nada”.

Miyagui tomó la caja entre sus manos:

_ Vaya manera de tratar un obsequio… _resopló antes de seleccionar un “choux a la creme” y morderlo.

Hiroki le respondió con un gruñido:

_ Los problemas no se solucionan regalando pasteles, se solucionan yendo de frente y pidiendo disculpas… _sentenció.

_ Pues si hubieras llegado un poco más temprano te lo habrías encontrado y podrían haber hablado de frente todo lo que quisieran…

El castaño se giró y lo fulminó con la mirada;

_ ¿¡O sea que yo tengo la culpa de él meta la pata?! _exclamó.

_ ¡Hey, cálmate Kamijou! No la tomes conmigo… ¿Qué fue lo que hizo para que te molestaras así? Apuesto a que no es tan grave…

_ Olvídelo… No tiene caso… _murmuró volviendo el cuerpo sobre sus exámenes.

Le dio una mordida a su pastel, mientras que Miyagui ya comenzaba a comerse otro:

_ Por lo menos se ve que se siente bastante mal. Porque te compra pasteles muy caros... _comentó leyendo la etiqueta de la caja_ ¿”Antique”? Me pregunto si será esa nueva pastelería que tanto comentan mis alumnas…

Hiroki no le respondió, estaba empeñado en terminar de corregir sus exámenes y en pensar qué le diría a Nowaki cuando se lo encontrara en el departamento.

No tenía ganas de hablar con él, sólo quería arrojarle un libro o dos. Se lo merecía por meter sus narices en lo que no le correspondía…

Aunque viéndolo de otra forma; él había accedido desde un principio a que Nowaki lo ayudara a pensar ideas. Y quizá, sólo quizá… Lo que escribió no estuviese tan mal… hasta quedaba bien con la historia…

Suspiró y se levantó, abandonando el pastelito a medio comer sobre las hojas:

_ Voy a buscar un poco de café… _anunció.

Cuando ya iba a salir sintió que Miyagui lo abrazaba por detrás;

_ Si quieres vengarte de él engañándolo, estoy disponible Kamijou… _susurró con sensualidad en su oreja_ Casualmente también estoy peleado con la persona con la que salgo…

_ ¡Profesor!!! _Hiroki lo empujó  y le hubiera arrojado un libro en la frente de no ser porque no tenía ninguno al alcance.

Miyagui estalló en sonoras carcajadas:

_ Jajaja ¡Sólo estaba bromeando, Hiroki! ¡Debiste de ver tu expresión de susto!

El sonrojo tiñó levemente las mejillas del castaño;

_ ¡Madure de una vez! _le gritó.

_ ¡Cálmate, cálmate! _Miyagui tomó aire_ Recuerda que le prometí mi ayuda a Nowaki para que lo perdonaras, no me gustaría que intentara golpearme otra vez… Aunque…

Miyagui se acercó una vez más a Hiro y con el pulgar le limpió un pequeño rastro de crema que tenía en la comisura de los labios:

_ Eres tan lindo cuando te enfadas… Que no sé si podré cumplir mi promesa…

Hiroki recompuso su cara de susto, y Miyagui volvió a reírse:

_ ¡No puedo creerlo, volviste a caer Hiroki!  _se burló.

Pero cuando levantó la vista vió que la expresión de susto de Kamijou no era por él. Era por…

_ ¡Shinobu…! _exclamó al verlo parado en la puerta, observando la escena.

Shinobu echó fuego por los ojos, dio media vuelta y se alejó a paso rápido, sin dar tiempo a Miyagui de explicar nada.

_ ¡Shinobu, espera! ¡Espérame, puedo explicarte! _Miyagui salió tras él_ ¡Sólo estaba jugando…! ¡Shinobu!

Hiro observó al profesor salir corriendo detrás de “su niño”. Suspiró fastidiado pensando que, importantes o no, todas las parejas del mundo tenían sus problemas.



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  Nowaki dio un respingo al escuchar el ruido de llaves en la cerradura. Su Hiro-san había venido algo más temprano que lo acostumbrado, sin darle tiempo a terminar de hacer la cena…

Lástima, con las ganas que tenía de complacer a su Hiro-san con una buena comida…

Reuniendo valor, fue hasta la sala de estar y se plantó allí, dispuesto a sobrevivir a la ira de Hiro-san. Cuando la noche anterior había terminado de atender las emergencias del hospital, se había parado a pensar en lo que pasó y se había sentido mal por haber escrito ése capítulo y enviarlo a Ahikawa sin permiso. Quería disculparse con Hiro, pero sabía que antes debía afrontar las consecuencias y recibir uno o dos libros en la cabeza.

Sin embargo, cuando Hiroki abrió la puerta y lo vio allí parado no hizo ningún comentario al respecto de lo ocurrido:

_ Hola… _saludó_ ¿Sigues despierto…?

_ Sí, claro… Estaba haciendo la cena…  _explicó el ojiazul, bastante desconcertado.

_ Oh… _Hiroki le dio la espalda y colgó su abrigo en el perchero_ ¿Tengo tiempo de bañarme?

_ ¡Sí, por supuesto! Pero…

_ ¿Qué era la emergencia de anoche? _preguntó Hiro.

_ Em, bueno pues… Un niño pequeño tuvo un accidente andando en bici. Una fractura expuesta…

_ ¿Se pondrá bien…?

_ Sí, el niño estará bien… Fue un accidente feo pero ya está fuera de peligro…

_ Que bien…

Nowaki lo observaba ir de aquí para allá guardando el portafolios, colgando la bufanda, quitando libros del paso. No sabía cómo empezar;

_ ¿Recibiste el regalo que te envié? _preguntó.

_ Sí, gracias… Estaban deliciosos… _Hiroki sacó la caja del potafolios y se la dio a Nowaki_ Te guardé algunos para tí…

_ Ah, gracias… _Nowaki tomó la caja y observó cómo Hiro pasaba junto a él sin siquiera mirarlo._ ¡Hiro-san, espera!

_ ¿Qué quieres? _el castaño no lo miró.

_ ¿Sigues molesto conmigo, no? Por eso te haces el indiferente ¿verdad? _Nowaki dejó la caja de pasteles a un lado_ Me estás castigando…

_ No es eso…

_ ¡Sí, que lo es! _protestó el más alto_ Hiro-san, te pedí disculpas…

_ Ya lo sé, por algo recibí tu regalo… _lo esquivó Hiroki.

_ ¡Lo que te estoy preguntando es si aceptas mis disculpas!

_ ………

Ante su silencio, Nowaki trató de acercarse a él pero Hiroki se apartó rápidamente:

_ Hiro-san…

_ ¡No me pongas esa vocecita triste! _le advirtió frunciendo el seño_ ¡Ni esa cara! No pienso sentirme mal por no aceptar tus disculpas cuando fuiste tú el que metió la pata.

_ Lo sé… No debí haber hecho eso… _Nowaki se miró los pies_ Pero el tiempo para escribir el capítulo se te acabaría, y perdías tiempo batallando con Akihiko para que cambie la instrucción… _explicó.

_ Podrías haberme enseñado el capítulo antes de enviárselo… _le recordó el castaño.

_ ¡Hiro-san lo hubiera borrado!

_ ¡Otra vez con eso! _se enojó por fin Hiroki_ ¡Se acabó, voy a ducharme! ¡Termina de cocinar y luego hablamos…!

_ Pero… _Nowaki iba a detenerlo, pero cambió de opinión y lo dejó marchar.

Oyó azotarse la puerta del baño. Suspiró, algo triste. No pudo hacer las pases con Hiro-san como pensaba.

Se había prometido la estrategia de siempre: darle la razón a Hiroki, explicarse, aguantar un par de golpes y luego todo estaría bien, podría darle un beso y cenarían juntos como siempre…

“Hiro-san lo habría borrado”. ¿Por qué seguía insistiendo con eso? Por eso no había podido darle la razón a Hiro-san, le dolía que no apreciara su trabajo… ¡Después de tanto entusiasmo que había puesto al escribirlo!

_ ¡Tal vez quieras leer lo que escribí anoche para tí en la historia! _oyó que le gritaba Hiroki desde el baño.

Nowaki no hizo más preguntas. Abrió el portátil de Hiroki y buscó el capítulo correspondiente. Al parecer el castaño había seguido escribiendo luego de su capítulo…

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Jajajaja Miyagui clarividente… jajaja

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Minutos después…



Hiroki salió del baño secándose el cabello con una toalla. Se había puesto ropa limpia y unos vaqueros; quería estar cómodo antes de continuar batallando con Nowaki;

_ ¿Y bien? _preguntó al llegar a la sala de estar. Nowaki estaba sentado en un sofá, inclinado sobre el computador_ ¿Lo leíste?

Nowaki se volvió hacia él con el seño fruncido:

_ ¿Cuándo lo escribiste? _le preguntó.

_ Anoche. _Hiroki dejó la toalla a un lado.

_ No me gusta, Hiro-san… Bórralo. _le pidió.

_ Imposible. Ya está en poder de Akihiko, se lo envié anoche por correo electrónico…

Nowaki se levantó y a punto estuvo de tirar el aparato al suelo:

_ ¡Pero… pero…! _protestó con ojos muy abiertos_ ¡Me haces ver como un malvado!  

_ ¡Y tú en tú capítulo me hiciste ver como un idiota dominado! _contraatacó Hiroki.

_ Yo no soy así. _se quejó.

_ ¡Yo tampoco! _respondió el castaño_ ¡Y te merecías una cucharada de tu propia medicina!

_ ¡Pero yo no soy… no soy…!

_ ¿Un idiota celoso? _completó Hiroki por él.

_ No lo soy… _afirmó Nowaki ya no muy convencido. De repente comenzaba a recordar las escenas de celos que había hecho frente a Akihiki y el Profesor Miyagui._ ¡Pero de todas formas no debiste haberme relatado así como un malvado y mandárselo a Akihiko sabiendo que me iba a molestar! ¡No es justo!

_ ¡¿Justo?! ¡Si tú hiciste lo mismo! _Hiroki le arrojó una revista.

_ Yo no dejé como un idiota al Hiro-san de la historia, ¡hice que la culpa fuera de Miyagui!

_ ¡Me da igual! ¡Eres un entrometido! _gritó el castaño arrojándole un libro.

_ ¡Creí que me dejarías ayudarte! _protestó el ojiazul esquivando el golpe.

_ ¡No necesitas hacer cosas heroicas por mí, mocoso! ¡Yo puedo arreglármelas solo!

_ Tal ves no tanto como Hiro-san cree, ¡porque a Ahikawa le gustó más lo que yo escribí que todas las protestas y quejas que…! _Nowaki no terminó la frase porque Hiroki comenzó con la artillería pesada: libros, enciclopedias, cuadernos. Todo voló por el aire, incluso los cojines y un zapato que estaba perdido por allí, y los dos jóvenes egoístas seguían discutiendo y peleando, y no pararon hasta que la vecina de abajo golpeó el techo con la escoba y les gritó que se callaran y la dejaran dormir.

Al final Nowaki se sentó en un extremo del sillón para palparse el chichón que un diccionario le había hecho, y Hiroki se sentó el apoyabrazos del otro extremo, cruzado de brazos y con los labios apretados del enojo.

Ninguno decía nada. La sala de estar estaba hecha un desastre, con los libros y cojines tirados en el piso, y las revistas abiertas que habían aterrizado sobre el sillón y la mesilla del centro.

Hiro suspiró:

_ Nunca nos vamos a poner de acuerdo… ¿verdad? _dijo bajito.

Nowaki no respondió. Hiroki lo espió por encima del hombro;

_ Sabes que ya no podemos echarnos para atrás y borrar los capítulos que escribimos. Porque Akihiko ya los tiene en su poder… _dijo.

_ Lo sé… _respondió Nowaki.

Volvieron a hacer silencio. Hiroki se miró sus pies desnudos y contempló el desorden de la sala:

_ No me gusta que nos peleemos por culpa de Akihiko y sus encargos… _suspiró.

_ A mi tampoco me gusta… _respondió Nowaki_ Creo que…  sí estoy un poco celoso después de todo. Muy celoso. Akihiko hace cosas comos estas todo el tiempo, pero si yo meto la pata recibo más libros en la cabeza que él… _se quejó.

_ El también ha recibido algunos libros a veces… _protestó Hiroki no muy convencido de lo que decía. La verdad era que Nowaki tenía razón_ Lo siento… Siento haberme enojado…

_ Está bien, Hiro-san… Yo te hice enojar después de todo… _propuso el más alto, conciliador.

_ Pero tienes razón en lo que dices… Akihiko me obligó a continuar escribiendo su historia, y sin embargo no me enojé con él tanto como lo hice contigo... Discúlpame…

_ No te preocupes… _Nowaki sonrió_ Tal vez si soy un idiota celoso…

_ Y tal vez yo sea un idiota dominado… _concluyó el castaño apoyando la cara sobre una mano y suspirando tristemente.

_ No es culpa tuya si te extorsionan…

Hiroki se encogió de hombros:

_ ¿Eso fue lo que trataste de escribir, verdad? Para que el Hiroki de la historia no se viera mal, hiciste que lo extorsionaran…

_ Algo así…

_ No quedó tan mal…

Silencio. Nowaki dejó de tocarse el golpe que tenía en medio de la frente y observó a Hiroki, encorvado en el extremo del sillón y sentado en el apoyabrazos:

_ El Nowaki de la historia se comporta de esa manera… porque sufrió mucho extrañando a su Profesor… ¿verdad? _reflexionó_ Como Hiro-san cuando yo me fui a los Estados Unidos…

El castaño no contestó por un rato;

_ Lamento haber vuelto a tocar ese tema y haber abierto ésas heridas otra vez… _dijo sin volverse a verlo_ No se qué me pasó…

_ Está bien… Ahora lo entiendo… _Nowaki se acercó a él gateando en el sofá_ Hiro-san, se sentía muy desolado en ese entonces…

_ Nowaki…

_ ¿Las heridas nunca cierran verdad Hiro-san…? _susurró.

Hiroki lo miró por encima del hombro. El ojiazul sintió que se le encogía el corazón al ver su mirada angustiada y sus dulces ojos tristes. Cuando el castaño no pudo reprimir un sollozo, no se detuvo a pensar en lo que hacía y lo rodeó con sus brazos, atrayéndolo hacia él en un abrazo cálido y reconfortante.

El castaño permitió que lo abrazara y se dejó rodear por los brazos de su Nowaki, pegándose a él lo más que pudo. Su trasero resbaló del apoyabrazos y se deslizó sobre el regazo del más alto, que hundió la cara en su cuello y lo besó cariñosamente cerca de la nuca.

Permanecieron así largo rato, hasta que Nowaki presintió que su Hiro-san ya se sentía mejor y se atrevió a hablar;

_ Hiro-san… No podemos dejar que ellos dos sigan peleados… _sugirió con una sonrisa_ Debemos reconciliarlos…

_ Creo que sí… _Hiroki se acomodó mejor sobre el regazo del más alto_ Nowaki…

_ ¿Mh? _el ojiazul se había distraído aspirando el perfume de su pelo.

_ En realidad… Lo que escribiste estaba muy bien… _confesó_ Me refiero a la manera de redactar y eso… No pensé que tendrías tan buenos dotes de escritor…

_ No fue nada en realidad… Sólo lo escribí con ganas y entusiasmo y quedó así…

_ Lo que quiero decir es que quiero que me sigas ayudando. _afirmó Hiroki poniéndose un poco rojo_ Aceptaré todas tus ideas y… sugerencias…

Nowaki sonrió ampliamente:

_ Será un placer ayudarte, Hiro-san…  _declaró.

El castaño se giró un poco y Nowaki aprovechó para rodearle la cintura con sus brazos. Hiroki observó el chichón en su frente y se sintió mal:

_ ¿Te duele? _preguntó.

_ Un poco… Casi nada… _sonrió Nowaki restándole importancia.

_ Ya veo… _Hiroki se giró del todo y colocó una rodilla a cada lado del cuerpo del ojiazul, quedando frente a frente_ Creo que puedo hacer que te sientas mejor…

Antes de que Nowaki pudiera preguntarle algo, Hiroki lo besó suavemente en la frente, cerca del golpe. A continuación le besó una mejilla, rozando antes la piel con sus labios:

_ Hiro-san… _le advirtió Nowaki_ Estás jugando con fuego, ¿sabes…?

Hiroki no atendió a la advertencia y poniendo sus manos sobre los hombros de Nowaki lo besó también en la barbilla;

_ Hiro-san… _Nowaki pronunció su nombre en un susurro y sus manos levantaron la ropa y comenzaron a acariciar la suave piel de su espalda.

El castaño lo beso en los labios y Nowaki le correspondió el beso, dejando que su Hiro-san lo empujara sobre el sofá y se sentara sobre sus caderas.

En el momento en que la cabeza del más alto se apoyaba en el sofá, Hiroki dejó sus labios un momento para mirarlo a los ojos:

_ Nowaki, quiero que sepas… Que si me molesto contigo es porque te quiero… _dijo y volvió a besarlo, antes de que Nowaki le respondiera algo que lo apenara.

 EL profesor de historia no deja de dar trabajo en la facultad...¿Quieren que les hable un poquito sobre los egipcios y los acadios? ¿no?

Jajaja Bueno ya hablando en serio... Muchas gracias por sus reviews!Un nuevo capítulo para ustedes ^____^ Espero que lo disfruten!

Besos a todas!!



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_ ¿Akihiko piensa regresar pronto…?_preguntó Hiroki esa tarde.

Estaban en la sala de estar disfrutandode unos pasteles que había traído Ahikawa y revisando las instrucciones y loscapítulos por hacer.

_ No, aún no… Lo siento… _se disculpóAhikawa_ Creo que después de esto me tomaré unas vacaciones… Andar persiguiendoa Akihiko para que trabaje es muy agotador… _confesó.

Nowaki sirvió té en todas las tazas ydejó la tetera a un lado:

_ Si regresara antes de lo previsto,¿él terminaría de escribir la historia? _preguntó.

_ No creo… El preferiría que ustedesla terminen, así es el mismo estilo desde el comienzo hasta el final… _ Ahikawaprobó un poco de té y sonrió a Nowaki_ Gracias, Nowaki. Está delicioso…

Hiroki le hizo un lugar al más alto asu lado y esperó a que se sentara antes de hablarle a la chica;

_ Bien, ¿qué sigue ahora? _preguntó.

_Veamos, Hiroki ya está viviendo con Nowaki otra vez y sin Tsumori a la vista…_la pelirroja leyó un rato las hojas que tenía en la mano_ “Añadir una peleapara que la historia tenga algo picante y crear intriga sobre quién fue laesposa de Nowaki”, ésa fue la instrucción anterior…

_¿Entonces…?

_¡Hay que comenzar a reconciliar a la pareja principal!

_Ya me lo temía… _murmuró Hiroki antes de tomar un poco de té.

Nowakisonrió ampliamente:

_¡Yo tengo mucha curiosidad por saber quién fue la esposa del Nowaki de lahistoria! _confesó.

_Fue Ahikawa. _le respondió Hiroki antes de morder un pastel.

_¡Sr. Kamijou!  _se quejó Ahikawa_ ¡Noestropee el suspenso!

_¡Ah, por favor! _Hiroki dio vuelta los ojos_ “Himeko es una niñita pelirrojacon trenzas” Es bastante obvio… Yo pienso que ya deberíamos aclararlo en éstemismo capítulo.

_Está bien, pero… ¡Hiro-san yo sí estaba disfrutando del suspenso…! _puchereó elojiazul a su lado_ ¿Nowaki realmente es el padre de Himeko…?

_Ésa sí que es una pregunta interesante… No lo había pensado… _Hiroki clavó lamirada en Ahikawa.

_¡Ah, no! ¡Ni crean que se los diré! _la chica guardó las hojas en su bolso_ Silo hago disminuirá la calidad de su trabajo porque se apresurarán en llegar aescribir las mejores partes y descuidarán el resto… ¿Bien, alguna pregunta?

_¿Cómo cuál? _Hiroki levantó las cejas_ Está muy claro lo que debemos escribir…

_¿Tiene que haber sexo de reconciliación? _preguntó Nowaki de lo más fresco.

Hirokicasi se tira el té en los pantalones:

_¡Nowaki!! _protestó dándole un codazo en las costillas y poniéndose rojo.

_¡Auch! ¿Qué pasa?

_Es difícil de decidir… ¿Con o sin sexo? _meditaba Ahikawa en voz alta.

_¡¿Es en serio?! _Hiroki la miró pestañeando sorprendido.

_¡Por supuesto! Muy pronto deberán escribir otra escena de cama… _repuso Ahikawacon una gran sonrisa, para horror del castaño_ Pero ahora que lo pienso debeser una reconciliación lenta, de a poco y sin sexo…

Hirokise desplomó sobre el sillón;

_De acuerdo… _suspiró.

_Digo sin sexo porque queremos crear tensión, así los lectores esperarán con másansias todavía la “reconciliación oficial”, es decir, la escena de cama…¿Entienden?

_¡Claro! _Afirmó Nowaki con una gran sonrisa

_Me quiero morir… _Hiroki se tapó la cara con un cojín.

_Muy bien, los dejaré trabajar… _Ahikawa se levantó_ ¡Esperaré con ansias elsiguiente capítulo! ¡Mucha suerte!

Ahikawase despidió de ambos y se marchó. Nowaki volvió a sentarse junto a Hiroki en elsofá, con la computadora portátil ya en sus manos:

_¿Qué te parece si empezamos la reconciliación con una pequeña “ofrenda de paz”por parte de Nowaki? _le propuso alegremente a Hiroki.

_Me parece bien… _le respondió el profesor, mientras sufría pensando en elmomento en que tendría que escribir otra escena subida de tono.

“¿Qué es peor; que Akihiko la escriba pormí otra vez… o escribirla con Nowaki en privado…?”  Pensó.Las dos opciones le subían la sangre a las orejas...



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Eraun día espléndido a pesar del viento. No había ni una sola nube el cielo…

“Nunca había visto el cielo tan azul…” observóel castaño. “Me recuerda a… los ojos deNowaki…” pensó sonrojándose un poco.

Esamañana se había obligado a sí mismo a levantarse temprano para aprovechar lamañana, y había valido la pena, sus pulmones se llenaban de puro aire fresco…

Nowaki…Nowaki…

Recordósus ojos brillantes de ira la tarde anterior, y se sintió un poco angustiado.¿Con qué cara lo miraría cuando se encontraran a la hora del almuerzo?¿Seguiría actuando de esa forma tan fría e impredecible? ¿Qué le diría…?

“Tengo tanto miedo que no quiero verlo…” reflexionó buscando una sombra dondesentarse. Un momento, ¿miedo? ¿Un hombre adulto como él? ¡Qué tontería!

Nowakino le daba miedo. Además, él no había hecho nada malo ni algo de lo que tuvieraque avergonzarse. Fin de la cuestión.

Elcésped se agitaba a causa del viento cuando distinguió una de las estatuas conforma de ángel. A sus pies se extendía una sombra muy apetecible…

Sinpensárselo dos veces se sentó y sacó papel y pluma. Debía comenzar a escribirla supuesta carta que “Miyagui enviaría” a la escuela para justificar suausencia.

Elrostro de piedra del ángel le sonreía con complicidad. Qué estatua más hermosa,debió de haber costado una fortuna…

Apropósito, ¿qué hacía una estatua de ésas dimensiones en medio del jardín?  Y del otro lado de la casa había otra estatuamás. No se imaginó que Nowaki tendría unos gustos tan poco discretos para losornamentos de jardín.

Cuandose recostó a los pies del ángel su espalda dio contra algo frío y duro. ¡Unaplaca de bronce! La estatua tenía algún tipo de inscripción. Picado por lacuriosidad corrió las flores frescas que tapaban el mensaje y leyó:

“A nuestro bien amado Kamijou Hiroki.  Siempre lo recordaremos.”

Decíanlas letras grabadas. Más abajo estaba la fecha de su nacimiento y otra fechamás que correspondía a su supuesta muerte.

Elprofesor se quedó helado y por unos instantes él también se asemejó a unaestatua. El viento le alborotó el cabello, ni siquiera pestaneaba…

Quédescubrimiento más escalofriante, era como estar delante de su propia tumba.¿Nowaki había puesto la hermosa estatua allí en su honor…? ¿Quién más sino? ¿Supadrastro? ¿Había sido idea de Tsumori para dale más “realismo” a su muerte? ¿Aquién demonios enterraron en su lugar?

Milesde preguntas pasaban por su cabeza otra vez. Posó la mirada en el rostro depiedra del ángel y por un momento pensó en todo el dolor que Nowaki habríaexperimentado a su muerte. Frunció el seño. ¡Iba a matar a Tsumori! ¡Lo iba a molera golpes, lo iba a descuartizar, lo iba a… a…!

Algolo distrajo de sus pensamientos. A los pies de la estatua había flores frescas,recién cortadas. ¿Pero quién le pondría flores? No podría haber sido Nowaki, siéste ya sabía desde hacía tiempo que no estaba muerto… ¿verdad?

Miróhacia todos lados. Creyó haber escuchado que alguien cantaba cerca de allí. Unavocecilla infantil. ¡Himeko!

Alo lejos distinguió a la pequeña hijita de Nowaki. Himeko se estaba trepandotambaleante a un árbol y en un momento dado resbaló y dio un gritito al quedarsujetándose con un solo brazo de una rama.

_¡Himeko! _Hiroki corrió tan rápido como le dieron las piernas y llegó justo atiempo para que la niña se soltara y se cayera sobre él.

¡BONK!

“Deja vù…” pensó el castaño al sentir el dolor yrecordar a Nowaki cayendo sobre él cuando era niño y vivía trepado a losárboles. Con toda la delicadeza que pudo se sacó a la niña de encima y se pusode pie.

_Himeko, ¿qué crees que estabas …? _comenzó a darle un sermón pero se detuvo alver su mirada temerosa. Recordó que era apenas una niña pequeña, así que probóen un tono más amable_ Disculpa. ¿Qué estabas haciendo subida allí arriba? ¡Espeligroso!

Himekobuscó en el bolsillo de su vestidito y le enseñó a Hiroki un pichón;

_Estaba jugando y me lo encontré a los pies del árbol. Allí sobre esa rama estásu nido y quería devolverlo… _explicó con timidez.

Hirokimiró el pichón en sus manos y suspiró:

_Ven. Deja que te ayude… _propuso.

Elprofesor lo alzó en brazos y la ayudó a llegar hasta la rama que quería. Himekodejó al pichón en el nido y sonrió:

_¡Ahora su mamá podrá encontrarlo! _comentó cuando Hiroki la devolvió al suelo.

_Eso espero… De todos modos, ¿no debería estar contigo una niñera? _preguntóeste.

_Oh… Es que ella… _Himeko se retorció su trenza_ ¡Está con el jardinero!

_¿Qué? ¿Y te dejó sola en el jardín? _Hiroki frunció el seño_ ¡Qué irresponsablede su parte! ¡Iré ya mismo a buscarla!

_¡No! ¡Espere! ¡No la moleste! _la niñita lo detuvo tironeando de su ropa.

_¿Por qué no? Si yo no hubiera andado cerca te habrías caído de ese árbol… _leexplicó con toda la paciencia del mundo_ ¿Qué es tan importante como paradejarte sola por ahí?

Himekosonrió divertida y se acercó a él para decirle un secreto:

_¡Es que ella y el jardinero son NO-VI-OS…! _canturreó.

Elcastaño la observó unos momentos y decidió controlarse. “Después de todo no es asunto mío si Nowaki contrata a niñeras pocoefectivas…” trató de convencerse.

_Está bien… No diremos nada… _suspiró y esbozó una sonrisa.

_¿Quiere ayudarme a juntar flores…? _le propuso Himeko dispuesta a transformarloen participante de sus juegos_ Ése ángel de ahí aun no tiene…

Hirokiasintió y acompañó a la pequeña hijita de Nowaki a juntar flores para ponerle ala estatua que se hallaba del otro lado del jardín. Al parecer era una especiede ritual infantil muy divertido…

Laobservó de lejos mientras recogía margaritas para ella. Himeko bailaba,perseguía mariposas y su vestido se inflaba como un pastel a causa del viento.

“Es curioso… Por más que lo intento no leencuentro ningún parecido con Nowaki…”pensó. Luego se reprendió por pensar esa clase de cosas. ¿Qué intentaba deciracaso? De seguro se parecía más a su madre y por eso no hallaba lo parecidos…¡Sí, eso era!

Himekole hizo señas para que se acercara con ella a la estatua en forma de ángel ydejara allí sus flores.

Searrodilló junto a ella y dejó las flores que había reunido sobre la hierba:

_¿No se ven bonitas…? _la niña unió a las margaritas de Hiroki unas campanillasque ella había conseguido.

_Sí, se ven muy bien… _a Hiroki le conmovió que Himeko le pusiera flores a susestatuas_ ¿Y haces esto todas las mañanas?

_¡Claro! ¡Todos los días les dejo flores frescas a mi mamá y al otro Ángel!_respondió Himeko, orgullosa, y abandonó al profesor para perseguir unamariposa.

Elprofesor la observó con sorpresa mientras se alejaba. ¿A su mamá? ¿Qué habíaquerido decirle con eso? ¿Acaso ésa estatua no era suya también? ¿Podría serde…?

Mirólas flores frescas a los pies de la estatua y las apartó con disimulo ya quetapaban la placa metálica. Leyó una y otra vez.

Elmensaje era exactamente igual al suyo, sólo cambiaban los nombres. En vez deHiroki decía…

“Ahikawa…” leyó y re leyó. Así que ellahabía sido la madre de Himeko y por lo tanto… la esposa de Nowaki.

Elcastaño la recordaba vagamente, pero en su mayoría eran recuerdos agradables yno pudo evitar la punzada de dolor...

Siemprefue una gran amiga de Nowaki, desde pequeños, hasta que la llevaron a unaescuela para señoritas. Una gran aficionada de las novelas de amor, y la últimavez que había visitado a Nowaki estaba transformada en una joven muy bella.

PobreAhikawa, ni siquiera pudo conocer a su linda hijita… Pero en cierto modo,Hiroki se alegró de su descubrimiento. Nowaki sí había tenido una buena esposa,como él hubiera deseado, al menos por un tiempo...

_¿Te acuerdas de Ahikawa, verdad…? _preguntó una voz a sus espaldas.

Hirokise volvió y descubrió a  Nowaki paradodetrás de él:

_Claro que me acuerdo de ella… _le respondió clavando la mirada en la estatuaotra vez_ Y ahora que lo pienso… Himeko es idéntica a ella…

Elmás alto se arrodilló junto a él y acarició las flores con una sonrisa;

_Sí… ¿Y acaso no es dulce? _comentó_ Pero el jardinero querrá arrancarse loscabellos cuando vea las campanillas arrancadas y los canteros vacíos otra vez.

Hirokino se dejó engañar por el intento de Nowaki de sonar chistoso. Lo percibía, elojiazul estaba triste mientras recordaba a su esposa:

_¿La amabas mucho…? _le preguntó casi en un susurro.

_¿A Ahikawa? _Nowaki suspiró con tristeza_ Era una buena esposa, y una granamiga… Pero sólo estuvimos casados unos cuantos meses, hasta que Himeko nació…

Elcastaño frunció el seño. No era eso lo que le había preguntado; pero decidióque era mejor conformarse con ésa respuesta y no provocar de más el dolor deNowaki.

Yaiba a levantarse cuando el ojiazul lo detuvo:

_¡Hiroki, espera! _lo llamó y ensayó una disculpa_ Siento mucho lo que pasó ayeryo… no sé que me pasó…

Elcastaño lo observó con cautela. Hubiera esperado de todo menos una disculpa:

_ Está bien. _dijo con aire altanero_Disculpas aceptadas.

_ No volverá a pasar…

_ Eso espero. Olvidaré lo ocurrido,entonces…            

“Parece que se cansó de jugar al señor fríoy orgulloso…” pensó Hirokicon satisfacción.

_Tengo algo para ti, como ofrenda de paz… _Nowaki sacó de sus ropas un libro yse lo entregó.

_¿Qué es esto? _el profesor tomó entre sus manos el libro. Era un ejemplar viejoy algo estropeado.

_Es de tu vieja colección… _le explicó el más alto_ Cuando me dijeron de tumuerte Tsumori recuperó todas tus cosas para mí. Entre ellas los libros quellevabas contigo.

Hirokiabrió muy grandes los ojos y se puso de pie de un salto;

_¿O sea que recuperaste todos mis libros? ¡¿Todos?! _exclamó.

_Sí. Todos.

_¿Y por qué no estaban en la biblioteca?

_Los tenía en una sección aparte, junto con tu ropa y tus cosas… _resumió elojiazul_ Claro que ahora que estás “vivo” de nuevo, hice que trasladaran loslibros a la biblioteca otra vez.

Hirokiapretó el libro contra su pecho. ¿Qué podía decir? ¡Estaba encantado con todoeso! ¡Todos sus libros, recuperados sanos y salvos…!

_¿En verdad todos mis libros están en la biblioteca ahora mismo? _preguntó porúltima vez.

_Sí, eso dije… _Nowaki se puso de pie.

_¡¡Gracias!! _Hiroki se le fue encima y le rodeó el pecho con sus brazos.

Elgesto había sido tan repentino que Nowaki se lo quedó mirando unos momentos,pestañeando sorprendido. Cuando Hiroki se dio cuenta de lo que hacía su rostroenrojeció y se apartó bruscamente:

_L-lo siento… es que… ¡esto es tan maravilloso! _se disculpó atropelladamente_Me alegró mucho que mis libros estén a salvo, aquí y… y…

Parasu alivio Himeko distrajo la atención de Nowaki corriendo hacia ellos:

_¡Papi! _saltó a sus brazos como era la costumbre.

_¡Himeko! _Nowaki la alzó en brazos con una gran sonrisa_ ¿En dónde está tuniñera? ¿Acaso estabas sola?

_Es que… _Himeko miró con complicidad al profesor.

_¡Es que es un secreto y no te lo podemos decir! _respondió Hiroki por ella.

Nowakilo miró confundido y el profesor se encogió de hombros. Himeko ocultó la caraen su pecho y rió;

_¿Así que le andas guardando secretos a tu padre, Himeko? _Nowaki le hizocosquillas.

_¡No, papi!! _Himeko se retorció entre los brazos del más alto, riendo_ ¿Podemosinvitar a Hiroki a tomar el té mañana? _propuso.

Nowakiborró su sonrisa un momento, pero la recompuso de inmediato;

_Claro mi amor, puedes invitar a quien tú quieras… _respondió besando su frente_Mira, allá está tu niñera…

_¡Ire a buscarla! _propuso Himeko_ ¡Adiós Hiroki!

_¡Adiós! _saludó el profesor, luego se dirigió a Nowaki_ ¿Por qué pusiste esacara? Si sabes que a mi también me gusta el té…

_Lo siento, sólo estaba sorprendido... _el ojiazul se pasó una mano por el cabello_Las fiestas de té de Himeko suelen ser bastante exclusivas. Le has caído muybien en poco tiempo…

_Ya veo… _Hiroki la observó a lo lejos, de la mano de su niñera_ Es una niñaencantadora… y muy lista también…

_Sí, lo es. Es igual a su madre… _Nowaki le sonrió por primera vez desde queHiroki estaba en su casa_ Y estoy seguro de que disfrutarás el delicioso saborde su té imaginario…

Hirokise permitió sonreírle también:

_Seguro que sí…  _carraspeó_ Bien, hastaluego. Tengo… ya sabes… Tengo mucho que leer… _se despidió.

_Claro. Adiós…

Elcastaño caminó hasta la casa, pero antes de entrar se volvió. Observó a Nowakijugar con su hijita en el jardín mientras pensaba en lo que le había dicho:

“Los tenía en una sección aparte, junto contu ropa y tus cosas…”

Talvez había querido restarle importancia al comentario, pero él lo había oídoperfectamente. Nowaki tenía todas sus cosas guardadas celosamente, ¿pararecordarlo tal vez…?

Entróen la casa a paso rápido. Si él hubiese estado en el lugar de Nowaki, tampocose habría atrevido a tirar nada que fuese suyo… Querría conservar todas susropas, su perfume, sus libros…

“¡En qué estoy pensando!” se quejó mentalmente “Nowaki es un tonto por andar guardando cosas de una persona a la quesupuestamente ya no volvería a ver, ¡y yo soy aún más tonto por andar pensandoéstas cosas…!”

Siguiócaminando por el pasillo hasta llegar a la biblioteca. Se sentó un momento enel sillón y antes de dedicarse a la lectura consultó su reloj de bolsillo enforma de insecto. Ése reloj de plata lleno de brillantes, que Nowaki le habíaobsequiado hacía ya muchos años…

Elprofesor se puso rojo… y apretó el pequeño reloj contra su pecho.

¿Cómopodía opinar tan tranquilo de las cosas que hacía Nowaki? Si él también habíaguardado celosamente ése regalo durante todos los años hasta ése día,considerándolo su tesoro más valioso…

Parano sentirse tan tonto, Kamijou Hiroki localizó sus libros y se dedicó de llenoa leer.



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Esanoche…



Nowakientró en la biblioteca, vestido sólo con la ropa de dormir y una bata. En unsillón se hallaba recostado Hiroki, leyendo atentamente.

Nisiquiera levantó la cabeza cuando Nowaki lo saludó:

_Buenas noches. ¿No pararás de leer siquiera para dormir un poco?

_Hola. _respondió Hiroki automáticamente_ Creí que era dueño de hacer lo quequisiera con mi “ofrenda de paz”…

_Por supuesto que sí.

_Y para que sepas me detuve el tiempo suficiente para comer, darme un baño ycambiarme de ropa… Luego dormiré. _le aclaró_ ¿Qué haces aquí?

_Vine a buscar algo que leer antes de dormir… _el ojiazul tomó un libro al azarde una pila cercana.

_Oh… Qué bueno… _el castaño cambió de página.

Nowakise frotó los brazos con gesto teatral;

_¡Está helado aquí dentro! _se quejó_ ¿Y sólo estás leyendo con la luz de unavela?

Hirokilevantó la mirada del libro y miró su vela consumida casi por completo:

_Bueno, pues… _balbuceó, pero antes de que dijera algo más Nowaki mandó a llamarunos sirvientes y éstos encendieron el fuego de la elegante chimenea. Ensegundos toda la habitación se iluminó y se extendió un apetecible calor.

Nowakise sentó en el otro extremo del sillón y abrió su libro;

_Mucho mejor… _murmuró pasando las páginas.

_Lo siento. _se disculpó Hiroki_ Creo que estoy tan acostumbrado a hacer“economía” que olvidé que podía pedirles que encendieran el fuego…

_No hay problema. Solo recuerda pedírselo a los sirvientes la próxima vez o tecongelarás aquí adentro…

_Sí… Gracias.

Nowakilo miró con una sonrisa divertida;

_Lindo pijama… _se burló.

Hirokise acomodó mejor la bata para ocultar el ridículo pijama amarillo que traíapuesto:

_Lo encontré bajo la almohada y me tomé la libertad de usarlo… _replicó congesto ofendido_ Aunque no lo creas esto está mejor que el viejo camisón quetraje para dormir.

_¿También hacías economía con las prendas de vestir?

_No es que me pagaran tanto como para comprar ropas nuevas cada vez que lorequería… _le contó_ Pero no sabía en dónde más podía trabajar… y no había otrolugar al que ir…

Nowakideseaba reclamarle que si se hubiera quedado junto a él no habría tenido esaclase de problemas, pero calló. Se había prometido comportarse correctamente yeso haría. Devolvió la vista a su libro –aunque no tenía ganas de leer nada enabsoluto- y Hiroki hizo lo mismo.

Unasirvienta entró luego de tocar:

_El té que ordenó, señor Kamijou… _anunció dejando la taza sobre la mesillajunto a él.

_Sí, gracias…

Lachica se retiró discretamente y Hiroki se llevó la taza a los labios;

_¿Qué me estás viendo? _le preguntó al más alto, que lo observaba con disimulo.

_Nada…

_¡Es un té solo!! _le aseguró con una vena en la cabeza.

_Sí, claro. Lo que digas… _el ojiazul volvió a fingir que leía.

_¡Eres molesto! _se quejó el castaño dejando la taza_ Debería tirarte el té enlos pantalones por molestarme mientras leo.

_No serías capaz. _ser rió el más alto_ Además ésta es mi casa y por lo tanto mibiblioteca, si no te gusta ve a leer a tu cuarto.

_Provócame lo suficiente y verás cómo soy capaz. _contraatacó Hiro.

_Me pregunto si tendrás una respuesta igual de buena para responder a lapregunta que quiero hacerte…

Elcastaño lo miró con el seño fruncido:

_De qué se trata… _preguntó con desconfianza.

_¿Qué hacías en el baile de máscaras del Rey?

Silencio.Hiroki se veía venir algo malo, pero no tenía ninguna respuesta preparada paraésa pregunta… Carraspeó;

_Nada.

_¿Nada…? _Nowaki alzó las cejas.

_Yo no estaba haciendo nada. Sólo acompañé a un amigo…

_¿Qué clase de amigo? _inquirió Nowaki sintiendo una nueva punzada de celos.

_Oh, no es nada… La verdad ni siquiera era mi amigo… _mintió Hiroki y ensayó unobvio tono de sarcasmo_ Sólo era una persona que me ofreció mucho dinero acambio de ir con él al baile y luego pasar la noche en su cama…

Éstavez fue Nowaki el que cambió su expresión y frunció el seño;

_Eso no ha sido gracioso… _se quejó.

_Para mí sí que lo fue. ¡Debiste ver tu cara! _Hiro se permitió una risatriunfal, que se extinguió ante el siguiente comentario de Nowaki.

_Yo vi cómo tu amigo se iba del baile acompañado por el joven príncipe… _dijomuy serio_ Tú y yo somos los únicos testigos de la desaparición del príncipeShinobu ¿te das cuenta de ello?

Lasonrisa de Hiroki estaba congelada. Cada vez más nervioso, el profesor seobligó a reaccionar y a responder por Miyagui:

_¿¡Ya se lo has dicho a alguien más?! _exclamó.

_¡No! ¡No se lo he dicho a nadie!

_Si le cuentas a alguien lo que viste… ¡me encerrarán a mí por ser cómplice!_Hiroki dejó el libro para jalarse el cabello_ ¡Y luego me torturarán noche ydía hasta que les diga en dónde está Miyagui! ¡Y yo ni siquiera lo sé! ¡Yosolo…!

_¡Hiroki, Hiroki! ¡Cálmate! _Nowaki le puso las dos manos sobre sus hombros y lohizo sentarse otra vez_ ¿Me crees capaz de algo semejante? Yo nunca tedelataría…

_¿Por qué no? ¿Acaso quieres otro recurso para chantajearme…?

_¡No! Lo que quiero saber es una cosa… _el ojiazul hizo una pausa_ El príncipeShinobu… ¿Se fue por propia voluntad verdad?

Hirokise miró las manos y respondió casi en un susurro:

_Sí. Así fue… _dijo_ No lo secuestró un pervertido como dicen todas lasversiones…

_¿Y fuiste a despedir a tu amigo?

_Algo así… _el castaño sintió de repente un poco de nostalgia, la verdad era queechaba de menos a Miyagui_ Yo traté de que entrara en razón, pero no lo logré.Creo que de verdad estaban muy enamorados…

_Comprendo.

Hirokirecogió sus piernas y las abrazó:

_Miyagui era un amigo muy especial para mí… Me rescató cuando aquellos ladronesme secuestraron y desde entonces a sido mi único amigo, aunque era muy molestoe inmaduro algunas veces. _confesó sonriendo a medias_ Por favor, promete queno le dirás a nadie lo que viste. _le pidió.

_Lo prometo, Hiroki. No diré nada…

_Gracias...

Elmás alto se acomodó mejor en el sillón y lo miró fijamente:

_Recuerdo que esa noche, cuando te encontré en el baile de máscaras, estabasllorando…

Elcastaño dio un respingo y se puso tan rojo como una cereza:

_E-es que… Bueno, me dio un poco de nostalgia verte luego de tantos años yademás tocabas en el piano las canciones que te enseñé de niño… _enumeró hablandomás y más atropelladamente cada vez_ No soy de piedra después de todo…

Cuandoalzó la vista para ver a Nowaki, lo encontró sonriendo dulcemente yescuchándolo apoyando la cabeza en una mano.

“¡Porqué habré dicho eso…!” se reprochó el profesor mentalmente. ¡Había justificadosu vergonzoso comportamiento la noche del baile, diciendo cosas aún másvergonzosas! ¡Por qué no inventó algo más ingenioso!!!

Hirokisintió que podría salirle humo de las orejas de un momento a otro. Se sentó lomás lejos posible de Nowaki y se tapó la cara con un cojín:

_¡No te burles de mí, no quería decir eso!!! _se quejó deseando con todas susfuerzas que la tierra se lo tragara.

_No me estoy burlando… _le aseguró el más alto sin dejar de sonreír suavemente_Me pone feliz escucharte decir eso de mí…

_¡Y te recuerdo que no dejabas de molestarme y perseguirme por todos lados! _loacusó, haciendo que por fin el más alto se riera a carcajadas.

_Es que te veías tan bien con tu disfraz verde y tu cabello rubio… _sejustificó_ Parecías una ilusión…

_¡De todos modos! ¡No entiendo por qué eres el único que puede hacer preguntasaquí!!! _exclamó el castaño tratando de cambiar de tema.

_De acuerdo, pregúntame algo entonces. _propuso Nowaki con toda la calma delmundo.

Hirokise destapó la cara y lo miró fijamente;

_¿De verdad no te parece extraño que los ladrones no se llevaran el anillo queme obsequiaste…?

Nowakiresopló y abandonó su sonrisa:

_Otra vez con eso… _volvió la vista al libro que trataba de leer.

_No me pongas esa cara, ¡piénsalo un momento! _le pidió_ Yo aparezco muerto a unlado del camino por resistirme a un robo, ¿pero incluso después de matarme nose llevan el anillo que seguramente vale más que todas mis cosas y mis librosjuntos?

_Hiroki…

_Yo creía que me habían robado todo lo que traía, pero aquí está todo…_reflexionó en voz alta_ Si Tsumori recuperó todas mis cosas para ti entonces…

_¿Qué estás sugiriendo ahora? No has parado de acusar a Tsumori desde que teencontré. _le cortó el más alto.

_Yo no estoy acusando a nadie. Sólo te estoy preguntando si no te parece extrañotodo el asunto, no puedes negar que hay cosas que no cierran del todo… _viócomo Nowaki se levantaba_ ¿Adónde vas…?

_A dormir. Es tarde… _repuso Nowaki_ Puedes quedarte leyendo toda la noche sigustas.

Hirokisuspiró fastidiado. Nowaki era un cabeza dura:

_No. Me ire a dormir yo también… _respondió y se levantó_ Por cierto, eres unidiota… _comentó mientras se alisaba la bata.

_¿Por qué? ¿Porque no quiero escuchar nada de lo que dices?

_Exactamente. _Hiroki caminó detrás de él hasta que salieron de la biblioteca.

_Es que estoy harto de que acuses de mentiroso a la única persona en la que heconfiado desde que tú te fuiste… _Nowaki cerró la puerta detrás de ellos.

Hirokilo contempló en silencio. Ésa afirmación lo había herido…

Tratóde recordarse que se había ido lejos por voluntad propia, nadie lo habíaechado. Si alguien ocupaba el lugar de “persona de más confianza” en el corazónde Nowaki, bien. Lo iba a aceptar con naturalidad, como el hombre adulto queera. Y sin embargo le dolía…

Elpasillo estaba oscuro, sólo entraban algunos rayos de luz de luna que hacianque los ojos del más alto brillaran más que nunca. Hiroki se frotó los brazos:

_Nowaki… Eso que me dijiste la otra noche, de que todos se habían ido de tu ladomenos Tsumori… _comenzó a decir.

_Siento el haber dicho eso… _Nowaki se miró los pies_ Pero en un tiempo,recuerdo que me sentía así… como si todos se hubieran ido… Primero tú, luegoAikawa, luego mi padrastro. Me sentía abandonado…

Hirokilo miró con tristeza;

_Lo siento, no debí habértelo preguntado. No tenías que explicarme nada… _sedisculpó y dio media vuelta_ Buenas noches, Nowaki.

_Hiroki… _lo llamó el más alto.

Antesde que se diera la vuelta Nowaki colocó las manos sobre los hombros del castañoy lo acercó a él:

_Buenas noches… _murmuró en su oreja y luego lo beso suavemente en la nuca.

Hirokisintió los labios tibios del más alto y se estremeció. Fue un beso rápido,suave, pero alcanzó para ponerle la piel de gallina al profesor.

Sóloreaccionó cuando Nowaki se apartó de él y comenzó a caminar hacia su cuarto;

_¡¿P-por qué hiciste eso…?! _le reclamó con las mejillas rojas a más no poder.

_Para que puedas dormir bien, Hiro-san… _respondió el ojiazul sin volverse averlo.

Nowakidobló en un pasillo y se perdió en la oscuridad. El castaño sintió que ya notenía más fuerzas como para discutirle el que lo llamara de ésa forma, ytambién comenzó a caminar hacia su habitación.

“Hubierapreferido que siguieras jugando al señor orgulloso, Nowaki…”  pensó antes de entrar.

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HirokiKamijou escribió rápidamente los últimos renglones y luego guardó el capítulo;

_¡Si, sí! ¡Está quedando muy bien…! _festejó.

Nowaki,que se hallaba en la cocina haciendo algo de comer, no pensaba lo mismo;

_¿Sólo le dio un beso en el cuello? _preguntó.

_En la nuca. _le aclaró el profesor.

_¡Pero eso es tan aburrido! _Nowaki volvió de la cocina para sentarse a su ladoy tomar el computador portátil entre sus manos_ Por qué no mejor intentas algocomo esto…

Nowakiregresó hasta la parte de la biblioteca y efectuó algunas correcciones;

_Ya está, mucho mejor. Léelo Hiro-san… _le pidió.

Elprofesor tomó el computador en sus manos y leyó en voz alta;

_Nowaki recostó al profesor sobre el sillón y lo besó apasionadamente paradespués… _Hiro siguió leyendo un par de renglones más en silencio y se detuvocuando las orejas se le tiñeron de rubor_ ¡Nowaki!!! _se enojó.

_¿Qué pasa? ¿No te agrada?

Hirokitomó un cojin y golpeó con éste al ojiazul:

_¡Pervertido! ¿¡Te entra por un oído y te sale por otro verdad?! _le gritó_¡Nada de sexo hasta que yo te lo diga! ¿¡Entendido!?

_¡Sí, está bien…! ¡Entendido Hiro-san! _Nowaki trató de frenar los golpes_Volveré a la cocina a preparar la cena y te dejaré trabajar tranquilo…

_¡Eso espero! _Hiroki dejó el cojin a un lado y esperó a que el más alto sefuera_ Pervertido… _murmuró mientras colocaba el computador portátil en suregazo otra vez_ Bien, sigamos escribiendo…

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Nowaki no estaba, así que no habría problema en tocar un poco…

Se sentó frente a aquel piano que había visto todas y cada una de las lecciones que él le dio a Nowaki. Acarició las teclas de marfil un momento y comenzó a tocar una melodía que solo él y Nowaki conocían, pues la había compuesto para el menor.

Tocó... y tocó... y tocó...

No pudo evitarlo; comenzó a llorar. Recordó todas y cada una de las veces en que lo regañó, en que le sonrió... Aquella primera y última noche que pasaron juntos...

La melodía se detuvo bruscamente, y ahora Hiroki se encontraba llorando amargamente.

Pero su suerte definitivamente no estaba de su lado, porque por estar llorando no se dio cuenta de que Nowaki estaba detrás de él, observándolo en silencio. Viendo todo el dolor que su amado profesor destilaba…

Sin poderlo evitar abrazó al castaño, sobresaltándolo. Hiroki se quedó mudo unos segundos:

_ Nowaki… ¿Q-qué estás haciendo…? _Hiro intentó deshacer el abrazo.

_ Hiro-san…  _Nowaki lo apretó más contra él.

_ ¡Suéltame! ¡No me toques! _el profesor lo empujó con todas sus fuerzas pero no conseguía apartarlo_ ¡¿Por qué no te largas a abrazar a Tsumori?! ¡Déjame!

_ Hiro-san… _ susurró en su cuello. El castaño notó que se sonrojaba al sentir el cálido aliento del más alto en su piel.

Siguió pateando, empujando, tratando de soltarse de algún modo. Gritándole que se largara a abrazar a Tsumori, que después de todo esa era la única persona en la que él confiaba...

Pero un beso de Nowaki lo detuvo. El más alto le presionó los labios y lo besó apasionadamente, hasta quitarle el aliento……………………………………………………………

 * * *

_ ¡Nowaki…! _Hiroki se incorporó en la cama de un salto, jadeando.

Cuando se vio en su habitación, con las sábanas por el piso y sobre todas las cosas: solo, entendió que sólo había sido un sueño.

_ Sólo… fue un sueño… _suspiró. Se pasó una mano por el cabello desordenado y procedió a recoger las sabanas y las almohadas del piso.

Había sido tan real… Nowaki, sus brazos fuertes, su voz, su boca…

Hiro se sonrojó. Qué vergonzoso el admitir que había despertado un poco acalorado de su sueño...

_ ¡Qué tontería! _refunfuñó mientras apoyaba la cabeza en la almohada.

Aún podía saborear las emociones que había experimentado en el sueño; ¡cómo se atrevía Nowaki a abrazarlo! Descarado, ¡si quería abrazar a alguien que abrazara a Tsumori…!

Los cabellos castaños se desparramaron contra las almohadas cuando se acurrucó y estrujó las sábanas entre sus manos. Había hecho bien en resistirse, aunque sólo hubiera sido un sueño.

¿Pero por qué ése tipo de sueño? ¿Tanto le había afectado lo que Nowaki le dijo antes de dejarlo solo ésa noche?

“Estoy harto de que acuses de mentiroso a la única persona en la que he confiado desde que tú te fuiste…”  había dicho.

Trató de convencerse de que no debía importarle… pero… pero…

¡Al diablo! ¡Sí que le importaba y mucho! Porque Tsumori era un sucio mentiroso y no dejaría sin aclarar el asunto con Nowaki. Si era necesario repetírselo mil veces al más alto lo haría, claro que lo haría. ¡O dejaría de llamarse Kamijuo Hiroki!

“¿Pero y si no me cree pese a todo…?”  Ante esa desalentadora posibilidad el profesor volvió a abrir los ojos y dio una vuelta en la cama. Después de todo Nowaki no parecía muy dispuesto a entrar en razón y… Tsumori había podido tejer todas sus mentiras gracias a que él le dejó el camino libre primero.

“Pero por otro lado, yo no sabía que Tsumori iba a armar toda esa historia sobre mi muerte… Me fui para hacer un bien, no para hacerle daño a Nowaki…”  pensó y volvió a revolverse entre las sábanas.

Sin poder evitarlo, evocó la imagen de Nowaki. Lo imaginó años atrás, cuando sonreía más a menudo, cuando tocaba el piano para él, cuando apoyaba la cabeza en su regazo para descansar...

Escuchaba muy quedamente el sonido del tic-tac de los relojes de la casa, pero lo que más escuchaba era la voz del más alto en su cabeza resonando una y otra vez: “En un tiempo, recuerdo que me sentía así… como si todos se hubieran ido… Primero tú, luego Aikawa, luego mi padrastro. Me sentía abandonado…”.

Se sentó en la cama. El único culpable de la transformación de Nowaki no era Tsumori ni sus mentiras. La culpa era solamente suya.

“Si yo hubiera estado junto a él cuando le pasaron todas ésas cosas…” pensó. “Nowaki me necesitaba más que nunca, y yo le di la espalda creyendo que estaba haciendo bien las cosas…”.

Cómo no iba a confiar en Tsumori... Había cometido un terrible error...

Debía pedirle perdón a Nowaki. Aunque ya fuera demasiado tarde, y aunque requiriera de todo su valor y tuviera que dejar de lado su orgullo. Además, la fiesta de té de Himeko era la ocasión perfecta para ello…

“¿Aún seré capaz de recuperar al viejo Nowaki…?” pensó. Al ocurrírsele aquello, el corazón de Hiroki latió con fuerza.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *



Esa tarde…



Himeko cambió de parecer sobre qué sitio ocuparía su fiesta de té unas 20 veces; y Nowaki tuvo que llevar el mantel, las tazas, la tetera y los invitados de peluche a rastras por todo el jardín hasta que su hijita se decidió.

Al fin ella eligió un estratégico lugar entre unos arbustos de florecillas y dio por finalizada la búsqueda tendiendo el mantel a cuadros bajo la sombra de un pino:

_ Soportas esto muy bien… _se rió Hiroki por lo bajo, mientras procedía a poner las tazas y las cucharas.

_ Es que no tendrá cinco años para siempre… _sonrió Nowaki acomodando a los invitados de peluche_ Una mañana se levantará y ya no tendrá mas ganas de tomar el té conmigo… _explicó.

Hiroki observó a los otros dos invitados “de carne y hueso” además de el y Nowaki. La niñera de Himeko y el jardinero –un chico rubio y bastante más joven que la niñera- ocuparon su lugar a un lado del mantel.

El profesor agradeció que los pasteles no fueran imaginarios y disfrutó de la pequeña fiesta de té más de lo que había esperado. Cuando todos hubieron tomado té y comido pasteles a gusto la niñera le propuso a Himeko jugar a las escondidas:

_ Nosotros jugaremos… _anunció el jardinero refiriéndose a él y a la niñera.

_ Yo iré en un minuto mi amor… _Nowaki le dio un beso en la frente a Himeko.

_ ¿Jugarás también…? _Himeko recogió un oso de peluche y miró con ojos brillantes al profesor.

_ Sí, claro. Enseguida voy… _prometió Hiroki “apurando” su taza de té.

La niñita corrió en dirección a un árbol cercano, seguida de cerca por los otros dos participantes que se tomaron de la mano con disimulo.

Nowaki los observó en silencio mientras jugaban, con una sonrisa perezosa. Mientras tanto, Hiroki tragaba saliva y sudaba intentando encontrar una frase con la que comenzar:

_ Una mujer mayor con un chico joven… _comentó_ Es un tanto extraño, ¿no crees?

_ No es la primera vez que veo algo como eso y tú tampoco… _Nowaki se desperezó un poco.

Hiro entendió que se refería a ellos.

_ Es verdad… _suspiró.

Siguieron en silencio un rato. El viento despeinó a Hiroki, que clavó la vista en el suelo antes de comenzar a hablar otra vez. Lo mejor era ir directo y sin vueltas al asunto:

_ Nowaki… Emm… _carraspeó_ Estuve pensando mucho anoche… Y quería decirte que entiendo que estés tan enojado conmigo…

Nowaki lo miró directamente. No sonreía. Ni siquiera se movía un músculo de su cara:

_ ¿Cómo dices? _preguntó.

_ Digo que tienes toda la razón del mundo para…  odiarme. _ésa palabra le había costado.

_ Yo no te odio.

_ Primero déjame terminar de hablar, ¿sí? _Hiroki trató de huir de su mirada azul_ Cometí un error al abandonarte así esa noche. Y lo lamento…

Nowaki lo miró con ojos muy abiertos:

_ ¿Te arrepientes de lo que pasó entre nosotros esa noche…? _preguntó.

_ ¡No! ¡No me arrepiento de haber dormido juntos esa noche, yo…! _respondió el profesor de inmediato y luego se sonrojó por la respuesta tan enérgica_ ¡Quiero decir…! ¡No me entendiste, me refiero al haberme marchado de aquí sin decirte nada…!

El rostro del más alto se endureció:

_ Entiendo. _dijo. Luego le dio la espalda para seguir observando jugar a Himeko_ ¿Qué hay de tu supuesta carta…?

_ La carta ya no importa… _Hiroki hizo a un lado su orgullo_ No importa nada de lo que dije anteriormente. Me marché y tú me necesitabas… sólo eso importa…

Nowaki no le respondió. El profesor deseó arrojarle una taza de porcelana en la cabeza pero no se atrevía a dañar el hermoso juego de té.

Suspiró y se arrodilló para estar más cómodo. Quizá sí se merecía el silencio de Nowaki…

_ Sé que carece de sentido pedirte perdón a éstas alturas… _susurró clavando la mirada en su taza de té vacía_ Pero aún así lo lamento, Nowaki… Espero que algún día puedas perdonarme por no haber estado junto a ti cuando Ahikawa murió, o cuando…

_ Está bien. _el más alto lo interrumpió y se encogió de hombros_ No tenías manera de saber que pasarían todas esas cosas…

El castaño apretó los puños. Nowaki lo estaba lastimando con su indiferencia ¡y él que le estaba pidiendo perdón! ¡Cómo se atrevía…!

“Tú lo lastimaste primero…” le recordó una pequeña voz interior.

_ ¡En verdad pensé que te hacía un bien al marcharme...! _se desesperó_ ¡Cometí un grave error!

Nowaki seguía en silencio. Un mechón de cabello proyectaba una sombra sobre sus ojos azules. El castaño se rindió;

_ Está bien, no me respondas nada ahora. Éstas cosas requieren tiempo… _susurró_ Si hay algo que pueda hacer para compensártelo solo tienes que decirlo... Voy a jugar con Himeko.

Ya iba a levantarse, cuando Nowaki volvió a hablarle:

_ Hiroki… Lo que me dolió no fue eso. _le aseguró.

_ ¿Disculpa…?

Nowaki lo miró a los ojos y el profesor advirtió que estaba enfadado;

_ Cuando descubrí que estabas vivo… _dijo con firmeza_ Lo primero que hice fue pensar en por qué te habías ido. Pero más allá del motivo… lo que no puedo entender es cómo pudiste olvidarte de mí tan fácilmente, Hiroki…

El castaño estaba tan sorprendido por lo que había escuchado que no supo qué responderle. Aún así el más alto no esperó a que dijera nada para seguir hablando:

_ Te fue tan sencillo marcharte y te olvidaste de mí como si nada, pese a todo el tiempo que pasamos juntos… ¡Creí que yo significaba algo más para ti!

_ Nowaki, por favor, no digas eso… _suplicó el castaño.

_ Si te hubieras ido por alguien hubiera tenido sentido para mi, aunque me doliera... _afirmó estrujando el mantel a cuadros sin darse cuenta_ Pero ni siquiera eso has querido responderme. ¡Yo simplemente no puedo entenderlo! _exclamó.

_ ¡Basta! _Hiroki le dio una bofetada_ ¡¿Cómo me dices esas cosas, en serio me crees tan cruel?! _le gritó.

Nowaki se tocó la mejilla donde había recibido el golpe;

_ Yo me culpaba por lo que había pasado…  _le respondió. Luego se irguió y miró a los ojos del profesor_ ¡Llegué a creer que era el culpable de que hubieras muerto!

Hiroki lo contempló boquiabierto. La situación se le estaba yendo de las manos, incluso lo había golpeado. Pero lo que Nowaki acababa de decir era… era…

_ ¿Q-qué dices…? _balbuceó.

_ Creí que al confesarte mis sentimientos te había asustado… y que por eso te habías ido. _le contó Nowaki tratando de disimular el dolor que los recuerdos le provocaban_ Si yo no te hubiera dicho nada, no te hubieras marchado de mi lado nunca, y ésos ladrones no se habrían topado contigo…

El castaño se cubrió el rostro con las manos;

_ Por qué pensaste algo tan horrible… _murmuró. Sentía que los ojos se le llenaban de lágrimas y luchaba por contenerlas. ¡Cuánto debió de haber sufrido su Nowaki!

_ No me cabía otra explicación. _aseguró el más alto simplemente_ Por suerte Tsumori estuvo allí para evitar que yo me suicidara…

Hiro se limpió los ojos enérgicamente. No planeó que la conversación fuera tan lejos, no tenía ensayada una respuesta para lo que Nowaki le estaba diciendo… Sólo podía ir de frente y decir la verdad;

_ Nowaki… Pensé que me olvidarías rápidamente cuando me fuera, que sólo sufriría yo… _confesó_ Pero fue egoísta pensar eso… ¿La herida se abrió también para ti, verdad?

El ojiazul bajó la vista:

_ Hiroki… _murmuró_ No tiene caso que lo hablemos ahora…

_ ¡Claro que tiene caso! _le aseguró_ ¡Yo pensé en ti cada día de mi vida…!

Sin pensárselo dos veces, sacó el reloj de plata de su bolsillo y se lo enseñó. Nowaki abrió muy grandes los ojos;

_ ¿Ese es…? _el ojiazul tomó el reloj en sus manos_ No puedo creer que aún exista…

_ Fue mi tesoro más valioso durante todos éstos años. _le contó_ Pasé por muchas necesidades económicas, pero me negaba a venderlo… Y una vez me puse como loco cuando Miyagui lo sacó de entre mis cosas sin avisarme… _recordó sonriendo tristemente.

Nowaki apretó las antenitas de plata del reloj y las alas se abrieron. Las agujas marchaban, el reloj aún funcionaba…

_ Siempre que lo observaba pensaba en ti…  _admitió el profesor.

_ ¿En serio… en serio has pensado en mí…? _murmuró el ojiazul apartando la vista del reloj para mirar a Hiroki.

Hiroki tragó saliva:

_ No he pensado en nadie más… _afirmó.

El ojiazul lo contempló en silencio un momento, como si quisiera descubrir algún signo, alguna señal de que Hiro le estaba mintiendo… Pero el profesor estaba siendo totalmente sincero, por mucho que le costara.

Al final bajó la mirada y sin decir una palabra volvió a dejar el reloj en la palma de Hiroki. Luego se levantó y caminó en dirección a Himeko para participar del juego como prometió, abandonando al mayor sin dedicarle una sola mirada siquiera.

El profesor se quedó a solas, sentado en el mantel en compañía de los animales de peluche y algunas muñecas sonrientes. Miró el reloj en la palma de su mano y suspiró tristemente, deseando como muchas otras veces que se pudiera volver el tiempo atrás…

Olvidar el presente…

Regresar a la época en la que todo estaba bien…

“¿Por qué las cosas no pueden ser como en el pasado, Nowaki…?” se lamentó.

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En la mañana…



El sol de la mañana se colaba por entre las cortinas de la habitación. Hiroki dormía boca abajo, abrazado a su almohada y sin saber que Nowaki lo observaba fijamente.

Una sonrisa se dibujó en los labios del más alto. Su Hiro-san era tan lindo cuando dormía… Era casi una adicción contemplar su hermoso rostro relajado, sus largas pestañas que lo hacían ver adorable y lo mejor: sus hombros desnudos que asomaban bajo la sábana.

En efecto, Hiroki estaba desnudo y se había dormido así, sin ropa, debido a que la noche de pasión que ambos habían compartido lo había dejado exhausto…

Nowaki se inclinó sobre el y lo besó suavemente en la nuca, ése punto tan sensible de la anatomía del profesor que él conocía tan bien. Luego jugó a apartar los mechones de cabello castaño que coronaban su nuca con la nariz, y acarició suavemente su espalda cubierta de sábanas:

_ Hiro-san… Despierta, Hiro-san… _le habló suavemente_ Te traje el desayuno a la cama…

_ Mmmhh… _Hiro sólo se retorció un poco y luego siguió roncando como si nada.

El más alto al no obtener resultados procedió a acomodarse nuevamente en la cama –aunque ya estaba vestido- y se dedicó a acariciar con deleite el cuerpo de su Hiro-san…

Primero peinó el cabello castaño con sus dedos…

Luego pasó los nudillos por la piel de los hombros perfectos y desnudos…

Después la suave curva de la espalda…

Y más tarde delineó la forma de los glúteos que se insinuaban bajo la sábana…

_ ¡Nowaki! ¡Pervertido! _gruñó el profesor sacudiéndose la mano de Nowaki_ ¡No hagas tan temprano cosas que no vienen al caso…!

El ojiazul le sonrió con una sonrisa de “buenos días”;

_ Solo pensé en despertarte de una manera diferente, Hiro-san… _se excusó.

_ ¡Hmp..! _Hiroki se sonrojó y le dio la espalda al tiempo que se acurrucaba_ ¿No estarás intentando aprovecharte de mí porque hoy entro más tarde a dar mis clases, verdad…?

_ No. Pero son pocas las veces que tengo a Hiro-san desayunando conmigo y no a las corridas porque llega tarde… _respondió el más alto_ Es algo que me hace muy feliz, y quiero disfrutarlo al máximo…

_ ¿Eso implica toquetearme mientras duermo…? _refunfuñó poniéndose rojo.

_ Sólo un poquito… _bromeó el más alto tratando de abrazarlo.

_ ¡Nowaki…! ¡Quieres parar un momento, vas a tirar ésa bandeja…! _protestó Hiroki que no pudo evitar el ser atrapado por los brazos de Nowaki.

_ La bandeja no importa ahora, Hiro-san… _el más alto se puso sobre él y le besó el cuello con besos húmedos y tibios.

_ Mmmm… N-Nowaki… _el castaño se sonrojó ante tanto “cariño” matutino_ ¿En serio te hace tan feliz tenerme aquí… contigo…?

Nowaki paró de besarlo un momento para mirarlo con una dulce sonrisa;

_ Creí que había dejado en claro eso anoche apenas terminaste de hablar por teléfono con el profesor Miyagui… _repuso.

Hiroki recordó la manera en que le había hecho el amor la noche anterior y comprendió el comentario. Desvió su ruborizada cara;

_ Es verdad… Anoche me lo dejaste bastante claro… _murmuró y se estremeció sin querer bajo las sábanas, lo que hizo que los ojos de Nowaki brillaran de deseo.

_ Te ves tan lindo así, Hiro-san… Enredado con las sábanas y todo ruborizado… _comentó, lamentándose por haberse vestido.

_ ¡No me veas de ésa forma, ya me imagino lo que estarás pensando pervertido!!

Nowaki volvió a sentarse a su lado:

_ Tranquilo Hiro-san… No dejaré que hagas nada con el estómago vacío… _se rió y le pasó una tostada untada con manteca_ ¿Quieres café y leche?

_ Sí… Gracias… _el castaño aceptó la tostada y se quedó observando al más alto en silencio, mientras éste preparaba el café.

Nowaki se percató de que lo miraba fijamente:

_ ¿Ocurre algo Hiro-san…? _preguntó_ ¿Prefieres que tengamos sexo primero y desayunemos después?

_ ¡Idiota! _Hiroki le arrojó la tostada con manteca_ ¡Sólo estaba pensando en la historia! _le gritó con una vena en la cabeza.



::::::::FLASH BACK DE LA NOCHE ANTERIOR::::::::



_ Es algo tan triste… _comentó Nowaki mirando la pantalla de la portátil.

Estaba apoyado sobre un codo leyendo la historia que Hiro había seguido mientras él cocinaba la cena.

Al otro lado de la mesa estaba Hiroki, preparando un té;

_ Sí… _respondió_ Pedir perdón es algo que siempre duele…

_ ¿El Nowaki de la historia lo perdonará? _preguntó el ojiazul levantando la vista.

El castaño se quedó en silencio unos segundos:

_ No lo sé… _dejó la taza sobre la mesada y se quedó observándola_ La verdad es que llegué hasta allí y me estanqué… No sé qué hacer para que le pruebe a Nowaki que sólo ha pensado en él. _admitió.

_ Comprendo… _Nowaki cerró el computador.

_ Pensé que mostrarle el reloj de plata sería suficiente, pero tiene… ¿Cómo lo llamaría…?

_ ¿”Gusto a poco”? _finalizó el más alto por él.

_ Sí, exacto. Necesitamos una prueba más importante que ésa. _puso el agua a calentar_ ¿Pero qué podrá ser…? Pasará un tiempo antes de que algo se nos ocurra…

Nowaki dejó el aparato en su lugar y aprovechó el estar de pie para colocarse detrás de Hiro-san:

_ Ya se te ocurrirá algo, estoy seguro. _le masajeó los hombros.

_ Mmm… ¿Por qué estás tan seguro?

_ ¿Por qué no lo estaría? _sonrió y acercó la cara al oído del castaño_ Hiro-san es una persona increíble…

Hiroki se estremeció al sentir el rostro de Nowaki tan cerca. El más alto jugaba a tocar el cabello que caía sobre su cuello con la nariz y le masajeaba los hombros rítmicamente;

_ Tonto… _murmuró muy bajito.

El más alto le tomó el mentón y giró su cabeza suavemente para darle un dulce beso en los labios. El profesor no se resistió y permitió que su Nowaki lo besara un largo rato…

_ Hmmm… _cuando acabaron de besarse, las mejillas de Hiro estaban muy rojas_ E-espera creo que mi celular está sonando…

:::::::::::::::::END FLASH BACK::::::::::::::::::::::



Nowaki se limpió la manteca que tenía en la comisura de la boca con el dorso de la mano:

_ Dicen que la almohada en buena consejera… _comentó.

_ ¿Sí? Pues a mí no se me ocurrió nada… _se quejó el profesor.

Se quedaron en silencio unos segundos. Hiroki tomaba café y comía tostadas tranquilamente, pero al más alto se le acababa de ocurrir una idea;

_ Hiro-san… ¿Qué tal si…? _pensó un momento las palabras correctas_ ¿Y si el Hiro-san de la historia expresa lo que siente no con palabras sino con…? Ya sabes…

_ ¿Ya sabes qué…?

_ No con palabras sino con hechos… _terminó Nowaki.

_ No te entiendo. _repuso el profesor terminando el café.

_ Bueno… Para citar un ejemplo cercano: Hiro-san me dijo que anoche le había dejado muy en claro lo feliz que estaba… _dijo_ Aunque no lo expresé precisamente con palabras…

Hiroki captó el mensaje;

_ ¿¡Puedes parar un segundo?! ¡No has parado de hablar del tema desde que me desperté! _gruñó.

_ Pero… Lo digo en serio… _se entristeció Nowaki.

_ Mira, Nowaki… _comenzó a decir muy serio_ No es que yo no aprecie tu idea, pero no escribiré la escena de cama hasta que las instrucciones no lo digan. ¿Comprendes?

_ Sí, está bien… Comprendo. _el ojiazul se quedó mirando la tostada a medio comer que sostenía_ ¿De verdad te apena tanto escribir ese tipo de cosas conmigo, Hiro-san…?

Hiroki pensó la respuesta un momento:

_ N-no lo tomes como algo personal, Nowaki… _dijo muy bajito y sin mirarlo a los ojos_ Sólo… Me apena…

Nowaki se sirvió más café;

_ Está bien, Hiro-san. _sonrió suavemente_ No me expliques nada si no quieres…

_ No puedo decir el por qué en realidad… _le aseguró.

_ No importa… _Nowaki le tomó el mentón con una de sus grandes manos_ No insistiré más, lo prometo. Y a Hiro-san se le ocurrirá algo mejor de seguro…

Antes de que el castaño respondiera lo besó suavemente. Y Hiroki suspiró en su boca, feliz y aliviado, ya que había conseguido patear la escena de cama para más adelante...

**********

* * * * * * * * *

O al menos así lo creyó, porque a media mañana –cuando el ojiazul ya estaba en el hospital por cuestiones sorpresivas como era la costumbre- Akikawa llamó anunciando buenas y malas noticias.

La buena: Akihiko regresaría pronto.

La mala: Había que apurar la historia así que le dio nada menos que tres instrucciones más a Hiroki, entre las que estaba la temida escena de cama.



Hiroki colgó el teléfono con una expresión un tanto macabra… ¿Tan pronto tenía que escribir aquello…?

Ya que el tiempo para escribir se agotaba, no podía pensar en otra cosa. Para seguir rápidamente la historia debía tomar la sugerencia de Nowaki: que el Hiro de la historia se disculpe con “hechos”, no con palabras…

Se sentó en el sillón de la sala y se dispuso a prender el aparato.

“No hay problema, yo puedo manejarlo…” reflexionó tratando de pensar con calma. “Al menos estoy solo, ¿verdad…? Puedo hacerlo si no tengo público mientras escribo, ¿verdad…? ¿verdad…?”

Sólo tenía nada más que un poco de tiempo antes de partir hacia la universidad a dar sus clases, pero se convenció de que podía hacerlo en ése tiempo así que temblándole un poco las manos, comenzó a escribir la introducción. Hiro-san se daría un baño primero… sí, ése era un buen comienzo, uno muy relajante, correcto...

Las teclas hacían ruido a medida que avanzaba en la historia. Luego… luego… Se envolvería en una bata y saldría del baño para encontrarse con Nowaki, quien estaba esperándolo para hablar con él.

“No puede ser, estoy comenzando a sudar…” pensó el profesor mirando fijo la pantalla. “¡No debo ponerme así, ni que fuera tan difícil! Puedo hacerlo, hasta podría disfrutarlo…” se convenció.

Escribió un par de renglones más y consultó el reloj de pared. ¡Maldición! ¡Si no se apuraba llegaría tarde! ¡Qué inoportuna era Ahikawa con sus avisos!

Muy bien… Entonces…

“Nowaki tomó en sus brazos a Hiroki y… y… ………………”

Kamijou Hiroki estaba totalmente frustrado. Las ideas no venían a su mente, estaba totalmente en blanco y se había puesto nervioso en vano… No podía solo con eso, necesitaba ayuda…

Pero no podía llamar a Nowaki en medio de su trabajo, y menos para eso… ¿Qué haría?

Pensó con calma y luego apagó el computador. Arrancó una hoja de un cuaderno y escribió a toda velocidad con las mejillas rojas:



“Nowaki: ¡No te emociones! Ahikawa llamó y me dijo que debíamos apurar un poco la historia ya que Akihiko regresará pronto de su viaje. Para continuar más rápidamente tomé tu idea y comencé la escena de… bueno ya sabes de qué.

Ya comencé el capítulo, continúalo hasta donde puedas. Llegaré tarde, no me esperes a dormir. Firma: Hiroki.”



Luego se levantó, se cambió y antes de irse dejó la nota y el computador sobre la mesa de la cocina para que Nowaki pudiera verlos cuando volviera.

Ése día Kamijou Hiroki se quedaría haciendo algunas horas extras para dejar a Nowaki trabajar tranquilo…



* * * * * * * *

 Nowaki sacó las llaves de la pequeña maleta de viaje que siempre llevaba y abrió la puerta del departamento. Encendió las luces y colgó su abrigo;

_ ¿Hiro-san…? _llamó.

Al no recibir respuesta comprendió que su amado no se encontraba allí. Seguramente aún estaría en la universidad. Lástima, mañana no tenía que trabajar pero Hiro aún debía madrugar para ir a la universidad…

En fin, ¿qué prepararía para cenar? Se dirigió a la cocina y ya iba a abrir la heladera cuando vió el papel en la mesa:

_ ¡Una nota de Hiro-san! _se alegró. La leyó con la esperanza de que dijera algo romántico y que lo pusiera muy feliz pero…

                                 

“Nowaki: ¡No te emociones! Ahikawa llamó y me dijo que debíamos apurar un poco la historia ya que Akihiko regresará pronto de su viaje. Para continuar más rápidamente tomé tu idea y comencé la escena de… bueno ya sabes de qué.

Ya comencé el capítulo, continúalo hasta donde puedas. Llegaré tarde, no me esperes a dormir. Firma: Hiroki.”



Lo que realmente le provocó la nota fueron ganas de reír; ¡Hiro-san estaba en problemas! No había podido con la escena de cama él solo y le daba tanta pena que había preferido hacer horas extras con tal de no estar presente al momento de escribir. Picado por la curiosidad se sentó y encendió el aparato.

Hiroki había escrito una introducción muy interesante, sin duda… pero no había podido con el resto. El más alto se frotó las manos y comenzó a escribir con rapidez.

Como dijo el legendario Akihiko Usami: “prácticamente se escribió sólo…”.

La imaginación de Nowaki alcanzaba perfectamente para la misión encomendada por Kamijou; pero el ojiazul no estaba dispuesto a dejar a su pareja fuera de la diversión…

Cuando hubo escrito un par de párrafos, se detuvo justo en el lugar en que el Nowaki de la historia le decía cosas pervertidas en el oído a Hiroki y dejó un guión abierto, para que Hiro escribiera algo allí.

Sonrió, satisfecho con su juego. Guardó el documento y luego de comer algo rápido se fue a dormir, no sin antes de responder a la nota de Hiroki:



“Hiro-san: Continué la historia por ti. Revísala, tal vez quieras agregarle algo…

Por cierto, mañana temprano no trabajo así que no podré despertarte para  que vayas a la universidad. ¡Te amo mucho…! Firma: Nowaki”



Dejó la nota y el computador en el living, para que Hiroki lo viera apenas entrara.

Su último pensamiento antes de cerrar los ojos fue imaginar la cara sonrojada de Hiro-san cuando abriera el documento…



* * * * * * * * *

Un par de horas más tarde, cuando Hiroki llegó al departamento…



_ ¡E-ese idiota…! _rabió en voz baja para no despertar al más alto.

Tenía hasta las orejas rojas de enojo y de pena. ¡Y encima la escena no estaba terminada!

Abrazó un cojin. Se había tomado la molestia de leer la historia antes de ir a dormir para encontrarse con la pequeña sorpresa de Nowaki…

“¡Maldito mocoso, quiere hacerme participar a la fuerza! ¡Cómo se atreve!, pensó mientras estrujaba el cojin con sus manos. ¿¡A qué cree que juega?! ¡¿No era que no ibas a insistirme más…!?”

Y si conocía a Nowaki –y lo conocía- el más alto no seguiría la escena a menos que obtuviera una respuesta de él…

_ Ya qué… _refunfuñó. Tomó otra vez el computador y escribió como respuesta a las palabras del Nowaki de la historia: “¡no me digas cosas tan pervertidas…!”.

Con eso bastaría. Y además le serviría como advertencia a Nowaki para que no se pasara demasiado con las cosas que escribía…

_ No participé, ¿de acuerdo? _pensó en voz alta al tiempo que apagaba la computadora_ Sólo escribí un renglón, es todo… Eso no es participar…

* * * * * * *



En la mañana…



_ Kamijou, ¿puedes ir por papel para la copiadora…? _Miyagui encendió un cigarro.

Hiroki dejó de corregir exámenes para suspirar con fastidio;

_ ¡Pero si fui por papel hace solo un momento! _respondió_ Es su turno y estoy ocupado ahora mismo…

_ Vamos Kamijou, si voy por papel a mitad del libro que estoy copiando, ¡luego olvido por qué página voy! _llorisqueó el otro profesor.

_ Es la excusa más tonta que ha dicho… _gruñó el castaño inclinándose sobre los exámenes otra vez.

_ Luego iré dos veces seguidas por papel, ¿sí Honey?

_ No. Y no intente engañarme, sé que quiere que me vaya por un rato para ponerse cariñoso con ése estudiante de primer año… _le advirtió.

_ ¿Cómo sabes que…? _Miyagui carraspeó_ ¿Y por qué estás tan nervioso?

_ Yo no estoy nervioso, usted lleva molestándome y poniéndole trabas a mi trabajo toda la mañana. _le respondió Hiroki antes de beber un sorbo de café.

La verdad era que sí estaba algo inquieto. Se imaginaba que al volver Nowaki siguiera sin terminar el documento, esperando a que él escribiera su parte…

O peor, que aún estuviera escribiéndolo… y le pidiera opinión a medida que avanzaba…

¡Peor aún! Le pediría –con una sonrisa irresistible y brillante- que interpretaran por la noche lo que acababa de escribir…!!

¡O quizás el entraría por la puerta y Ahikawa estaría sentada en el sofá controlando en voz alta todo lo que…!

_ Kamijou, deja de fruncir así el seño… _Miyagui lo trajo de vuelta a la tierra_ Te saldrán arrugas en la frente, ya te lo dije...

_ Como sea… _Hiroki consultó su reloj_ Termine con eso pronto, su clase ya va a empezar. _le advirtió.

Miyagui hizo un par de pucheros más y luego salió, cabizbajo, de la sala de maestros.

“Idiota, Miyagui…” pensó Hiroki volviendo a escribir enérgicamente sobre los papeles, dibujando notas en rojo. Dio un salto cuando sonó su celular; y al mirar la pantalla tragó saliva: Nowaki era el que llamaba.

¿Qué debería hacer? ¿Dejaba que sonara? ¿Atendía y le decía que estaba en  plena clase? ¡Oh no, ya iban tres tonos! Nowaki empezaría a preocuparse si no contestaba rápido…

_ ¿Hola?

_ ¡Hiro-san!! _saludó Nowaki del otra lado, y Hiroki pudo notar que sonreía.

_ Mira, Nowaki…  Déjame aclararte que tu pequeño jueguito de anoche no me causó gracia, si vas a escribir la escena escríbela hasta el final y si no, no la hagas, ¿está bien? _el castaño elevó un poco la voz.

_ Pero…

_  ¡Y si llamas para pedirme que participe escribiendo algo de esa escena de nuevo…!

_ Llamaba para decirte que acabo de terminarla, Hiro-san… _le informó el ojiazul con toda calma.

Hiroki se enderezó en la silla;

_ ¿E-en serio? _balbuceó.

_ Sí. _Nowaki parecía sorprendido.

_ Ah… Eh… Qué bien. _reaccionó al fin_ Eso es genial…

_ ¿Sí, verdad? Ahora sólo tienes que añadir las partes finales de la conversación y nada más. Podrás seguir con la historia como hasta ahora… _festejó el ojiazul.

_ Sí… _Hiroki sonrió y se recostó en su silla, aliviado_ Gracias por escribir ésa parte por mí, Nowaki. Me facilitaste mucho la tarea…

_ De nada, Hiro-san… ¿Estabas ocupado?

_ No, de hecho estaba terminando de corregir unos exámenes. Pero ya casi acabo… _le contó.

_ ¿Entonces estás libre unos minutos? _Nowaki volvía a sonreír detrás de la línea.

_ Sí. Eso creo… _respondió Hiro tomando su taza de café otra vez y llevándosela a los labios_ ¿Por qué?

_ ¿No quieres… que te lea lo que acabo de escribir…? _propuso con una risa pícara, que solo consiguió hacer que el castaño se tirara el café en los pantalones.

_ ¿¡Qué?! ¡¿Ahora?!

_ Dijiste que estabas libre unos minutos…

_ ¡Pervertido! ¡No quiero hablar de cosas como ésas por teléfono, y menos en mi lugar de trabajo!!! _Hiroki no sabía si estaba más horrorizado por la idea o por la mancha de café en sus pantalones.

_ Pero si estás en tu descanso puedes, ¿no? _el ojiazul volvió a sonreír ampliamente_ Además te lo ganaste tú solito cuando me atendiste de esa forma al teléfono…

_ ¡Maldito mocoso!! ¡Ya verás, voy a colgarte y no pienso responderte una llamada en todo el mes!!!

_ Si me cuelgas, le mando el capítulo a Ahikawa sin que lo controles… _le respondió el más alto.

_ ¿Desde cuándo me chantajeas tanto??? _Hiro estaba histérico_ ¿Lo aprendiste del Nowaki de la historia o qué???

_ Comenzaré a leer en 6… 5… 4…

_ ¡Espera, espera un segundo Nowaki!!! _Hiroki se puso de pie  y casi tira la silla donde estaba sentado.

_ 3… 2…

Hiroki salió de la sala de profesores, atravesó los corredores a paso rápido y apenas sí llegó a tiempo al baño, donde se encerró y se sentó en el excusado luego de bajar la tapa:

_ Pervertido, no sabes cuánto te odio ahora mismo… _refunfuñó muy bajito_ ¡Que sea rápido!

_ Será rápido, Hiro-san… _prometió Nowaki.



Y así nada más le leyó a su Hiro-san toda la escena de un solo tirón, sin descuidar el tono sensual de su voz, ni el ritmo de la narración… Hiroki se sintió un poco avergonzado al principio, por lo que cerró los ojos y los apretó con fuerza, a medida que se le coloreaban las mejillas y las orejas. Pero no tardó en imaginarse una por una las escenas que Nowaki describía y cuando quiso darse cuenta estaba empapado de sudor y algo agitado, pero ya no era por los nervios…

_ ¿Y bien? ¿Qué te pareció…? _preguntó el ojiazul.

_ ……………

_ ¿Hiro-san…?

Hiroki se lamió los labios antes de articular palabra:

_ S-sí. Estuvo bien… _tartamudeó_ Quiero decir, está bien… muy bien…

_ ¿No hay nada que quieras agregarle o algo que desees corregir?

_ No. _Hiroki se levantó_ Me voy. Debo dar mis clases. _anunció.

_ De acuerdo. Cuídate… _lo despidió Nowaki.

_ Sí, claro.

El castaño colgó y salió del baño para enjuagarse la cara con agua fría e intentar quitar la mancha de café de sus pantalones. Se miró al espejo y contempló sus mejillas rojas…

“¿Acaso me… acaloré…?” pensó y se sintió furioso consigo mismo por dejar que una simple lectura recitada lo pusiera así. Cuando regresó a la sala de maestros y Miyagui le preguntó si había corrido una maratón o algo así, le respondió con un gruñido y sólo se sentó a terminar de corregir sus exámenes; tratando de apartar de su mente los pensamientos vergonzosos…

***********************



 Hiroki volvió del trabajo para la hora de cenar. Cuando entró y sintió el olor a comida recién hecha no se extrañó mucho;

_ ¿Nowaki…? _lo llamó.

_ ¡Hiro-san!!! _el más alto asomó la cabeza con una gran sonrisa, aún tenía las manos ocupadas con la sartén y el cuchillo de cocina_ Bienvenido…

El profesor no respondió y entró en la cocina con él. Se dio cuenta de que el más alto llevaba un delantal blanco que ya había manchado con jugo de verduras.

“Se ve tan guapo de delantal…” pensó sonrojándose. “¡Maldición, en qué estoy pensando!! ¿¡Por qué me dejo influenciar por las cosas que escribe éste tonto?!”.

_ ¿Te fue bien hoy Hiro-san…? _preguntó Nowaki mientras mezclaba la preparación_ Estás un poco silencioso…

_ ¿Umn…? Me fue igual que siempre, sólo arrojarle objetos pesados a mis alumnos y corregir exámenes… _comentó.

Nowaki se rió un poco, pero no se volteó a verlo. Hiroki lo miró con curiosidad… ¿por qué el más alto no sacaba del tema de la historia? ¿Acaso no pensaba pedirle disculpas por la broma de esa mañana?

“¿Por qué iba a disculparse?, ¡seguro que le pareció muy divertido hacerme enojar…!” pensó y frunció el entrecejo una vez más. En ése momento Nowaki volvió a hablarle;

_ Todavía me falta un rato para terminar la cena, Hiro-san… _sonrió_ Si quieres aún tienes tiempo de ducharte… _le propuso.

_ Errr… Sí, seguro. Ya voy… _Hiroki comenzó a caminar hacia el baño_ Oye, respecto a la historia…

_ ¡Ah sí! Dejé tu computadora portátil sobre la cama, así puedes escribir las partes finales cuando terminemos de comer...

_ Oh, claro… Bueno, iré a bañarme. _dijo y se retiró a la habitación.

Allí encendió el aparato y volvió a leer lo que Nowaki había escrito... y de nuevo sintió que un extraño temblor se apoderaba de él y las mejillas se le coloreaban.

De acuerdo, lo admitía… la escena de cama lo había afectado…

Pero no tanto como para ir a pedirle algo de “acción” esa noche al más alto. ¡Jamás! Nadie con un orgullo como suyo le daría esa satisfacción a Nowaki, además era sólo cuestión de tiempo para que lo buscara. ¿Verdad?

Abrió la llave de la ducha y se quitó la ropa. Mientras se enjabonaba el cuerpo escuchó que abrían la puerta del baño;

_ ¿Hiro-san? _Nowaki asomó la cabeza a través del vapor.

“Ajá… Aquí está, tan puntual como siempre…”  pensó el profesor detrás de la cortina de baño.

_ ¿Qué quieres, Nowaki…? _se hizo el des interesado.

_ ¿Se nos acabó la salsa de soja? No puedo encontrarla…

¿¡Qué demonios…?! ¡¿La salsa de soja?! Hiroki trató de recuperarse de su aplomo:

_ E-estoy seguro de que compré la semana pasada… _tartamudeó_ ¿Ya buscaste en el estante de arriba? Seguro que la puse allí…

_ ¡Ah, sí! Seguro que está allí… ¡Gracias Hiro-san! _Nowaki cerró la puerta y se marchó tan rápido como había venido.

El castaño se quedó bajo el agua, confundido y algo disgustado. ¿Y la rutina de siempre? ¿Qué pasó con la costumbre de Nowaki de correr la cortina de baño sorpresivamente y lanzarse sobre él sin preguntar antes?

De repente se sobresaltó. ¿Acaso la única noche en que estaba bien dispuesto para el sexo, Nowaki no tenía ganas…?

“No debo apresurarme en sacar conclusiones, tal vez anda algo despistado esta noche pero nada más…” pensó envolviéndose en una toalla. “Ya se le pasará… y vendrá a buscarme”.

Sin embargo, Hiroki se equivocó como nunca antes lo había imaginado. La cena transcurrió sin ninguna anormalidad (aunque lo que Nowaki había preparado estaba delicioso) y lo mismo para el postre. El más alto no pareció notar que había cenado vestido con la bata de algodón que tanto le gustaba, y hasta se había ofrecido para lavar los platos así Hiro podría terminar de escribir la historia cuanto antes y acostarse temprano.

Cuando el castaño se llevó la computadora a la sala de estar y se recostó en el sillón para poder escribir, Nowaki pasó varias veces por su lado como si nada y para lo único que se le acercó fue para darle un beso en la frente y desearle buenas noches:

_ Mañana trabajo, así que me iré a dormir temprano… _le anunció con la sonrisa de siempre.

_ ¿Tan temprano? _se sorprendió el profesor_ ¿No vas a… a…?

_ ¿A qué Hiro-san?  

Hiroki se pensó dos veces lo que estaba a punto de decir;

_ ¿… a ver un rato de televisión? _preguntó.

Nowaki volvió a sonreír y lo despeinó con los dedos;

_ No, hoy estoy cansado… _respondió_ Hasta mañana, que duermas bien Hiro-san…

_ Sí… Tú también, descansa.

El ojiazul caminó hasta la habitación y Hiroki lo oyó acostarse y apagar la luz.

¿Eso era todo? ¿Un beso en la frente y un “estoy cansado”?? ¡Maldita sea! ¿Acaso iba a dejarlo con las ganas así como así?

“Pero el no sabe que tengo ganas…” pensó. No, no quería admitir que esa noche tendría que ser él que… el encargado de…

_ Maldición… _murmuró.

Cerró el aparato con un gruñido. Al fin el capítulo estaba terminado. Hora de dormir un poco…

Apagó las luces una por una y fue a la habitación, donde el más alto roncaba con la cara enterrada en la almohada. “¿¡Cómo pudo haberse quedado dormido tan rápido?!” pensó, furioso con Nowaki y con si mismo por no saber qué hacer en ésa situación.

Se puso la gastada playera que usaba para dormir y abrió la cama. Programó el despertador y se recostó pensando en qué debería decir la próxima vez que eso pasara… “¿Nowaki, mi amor, tengo ganas?”,  o “¿Qué tal si lo hacemos ahora?”, y también estaba: “¡Tómame, Nowaki!!!”.

Suspiró, sintiéndose un idiota total –ni siquiera tenía sueño- y desechando todas las opciones anteriores, ya que ninguna le parecía acorde con su personalidad. Se estaba comenzando a preguntar si el exceso de orgullo no estaría comenzando a sabotear su vida sexual, cuando Nowaki se atragantó un poco con sus propios ronquidos y se retorció bajo las sábanas.

Hiroki lo observó cambiar de posición para dormirse de costado –de espaldas a él- y se dio cuenta de que se había medio despertado. Sin pararse a pensarlo dos veces, el profesor se incorporó y le tocó un hombro. Luego le dio unas palmaditas;

_ Oye, Nowaki… _susurró con un poco de rubor en las mejillas.

_ ¿Sí? _Nowaki reaccionó casi de inmediato al toque de su mano y se dio la vuelta rápidamente para atraparlo en sus brazos y tumbarlo bajo él.

_ ¿Qué estás haciendo? ¡No me asustes así! ¡Qué te pasa! _se sobresaltó Hiro.

_ Estaba comenzando a perder la esperanza… _se rió el ojiazul, que de dormido no tenía nada_ Creí que de verdad ibas a irte a dormir así nada más.

_ ¿De qué estás hablando? _el profesor se retorció un poco en señal de protesta, pero Nowaki lo besó en los labios y le apresó los brazos antes de explicarle.

_ Quería que me buscaras al menos una sola vez… _confesó.

Hiroki pestañeó un momento antes de entender del todo. Luego se sonrojó hasta las orejas y se puso echo una furia:

_ ¡Eres un…! ¡Suéltame, idiota! ¡Has herido mi orgullo, no voy a dirigirte la palabra en todo el mes!!! _protestó intentando empujar al más alto que ya comenzaba a besarlo en todo el cuello_ ¡Déjame, suéltame maldito! ¡Nowaki!!!

_ Nada de eso, Hiro-san… _el ojiazul subió la playera de Hiroki y descendió bajo las sábanas para besarlo también allí_ Tú mismo dijiste que era temprano para irse a dormir. _le recordó.

_ ¡Te odio! ¡No me toques, sal ya mismo de ahí!! _Nowaki se metió bajo su playera y lo besó cerca del ombligo_ ¿¡En dónde estás tocando?! ¡Nowaki!!!!!

 * * * * * * * * * * *

AUTORA: En fin, mientras éstos dos realizan el “tierno acto de amor”, las invito a leer lo que Hiroki escribió en su computadora esa noche… ^____^

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Hiroki caminó hasta su habitación como todas las noches. No deseaba ir a leer a la biblioteca, ni comer, ni nada… Lo único que hacía era darle vueltas y más vueltas a su conversación con Nowaki.

¿Por qué le había dado la espalda…? Él había hecho un esfuerzo por abrir su corazón y dejar de lado todo su orgullo pero Nowaki…

_ Ahhh… Déjalo ya, Hiroki… _murmuró al doblar en un pasillo_ No tiene caso el querer arreglar las cosas… _pensó en voz alta.

Se frotó la nuca con gesto atormentado… Necesitaba dormir, o al menos hacer el intento de descansar…

Apenas entró en la habitación una criada tocó a la puerta:

_ La cena está servida, señor… _anunció cuando Hiro abrió la puerta.

Al castaño se le encogió el estómago de sólo pensar en verle la cara a Nowaki. Negó con la cabeza;

_ No cenaré hoy, gracias.

_ ¿Desea que le traiga algo…? _preguntó la chica.

_ No, gracias… _dijo distraídamente. Aunque cuando la chica se volvió para marcharse la detuvo_ ¡Espera!

_ ¿Sí, señor?

_ Podrías… Emmm… _tartamudeó. Se sentía raro estar dando órdenes después de tantos años_ ¿Enviar a alguien para que me prepare el baño, por favor…?

_ Por supuesto, señor. De inmediato… _sonrió la chica.

En pocos minutos la criada regresó con algo de ayuda extra y en un momento prepararon el baño para el profesor, dejándolo listo para usarse. Luego de preguntar si deseaba algo más, las criadas se marcharon tan rápido como habían llegado.

Hiroki cerró la puerta de la habitación y tragó saliva. Bien, después de todo Nowaki había puesto a esas chicas a su disposición, así que no estaba mal que les pidiera cosas ¿no?. Y sería un desperdicio asignarle semejante habitación con un baño tan espléndido si no iba a utilizarlo ni una vez, ¿verdad?

Sin ánimos para darle más vueltas al asunto, se dirigió al baño luego de quitarse los zapatos y la camisa. No estaba acostumbrado a que hicieran cosas de más por él, y menos después de cinco años en esa escuela tan pobre en la que había vivido pero…

_ Vaya… _el profesor dejó de pensar un momento para contemplar el lujoso baño preparado solo para él.

No es que fuera la primera vez que lo veía, pero lucía el doble de elegante todo iluminado con velas y con la tina llena de agua caliente. A un lado había un cuenco lleno de pétalos de rosa y un estante lleno de frascos de vidrios de todos los tamaños y formas. Contenían sales de colores, aceites para masaje, esencias y perfumes muy caros.

Estuvo un rato leyendo las etiquetas y al final se decidió por uno que contenía esencia de rosas. Echó unas gotas en el agua y luego tomó un puñado de pétalos y también los dejó caer en la tina.

Se desnudó y luego de untarse el cabello con aceite de almendras se sumergió en el agua caliente, suspirando de gusto. Su cuerpo se relajó y desapareció el dolor en su cuello.

“En verdad estaba estresado…” pensó, sonriendo con placer y aspirando el perfume que emanaba de las sales y los pétalos de flores.

Cerró los ojos y trató de relajar también su mente; pero no podía apartar a Nowaki de sus pensamientos, por más relajado que estuviera…

Esa tarde le había confesado cuánto había pensado en él todos ésos años, que nunca podría haberlo olvidado aunque hubiese querido... Y enseguida volvía a su mente la cara triste de Nowaki, y volvía a pensar en todo el dolor por el que el más alto había pasado… y…

_ ¿Qué es lo que me pasa…? _el profesor se frotó el cuerpo y estiró las piernas en la tina. ¿Por qué seguía insistiendo con eso? No podía quejarse de la actitud de Nowaki… y si quería obtener su perdón necesitaría más tiempo. No podía pretender que las cosas se arreglaran en una sola tarde…

Pero, ¿cuánto tiempo le quedaba antes de que Tsumori reapareciera y complicara las cosas…? Cielos…



* * * * *

Esa noche se quedó en el agua hasta que ésta se hubo enfriado demasiado como para permanecer en la tina. Se enjuagó el cabello correctamente y luego se secarse el cuerpo se envolvió con una esponjosa bata que habían dejado para el invitado.

La prenda era muy suave y luego de ajustarse el cinturón, Hiroki se entretuvo apagando una por una las velas que iluminaban el cuarto, contando las flores que decoraban los azulejos del piso, guardando en su lugar todo lo que había utilizado…

Con un bostezo se retiró del cuarto de baño, dispuesto a pasar una buena noche de sueño. Abrió la puerta que separaba el cuarto de su habitación, y lo cierto era que no recordaba haberla dejado tan a oscuras…

De todos modos se encogió de hombros y caminó directo hacia la cama, pero una voz lo detuvo a mitad de camino:

_ Hiroki…

El profesor se detuvo en seco, hubiera reconocido esa voz en cualquier parte. Levantó la vista e intentó acostumbrar sus ojos a la oscuridad:

_ ¿Nowaki…?

El intruso en ésa habitación descorrió una cortina, dejando entrar la luz de la luna. Hiroki pudo verlo claramente a la luz blanca y se sorprendió al encontrarlo sólo con unos pantalones y descalzo;

_ ¿Qué haces en mi habitación a éstas horas? _le preguntó, mientras pestañeaba sorprendido.  

Nowaki se apartó de la ventana, pero sus ojos azules seguían brillando con la luz:

_ Quería verte… _explicó simplemente y comenzó a caminar hacia él.

_ ¿A-acaso querías hablar de algo…? _Hiro aferró el escote de la bata con una mano y se miró los pies. De repente había cruzado por su cabeza una ligera idea sobre las intenciones del más alto.

No se equivocaba, Nowaki lo tomó por los brazos en cuanto estuvo frente a él;

_ Ya hubo suficientes palabras entre nosotros, Hiroki… _dijo, observándolo fijamente con sus ojos azules_ ¿No lo crees…?

El castaño experimentó un temblor por todo su cuerpo, los nervios se apoderaron de él. Por supuesto, comprendía perfectamente lo que Nowaki pretendía hacerle esa noche, pero… ¿era correcto dejarse llevar así simplemente, sin haber aclarado nada todavía? ¿Estaría listo para eso después de tanto tiempo?

Quiso apartarse un poco de él, pero Nowaki no se lo permitió. Lo jaló hacia él nuevamente y con un brazo atrapó su cintura, mientras que con la otra mano le levantaba el rostro hacia él, obligándolo a verlo a los ojos:

_ Si en verdad has pensado en mí todos éstos años, ahora es el momento de demostrarlo… _susurró.

_ P-pero… Yo… _balbuceó el profesor y fue todo lo que pudo decir.

Nowaki apresó su boca y lo besó apasionadamente, quitándole el aliento por unos instantes. Hiroki quiso protestar un poco pero el más alto le presionó los labios y consiguió que los separara un poco, comenzando a besarlo más intensamente al tiempo que lo estrechaba contra él.

El castaño terminó cerrando los ojos y se dejó besar por un momento. No podía evitarlo, Nowaki lo arrastraba…

_ Nowaki… espera, no podemos… _jadeó en cuanto se separaron_ No estoy listo todavía…  Mmmm… _Nowaki volvió a callar sus protestas con sus besos, ésta vez dispuesto a ir más lejos.

Le acarició el rostro, pasando los pulgares por las mejillas sonrojadas. Más tarde enredó los dedos en el cabello húmedo de Hiroki, mientras éste suspiraba dentro de su boca:

_ Nowaki… Espera un segundo… _gimió débilmente el profesor tratando de apartarse un poco. Nowaki le besó la frente, una mejilla, la comisura de los labios_ Nowaki…

_ Shsss… Calla Hiro-san, es demasiado tarde… _murmuró mientras le echaba la cabeza hacia atrás y lamía su cuello_ Ya no te voy a dejar escapar…

La bata resbaló por los hombros del profesor, y el más alto aprovechó para posar allí también sus labios, saboreando la deliciosa textura de su piel.

Suspiró con deleite, al tiempo que lo abrazaba;

_ Quizá ya era demasiado tarde cuando te vi allá en el baile de máscaras… _confesó cerrando los ojos.

A Hiroki lo sorprendió tanto ése comentario que no se percató de que Nowaki ya había tomado el nudo de su bata y lo desataba hábilmente. En un segundo la prenda se deslizó por su cuerpo con el roce de una pluma y quedó a sus pies, hecha un esponjoso montoncito.

El ojiazul paseó la mirada por todo su cuerpo, desnudo a la luz de la luna. Hiroki sólo pensaba en cubrirse, todo rojo y apenado, pero Nowaki se lo impidió y lo tomó en sus brazos para evitar siquiera que lo intentara. Sintió temblar a Hiroki bajo su abrazo y sonrió suavemente:

_ Hiro-san… Eres tan hermoso…  _murmuró en su oído_ Te he deseado tanto…

Estrechó aquel cuerpo aún suave y cálido por el baño reciente; pensando en que había tenido la oportunidad de estar con niños más jóvenes. Damas y jovencitos que suspiraban por él y estaban dispuestos a pasar una noche de placer sin exigir nada a cambio pero… él solo quería a Hiroki…

Quería su cintura tan estrecha y delgada… la textura de sus labios… su pelo sedoso…

Deseaba su cuerpo maduro… sus hombros perfectos… lo dorado de su piel…

En todo esto pensaba mientras iba descendiendo por el cuerpo del profesor, acariciando con los labios, trazando un camino de besos por el pecho, el estómago, las caderas… Su pelo se encargó de erizar la piel del castaño al rozarlo por debajo del ombligo, los muslos, las piernas…

_ Nowaki… Ahmm… _Hiroki, sorprendido por la rapidez con la que su cuerpo respondía a las acciones del más alto, permanecía de pie disfrutando las caricias de Nowaki que se arrodilló frente a él para tocarlo cada vez más abajo.

En un momento dado el profesor aferró el cabello de Nowaki con las manos, cuando éste comenzó a darle placer oral. Los gemidos por parte del castaño no se hicieron esperar, y tampoco la respuesta de su cuerpo, que se revolvía ansioso bajo las caricias osadas de su lengua.

Jadeó alto cuando le sintió rodear su miembro con la lengua, empezando entonces a mover sus caderas contra él, cada vez más desesperado.

Nowaki le aferró las caderas con sus grandes manos y lo empujó aún más dentro de su boca, aumentando el ritmo cada vez más hasta que el castaño no pudo contenerse y se corrió casi enseguida adentro de su boca:

_ Ahhh… N-nowaki… _gimió con las mejillas encendidas. No pensaba acabar de esa forma, tan…

_ Eso fue rápido… _Nowaki completó lo que Hiroki estaba pensando.

EL ojiazul se incorporó y volvió a apresarlo entre sus brazos para contemplar su rostro acalorado y sus mejillas rojas. Hiroki bajó la mirada, apenado:

_ L-lo siento… _gimió.

_ No te preocupes. _Nowaki le besó el cabello_ Tenemos toda la noche…

Sin más preámbulos lo cargó en sus brazos y lo llevó a la cama, donde lo depositó con suavidad. Luego terminó de quitarse la única prenda que traía puesta, y dejó el pantalón de su pijama abandonado en el piso junto a la bata de Hiroki.

El profesor pudo contemplarlo unos segundos antes de que Nowaki se inclinara sobre él y le robara más besos. Recorrió con una mirada fugaz sus brazos fuertes, su abdomen bien formado y su cuerpo que ya no era el de un niño, ni el de un adolescente…

Cuando el más alto se pegó a él y Hiroki pudo sentir sus músculos que se apretaban contra su cuerpo, se dio cuenta de que él también lo deseaba. Quería pertenecerle a Nowaki ésa noche más de lo que había pensado.

El más alto comenzó a tocarlo una vez más, sus manos por todo el cuerpo del profesor, explorando, sintiendo… Hiroki cerró con fuerza los ojos y ocultó el rostro en el cuello de Nowaki al darse cuenta de que estaba excitado otra vez, aunque hacía poco que se había venido:

_ Hiro-san, mírame… _le pidió el ojiazul_ Quiero ver tu rostro…

_ ¡No!

_ Por favor… _le insistió al tiempo que lo tomaba de la barbilla_ Quiero ver la cara que pones mientras te hago mío…

_ ¡Ni lo sueñes! _se quejó el profesor aún más avergonzado por las palabras que  Nowaki le acababa de decir.

_ Vamos… Quiero ver tus ojos… _sonrió y con un poco de esfuerzo logró despegar la cara de Hiroki de su cuello. Sin dudarlo un segundo lo besó en los labios y al separarse le sonrió dulcemente_ Hiro-san …

Hiroki no quería mirarlo a los ojos. Permaneció esquivando la mirada azul de Nowaki, mientras éste lo besaba en todo el rostro y le acariciaba un hombro sedoso con los nudillos de la mano.

En un momento tocó con las yemas de los dedos los labios del profesor, que estaban húmedos y tibios. Sus dedos permanecieron allí unos segundos, saboreando la textura de su boca, y cuando estuvieron bien húmedos Nowaki descendió con su mano por toda la anatomía del profesor, hasta llegar al sur de su cuerpo;

_ ¡Nowaki…! Mmm… N-no… _se incorporó en la cama al sentir que lo acariciaba justo allí, en la entrada a su cuerpo_ Detente…

El más alto acercó la cara al cuello del profesor y susurró en su oído:

_ Mójate para mí, Hiro-san… _Nowaki acarició y frotó, hasta que los primeros vestigios de humedad comenzaron a aparecer_ Quiero beberte Hiro-san…

_ ¡No me digas cosas tan pervertidas! _enrojeció el profesor, tratando de no mirarlo a la cara.

_ Yo creo que te gusta que te diga cosas como ésa… _comenzó a besarlo detrás de la oreja_ Estás todo húmedo… _le señaló.

_ D-detente! Por favor… Ah-ahh… _Hiroki se dejó caer sobre las sábanas, retorciéndose y sin poder parar los gemidos que escapaban de su boca.

Pronto comenzó a acompañar los movimientos de la mano del más alto con las caderas, cuando Nowaki le levantó las piernas por encima de sus hombros y comenzó a tocarlo más íntimamente aún, no se resistió, dejándose hacer.

Nowaki se deleitaba viendo la expresión en su rostro, oyendo sus gemidos, contemplando el suave movimiento de su cuerpo desnudo.

Introdujo un dedo y enseguida otro más; pudo sentir que el profesor se tensaba un poco con la brusca intrusión, pero cuando hubo comenzado a acariciarlo rítmicamente pareció acostumbrarse al masaje, y el más alto continuó con sus acciones hasta que la habitación se hubo inundado de sus sollozos de placer.

Solo entonces retiró su mano y se inclinó sobre él para besarlo suavemente en los labios;

_ Date la vuelta… _le pidió apartándole los cabellos que tenía adheridos al rostro.

Hiroki sintió que hasta las orejas se le ponían rojas, pero obedeció y antes de recostarse boca abajo aferró una almohada, a la cual se encargó de estrujar con sus manos cuando Nowaki reanudó los besos y caricias por todo su cuerpo.

El ojiazul lo besó en la parte de atrás del cuello, en los hombros, y trazó una línea a lo largo de toda la espalda con la punta de la lengua, dirigiéndose a los glúteos;

_ Sss… Ahhh… Nowaki, no es necesario q-que lo hagas… _protestó débilmente.

Cuando el más alto le separó suavemente las piernas y se ubicó entre ellas no pudo seguir protestando y ocultó la cara en la almohada que aferraba.

Nowaki comenzó a besarlo suavemente por todas sus piernas, acercándose de a poco a su entrada;

_ Mmmh..! _Hiroki se tapó la boca con una mano cuando sintió que le separaba los glúteos y comenzaba a besarlo cada vez más y más cerca.

Nowaki saboreó la humedad de su cuerpo besando, lamiendo, acariciando con sus labios, ayudándose con los dedos para tener un mejor acceso a la zona. El profesor ocultó la cara en la almohada y la mordió al tiempo que se retorcía de placer, sentía la calidez de la saliva de Nowaki que se extendía por toda su zona íntima;

_ N-nowaki, ahh… Para, por favor… _logró decir entre gemidos. Tenía las mejillas rojas y el cabello revuelto_ Voy a… ¡Ah! ¡ah!

Cuando el más alto empezó a describir círculos alrededor de la carne rosada no pudo seguir pensando y sólo se concentró en estrujar  la almohada que sostenía bajo él, arqueando la espalda y gimiendo de placer mientras Nowaki le hacía  el amor con su boca.

El más alto aumentaba el ritmo a cada segundo, subiendo la intensidad hasta que el castaño sintió que su lengua entraba en él y se corrió salvajemente sobre las sábanas, temblando de placer…

Permaneció unos momentos recostado. La mente en blanco, saboreando las últimas oleadas de placer que recorrían su cuerpo. Cuando abrió los ojos se encontró con Nowaki acostado a su lado, mirándolo divertido. Lo primero que hizo el castaño fue fruncir el entrecejo:

_ Pervertido… _le reclamó, sonrojándose nuevamente.

El ojiazul se inclinó sobre él y sin dejar de sonreírle lo besó en la frente aún húmeda, para después buscar sus labios y besarlo suavemente.

Hiroki le rodeó el cuello con los brazos y se incorporó, pegándose a él  para corresponder su beso, esta vez con toda su pasión: mordisqueó sus labios, sintió su lengua y saboreó su propio néctar deleitándose totalmente;

_ Tú no te has venido ni una sola vez… _susurró al sentir la excitación de Nowaki rozándose contra su vientre.

Sin darle tiempo a que le respondiera algo, empujó al más alto con suavidad sobre la cama y se subió sobre él para tocarlo y acariciarlo por todo su cuerpo, realizando  pequeños recorridos con la yema de los dedos.

Sintió erizarse la piel blanca y sonrió:            

_ La venganza es dulce... _le susurró al pelinegro en su oído.

_ Hiro-san…

El profesor le tomó la cara entre las manos y lo besó, lamiendo y mordisqueando sus labios. Luego sus manos comenzaron a bajar por todo su cuerpo, paseando sus caricias primero por los hombros, también se encargó de frotar los brazos, deteniéndose para hacerle cosquillas ahí donde la piel era más fina.

Continuó  bajando por toda la anatomía del más alto y él mismo no pudo evitar sonrojarse al acariciar y frotar el amplio abdomen. Recorrió con ambas manos el pecho desnudo del ojiazul, apreciando cada centímetro de esa tibia y blanca piel...

Se inclinó y dejó que el cabello le resbalara a los costados de la cara y cayeran sobre la piel desnuda; al instante la sintió erizarse, sus labios recorrieron despacio esa delicada zona provocándole un cosquilleo al más alto:

_ Ahhh… Hiro-san… _Nowaki arqueó la espalda_ Detente…

Nowaki levantó las manos y aferró las caderas del profesor, contemplándolo en silencio y sintiendo sus manos por todo su cuerpo. Lo deseaba tanto, ardía en deseos de tomarlo en sus brazos y hacerlo suyo…

Hiroki leyó perfectamente ése deseo en sus ojos azules, así que se deslizó hacia atrás y ayudándose con su mano trató de guiarlo dentro de él pero…

_ ¡Ah…! _el castaño profirió un pequeño quejido de dolor y enseguida se cubrió la boca con su mano.

_ ¿Estás bien…? _Nowaki se incorporó un poco.

_ S-sí… Estoy bien… _balbuceó Hiroki_ Sólo espera un momento…

El castaño tragó saliva. No había contado con que sentiría dolor debido a su falta de actividad sexual… Además estaba tan húmedo por las caricias de Nowaki que no pensó en que tendría problemas.

Cuando quiso intentarlo de nuevo, sintió una segunda punzada de dolor y el ojiazul lo detuvo;

_ Espera… _susurró dulcemente_ Deja que te ayude…

Con toda la delicadeza del mundo lo tomó en sus brazos y lo hizo girar, haciéndolo quedar bajo él:

_ N-nowaki… _Hiroki quedó tendido en la cama, sus piernas aún separadas y el más alto ubicado entre ellas.

Nowaki le tomó el mentón;

_ Shhh… Tranquilo, Hiro-san… Seré amable… _con la yema del pulgar le acarició los labios_ Deja que te ame esta noche… _le pidió.

Hiroki bajó la mirada:

_ ¿P-por qué… estás interesado en amarme…? _susurró_ Luego de lo que yo te hice… Luego de que sufrieras tanto…

No pretendía arruinar la atmósfera ni mucho menos, pero esa pregunta no podía seguir guardándosela por más tiempo… Si Nowaki aún sentía algo de cariño por él, aunque sólo fuese una pequeña chispa, quería saberlo…

_ Hiro-san… _Nowaki juntó sus cabezas, hasta que su frente y la de Hiro se tocaron_ Sé que hay una razón por la que hiciste lo que hiciste, y si aún no estás listo para decírmela yo esperaré… _dijo_ Es lo que decidí esta tarde…

Hiroki levantó su cara y lo observó sorprendido. Nowaki continuó:

_ Pero he pasado tantos años extrañándote, deseando que estés conmigo como lo estabas en mis sueños que… No puedo mantenerme apartado de tí un solo día más, sólo por estar enojado. _confesó_ No puedo hacerlo sabiendo que estás tan cerca, durmiendo bajo mi mismo techo… Quiero tenerte ahora, lo demás puede esperar…

Al castaño se llenaron los ojos de lágrimas y cuando el más alto lo abrazó para besarlo y tenderlo sobre la cama, dejó salir un sollozo adentro de su boca. Estaba tan feliz…

Nowaki comenzó a penetrarlo despacio, tomándose todo el tiempo del mundo para no lastimar al castaño, que se quejaba débilmente a medida que iba sintiendo el duro empuje en su cálido interior. Éste aferró las manos a los hombros del pelinegro, flexionó las rodillas, tratando de relajarse ante la invasión.

Finalmente dejó salir un quejido que se mezclaba con un grito de placer. Su cuerpo se acostumbraba poco a poco; echó la cabeza hacia atrás mientras sentía cómo se dilataba ante la penetración. Levantó un poco más el cuerpo para ayudar al más alto, que se detuvo cuando sintió que estaba todo dentro de Hiroki.

Una oleada de placer lo recorrió y estrechó al profesor contra su cuerpo. Haciendo un esfuerzo sobrehumano lo apartó y le acarició su rostro, empapado por el sudor:

_ ¿Estás bien...?  _le susurró.

Hiro abrió los ojos y le sonrió;

_ S-sí... _gimió bajito y abandonó sus hombros para rodearle el cuello.

El profesor lo contempló un momento, ambos se miraron a los ojos y en ése momento, el castaño entendió que esos ojos azules nublados de placer eran del viejo Nowaki. Su pequeño y dulce alumno… Su Nowaki… Lo había recuperado. Y éste pensamiento lo hizo temblar de felicidad.

Volvieron a besarse. Y esta vez Nowaki comenzó a moverse lentamente. El castaño liberó un gemido adentro de su boca y comenzó a imitar sus movimientos con las caderas.

El ojiazul aferró mejor sus codos y se entregó al placer. Un placer que hace mucho tiempo que no experimentaba. El placer que encontraba sólo en el cuerpo de su profesor...

Los gemidos de Hiroki se mezclaban con sus gritos a medida que los movimientos de ambos se volvían más frenéticos y desesperados. Le rodeó la cintura con sus largas piernas mientras el sudor empapaba sus cuerpos y le pasó una mano por el cabello negro salvajemente despeinado:

_ No cierres los ojos... _le pidió.

_ No lo haré... _prometió Nowaki. Sintió contracciones dolorosamente placenteras en las ingles; supuso que ya el orgasmo lo estaba electrizando y no pasaría mucho antes de vaciarse por completo.

El ojiazul aceleró sus movimientos y Hiroki curvó la espalda al tiempo que ambos alcanzaban la cima del placer, estremeciéndose al sentir la cálida esencia de Nowaki que lo inundaba por dentro…

_ Ahhhhh… Te… quiero… Nowaki… _suspiró Hiro desvaneciéndose sobre la almohada.

*************

 Horas después…

Hiroki suspiró bajito contra el pecho del más alto. Aún sentía en su cuerpo un poco de languidez y las últimas oleadas de placer que recorrían sus piernas.

Se habían amado de forma intensa, casi con desesperación durante las horas transcurridas, hasta que sintieron que sus cuerpos no podían más y cayeron exhaustos unos en brazos del otro.

Ahora estaban acurrucados en el centro de la cama –que increíblemente había alcanzado para los dos- y Nowaki lo mantenía preso en sus brazos, como si temiera que fuera a marcharse otra vez, como lo había hecho en el pasado…

Pero el profesor no tenía la menor intención de levantarse de la cama y menos de marcharse de allí. Sabía que a medida que descendía de las nubes del placer lo rodeaba la realidad –que desgraciadamente no era tan placentera-, y que por la mañana lo asaltarían cientos de preguntas sin respuesta como: ¿por qué no se resistió con más firmeza? ¿Cómo haría ahora para librarse de Nowaki? ¿Debía alejarse de nuevo para no causar problemas? ¿De verdad quería marcharse otra vez…?

Cambió de posición otra vez y se pegó mejor contra el más alto. No tenía ganas de pensar en eso por el momento, sólo quería estar así con Nowaki en lo que quedaba de la noche…

_ No te apartes… _se quejó el ojiazul ya medio dormido.

_ No me apartaba, sólo no quería que estuvieras incómodo. _murmuró Hiroki_ No me voy a ir a ningún lado esta noche, Nowaki… _le aseguró.

Nowaki lo estrechó contra él y le peinó el cabello húmedo con los dedos:

_ Aún así creo que ataré a la pata de la cama por si acaso… _bromeó.

_ Tonto… Como si pudiera levantarme fácilmente con tanto… _el más alto lo calló besándolo en los labios.

Y no dejó de besarlo hasta sentir que sus protestas morían en su boca. Luego le tomó el mentón y lo miró a los ojos;

_ Hiro-san… _susurró_ Tampoco para mí ha habido nadie más en todo éste tiempo… _confesó.

Hiroki bajó la mirada, avergonzado:

_ No tienes que decir algo así para quedar bien conmigo, Nowaki… _le aclaró poniéndose rojo_ ¿Y cómo te diste cuenta de que no he estado con nadie desde que nos separamos? ¿Es porque no pude…? Ya sabes… Hacer “eso”.

El más alto le puso un dedo en los labios y sonrió;

_ Respecto a lo segundo: me di cuenta de eso apenas te tomé en mis brazos. Estabas temblando tanto, que por un momento pensé que eras otro Hiro-san y no el que me amó aquella noche hace cinco años…

_ De acuerdo, buena respuesta. ¿Y respecto a lo primero…?

Nowaki se puso serio:

_ Y respecto a lo primero, debo decirte que te equivocas. No lo dije para quedar bien contigo, es la verdad…

_ Pero Ahikawa… y tú se casaron, ¿no es así? _preguntó el castaño.

_ Sí… Pero eso fue todo. _el ojiazul se incorporó en la cama y se sentó antes de continuar hablando.

_ ¿Q-qué? _Hiroki lo observó con ojos muy abiertos_ ¿Pero y Himeko…?

_ Himeko no es mi hija, Hiro-san
* * * * * * * * * * * * * * *

""_ Pero Ahikawa… y tú se casaron, ¿no es así? _preguntó el castaño.

_ Sí… Pero eso fue todo. _el ojiazul se incorporó en la cama y se sentó antes de continuar hablando.

_ ¿Q-qué? _Hiroki lo observó con ojos muy abiertos_ Pero… ¿Himeko…?

_ Himeko no es mi hija, Hiro-san… ""

* * * * * ** * * * * * *

* * * * * * * * * * *



Hiroki se incorporó y se sentó a su lado:



_ ¿No es tu hija? _el castaño estaba boquiabierto_ ¿De qué estás hablando?

Nowaki se pasó una mano por los ojos, lo que le contaría a continuación sería importante;

_ ¿Qué fue lo ultimo que recuerdas de Ahikawa…? _le preguntó al profesor.

_ ¿Uh? Pues… _Hiro pensó un poco_ Creo que su familia la había enviado a una escuela para señoritas…

_ Así es… Ella no se sentía muy feliz que digamos viviendo en ese lugar. Siempre nos escribía cartas a Tsumori y a mí contándonos que no lograba hacer amistad con ninguna de las chicas de allí, y que se sentía sola y aburrida… _comenzó a contarle_ Y también me consolaba por lo de tu muerte, ya que su familia no le permitió abandonar la escuela para venir al funeral…

Hiroki le tocó una mano y se recostó contra su hombro:

_ Pobre Ahikawa, desde principio tú dijiste que esa escuela no era el lugar para ella…

_ Sí. Lo peor vino después, cuando me escribió contándome que tenía un novio secreto con el que se escapaba por las noches… _Nowaki apretó los puños_ Ahikawa se enamoró perdidamente de él, pero el muy infeliz no quiso dar la cara cuando la embarazó…

Hiroki se cubrió la boca con una mano:

_ ¿L-la abandonó?

_ Sí. Huyó y se borró de la faz de la tierra. _Nowaki frunció el seño_ La familia de Ahikawa no sabía nada de su embarazo, y ella vino conmigo a pedirme ayuda.  Estaba desesperada y se sentía muy desdichada, además no pensaba deshacerse del bebé… _relató_ Así que me casé con ella antes de que su embarazo se notara…

El castaño abrió muy grandes los ojos. No sabía qué decir. Nowaki se giró y lo miró a los ojos;

_ Antes de que digas algo, Hiro-san, quiero que sepas que Ahikawa y yo nunca fuimos nada más que buenos amigos… _le aseguró_ Me casé con ella para ayudarla, y dormíamos en la misma habitación para guardar las apariencias, pero nada más. Yo no podía olvidarte, y creo que ella nunca dejó de amar a ese hombre…

Esta vez fue Hiroki el que posó un dedo sobre los labios del más alto:

_ Nowaki, no estoy molesto contigo por lo que hiciste… _dijo.

_ ¿No lo estás? _Nowaki pestañeó, sorprendido.

_ ¡Claro que no! Fue muy noble lo que hiciste por ella, estoy muy orgulloso…

El ojiazul lo abrazó y lo pegó a él;

_ Hiro-san…

_ Sé que querías mucho a Ahikawa, ella era tu amiga de la infancia… _murmuró Hiro contra su cuello_ Y se nota a la legua que quieres mucho a Himeko…

Nowaki asintió con la cabeza:

_ Así es… La quiero como si de verdad fuera mi hija. Cuando la miro jugar, es como si la estuviera viendo a ella, a Ahikawa…

_ Sí, de verdad que se parece a su madre. Pero, Nowaki… _se separó un poco de él_ ¿Nadie más sabe la verdad? ¿Su familia nunca sospechó nada?

_ No. Nadie lo sabe, ni siquiera Tsumori... _respondió el más alto_ Ahikawa me pidió que no se lo contara pero no se por qué. Nunca supe por qué no confiaba en él…

_ Entiendo. _el profesor se mordió la lengua para no responder como le apetecía.

El ojiazul le tomó una mano y le besó las puntas de los dedos;

_ Pero quería contártelo a ti, no solo para que supieras que nunca dejé de ser tuyo… _Hiro se sonrojó un poco al oír eso_ Sino porque he guardado éste secreto mucho tiempo, y comenzaba a pesarme. Me siento mejor al compartirlo contigo, Hiro-san…

Hiroki le acarició el rostro con su mano libre, y le sonrió dulcemente;

_ Eso quiere decir… que has vuelto… ¿a confiar en mí? _preguntó, esperanzado.

Nowaki le sonrió, y el profesor sintió que el corazón le latía a toda velocidad:

_ Sí, supongo que eso significa, Hiro-san…

El profesor se puso de rodillas frente a él y le echó los brazos al cuello para besarlo apasionadamente. Confiaba en él, ¡Nowaki confiaba en él! ¡Estaba tan feliz…!

_ Gracias… _susurró en su oído antes de seguir besándolo.

Nowaki correspondió cada uno de sus besos, y se dejó caer sobre las almohadas con Hiroki sobre él. Abrazó su cintura, para que ya no pudiera apartarse, y el castaño se incorporó sobre su pecho cuando dejaron de besarse:

_ ¿Qué voy a hacer contigo, Nowaki…? _suspiró, apoyándose en un codo.

_ ¿A qué te refieres? _el ojiazul le acarició la espalda. De repente, el profesor parecía triste.

_ No estaba en mis planes reconciliarme contigo… _confesó Hiro_ ¿Qué debo hacer ahora? No tuviste la vida feliz que yo imaginé para ti antes de marcharme, y no se si pueda irme de nuevo… _reflexionó.

El ojiazul le acarició el cabello:

_ ¿Qué tal si en vez de “imaginar” lo mejor para mí, lo consultaras conmigo? _le propuso, algo molesto_ De acuerdo, admito que si no hubieras hecho lo que hiciste ahora no tendría a Himeko. Pero tienes que dejar de decidir todo tú solo, no ser tan egoísta…

_ Nowaki…

_ Lo que sea que decidas hacer, dímelo por favor. _le pidió_ Y si entiendo tus razones… te daré mi apoyo…

El castaño se recostó sobre su pecho, ya más tranquilo y con la mente despejada. Sabía que sonreía como un idiota, pero en ésos momentos no le importaba para nada:

_ Está bien, prometo que te diré lo que decida… _murmuró.

_ Sino lo cumples, ¿sabes que voy a tener que buscarte por cielo y tierra hasta encontrarte, verdad?

Hiroki se quedó unos instantes en silencio:

_ ¿Me habrías buscado hace 5 años…?  _preguntó.

_ ¿Si no hubiera creído que estabas muerto? Sí, te habría ido a buscar al otro lado del mundo de ser necesario… _le aseguró.

El castaño se acurrucó mejor en su pecho y soltó una risita;

_ ¿Cuándo te volviste tan adulto? _preguntó_ ¿Y quién te dio permiso de llamarme Hiro-san otra vez?

Nowaki lo hizo girar hasta dejarlo debajo de él. Luego le tomó el mentón y le levantó el rostro:

_ Usted hace demasiadas preguntas, profesor… _bromeó antes de unir sus bocas en un dulce beso.



*  * * * * * * * * * * * *



Dos días después…



Himeko no paraba de saltar en su cama y los animales de peluche volaban por toda la habitación sin necesidad de alas. Nowaki entró en la habitación y un osito se estrelló contra su pecho:

_ ¿Por qué estás saltando en tu cama a ésta hora? Es muy tarde, Himeko, ya es hora de dormir… _anunció recogiendo ositos y muñecas.

La niña no le prestó atención y sólo saltó con más energía;

_ ¿Dónde está Hiroki? ¡Quiero jugar con él! _exclamó con una sonrisa en su dulce carita.

_ Si sólo dejaras de saltar por un rato…

_ ¡Hiroki, Hiroki, Hiroki! _chilló entre risas.

Nowaki la atrapó en el aire y le hizo cosquillas –que era justo lo que Himeko quería- antes de abrazarla y besarla en la frente. Hiroki tenía razón, la quería mucho. La amaba como si fuese su hija de verdad…

Mientras la tapaba con la sábana y acomodaba por tamaño y color a sus muñecos sobre la cama; su mente regresaba el tiempo atrás y proyectaba la imagen  de un bebé recién nacido que lloraba en su cunita…



:::::::::::::::::::::::::Flash Back::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::.



“Nowaki se había acercado al bebé sin ganas de conocerlo realmente, en lo único que podía pensar era en lo desdichado que se sentía. De niño había perdido a su madre, ya no tenía a Hiroki con él, y ahora tampoco tenía a Ahikawa… ¿Acaso no era más fácil morirse y reunirse con sus seres queridos del otro lado?

Sin embargo el doctor y las enfermeras le habían insistido para que se reanimara y se acercara a conocer a su hija…

Deprimido y todo se acercó a la cuna y contempló al bebé de Ahikawa. En ése momento el bebé dejó de llorar, giró su cabecita y lo miró. Nowaki observó el único mechón de pelo rojo que tenía sobre la cabeza y la nariz respingada. Acercó su mano, y la pequeña estiró su manita y aferró con ella uno de sus largos dedos.

Casi fue amor a primera vista. En ése preciso instante el ojiazul supo que ésa pequeña manita lo guiaría por el buen camino otra vez. Esa pequeña le devolvía las ganas de vivir, era como un ángel que venía a despertarlo. Quería cuidarla, protegerla, volvía a sentirse necesitado por alguien. Tenía un motivo para seguir allí…

 La tristeza en su pecho le dio tregua por un rato, y una sonrisa se dibujaba en su cara por primera vez en mucho tiempo…

Tsumori, que se hallaba a un costado de la habitación, no podía creer lo que veía y por un momento creyó que alucinaba. ¿Nowaki realmente estaba sonriendo?

Se acercó a la cuna con cautela;

_ Tienes una hermosa hija, Nowaki… _comentó.

_ Sí, así es… _el ojiazul no dejó de sonreír_ Tengo una hija hermosa… “



::::::::::::::End Flash Back::::::::::::::::::



El más alto estiró la sábana y tapó con ella a su “princesa”. Himeko se destapó y Nowaki volvió a taparla. La pequeña se destapó otra vez y se rió de forma pícara;

_ Himeko, basta ya de juegos. Tienes que dormir… _le advirtió Nowaki tratando de ponerse serio.

_ ¿No me peinarás primero, papi? _Himeko sacó un cepillo de debajo de la almohada y se lo ofreció.

_ No intentes engañarme traviesa, sé muy bien que tu niñera te cepilla el cabello antes de ponerte el pijama… _el ojiazul le quitó el cepillo y lo dejó sobre la mesita de noche.

_ ¡Pero no revisaste debajo de mi cama! _se quejó ella.

Nowaki procedió a hace la inspección general de todas las noches y luego de verificar desde todos los ángulos que no había fantasmas ni monstruos, se puso de pie otra vez.

_ No hay nada bajo tu cama, Himeko._anunció_ Y ahora sí te iras a dormir como una buena niña.

_ Pero Hiroki prometió leerme un cuento... _Himeko hizo pucheros.

_ ¡Mira que eres pícara! _Nowaki retorció una de sus trenzas juguetonamente_ ¡Estas haciendo todo esto para quedarte despierta un rato más!

_ En realidad es cierto, se lo prometí ésta tarde… _Hiroki entró de repente en la habitación con un enorme libro de cuentos en su mano.

_ ¡Hiroki!!! _festejó la pequeña.

 El más alto adivinó que llevaba un rato parado allí, contemplando la escena y no pudo evitar reírse:

_ ¿Viniste a  ver cómo me hace enojar una niña pequeña? _le preguntó.

_ Si a eso le llamas enojarse… _el castaño señaló su sonrisa.

_ ¿Me leerás el cuento que me prometiste? _los interrumpió Himeko.

_ Sí, aquí está… _Hiro le enseñó el libro y se sentó junto a ella.

_ Ummmmm… Pero no es ése el que quiero que me leas… _le señaló_ Es el que tiene el dibujo del oso…

_ Ahhh, Himeko no seas caprichosa… _Nowaki se pasó una mano por los ojos_ Hiroki también tiene que irse a dormir ¿entiendes, mi amor?

_ ¡Pero, papi! _Himeko volvió a hacer pucheros (su estrategia más efectiva) y el ojiazul se levantó con un suspiro resignado.

_ De acuerdo, te lo traeré… _dijo.

_ Yo iré por él. _se ofreció Hiroki_ Creo que lo dejó en la sala, esta tarde estuvo mostrándome sus libros de cuento…

El profesor salió de la habitación antes de que Nowaki protestara y se dirigió a la sala.

Bajó las escaleras rápidamente y al llegar a la sala localizó casi enseguida el libro, medio escondido entre dos almohadas de un sillón. Lo tomó –verificó que tuviera un oso dibujado en la tapa- y ya iba a volver cuando escuchó que a sus espaldas las puertas de la casa de abrían y entonces un criado entró acarreando pesadas maletas.

_ ¡Hola, hola! _escuchó que una voz familiar exclamaba_ ¡Lamento haber llegado tan tarde a esta hora, pero mi viaje terminó antes de lo esperado y quise darles una gran sorpresa!!!

Tsumori entró a grandes zancadas en la sala de estar y se quitó el abrigo;

_ ¿Hola? ¿Acaso todos se durmieron ya…? _preguntó entre risas.

Se paró en seco al ver una silueta a un costado del sillón. Estaba de espaldas y sostenía un libro en una mano…

Hiroki se dio la vuelta y la luz iluminó su rostro por completo…

Tsumori abrió la boca en una “O” perfecta, y el abrigo se le cayó de las manos. El profesor tenía los ojos muy abiertos y aunque no estaba tan sorprendido como el rubio, igual dejó caer el libro de cuentos al piso.

El recién llegado se tambaleó y dio un paso atrás. Su piel tenía el color de la nieve, como si estuviera viendo a un fantasma:

_ ¿T-tú…? Pero… _tartamudeó_ ¡No puede ser! ¡Es imposible!!!

* * * * * * * * CONTINUARÁ!!!¿Cómo había podido ser tan infantil? ¿Cómo…? ¿En qué demonios estaba pensando cuando golpeó así a Tsumori?

Todo eso pensaba Hiroki, tratando de recostarse mejor contra la sólida madera...

Ahora, a causa de no haber actuado como un adulto, estaba encerrado allí con la oreja pegada a la puerta y tratando –en vano- de escuchar algún fragmento de lo que hablaban allá afuera…

:::::::::::::::::::::::::::FLASH BACK::::::::::::::::::::::::::::::::::



El rubio se paró en seco al ver una silueta a un costado del sillón. Estaba de espaldas y sostenía un libro en una mano…

Hiroki se dio la vuelta y la luz iluminó su rostro por completo…

Tsumori abrió la boca en una “O” perfecta, y el abrigo se le cayó de las manos. El profesor tenía los ojos muy abiertos y aunque no estaba tan sorprendido como el rubio, igual dejó caer el libro de cuentos al piso.

El recién llegado se tambaleó y dio un paso atrás. Su piel tenía el color de la nieve, como si estuviera viendo a un fantasma:

_ ¿T-tú…? Pero… _tartamudeó_ ¡No puede ser! ¡Es imposible!!!

El profesor se obligó a volver en sí y fue el primero en reaccionar;

_ ¿Te sorprende verme, Tsumori…? _preguntó con el seño fruncido.

Tsumori seguía sin contestarle nada, sólo pestaneaba y abría y cerraba la boca como un pez ahogándose. No podía creer lo que veía… ¿¡Hiroki con vida?! ¿Estaba alucinando acaso? O podría ser que… ¡No, imposible! ¿Los tres hombres que contrató para que mataran a Hiroki lo habían estafado???  ¡Se negaba a aceptarlo, a creerlo!! Si eso era así entonces todo se iría al demonio… ¿Por qué demonios había vuelto? ¡¿Por qué!?

Mientras la cabeza de Tsumori seguía sacando conclusiones a toda velocidad, Hiroki se impacientaba. Cada segundo que el rubio dejaba pasar, era una fracción más de tiempo que el castaño tenía para recordar todo el mal que ésa persona frente a él había causado…

Con la ira acrecentándose dentro de él, el profesor le aferró el cuello de la camisa a Tsumori y lo sacudió:

_ ¡Contéstame, maldita sea! ¿Te sorprende verme verdad?? _le gritó_ ¡Apuesto a que estabas muy seguro de que no volvería!! ¿¡Verdad?!

Unas cuantas sacudidas alcanzaron para que el rubio se despabilara y se sacudiera las manos del profesor con un golpe;

_ ¡Quítame las manos de encima, profesor mediocre!!! _le gritó y luego le dio un empujón que Hiroki no tardó en devolverle, solo que con más fuerza y más rabia esta vez.

Para cuando Nowaki bajó las escaleras –alertado por un criado de que Tsumori había vuelto de su viaje- tanto el profesor como el rubio habían tenido tiempo suficiente de tirarse al suelo para golpearse, arañarse y rodar por toda la alfombra aferrándose de los cabellos del otro;

_ ¡Basta! ¡Deténganse los dos!! _exclamó tomando a Hiro de la cintura y tirándolo con fuerza para que soltara los cabellos rubios de Tsumori_ ¡Paren de una vez!! ¡Alto!

_ ¡Suéltame! _rugió Hiroki cuando Nowaki los separó y lo cargó al hombro como si fuese una bolsa de patatas_ ¡Nowaki, bájame ahora mismo!!!

El más alto se apresuró a salir de la sala de estar con el profesor a cuestas, dejando a Tsumori sentado en el suelo y limpiándose un poco de sangre que tenía en el labio.

_ Lo siento, Hiro-san… _se disculpó brevemente Nowaki, al bajarlo y depositarlo en el suelo_ Espérame aquí un momento. _le pidió.

_ ¡¿Me dejarás aquí?! _Hiroki no recibió ninguna respuesta, sólo el ruido de la puerta que se cerraba en sus narices, aislándolo por completo de la sala de estar_ ¡Nowakiiii!!!! _comenzó a patear y golpear la puerta.

::::::::::::::::::::::::END FLASHBACK::::::::::::::::::::::::::



¿Por qué no se había comportado como un adulto? ¡Maldición! ¡No podía oír nada! Sólo unas cuantas frases cortadas y gritos.

“Nowaki se oye realmente enfadado…” pensó. Prácticamente no dejaba hablar a Tsumori, que había entrado en un patético llanto:

_ ¡Eh! ¡Contesta de una vez, Tsumori! _oyó por fin_ ¡Creí que tú eras mi amigo! ¡No puedo creer que me hayas hecho esto! _ exclamó Nowaki.

_ Nowaki, yo solo pensaba en tu felicidad… ¡Te lo juro! _sollozó el rubio.

Tsumori, al ser tomado por sorpresa, estaba tan acorralado que no podía inventarse casi nada para defenderse...

_ ¿Hiroki…? _una vocecilla hizo que Hiro diera un salto.

Al volverse vió a Himeko parada tras él, restregándose los ojitos y llevando a rastras un osito de peluche. El castaño se apartó de la puerta y se arrodilló frente a ella:

_ ¿Te has levantado? Ya es muy tarde para estar despierta, Himeko… _le recordó con una sonrisa suave.

_ ¿Qué está pasando…? ¿Mi tío ya volvió de su viaje…? _preguntó la pequeña.

_ Eeemmm… Sí, así es… _tartamudeó el profesor_ Ahora mismo tu papi está hablando con él, lo saludaras mañana… ¿Está bien?

Himeko asintió:

_ Tengo miedo de subir las escaleras sola. Está oscuro, Hiroki… _explicó.

Hiroki se olvidó por completo de la conversación entre Nowaki y Tsumori y la alzó en brazos;

_ No te preocupes, yo te acompañaré y te leeré el cuento que te prometí… _le prometió_ ¿Te parece bien?

_ Sí… _Himeko le echó los bracitos al cuello y se recostó en su hombro cuando el profesor empezó a subir las escaleras.

* * * * * * * * * * * *



Más tarde…



El profesor le leyó a Himeko el cuento que había prometido y luego de darle las buenas noches la tapó correctamente con las sábanas y se quedó acariciándole el cabello hasta que se quedó dormida…

_ Hasta mañana, pequeña… _susurró mientras apagaba la luz de una vela.

Antes de irse contempló su dulce carita dormida y por un momento se apareció ante él el rostro de Nowaki, cuando de niño se quedaba dormido en su regazo.

La imagen lo hizo sonreír y se reprendió mentalmente por andar pensando en tonterías cuando los asuntos de real importancia –la llegada de Tsumori por ejemplo- eran otros.

_ ¿Qué es tan divertido…? _susurró Nowaki a su lado.

Hiro dio un respingo, no lo había oído entrar:

_ N-nada… No deberías aparecerte así, tan silencioso. Mira si llego a despertar a Himeko… _le reprochó.

Nowaki no le hizo caso y pasó junto a él para darle un besito en la frente a su hija. Luego los dos salieron silenciosos del cuarto y cerraron la puerta;

_ De verdad quería oírte contar ése cuento… _comentó el más alto.

El castaño sonrió a medias:

_ No te preocupes, antes de darme cuenta volví a prometerle lo mismo… Y también prometí salir a pasear con ustedes mañana…  _suspiró_ No pensé que yo fuera tan fácil de convencer…

_ Es que Himeko es una experta en eso… _se rió el ojiazul.

Hiroki lo miró extrañado. Hace un rato estaba peleando con el rubio y ahora estaba como si nada hubiese pasado…  

_ ¿Por qué me miras así…? _preguntó Nowaki al ver el seño fruncido del profesor.

_ ¿En dónde está Tsumori? Ahora es mi turno de hablar con él… _exigió.

Nowaki dejó de caminar y se apoyó en una ventana:

_ Tendrás que esperar un poco para eso… yo… _hizo una pausa_ Lo eché de la casa…

_ ¿Qué hiciste qué? _Hiroki estaba boquiabierto.

_ No te preocupes por él, tiene en dónde quedarse. Un tío le heredó una enorme casa en el centro de la ciudad… _le explicó_ Estará bien. Sabe cuidarse solo…

_ De acuerdo, p-pero… ¿Por qué..? _tartamudeó el profesor_ ¿Es porque lo golpeé? ¡No pensaba en volver a hacerlo, lo juro!

_ No, no fue por eso, Hiro-san… _le aclaró_ Yo sólo estaba demasiado molesto como para seguir hablando con él… Tenía miedo de hacer o decir algo de lo que pudiese arrepentirme después ¿entiendes?

_ Entiendo… _Hiroki se miró los pies_ ¿Qué fue lo que te dijo...?

_ Muy poco. Cuando empezó a llorar fue cuando le pedí que se fuera. _Nowaki se pasó una mano por los ojos_ Pero sí confesó que había escondido tu carta, y cuando le pregunté por qué me había mentido sobre tu muerte… él…

_ ¿Qué dijo?

Nowaki lo observó fijamente, y Hiroki pudo darse cuenta de que seguía enojado por mucho que quisiera disimularlo:

_ Me dijo que lo había hecho por mi bien. _le dijo, tratando de que no sonara demasiado a un reproche_ Últimamente estoy comenzando a odiar esa frase…

Hiro tragó saliva, sin saber que contestar. Aun así quería preguntar una sola cosa más que se le había ocurrido hacía unos momentos;

_ Nowaki, si Tsumori tenía su propia casa… ¿Por qué estaba viviendo con ustedes aquí?

_ Se ofreció a ser profesor de Himeko, y a mí me pareció que no habría problema luego de todo el tiempo que estuvo conmigo… _Nowaki devolvió su mirada a la ventana, por donde se podía ver el jardín envuelto en sombras_ Además sabe mucho de matemática, podría encargarse de ese aspecto y dirigir a otros profesores.

_ ¿Cómo lo hacía yo…? _preguntó el profesor con voz trémula.

_ Sí… Supongo que algo así… _Nowaki pestañeó un par de veces_ ¿Por qué me preguntas eso, pasa algo malo?

Hiroki estaba conmocionado por lo que acababa de descubrir, al fin entendía –por lo menos un poco- qué había movido al rubio para armar toda esa historia. Se tapó la boca con una mano;

_ I-increíble… Increíble… _murmuró, asustando más a Nowaki que trató de tomarlo en sus brazos.

_ ¿Qué ocurre, Hiro-san? _preguntó, pero el profesor se apartó bruscamente.

_ Increíble… _volvió a repetir_ Tsumori quiso tomar mi lugar desde el principio y yo lo permití. Dejé que te causara todo ese daño…

“¿Alguna vez dejaré de sentirme culpable…?” se preguntó.

_ Hiro-san…

_ Nowaki, lamento todo esto… _dijo al tiempo que se frotaba frenéticamente los ojos, luchando contra las lágrimas. Lágrimas de rabia y reproche a sí mismo.

_ No fue tu culpa, Hiro-san. _le aseguró el más alto_ Yo fui quien confió en todo lo que el me dijo…

_ Pero yo debía cuidar de ti, protegerte… _protestó el castaño, alejándose más y más_ No debí dejar que él te lastimara, no debí haber permitido que…

Nowaki le aferró una muñeca y lo jaló contra su pecho, donde acalló sus palabras con un beso suave y dulce:

_ No quiero que sigas pidiéndome perdón… _le dijo, una vez que sus bocas se separaron_ Yo ya te perdoné, Hiro-san.

Hiroki sollozó bajito, y el más alto le acarició el cabello con suavidad;

_ Pero yo nunca me perdonaré, Nowaki… _murmuró, y el ojiazul lo rodeó con sus brazos, acunándolo.

El profesor se dejó abrazar y aunque hizo su mejor esfuerzo no pudo evitar que unas lágrimas se le escaparan y corrieran por sus mejillas, así que ocultó la cara en el cuello del más alto.

_ No digas eso, por favor. Los dos caímos en su trampa… _susurró en su oído Nowaki_ Yo ya era lo bastante adulto como para cuidarme solo. No debí confiar en él…

Hiroki quiso protestar otra vez pero el ojiazul posó suavemente un dedo en sus labios, y le sonrió;

_ Olvidemos esto por ahora. _le propuso_ Ya no llores, por favor…

Luego apartó una lágrima que corría por su mejilla con el pulgar, y con los labios besó una que había resbalado cerca del cuello. El profesor se sonrojó un poco con ése gesto, que le había provocado cosquilleo:

_ Qué mono… _sonrió Nowaki al ver su cara_ Te has sonrojado…

_ Tonto… _protestó Hiro dándose la vuelta_ ¡Deja de decirme esas cosas tan vergonzosas, quiero decirte algo importante…!

_ ¿De qué se trata? _posó el mentón en su hombro.

_ Haré cualquier cosa, lo que sea y no descansaré hasta haberte compensado por todo el daño que te hecho. _afirmó_ ¿Entiendes?

_ Hiro-san, pero ya te lo dije… _protestó el ojiazul.

_ ¡No me contradigas! Solo dime si te ha quedado claro…

Nowaki sonrió, dándose por vencido ante la obstinación del castaño. Con cuidado lo rodeó otra vez con sus brazos y lo pegó a él:

_ Está bien, Hiro-san. Como tú digas… _susurró en su oreja_ Pero ya me habías prometido eso antes, ¿recuerdas?

_ Pues te lo prometo de nuevo. _gruñó Hiro, aceptando el abrazo.

Se quedaron en silencio unos momentos. Nowaki lo mantenía apresado en sus brazos y mecía suavemente a la luz de la luna, entibiándole el cabello con su respiración.

Hiroki cerró los ojos y suspiró bajito, estaba muy a gusto entre sus brazos fuertes…

_ Perdona por no haberte creído desde el principio… _dijo el más alto_ Tú quisiste advertirme sobre Tsumori y no quise escucharte…

_ No importa, Nowaki…

_ Sí importa. Es mi turno de disculparme ahora… _protestó el ojiazul_ ¿Me perdonarás Hiro-san…?

El castaño se permitió una pequeña risa, y giró en los brazos de Nowaki para quedar frente a él;

_ Creo que es lo justo, ¿no? _se burló antes de inclinarse y besarlo delicadamente en los labios. Luego tomó la mano del más alto y la apretó entre las suyas_ Ahora deja de hacer tonterías… y ven a mi cuarto antes de que alguien nos vea…

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *



En la tarde del día siguiente, Nowaki dio todas las instrucciones necesarias a los sirvientes para que organizaran el paseo que le había prometido a su pequeña hija, que no dejaba de seguir a Hiroki y se colgaba de sus mangas y su ropa;

_ ¿A dónde iremos, papi? _preguntó una vez que consiguió que Hiroki la cargara en sus brazos.

_ No lo sé… A dar una vuelta por ahí, ya veremos cuando salgamos mi amor… _el más alto ajustó correctamente las riendas de su caballo_ ¿Seguro que estarás bien montando solo, Hiro-san?

El profesor acomodó el sombrero en la cabeza de pequeña, que se había desinflado con tanto corretear y saltar:

_ ¡Claro que estaré bien! Por qué no iba a estarlo, yo se perfectamente cómo andar a caballo y he leído mucho sobre el tema… _presumió.

_ Aún así te daré a nuestro caballo más tranquilo, por si acaso… _Nowaki le guiñó un ojo_ Una vez se comió las flores del sombrero de Himeko, pero es muy manso y obediente.

_ Y come manzanas también. _comentó Himeko señalando al animal_ Se llama “baby”…

Hiroki contempló al hermoso caballo que tenía en frente, blanco con manchas grises, y tragó saliva al ver que de “baby” no tenía nada:

_ Es enorme… _comentó, alzando a Himeko para que acariciara el brillante pelaje.

Nowaki se encogió de hombros, sonriendo;

_ Era sólo un bebé cuando Himeko lo nombró… _explicó.

_ Ya veo. _el castaño dejó a la niña en el suelo.

_ ¡Olvidé mi muñeca! _anunció ella antes de correr hacia la casa otra vez.

El más alto esperó a que su hijita se alejara para aferrar la cintura del profesor, que en ése momento estaba acomodando la canasta con los dulces y las golosinas:

_ Si te da miedo ir solo, puedes cabalgar conmigo… _susurró en su oído para luego darle un beso en el cuello.

_ ¡Nowaki! _Hiro le dio un empujón, con su cara toda sonrojada_ ¡No digas tonterías, además tienes que llevar a Himeko contigo! _le recordó.

_ Pero la niñera nos acompañará. Himeko y tú pueden turnarse para ir conmigo…

_ Idiota, haces que me vea como si muriera por ir pegado a ti a todas partes. _gruñó Hiroki con cara de pocos amigos.

_ Es que es cierto: mueres por ir pegado a mi a todas partes… _lo provocó el ojiazul. Cuando Hiro le dedicó un segundo gruñido se rió un poco_ Te ves lindo cuando te enojas, pero si te pones de mal humor durante el paseo tendré que besarte… _le advirtió.

_ ¡Ya deja de decirme cosas como ésas a estas horas! _el profesor ajustó la silla de su caballo y acomodó las riendas, listo para subirse_ Te demostraré que puedo cuidarme y andar solo ahora mismo…

Sin embargo apenas se sentó en la silla el animal relinchó como nunca antes lo había hecho y se alzó sobre sus patas traseras, intentando tirar al profesor que se aferró a las riendas por puro instinto, salvándose de ser arrojado al suelo.

_ ¡Hiro-san, cuidado!! _gritó Nowaki al ver que el caballo relinchaba y se retorcía furioso.

Todo ocurrió muy rápido, en sólo un instante el caballo de Hiro salió corriendo dando patadas y saltando, tratando de tirar al castaño que aferraba las riendas sin saber qué mas hacer. Nowaki se subió a su propio caballo y fue hasta donde él estaba, sin acercarse del todo:

_ ¡No te sueltes Hiro-san! _le gritó.

_ ¡No aguanto más, me voy a caer! _el caballo de Hiroki no dejaba de patear en todas las direcciones y al profesor comenzaba a fallarle la fuerza en sus brazos.

Nowaki pudo acercarse por fin y aferró la ropa de Hiro para jalarlo bruscamente hacia él, justo cuando una patada de “baby” alcanzaba a su propio caballo, haciendo que el animal se asustara y los tirara a ambos al suelo.

_ ¡Cuidado!!! _el más alto rodeó a Hiroki con sus brazos y lo protegió del fuerte golpe.

Aterrizaron los dos sobre el pasto con un golpe, y los dos animales se alejaron galopando…

El profesor sintió un fuerte dolor en todo el cuerpo, pero como cayó casi encima de Nowaki fue el primero en intentar incorporarse:

_ ¿Estás bien…? _le preguntó al más alto, pero no recibió respuesta alguna.

El ojiazul estaba tirado de costado, los ojos cerrados, y no se movía en lo absoluto…

_ ¿Nowaki? ¡Nowaki, despierta! _Hiro lo giró suavemente para que quedara sobre su espalda. Sentía que el corazón iba a salírsele del pecho, y las manos le temblaban cuando contempló su rostro pálido y la herida en la sien_ ¡Contéstame! ¡Auxilio, por favor! ¡Nowaki!! ¡Nowaki!!

* * * * *



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Hiroki metió la computadora portátil en un bolso y tomó su abrigo de todos los días, listo para ponérselo y salir del departamento. Tenía planeado encontrarse con Akihiko en la cafetería enfrente al trabajo de Nowaki para discutir los detalles finales de la historia...

Sin embargo, antes de colgarse el bolso al hombro y tomar las llaves, le dirigió una mirada de reojo a Nowaki, que se había sentado en el sillón de la sala para vigilar mejor cada uno de sus movimientos…

_ ¿Aún estás molesto, verdad? _le preguntó sin más rodeos_ Porque voy a encontrarme con Ahikiko…

Nowaki se miró los pies, sin sonreír siquiera un poco:

_ No es eso… _mintió.

_ Nowaki, tú no sabes mentir muy bien que digamos. _sentenció el profesor cruzándose de brazos.

_ ¿Por qué no puede seguir siendo Aikawa la que corrija los capítulos y te de las nuevas instrucciones? _preguntó.

_ Ya te lo dije, Aikawa tiene otros deberes además de andar persiguiendo a Akihiko para que trabaje. Ahora que volvió es mejor que lo haga él así se responsabiliza de una vez con su trabajo y podríamos avanzar más rápido con la historia… _explicó el profesor_ Además quiero tener la satisfacción de gritarle aunque sea una sola vez por todo esto…

_ Ummm…

_ Sabes que te pediría que me acompañes, Nowaki… Pero no puedes faltar con tus responsabilidades en el hospital. _le recordó.

_ Sí. Lo sé… _suspiró el más alto_ Me estoy portando de una manera muy infantil, pero no puedo evitar estar celoso de cada hombre que se te acerca… _se justificó.

_ Tonto… _gruñó Hiroki al tiempo que buscaba unas monedas para el autobús_ Mejor concéntrate en llegar a tiempo a tu trabajo en el hospital, los celos no te ayudarán a convertirte en doctor… _lo regañó.

_ Está bien… _suspiró Nowaki aceptando la derrota. Luego se puso de pie y fue hasta donde él estaba para abrazarlo por la espalda_ Que te vaya bien, Hiro-san…

_ Sí... _tartamudeó el profesor, que no se esperaba llegar a un acuerdo tan rápidamente_ Cuídate tú también, Nowaki.

_ Lo haré. Y cuando nos veamos mañana… _el más alto acarició con sus manos el vientre del profesor_ …te haré una revisión completa, para vigilar que no te haya hecho nada.

Hiroki se sonrojó furiosamente antes de empujarlo y darle un pequeño golpe en el costado:

_ ¡Idiota! ¡Siempre pensando en cosas innecesarias, debería darte vergüenza!!!

Nowaki se apartó riendo alegremente y el profesor pasó por su lado refunfuñando. Al salir del departamento cerró de un portazo.

* * * * * * * *


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Red-92
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#106 · Publicado por Red-92, el 20 de Noviembre de 2010 a las 22:39
Hiroki divisó al escritor apenas llegó a la cafetería. Éste estaba sentado a un lado –en la sección fumadores- bebiendo café tranquilamente:

_ ¡Akihiko! _lo llamó mientras se acercaba a él a paso rápido.

_ ¡Hiroki! _Akihiko se levantó con una sonrisa y dejó a un lado su cigarro_ Qué gusto verte de nuevo… ¡Aouch!

Antes de que el escritor reaccionara, el demonio Kamijou le había propinado un golpe en la cabeza;

_ ¿Y eso por qué fue? _le preguntó, sorprendido.

_ ¿Cómo que por qué??? _Hiro pasó a su lado y se sentó en la silla reservada para él_ ¡Por dejarme todo este trabajo de escritor que te corresponde hacer a ti e irte de vacaciones, sin consultarme! ¡Por eso!

_ Pero nunca antes me habías pegado así… _se quejó el escritor.

_ Pues ya desarrollé esa habilidad, así que cuida tus payasadas de ahora en adelante. _le advirtió el profesor colgando su abrigo en el respaldo.

Akihiko se sentó otra vez frente a él:

_ ¿No estás siquiera un poco feliz de verme? _bromeó mientras sacaba un pequeño paquete_ Me das ésa bienvenida, y yo que te traje un regalo…

_ ¿Para mí? _Hiro tomó entre sus manos el paquete_ Es pesado…

_ Ábrelo. Si no te gusta te dejaré arrojármelo en la cabeza. _le propuso el escritor.

El castaño rasgó el paquete y descubrió una bola de cristal con nieve adentro.

“Ésta es la típica baratija que se vende en las tiendas de recuerdos…” pensó el profesor haciendo una mueca.

_ Misaki me advirtió de que no te gustaría… _dijo Akihiko_ Pero no había tiendas de libros en la playa.

_ ¿Qué? No, no es eso. Gracias, Akihiko… _ mintió el profesor y luego la agitó un poco para ver la nieve moverse dentro_ Es muy decorativa. Y un buen proyectil…

_ Aproveché para comprar varias cosas, y Misaki tomó algunas fotos que quiero mostrarte. Hasta adoptamos un conejo como mascota y… _el escritor se detuvo al ver la cara de pocos amigos de Hiro_ Bien, pensaba deleitarte con las románticas anécdotas de mi viaje, pero creo que estás más preocupado por la historia. ¿Quieres que trabajemos en ella primero?

Hiroki suspiró, aliviado:

_ Sí, por favor…

_ De acuerdo. _Akihiko apagó su cigarro_ Veamos qué tienes hasta ahora.

El profesor sacó la computadora portátil y dejó que Akihiko leyera la historia en silencio, ya que no había tenido oportunidad de corregir los últimos capítulos encargados por Aikawa.

_ No están nada mal… _el escritor sonrió, complacido_ No esperaba menos de ti, Hiroki…        

_ Nowaki me ayudó. _aclaró el castaño con un leve sonrojo.

_ Pues hacen una buena pareja de escritores. Prometo cumplir con mi parte del trato por supuesto, cambiaré todos los nombres una vez que la historia esté finalizada…

_ Muy bien… _Hiroki le dio un sorbo a su café_ Akihiko… ¿qué le pasará al Nowaki de la historia? No se lastimó mucho al caerse, ¿verdad?

_ No, sólo necesitábamos que se diera un golpe… _explicó el escritor sacando una hoja de papel de una carpeta.

_ ¿Necesitábamos?

_ Sí, me refiero a que la historia lo necesita para que las siguientes instrucciones tengan sentido y encajen bien. _le entregó la hoja de papel_ Ten, éstas son las instrucciones finales…

Hiro las leyó rápidamente y en silencio. Luego suspiró;

_ Hay algunas cosas que me costarán bastante… _le advirtió al escritor.

_ Pídele ayuda a Aikawa. O a Nowaki…

_ ¿Tsumori tiene que hacer todas éstas maldades que detallaste aquí…?

_ Sí. No olvides que es el villano de nuestra historia. _le recordó.

_ Akihiko, es… es demasiado lo que hay que escribir. No sé si podré con todo, y ya se me están acabando las ideas… _Hiroki dejó la hoja a un lado y se masajeó las sienes_ Además estoy cansado de escribir…

_ Haz un esfuerzo, Hiroki. Ya son los últimos capítulos… _lo consoló Akihiko_ Te propongo algo: si para el día anterior a la entrega no se te ocurre nada, ven a mi casa y juntos le escribiremos el final. ¿Eso te parece bien?

_ Pues…

_ Oh, espérame un segundo. _el escritor abrió su celular_ Misaki está llamando, ya regreso…

El de ojos violetas se alejó para atender el celular, dejando al profesor solo unos momentos. Algo que no le importó demasiado a Hiroki, ya que no estaba dispuesto a perder más tiempo…

Con expresión decidida, tomó la computadora y empezó a escribir otra vez…  



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A Hiroki aún le temblaban las manos y tenía los ojos llenos de lágrimas cuando algunas sirvientas escucharon sus gritos de auxilio y fueron a socorrer al más alto. El jardinero dejó de podar unas rosas y corrió hasta donde él estaba para ayudarlo a levantar a Nowaki y llevarlo dentro de la casa, donde por fin recuperó la conciencia.

El profesor casi se le fue encima cuando lo vio abrir los ojos y quejarse un poco de dolor. Faltó poco para que lo besara y abrazara de emoción, pero por suerte las sirvientas lo sacaron del cuarto para que el doctor a cargo pudiera examinar sus heridas. Hiroki tuvo que conformarse con un suspiro de alivio, y esperó pacientemente a que lo dejaran entrar a verlo…

Mientras tanto fue a ver a Himeko, que no había llegado a ver a Nowaki tirado en el suelo e inconsciente, pero aún así estaba asustada y permanecía acurrucada en los brazos de su niñera. El jardinero también estaba allí, Hiroki supuso que:

1)      Estaba tan preocupado como los demás sirvientes por la salud de Nowaki.

2)    Había aprovechado la confusión para pasar algo de tiempo con la niñera de Himeko.

Cualquiera que fuese la razón, Hiroki no estaba de humor como para andar preocupándose por esas cosas…

_ ¡Hiroki! _exclamó la niña al verlo. Acto seguido saltó del regazo de la niñera y fue hasta él para abrazarlo.

El profesor la alzó en brazos;

_ No estés asustada, Himeko. Tu papi estará bien, el doctor está con él ahora mismo… _le dijo tratando de sonreír y verse tranquilo.

_ Pero… Baby no hace ésas cosas… _Himeko estaba extrañada_ Él es bueno…

_ Sí, lo sé. Sólo fue un accidente… _el castaño le besó la frente y se sentó con ella en el regazo, mientras su mente iba a toda velocidad.

La verdad era que él también estaba sorprendido por la reacción del animal…

Desde el principio –aunque lo intimidó el tamaño del animal- le había parecido un caballo muy manso. Y Nowaki no le habría dado nunca un caballo que no estuviese adiestrado, menos hubiera permitido que su pequeña hija anduviera a su alrededor, ni que le acaricie el pelaje tan de cerca…

El jardinero volvió a colocarse en la cabeza el sombrero de paja:

_ Voy a ver si puedo hacer que “Baby” se calme y regrese al establo… _anunció.

_ ¡Ten mucho cuidado, por favor! _le pidió la niñera de Himeko.

_ Te acompañaré. _dijo Hiro levantándose.

La niñera y el muchacho lo miraron, sorprendidos;

_ No es necesario, además puede llegar a ser peligroso. _le advirtió el jardinero.

_ No hay problema, si el caballo sigue estando agresivo me mantendré alejado. _insistió el profesor, dejando a Himeko en brazos de la niñera_ Vamos.

_ Pero… _el jardinero iba a decir algo, pero repentinamente calló y siguió a Hiroki hacia el jardín.

_ ¡Ten cuidado, Hiroki! _le gritó Himeko cuando se alejaron.

Mientras caminaban por el jardín, el jardinero intentó persuadirlo un par de veces más de que no era necesario que lo ayudara, que regresara, que era peligroso, que Nowaki la tomaría contra él si algo le ocurriese. Hiroki lo ignoró totalmente y caminó decidido hacia el animal, que lejos de seguir agresivo estaba parado bajo un árbol.

Estaba tan tranquilo como antes y al ver al profesor ni siquiera se inquietó, por lo que el jardinero lo tomó por las riendas y tiró suavemente para que el animal avanzara:

_ Vamos, Baby… _le dijo, y el caballo obedeció tan manso como siempre.

_ ¡Espere!  _el castaño se acercó al animal y comenzó a tocar la silla.

_ ¡No vuelva a subirse! _le advirtió el jardinero, sobresaltado.

_ ¡Claro que no, no soy tonto! _gruñó Hiroki soltando la silla. Cuando la retiró se llevó una sorpresa_ ¡Mire!

Debajo de la silla de montar había un montón de largas espinas, especialmente ubicadas para que cuando alguien se sentara se incrustaran en el lomo del animal. Hiroki retiró las filosas púas con la mano y contempló el lomo de “Baby” lleno de pinchazos:

_ Parecen espinas de naranjo… _corroboró el jardinero al verlas_ ¿Pero cómo llegaron ahí?

_ Alguien preparó esto para mí… _murmuró Hiroki_ ¡Tengo que avisar de esto a Nowaki!

Antes de que el muchacho pudiera responderle algo, Hiroki salió corriendo en dirección a la casa otra vez.

*  *  *  *  *  *  *



Cuando el médico por fin se hubo retirado y dado todas las indicaciones necesarias, Hiroki pudo entrar a ver al más alto. Una de las sirvientas le puso en las manos una cuchara y una pequeña botella de medicina;

_ Se niega a tomar nada, tal vez usted lo convenza… _le dijo muy bajito para que Nowaki no la oyese.

El profesor entró en la habitación y cerraron la puerta detrás de él:

_ ¿Hiro-san?  _Nowaki giró la cabeza sobre la almohada apenas escuchó sus pasos.

_ Sí. _Hiro se sentó a su lado y contempló su cabeza vendada y la montaña de almohadas acumuladas detrás de las caderas_ ¿Qué te ha dicho el médico?

Nowaki resopló, fastidiado;

_ Dice que me golpeé muy fuerte cerca de los riñones, por lo que deberé hacer reposo un tiempo. Me prohibió caminar por un par de días y cuando empiece a hacerlo deberé usar primero un bastón…

_ Ya veo… ¿Y el golpe en la cabeza?

_ Es sólo un chichón. Ya sanará solo, no hacía falta que me vendara la cabeza… _el ojiazul lo observó detenidamente y estiró el brazo para tocarle el cabello_ ¿Tu estás bien? ¿No te hiciste daño?

Hiroki apartó bruscamente la mano de Nowaki de su cabello, y se levantó de la cama:

_ Medicina. _anunció vertiendo el líquido de la botella en la cuchara_ Tómatela.

_ Dije que no quería medicinas. Saben horrible… _se quejó el más alto_ ¿No puedo tomarlas un poco más tarde…?

_ No seas un crío. Tómatela de una vez. _le exigió el profesor frunciendo el seño_ Si vas a hacer estupideces como la de recién, sabes que después debes afrontar las consecuencias. _le recordó.

_ ¿Estupideces? ¿Fue una estupidez el querer rescatarte?

_ No quiero hablar de eso ahora… Tómate la medicina.

_ No.

_ ¿Ése es el ejemplo que le quieres dar a tu hija…? _Hiroki hizo un gesto con la cabeza, para indicar que Himeko estaba entrando en ése momento a la habitación.

_ ¡Papi! _exclamó la pequeña corriendo hacia él.

_ Hola, mi amor. Ven a darme un gran abrazo ¿quieres? _la invitó Nowaki, sonriendo ampliamente.

La niña no necesitó que se lo repitieran otra vez; saltó a la cama y le echó sus bracitos al cuello:

_ Tuve miedo, papi… _llorisqueó ocultando la cara en el cuello del más alto.

_ Tranquila, Himeko. Papi está bien… _Nowaki la abrazó y retorció una de sus trenzas_ Sólo necesita descanso y muchos abrazos. No te preocupes.

_ Y medicina. _aprovechó Hiro_ Medicina que estabas a punto de tomar, ¿no es así Nowaki?

Nowaki aceptó la derrota y se tragó la medicina sin chistar, disimulando lo mejor que pudo la mueca de asco.

_ Así me gusta. _se dio por satisfecho el castaño, cerrando la botella y dejándola sobre una mesa.

_ Creo que tendremos que dejar nuestro paseo para más adelante, mi amor… _le dijo el ojiazul a su hija_ Papi no se puede levantar de la cama hasta que el doctor lo diga…

_ Mmmm… ¡Entonces tendré que traer las cosas del paseo aquí con ustedes!!

_ ¿No es un poco tarde para comer golosinas? _sugirió la niñera desde un rincón.

_ Bueno, supongo que por ésta vez haremos la excepción… _sonrió Nowaki_ No hemos comido nada en toda la tarde a causa de todo éste lío… ¿No crees, Hiro-san?

Hiroki asintió sin sonreír en lo más mínimo;

_ Si tú lo dices… _suspiró sentándose a un lado de la cama.

_ Ven, Himeko. Vamos a buscar ésa canasta, creo que la dejaron afuera en el jardín… _la invitó la niñera.

Cuando las dos salieron de la habitación y cerraron la puerta, Nowaki tomó al profesor de la mano:

_ ¿Qué te sucede, Hiro-san? _le preguntó acariciando su mano_ ¿Por qué estás tan molesto conmigo?

Hiroki apartó su mano bruscamente y miró hacia otro lado;

_ No es que esté molesto contigo… Sólo… _tomó aire_ Realmente me preocupé cuando te vi tirado en el suelo y con ésa herida en tu cabeza…

_ Pero ya estoy bien… No tienes de qué preocuparte…

_ ¡Claro que tengo de qué preocuparme! _exclamó Hiro más molesto que nunca_ ¿Por qué hiciste eso?

_ ¿Hacer qué?

_ ¡Ir detrás de mí!

_ ¿Hubieras preferido que me quedara a un lado, viendo cómo te tiraba y pisoteaba un caballo? _se extrañó el ojiazul.

_ ¡Sólo dime qué hubiera pasado si te lastimabas de verdad! ¿No pensaste en Himeko?

Nowaki sólo estaba más y más confuso. No alcanzaba a entender por qué protestaba Hiroki exactamente;

_ ¿Me estás diciendo que estuvo mal ir a rescatarte…? _preguntó.

_ Sí. ¡Eso es lo que estoy diciendo…!

_ Es una completa estupidez, no lo entiendo para nada…

_ ¡No es una estupidez, Nowaki! Entiende que no debes preocuparte por lo que a mí me pase… _le pidió, bajando un poco la voz_ Yo… yo sólo soy un problema más para ti…

Nowaki abrió muy grandes los ojos:

_ ¿Cómo dices ésas cosas? ¿Un problema para mí? _exclamó_ ¡De qué estás hablando!

_ ¡Hablo de esto! _Hiroki le enseñó las espinas que traía en su bolsillo_ Esto es lo que había debajo de la silla de “Baby”…

_ No puede ser… Por eso se puso de esa forma cuando te subiste… _Nowaki examinó las espinas y luego suspiró, lleno de angustia_ Esto es obra de Tsumori…

_ Yo pensé lo mismo. _dijo el profesor.

_ ¿Pero cómo pudo tener tiempo de hacerlo? Si apenas lo eché de la casa, él se fue… _reflexionó el más alto_ ¿Crees que tenga algún cómplice?

_ No lo sé. _Hiro dejó el resto de las espinas sobre la mesilla junto a la cama_ Sólo se que no hace demasiado tiempo que volví aquí contigo, y ya estoy comenzando a causarte problemas otra vez…

_ Hiro-san, no pienses así por favor. No dejes que esto te afecte. _le pidió Nowaki_ Es Tsumori el que está tratando de hacernos daño, no tiene nada que ver contigo…

El castaño permaneció callado, esquivando su mirada;

_ ¿Hiro-san? Háblame por favor… _le suplicó al no obtener respuesta_ Dime lo que piensas…

_ Quiero decirte que… en cuanto vea que te recuperaste, volveré a marcharme. _declaró.

_ ¿Qué dices?

 _ Lo siento. Pero no quiero arriesgarme a que Tsumori te haga más daño… _le dijo con toda la firmeza que pudo_ Ya lo he decidido, si permanezco aquí lo único que lograré será complicarte la vida.

_ ¡No te dejaré ir a ninguna parte! _Nowaki le aferró el brazo_ ¡No quiero, no lo aceptaré!

_ ¡No intentes amenazarme de nuevo! _Hiroki trató de zafarse de su agarre_ Yo sé que sigues siendo una buena persona, ya no me creo eso de que cerrarás la escuela si me voy…

_ ¡Iré a buscarte, ya te lo dije! _le aseguró el ojiazul.

_ ¿Y dejarás a Himeko aquí? ¿Sola? _el profesor trató de sonreír un poco_ No te imagino capaz de eso. No podrías separarte de ella aunque quisieras…

_ Tampoco quiero separarme de ti. No otra vez. _dijo Nowaki, aferrando con más fuerza la ropa de Hiroki.

_ Lo siento… _el profesor dejó que una cortina de cabello le tapara lo ojos_ Pero no sé qué mas hacer…

_ Yo sí se qué hacer.

Nowaki le aferró la ropa y lo jaló con fuerza, tirándolo a su lado en la cama;

_ ¿Q-qué estás haciendo? ¡Nowaki, no! ¡Te harás daño! _Hiroki trató de que el más alto no se moviera de su lugar.

_ ¡Déjame! _Nowaki se incorporó, pese a su agudo dolor de espalda y se echó sobre él al tiempo que le aferraba las muñecas.

 _ ¡Nowaki, basta! ¡No lo hagas más difícil! _le pidió. El ojiazul le había echado todo su peso encima, inmovilizándolo y separándole las piernas con su propio cuerpo.

El profesor se retorcía y pateaba el aire, quería zafarse y a la vez no se atrevía a hacer daño a Nowaki porque sabía que no estaba en condiciones para recibir golpes.

_ Quédate quieto, Hiro-san. No te molestes en resistirte. _le advirtió el más alto, comenzando a besarlo en el cuello. Luego soltó una de sus muñecas para poder desprenderle la camisa con su mano libre_ Y de todas formas no creo que quieras hacerlo…

Hiroki no podía creer lo que estaba ocurriendo, Nowaki era cruel con él otra vez y pensaba tomarlo a la fuerza. Lo peor era que no deseaba resistirse más, el dolor en su corazón era demasiado…

Nowaki había terminado de desprender los botones de su camisa y se dedicaba a acariciar la suave piel, mientras tanto besaba lentamente los pezones rosados:

_ Mmm… No, por favor… _cuando comenzó a lamerlo allí se le escapó un gemido y arqueó la espalda.

_ Soy el único que puede hacerte sentir así… _murmuró el ojiazul acariciando la piel con los labios_ Voy a demostrarte cuánto me deseas. No eres capaz de estar sin mí...

El profesor lo sintió desprender también sus pantalones y cuando deslizó su mano bajo la tela comenzó a llorar. “No quiero que éste sea el último recuerdo que tenga de Nowaki… No quiero que nos separemos de ésta forma…” pensó mientras las lágrimas empezaban a correr por sus mejillas.

Pero Nowaki se detuvo al escuchar sus sollozos… El profesor lloraba muy quedamente,  cubriéndose los ojos con su mano libre mientras pequeñas gotitas rodaban por su cara y se fundían con su ropa y sábanas;

_ Hiro-san… Yo… Lo siento… _se disculpó soltando su otra mano_ No sé que me pasó…

Hiro sólo siguió llorando, se veía tan triste e indefenso que Nowaki se apuró a acomodar toda su ropa:

_ Perdóname, perdóname por favor… _el ojiazul se sentía de lo peor, no entendía cómo pudo estar a punto de hacer daño a Hiro-san.

Cuando hubo abotonado toda la ropa de Hiroki se incorporó un poco:

_ No puedo soportar la idea de perderte otra vez, Hiro-san… _le confesó, mirándose las manos_ Por eso, perdóname…

El profesor dejó de llorar un momento y se incorporó también. Estaba a punto de decirle algo cuando el más alto emitió un quejido de dolor;

_ ¡Maldición, mi espalda…! _se quejó frotándose la zona donde se había golpeado, que había comenzado a darle puntadas otra vez.

_ ¡No debes estar en ésta posición, el médico te lo advirtió! _lo regañó Hiroki, tomándolo por lo hombros y empujándolo para que se sentara otra vez_ Así, siéntate y ya no te levantes… ¿Has entendido?

_ Sí, ya entendí… ¡Cuidado! _Nowaki se dejó caer sobre la pila de almohadas, arrastrando al profesor con él.

El castaño se quedó allí, aferrado a sus hombros y se dio cuenta de que sus caras estaban muy cerca otra vez… así que lentamente llevó una de sus manos a la nuca del más alto, donde ensortijó con los dedos los oscuros mechones de cabello.

 Nowaki lo abrazó por la cintura y Hiro se inclinó un poco más sobre él, tratando de no causarle dolor mientras separaba los labios y buscaba su boca para unirse en un dulce beso... Un pequeño momento de calma y un dulce consuelo entre tantas decisiones difíciles, entre tanta angustia…

Cuando el beso se terminó los dos se separaron un poco y se miraron a los ojos:

_ Hiro-san… ¿Acaso me odias…? _preguntó el ojiazul.

Había tanta tristeza en su mirada que Hiroki se sintió tentado de besarlo otra vez para reconfortarlo:

_ ¡No! ¿Cómo voy a odiarte? _se molestó_ Yo no te odio, Nowaki…

_ Entonces… ¿Por qué siempre estás tratando de alejarte de mí?

Esa pregunta fue suficiente para que Hiroki abandonara todo su autocontrol. Ya no soportaba más el esconder sus sentimientos, no podía más con el papel de adulto que da siempre el ejemplo. No podía aguantarlo por más tiempo…

_ ¡Nowaki…! _sollozó sintiendo que su corazón se partía en dos.

Sin pensarlo siquiera, le echó ambos brazos al cuello y lo abrazó con fuerza. Nowaki lo abrazó a su vez y pudo sentir como el corazón del profesor latía rápidamente:

_ Nowaki, yo… no te odio. _murmuró contra su cabello, que estaba empezando a empapar con sus lágrimas_ Te amo…

El más alto aferró su ropa, sin poder creer que estaba escuchando ésas palabras. Pero Hiroki sollozaba contra su pelo y las repetía una y otra vez, dejando de lado todo su orgullo:

_ Te amo, Nowaki. ¡Te amo…! _repitió mientras lloraba_ ¿No lo entiendes? Te amo más que a nada en el mundo…

_ Hiro-san…  

_ Por eso es que siempre me alejo de ti... ¡Por eso es que te abandoné aquella vez…! _confesó_ Tenía miedo… de que lo que lo que yo sentía por ti te arruinara la vida…

_ ¿Qué te hizo pensar así? _Nowaki le tomó el rostro y limpió sus lágrimas con los pulgares.

_ Era lo que pensaba entonces… _Hiro acarició sus grandes manos_ Yo quería que te casaras, que tuvieras hijos, que tuvieras todo lo que tu padrastro iba a dejarte…

_ Querías que fuera feliz, ¿verdad…? _le preguntó el más alto.

_ Sí… Estaba dispuesto a sacrificarlo todo por ti. Hasta mi propia felicidad…

Nowaki suspiró largamente, y esbozó una sonrisa apenas:

_ Pues te voy a decir algo, Hiro-san… _le acarició el cabello_ Yo sólo puedo ser feliz si estás a mi lado… es la única manera.

_ Nowaki, no me digas eso…

_ Cuando te fuiste te llevaste un pedazo de mí. _insistió el ojiazul_ Justo cuando pensaba que nunca podría llenar ése vacío que dejaste, apareciste otra vez en mi vida. Ya no vayas a ninguna parte, complétame otra vez…

_ Pero…

_ Yo también te amo, Hiro-san. Por favor, no me dejes ahora. _le suplicó.

Hiroki volvió a abrazarlo y ocultó la cara en su cuello;

_ Te he extrañado tanto todos estos años… _murmuró contra su piel_ Si fuera por mí nunca me apartaría de tu lado, pero… ¿qué haremos con Tsumori?

_ No lo sé. Pero, ¿por qué piensas que la única solución es marcharte? _el más alto le acarició la espalda_ Eso es lo que él quiere…

_ Ya te lo he dicho… No sé qué mas hacer.

Se quedaron en silencio unos momentos. Hiroki estaba convencido de que no había nada más que decir… pero el más alto pensaba diferente:

_ Dime una vez más lo que sientes por mí… _le pidió al profesor.

_ ¡Ya te lo dije muchas veces! _se quejó éste, que ya comenzaba a recuperar su orgullo de nuevo.

_ No importa, dilo otra vez. Dímelo siempre, a todas horas… _le obligó a alzar el rostro hacia él_ Nunca me cansaré de escucharte…

A continuación lo besó, tan suave y dulcemente que el profesor no tuvo más remedio que ceder y volver a decirle ésas palabras:

_ Te amo, Nowaki…

_ Yo también te amo. Y creo que vale la pena luchar por esto que sentimos… _dijo.

_ Tendremos que mantenerlo en secreto, ¿sabes…?

_ No importa. Lo único que importa es que estemos juntos. Sólo eso.

Hiroki se recostó en el pecho del más alto y se quedó allí, disfrutando de las caricias del ojiazul en su cabello y oyendo los latidos de su corazón.

“Quizás por ésta vez… No sea tan malo luchar por quedarme junto a él…” pensó cerrando los ojos.

*  *  *  *  *  *  *



Pero mientras Hiroki y Nowaki estaban en la habitación, Himeko permanecía en el jardín buscando la canasta con los dulces y las golosinas.

Una vez más su irresponsable niñera la había dejado sola para ir a ver a su novio aunque solo fuera un rato más…

_ ¡Ahí está!! _el sol casi se metía por completo cuando localizó la canasta. Ésta había salido volando cuando “baby” enloqueció y casi había tirado a Hiro.

Mientras acomodaba un poco el contenido –que se había revuelto un poco durante el aterrizaje- le pareció que algo había tapado el poco sol que aun quedaba.

Una persona había salido de atrás de un árbol y proyectaba una sombra sobre ella:

_ Hola, pequeña Himeko… _la saludó el rubio_ ¿Quieres ir a dar un paseo con el tío Tsumori…?



* * * * * * *Capítulo 11 – Escribiendo el final…





Nowaki apartó la computadora portátil y se levantó para ir en busca del helado de crema que había comprado esa tarde. Mientras hurgaba en el refrigerador pensaba en que lo que había logrado escribir con ayuda de Hiro no era demasiado… y sólo faltaban 2 días para la fecha de entrega.

Se llevó el helado, una cuchara y la computadora a la sala de estar y se preparó para leer una vez más:



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Hiroki se despertó de un sueño reparador y se encontró entre los brazos del ojiazul. Nowaki dormía profundamente con sus brazos alrededor del cuerpo del profesor y la venda en su cabeza se había corrido un poco…

_ ¿Cuánto tiempo me dormí…? _susurró el castaño, observando que afuera ya era prácticamente de noche.

Con cuidado de no despertar a Nowaki se levantó y mientras la cama crujía un poco, lo contempló un poco.

“Es tan lindo cuando duerme… Es como un bebé…” pensó. “¿Bebé…?”, entonces recordó: ¡Himeko iba a ir con ellos a hacer un día de campo! ¿Cuánto tiempo había pasado?

_ Es tardísimo… _Hiroki consultó su reloj de bolsillo plateado.

Era prácticamente la hora de cenar. Sin hacer ruido salió de la habitación del más alto, y fue a buscar a la pequeña. La buscó por gran parte de la casa y finalmente pensó en ir a su habitación, quería disculparse por no haber realizado el día de campo que habían prometido y a cambio leerle todos los cuentos que ella quisiera.

Pero sólo estaba su niñera, que salía sigilosamente de la habitación de la niña:

_ Disculpe…

_ ¡Oh, cielos! _la mujer dio un salto_ ¡Me ha sobresaltado, Sr. Kamijou!

_ ¿En dónde está Himeko? _preguntó el profesor sin darle mucha importancia al sobresalto de la niñera.

_ Se ha quedado dormida, la pobrecilla ha tenido un día muy duro… ¿No le parece? _respondió con una gran sonrisa_ Cenó y me pidió que la cambiara para acostarse.

_ Entiendo… ¿Ella parecía… digamos, molesta o algo? _preguntó el profesor con algo de culpa_ Por no haberle cumplido lo del día de campo…

_ ¡Oh no, para nada! Lo entendió perfectamente. _la niñera carraspeó_ ¿Le gustaría cenar?

_ No, gracias. Me iré a dormir directamente yo también... _anunció pasando de largo_ Buenas noches.

_ Buenas noches.

El castaño caminó por el pasillo y se detuvo a medio camino para salir al balcón. La brisa fresca y la luna llena estaban muy agradables, pero lo que quería era pensar un poco en lo que haría de ahora en adelante…

Además si volvía a la habitación y se volvía a dormis al lado de Nowaki, podía ser que éste se despertara primero y que se aprovechara de la situación besándolo, desvistiéndolo, haciéndole “cosas” para nada inocentes…

“¡Me estoy desviando del tema!!” se reprochó Hiroki al sentir las mejillas calientes. “Maldito Nowaki, odio la manera en que… me arrastras…”.

No había más opciones. No podía volver a dejar a Nowaki aunque quisiera, porque sabía que debía protegerlo de Tsumori.

_ No permitiré que él te haga más daño… _susurró, recostándose contra el borde del balcón_ Además yo…

“…Te amo con todo mi ser, Nowaki” finalizó en su mente.

“Yo sólo puedo ser feliz si estás a mi lado, es la única manera”; eso es lo que el ojiazul le había dicho.

Mientras esas palabras resonaban en su mente, dejó que su mirada paseara por el jardin cubierto de sombras. Había comenzado a tener frío y a punto estaba de entrar otra vez cuando distinguió algo sobre el césped, algo así como un pequeño trapo.

Con toda la paciencia del mundo dio la vuelta a la casa y caminó sobre el césped mojado, para descubrir que se trataba de una de las muñecas de Himeko.

La recogió amorosamente y la sostuvo entre sus manos:

_ Himeko nunca la habría dejado aquí tirada… _reflexionó acomodando el vestidito de trapo_ En fin, no estaría mal devolverla a su lugar.

Hiroki entró de nuevo a la casa y fue hasta la habitación. La niñera ya no estaba, así que sin hacer ruido abrió la puerta y se acercó de puntillas a la cama, donde se distinguía un pequeño bulto bajo las sábanas.

Las descorrió con cuidado para dejar la muñeca a su lado pero…

_ ¡Himeko no está!! _esclamó el profesor al ver sólo una montaña de ositos de felpa y más muñecas bajo la sábana.

_ ¿Qué está haciendo aquí? Creí que dijo que iría a dormir directamente. _dijo una voz femenina a sus espaldas.

Hiroki se volteó y vio a la niñera parada en la entrada:

_ ¿Dónde está Himeko? ¡Más vale que lo sepa!!!!

_ Claro que lo sé. _dijo la niñera entrando en la habitación_ Verá, yo también soy profesora igual que usted. Pero sin recomendaciones, sólo puedo hacer trabajos patéticos… como una simple niñera. _explicó tranquilamente_ A cambio de obtenerlas, a veces tengo que ayudarlo en cosas como éstas.

_ ¿Ayudar a quién??

_ Al Sr. Tsumori, por supuesto…

_ ¡¿Eres su cómplice?! ¿¡Tú?! _el castaño no podía creerlo_ ¡Hmp…!!

Entonces alguien le pasó un pañuelo por encima de la cabeza y lo amordazó. El jardinero había aparecido por su espalda y lo sujetaba para que pateara lo menos posible mientras ella le ataba las manos:

_ ¡Qué mal! _exclamó la niñera mientras ataba los pies y las manos de Hiro_ ¡Esto no era parte del plan, Tsumori no estará nada contento con esto!

_ No tenemos otra opción. _dijo el jardinero_ Ya se dio cuenta de que Himeko no está aquí…

_ ¿Pero qué harás con él?

_ Tenemos que esconderlo… _repuso él_ De momento lo llevaré con el amo Tsumori, él nos dirá qué hacer…

La niñera de Himeko le dio un rápido beso en los labios antes de que saliera:

_ Apresúrate. Yo cuidaré de que el Sr. Kusama no despierte…



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En el momento en que Nowaki terminaba de leer, Hiroki apareció en la sala de estar y vió el enorme recipiente con helado de crema:

_ ¡Hey, no te lo acabes todo! _se quejó_ ¿Me das un poco?

Nowaki le dio todo el recipiente y la cuchara, pero a cambio Hiro debió acceder a sentarse en su regazo…

_ ¡Qué molesto! _se quejó el profesor, no muy conforme con el intercambio.

_ ¿Por qué no quieres admitir que te gusta mi regazo tan amplio y cómodo…? _lo molestó el ojiazul, muy sonriente.

_ Oh, cállate ya pervertido… _refunfuñó el profesor hundiendo la cuchara en el postre_ ¡Hug, tiene pedazos de fruta!

_ Son cerezas. Puedes dármelas a mí si no te gustan… _propuso el más alto.

Hiro apartó las cerezas con expresión pensativa y comió unas cucharas antes de volver a hablarle;

_ Vi que estabas releyendo el capítulo…

_ Sí. _admitió Nowaki_ Sigo estancado. No se me ocurre nada…

_ A mi tampoco… _el profesor contempló la pantalla de la computadora.

_ Entonces no hay opción, nuestras ideas se acabaron. Tendrás que pedirle a Akihiko que te ayude… _dijo el más alto, muy serio.

_ ¿Te molesta que lo haga? _le preguntó el profesor.

Nowaki negó con la cabeza. Contra todo pronóstico, no estaba celoso ni enojado, sólo un poco triste…

_ No me molesta, es su trabajo y es necesario para poder terminar la historia sin problemas… _explicó_ Además, debe respetar la fecha de entrega.

_ ¿Entonces por qué pones ésa cara? _Hiro le pasó una cereza entera.

_ Es que… es una lástima que no podamos terminarla nosotros después de todo. _Nowaki sonrió con tristeza_ Al fin y al cabo, ésta es “nuestra” historia.

_ Pero fue Akihiko quien tuvo la idea  y comenzó a escribirla.

_ Sí, pero nosotros “reunimos” a los personajes principales, e hicimos la mayor parte del trabajo reconciliándolos… _señaló el más alto_  Y todo por lo que pasamos escribiendo esto… en retrospectiva creo que fue divertido. _finalizó con una sonrisa.

_ Lo que quieres decir es que valió la pena realizar el trabajo nosotros, ¿no es así…? _preguntó el profesor.

Nowaki lo miró a los ojos:

_ Sí, eso es lo que trato de decir… ¿Y tú también ya habías pensado en todo esto antes, verdad?

El castaño suspiró y le limpió con el pulgar un poco de helado que tenía a un lado de la boca;

_ Sí. Lo había pensado. _admitió_ Pensé que sólo era mi orgullo, queriendo demostrar que podía terminar la historia sin su ayuda… pero también pensé en lo que acabas de decir.

_ Está bien, no debemos sentirnos mal. _Nowaki lo besó en el cuello cariñosamente_ Después de todo es sólo una historia, y no hay posibilidad de que le escribamos un final digno en una sola noche…

_ Sí… Es verdad… _Hiro se recostó contra él.

Se quedaron un momento así, callados:

_ ¿A qué hora irás a ver a Akihiko mañana? _preguntó el ojiazul.

_ Supongo que a la tarde, cuando salga de dar clases… _dijo el profesor_ ¿Me acompañas…?

_ Quisiera, pero a esa hora debo ir al hospital…

_ Está bien, no te preocupes.

_ Y me quedo allí toda la noche… Lo siento. _se disculpó.

_ ¿De qué hablas? Es tu responsabilidad. _concluyó Hiro poniéndose de pie_ ¿Quieres más helado?

_ No, gracias…

_ Entonces lo guardaré antes de que se derrita. _el castaño se alejó en dirección a la cocina.

El más alto se quedó sentado en el sillón, oyendo cómo se cerraba la puerta de la heladera. Casi creyó que Hiroki estaba decepcionado, porque no podía acompañarlo mientras escribía el final de la  historia… pero entonces oyó su voz desde la cocina:

_ Nowaki… Tengo frío…



* * * * * * * * * *



Tal como lo había planeado, Hiroki salió de la universidad con la computadora portátil en un bolso y comenzó a caminar hasta la casa del escritor. Sólo había avanzado un par de cuadras cuando un auto se detuvo a su lado:

_ ¿Te llevo Honey…? _le preguntó el profesor, tan sonriente como siempre.

_ No voy a mi casa realmente, voy un poco más lejos... _dudó el castaño.

_ Entonces con más razon deberías aceptar mi ofrecimiento… _Mitagui abrió la puerta del acompañante_ Vamos, no voy a aprovecharme de ti, ni nada por el estilo. A menos que tú quieras… _bromeó.

_ Idiota Miyagui... _refunfuñó Hiro antes de subir.

Miyagui arrancó y condujo en la direccion que le dio Hiroki. En un momento dado lo observó de reojo:

_ ¿Estás bien? Luces un poco deprimido…

_ No me ocurre nada. Es sólo su imaginación… _Hiroki esquivó la pregunta y se recostó contra la ventanilla del auto.

La verdad era que sí estaba un poco molesto… ¡Tener que pedirle ayuda a Akihiko! Su orgullo lo estaba molestando más y más a cada momento que pasaba. Pero lo que mas le molestaba, era no poder terminar de escribir la historia con la persona que realmente deseaba…

Nowaki… No pensó que poner esa palabrita “FIN” al final de la historia se convertiría en algo tan importante para ambos. Al final habían sido ellos los que habían puesto todo su empeño en escribir… ¡Si hasta habían llegado a pelearse una vez!

“Nowaki tiene razón… Es una lástima que no podamos terminarla juntos, pero no hay otra opción…” pensó el profesor cuando llegaron a destino. Se depidió de Miyagui agitando la mano y entró en el edificio de Akihiko Usami.



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Minutos después…



 _ ¡¿Está durmiendo?! ¡Pero que falta de responsabilidad!!! _exclamó cuando Misaki le abrió la puerta_ ¿No puedes ir a despertarlo?

Misaki tragó saliva:

_ La verdad, preferiría no hacerlo Profesor… _explicó_ Se pone de mal humor cuando lo despiertan a la fuerza… ¡Por favor no se moleste conmigo! _le pidió.

Hiroki suspiró y se masajeó las sienes. Akihiko estaba durmiendo cuando había prometido ayudarle, y encima el que le abría la puerta no era otro que unos de sus alumnos más aplazados: Takashi Misaki.

Aunque se moría de ganas de despertar al escritor a patadas, prefirió respirar hondo y  guardar la compostura: no iba a permitir que uno de sus alumnos lo viera en una situación como esa…

_ ¿Te molesta si espero a que despierte…? _le preguntó.

_ No, claro que no… _Misaki hizo un pequeño gesto como invitación_ Pase y siéntase como en su casa profesor…

Misaki claramente estaba nervioso, pero no era sólo por el hecho de tener que tratar con el “Demonio Kamijou”, sino también porque había algo que deseaba proponerle… pero no sabía cómo…

_ Volveré enseguida y le traeré una taza de té… ¿O prefiere café? _dijo el estudiante.

_ Té está bien, gracias.  _respondió Hiro, que ya había sacado el computador portátil y se disponía a revisar el capítulo por última vez_ Emmm… ¿Ese conejo siempre anda suelto por la casa?

_ ¿Qué? _Misaki miró en la dirección que señalaba el profesor_ ¡Oh no, escapó de su jaula otra vez!

La más reciente adquisición del escritor –un conejo blanco que habían adoptado durante el viaje a la playa- no se dejó atrapar tan fácilmente y Misaki tuvo que perseguirlo un rato hasta que finalmente fue Hiro quién capturó al animalito:

_ Aquí tienes. _se lo entregó a Misaki.

_ ¡Lo siento, lamento que haya tenido que ayudarme a atraparlo! _se disculpó Misaki_ Es que no le gusta demasiado su jaula y no quiero que ande suelto por la casa tampoco…

_ No hay problema. Es lindo… _opinó el profesor mientras acariciaba la cabeza del conejito.

_ Él siempre tiene la costumbre de adoptar mascotas por puro capricho… _se quejó Misaki, refiriéndose al escritor_ Ya tenemos marimo, una anguila, ositos de felpa… y ahora un conejo. ¿Es una locura verdad? _sonrió.

_ Sí, lo es… _Hiroki pasó por su lado y volvió a sentarse en el sofá.

Misaki se quedó a un lado, sintiendo que el ambiente se había relajado un poco. Y luego haciendo uso de todo su valor, se volvió a hablarle;

_ Profesor… ¿Usted se está haciendo cargo de la historia que Akihiko dejó sin terminar verdad? _preguntó.

_ ¿A qué viene esa pregunta? _se extrañó Hiroki.

_ Pues… yo no la he leído en verdad, pero sé de qué va la historia, y tengo una idea para aportar… _dijo.

Al ver que Hiroki no respondía sino que alzaba las cejas confundido, se apuró en explicarle:

_ Verá… Estoy acostumbrado a aparecer en las novelas BL de Akihiko contra mi voluntad, y siempre soy algo así como el personaje más “frágil” o “sensible”. _explicó mientras se sentaba frente al profesor_ Y cuando se lo reclamo el siempre me responde lo mismo: “porque quiero”…

_ Bien, no es algo difícil de creer... _acotó el profesor, que ya conocía esa faceta del carácter de Akihiko_  Pero, ¿qué tiene que ver conmigo?

_ Si usted está aquí hoy, y mañana es la fecha de entrega… entonces es porque no ha podido terminar la historia usted solo. _dedujo el más joven_ Así que… me gustaría ayudarlo a escribir profesor. Si usted me lo permite, claro…

_ Me estás pidiendo que tú y Akihiko aparezcan en la historia, pero que sea él el personaje más “sensible”… _adivinó Hiro.

_ Es sólo una pequeña lección, tampoco lo dejaré tan mal… _se apresuró a aclarar Misaki_ Sólo es una chucharadita de su propia medicina…

Hiro se lo pensó un momento y luego abandonó su cara seria para sonreír maliciosamente;

_ Me parece bien. De paso aprovecharé y me divertiré un poco con él yo también, se lo merece por estar durmiendo cuando debería ayudarme con la historia… _el profesor volvió a tomar el computador portátil en sus manos_ Bien, Takashi… Veamos que tienes en mente…



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El jardinero le cubrió la cabeza al profesor con una bolsa de tela y le ató también ambos pies. Con su “carga” bien asegurada se lo cargó al hombro y atravezó la casa con él hasta llegar al jardín y luego a los establos, donde sacó a “Baby” de su corral y lo preparó con su silla y riendas.

Mientras todo esto pasaba el profesor no reprimió un solo grito ni paró de retorcerse y quejarse,  pero todo era en vano porque el pañuelo en su boca ahogó todos sus gritos y quejidos. Ni siquiera pudo hacer algo al respecto cuando el jardinero lo cargó encima de “Baby”  como si fuera equipaje y emprendió la marcha hacia la guarida de Tsumori…



*  *  *  *  *  *  *



Una hora después…



La casa que Tsumori había adquirido estaba casi en el centro de la ciudad, pero aún así seguía manteniendo un aspecto lúgubre y deshabitado, como si fuese una gran mansión embrujada. Pese a su tenebroso aspecto, no era para nada despreciable la arquitectura ni los ornamentos, ni mucho menos el tamaño de su adquisición… porque la verdad nunca le habían heredado el lugar como Nowaki pensaba, sino que él la había adquirido gracias a sus negocios.

 Como estaba completamente rodeada de rejas, el jardinero estuvo un rato hasta dar con la llave correcta de todas las que Tsumori le había entregado. Luego tiró de las riendas del caballo y entró con su valiosa carga sin ser visto por nadie en el medio de la solitaria noche.

Un par de guardias le salieron al paso una vez dentro pero al reconocerlo lo dejaron pasar y cuidaron de Hiroki –que estaba algo maltratado y mareado por el paseo nocturno y además siendo llevado como equipaje- mientras él le comunicaba a Tsumori las noticias:

_ ¡¿Qué?! ¡¿Y lo trajiste?! _rugió Tsumori cuando se enteró que habían traído a Hiroki hasta su casa.

El muchacho retrocedió al ver la cólera en el rostro de su amo;

_ No tuvimos otra opción… _explicó_ Se dio cuenta de que la niña no estaba en su cama e iba a decirle al Sr.Kusama… ¡teníamos que evitarlo!

¡Maldita sea! ¿Por qué no podía encontrar ayudantes que hicieran las cosas bien al menos por una vez en la vida? Tsumori estaba furioso… pero no tenía demasiadas opciones en ése momento. Además no podía distraerse con otros problemas cuando aún no había terminado el trabajo anterior…

Respiró hondo y procuró calmarse. Un hombre de negocios como él debía mantener la frialdad y sacar el mayor provecho de este contratiempo…

_ Bien. Gracias a tu incompetencia ahora tendré que resolver esto yo mismo. _declaró_ Dile a mis hombres que lo traigan aquí…

El jardinero no esperó a que se lo repitiera y cumplió con sus órdenes. Uno de los guardias entró con el profesor en la habitación y lo sentó en una silla para luego atarle las manos en la espalda. Por último le quitó la bolsa de la cabeza y desató el pañuelo que le tapaba la boca…

_ Kamijou Hiroki… _lo saludó Tsumori_ Al fin podremos hablar como personas civilizadas.

Hiroki abrió los ojos  y sintió que todo se movía a su alrededor. Trató de enfocar la vista y lo primero que vio fue un escritorio en el centro de la habitación, más tarde distinguió el rostro del rubio que lo observaba con los codos apoyados:

_ Tsumori… _suspiró el profesor y al moverse un poco recordó que tenía las manos atadas.

_  ¿Estás cómodo? Me he tomado la precaución de atarte a la silla para que no saltes sobre mí y me golpees como la última vez… _comentó.

_ ¿Qué le has hecho a Himeko? _exigió saber el profesor en cuanto se recuperó del mareo_ ¡¿Qué has hecho con ella?!

_ Tranquilo, ella está bien. No le he hecho ningún daño, por supuesto. _explicó tranquilamente_ Sólo quería hacer sufrir un poco a Nowaki… pero como es tu costumbre siempre estás complicando las cosas. Dime, ¿cómo fue que volviste de la muerte para fastidiarme?

_ No tengo que responderte nada a ti, Tsumori.

_ Claro que tienes que responderme. No olvides que estás en mi casa, por lo tanto mi territorio… y puedo hacer lo que quiera contigo.  _Tsumori se levantó del escritorio y lo rodeó para sentarse sobre él y quedar más alto que Hiro_ ¿Lo comprende bien, profesor?

Hiroki siguió sin dirigirle una sola palabra, algo que a Tsumori no le cayó para nada bien:

_ En verdad pensé que habían acabado contigo… _reflexionó en voz alta_ Pensé que te habían aniquilado como era el trato, pero me cobraron por un trabajo sin terminar… si no hubiera estado tan ocupado consolando a Nowaki y organizando tu funeral tal vez me habría dado cuenta…

_ ¿Por qué le hiciste todo ese daño a Nowaki? _Hiroki levantó la vista para observarlo fijamente_ Lo hiciste pasar por todo ese dolor, sabiendo que yo no pensaba volver nunca a ése lugar…

_ No podía arriesgarme. _los dedos de Tsumori jugueteaban con una pluma de escribir_  Y hablando en serio, ambos sabemos que él habría salido corriendo a buscarte. Necesitaba eliminar el problema de raíz…

_ ¡Eres un despreciable y odioso…!

_ Ahorrese el sermon, profesor. _le cortó el rubio_ El único problema aquí siempre has sido tú, interponiendote en mi camino hacia Nowaki. ¡Primero tú, luego Ahikawa y luego tú de nuevo! ¡Ya estoy harto!

Tsumori se levantó, dio una vuelta al escritorio y mientras hablaba sin parar:

_ Lo único que siempre he querido es que Nowaki sea mío... ¡Y siempre hay alguien de por medio! _exclamó_ ¡Cuando al fin me deshago de ti, Nowaki va y de la nada se casa con Ahikawa…! ¡Y encima la deja embarazada! No podía creer en mi mala suerte… Por suerte ésa situación se resolvió por si sola y hasta pude aprovechar la llegada de esa niña para mis planes con Nowaki.

_ No podrías haber ocupado mi lugar nunca, Tsumori… _le señaló Hiro_ Aunque hubieses tenido la posibilidad de intertarlo.

Tsumori le aferró el cuello de la camisa y casi lo levantó de la silla en un ataque de rabia. El profesor se temía que lo golpeara o lo arrojara al suelo, pero aún así le sostuvo la mirada… y esperó.

Sin embargo el rubio –aunque la sangre le hervía por las palabras de Hiroki- no descargó su ira sobre el profesor, sino que de improviso su rostro se relajó y sonrió maliciosamente:

_ Tal vez tengas razón… Pero no discutiremos el asunto ahora, en vista de que tengo otros asuntos que arreglar, como por ejemplo qué voy a hacer contigo. _declaró soltando el cuello de la camisa de Hiroki y volviendo detrás del escritorio.

La verdad era que acababa de ocurrírsele un uso útil para el profesor… no tendría el placer de matarlo el mismo con sus propias manos, pero a cambio de renunciar a ése privilegio solucionaría otro problema más urgente;

_ Quizá te preguntes por qué mi casa tiene tanto aspecto de prisión por dentro. Nowaki piensa que me la heredaron, pero en realidad decidí comprarla yo mismo con mi dinero… _comenzó a contarle_  Para mis “negocios” viene muy bien una casa de este tipo, con un sótano que es casi un laberinto lleno de mazmorras…

El rubio abrió un cajón de su escritorio y revolvió el contenido hasta sacar el papel que quería. Mientras tanto siguió hablando;

_ En fin, aunque Nowaki confiaba tanto en mí que me dejaba gastar todo el dinero que yo quisiera… sabía que “por si acaso”  debía empezar un negocio propio. _Tsumori mojó la pluma en el tintero y escribió rápidamente_ Así que aquí como me ves, resultó que éste negocio era lo mío.

_ ¿De qué clase de negocio estás hablando? _se atrevió a preguntar el profesor, que no se le ocurría qué tipo de negocio implicaba guardias y una casa llena de calabozos.

Tsumori se encongió de hombros, muy divertido:

_ Ya sabes... tengo que hacer lo que a nadie le gusta hacer personalmente: deshacerme de gente entrometida, secuestrar y vender personas, extorsionar a gente con dinero… _enumeró_ Es un mercado muy amplio. Y deja buen dinero, aunque claro, al principio tuve que invertir el dinero de Nowaki para comenzarlo.

A continuación alargó el papel hacia Hiroki, para que pudiera leerlo sin tener que ser desatado:

_ Por supuesto que el dinero que me proporcionó Nowaki sirvió para contratar a subordinados que sí cumplieran mis órdenes, no como en el pasado… _comentó mientras dejaba la pluma en el tintero_  Ahora que puedo contratarlos yo mismo, no cometeré errores contigo. _prometió_ Bien, esto es lo que quiero que hagas por mí: firma éste papel al final.

_ ¿Qué demonios es ésto? _Hiro no estaba dispuesto a firmarle nada de nada, pero aún así leyó rápidamente el papel.

_ ¿No entiendes mi caligrafía? _se quejó el rubio_ Es un documento en el que confiesas practicar maleficios y brujería. Es algo muy común en estos días, y ésos fanáticos cazadores de brujas me darán mucho dinero por entregarles al brujo que buscan desde hace un tiempo.

_ ¡¿Qué?! _el profesor no podía creer lo que escuchaba.

_ En realidad el que buscan es un niño llamado Takashi Misaki, que trabajaba en casa de la familia Usami. Seguro que has oído hablar del asunto...

Hiroki había estado un poco aislado ésos días que estuvo alojado en la casa de Nowaki; pero había llegado a escuchar algunas historias que las sirvientas encargadas de hacer las compras en la ciudad traían: había escuchado algo sobre un niño capaz de hacer que cualquier hombre se enamorara de él, y que había hechado el maleficio en los dos hermanos de la familia Usami...

Por supuesto, el profesor escuchó todo ésto por pura casualidad y nunca le atribuyó la menor importancia ya que no creía en brujerías y cosas por el estilo.

_ Todo el mundo cree que escapó y anda por ahí de fugitivo, pero lo que hice en realidad fue agarrarlo antes de que los cazadores de brujas lo encontraran. _le contó el rubio.

_ ¿Por qué lo ayudaste si dan una recompensa por él...?

_ ¿Ayudarlo? _Tsumori alzó una ceja_ No fué nada de eso, hay alguien más dispuesto a comprármelo por el triple del dinero de la recompensa... Imagínate: el triple del dinero y además el dinero de la recompensa por entregarles al posible fugitivo. _el rubio lo señaló_ No eres ni tan joven ni tan lindo como él, pero servirás para que los cazadores de brujas se calmen y dejen de buscar a Misaki por un tiempo.

_ ¡Eres un monstruo! _le gritó el profesor_ ¡No voy a firmarte una puta mierda, me escuhas! ¡No firmaré nada!

El rubio levantó un dedo y lo miró con toda la tranquilidad del mundo:

_ Se te está olvidando un pequeño detalle. _le dijo y luego se dirigió al guardia de la puerta_ Tráeme a la niña...

El guardia salió de la habitación y volvió con Himeko en brazos unos minutos después. La niña estaba totalmente dormida y no se despertó ni cuando el guardia la dejó en brazos de Tsumori;

_ Como verás está sana y salva, aunque muy dormida... Le he dado algo de vino dulce y jugo para que se quedara así. _comentó, cargándola en sus brazos_  Se la devolveré a Nowaki, por supuesto. Pero sólo si cooperas conmigo, Hiroki.

Hiroki abrió muy grandes los ojos al ver a la pequeña, su corazón se tranquilizó tanto al verla sin un rasguño que no se dio cuenta de que el rubio se impacientaba al no oír respuesta;

_ ¿Vas a firmar, sí o no? _Tsumori sacó un cuchillo de la nada y lo apoyó contra la cara de la niña.

_ ¡Sí, lo haré! ¡No la lastimes! ¡Firmaré lo que sea!

_ Recuerda que no necesito matarla... _amenazó_ Sólo con dejar una horrible cicatriz en su linda carita bastaría para...

_ ¡Ya te dije que lo haré, voy a firmar el documento! _Hiroki se retorció en su silla_ ¡Firmaré ahora mismo! ¡Por favor... no le hagas daño a Himeko!

Tsumori sonrió y dejó el cuchillo a un lado. Le encantaba hacer sufrir así al profesor:

_ ¡Qué bueno que lleguemos a un acuerdo! ¿Entonces firmarás?

_ Sí. _Hiro bajó la cabeza, derrotado.

_ Muy bien. _dejó a la niña en brazos del guardia otra vez_ Llévala al piso de arriba. _ordenó.

Otro hombre desató las manos del profesor y Tsumori le pasó una pluma con tinta. El profesor tomó aire y escribió "Kamijou Hiroki" con enormes letras al final del documento.

El rubio le hizo una señal al hombre que había desatado las manos del profesor, para que volviera a apresarlo:

_ ¡Qué está haciendo! ¡Déjeme! _se retorció el castaño.

_ Cálmate, Hiroki... _Tsumori tomó el papel y lo guardó en un lugar seguro_ Te daré alojamiento hasta que los cazadores de brujos vengan a buscarte... _anunció_ Debo decir que me conmovió el sacrificio que has hecho por Himeko, aunque...

_ ¿Aunque qué...?

El rubio sacudió la cabeza un momento y luego se peinó con los dedos;

_ Aunque me temo que es por Nowaki por quien no puedes hacer nada. Como te dije, estoy harto de que me rechaze una y otra vez... _dijo muy tranquilamente_ Así que cuando venga por su hija, le daré una última oportunidad de tenerme, y si no…

Tsumori volvió a sacar el cuchillo y contempló en la hoja afilada su propio reflejo:

_ Cometió el error de hecharme así de su casa, luego de todo lo que he hecho por él... _suspiró_ Lo siento, profesor… Pero es algo que tengo que hacer…

Hiroki volvió a retorcerse y a patear en todas direcciones.  “Tsumori está loco.” Pensó mientras luchaba para zafarse del agarre. “Está loco y es un mounstro… Va a matar a Nowaki, ¡va a hacerlo!!!”.

_ ¡Nunca te saldrás con la tuya! ¡No se cómo, pero no te lo permitiré!!! _gritó.

_ Aún cuando tienes todas en tu contra, te esfuerzas por sacar a relucir ése orgullo que tienes… En verdad eres admirable. Pero no puedes hacer nada; para mañana es problable que ya seas un montón de cenizas… _se burló el rubio_ En cuanto salga el sol mi “niñera” hará su numerito y le dirá a Nowaki que su hija y tú desaparecieron durante la noche sin dejar rastro…

_ ¡No!

_ Se encargará de dejar una nota en tu cama que diga: “si quieres a tu hija y a tu amante de nuevo, ven a ésta dirección y no le digas a nadie”.  Así nadie además de la niñera sabrá que Nowaki vino aquí a verme…

_ ¡Sospecharán de ti inmediatamente!

_ No lo creo… Yo aún estoy “de viaje”, ¿te acuerdas, Hiroki? _le señaló_ Es verdad que fui a ver a Nowaki, pero tú hiciste que me hecharan al poco rato y vine aquí directamente. Todo en medio de la noche y sin que nadie me viera ni notase mi presencia…

Tsumori se acercó a él y le tomó el mentón para contemplar mejor su expresión:

_ Así que ya lo ves, no hay nada que puedas hacer contra mí… _le recordó. Luego se dirigió al guardia_ Llévalo a uno de los calabozos. _ordenó_ Y dile a ése inútil del jardinero que venga aquí…

El guardia se llevó a rastras a Hiroki por el pasillo, ya que no dejaba de patear y lanzarle maldiciones a Tsumori. Luego el muchacho que había llevado hasta allí al profesor entró en la habitación:

_ ¿Me llamó, amo Tsumori…? _preguntó.

_ Sí. Ve a casa de Nowaki y dile a la niñera que ya puede ir colocando la nota en su lugar… _le indicó.

_ Sí, señor. Enseguida… _el jardinero iba a marcharse cuando el rubio lo llamó otra vez.

_ Espera, hay una cosa más… _le dijo_ ¿Aún hay espacio en el sótano para esconder uno o dos cadáveres…?

_ Sí, hay espacio suficiente pero…

_ ¿Pero qué? ¡Habla! _se impacientó el rubio.

_ ¿Va a matar también a la pequeña, amo? _preguntó el jardinero, temeroso de la respuesta.

_ No lo sé. Ya veremos, tal vez encuentre qué hacer con ella. _Tsumori observó por la ventana la noche oscura_ Ahora ve y prepara todo lo necesario para atraer a Nowaki hasta aquí…



* * * * * * * * *

 El guardia se llevó a Hiroki a través de toda la casa y descendió por una escalera hasta el sótano, donde lo arrojó a la primer celda que encontró. El profesor aterrizó sobre el suelo polvoriento con un golpe y oyó cómo la cerradura crujía cuando el hombre dio 3 vueltas de llave.

Se levantó de un salto y aferró los barrotes, dispuesto a gritar un par de insultos más pero vió que el hombre se alejaba y subía las escaleras lentamente, llevándose con el la única antorcha encendida del lugar. Hiro suspiró, soltando los gruesos barrotes... era inútil seguir hablando o gritando, nadie lo escucharía allí...

El sótano lleno de celdas estaba sumido en una completa oscuridad sin la luz de la antorcha, y lo poco que el profesor había visto a la luz de ésta le había confirmado que en verdad era un laberinto, tal como Tsumori le había dicho.

Tsumori... ¡Maldito! Siempre tejiendo redes alrededor de Nowaki, como una vil araña... ¡Era un monstruo!!

Y lo peor era que no pensaba detenerse, pensaba llevar sus acciones hasta las últimas consecuencias con tal de realizar todo lo que se le antojaba a su enferma mente... Sin reparar nunca en todo el daño que ya había hecho...

No sabía cómo, pero tenía que detener al rubio. Tenía que salir de esa celda a toda costa o sino....

_ Nowaki... _sollozó el profesor. Nowaki y Himeko corrían grave peligro.

No importaba lo que le pasara a él, si al menos hubiera una forma de salvarlos a ellos...

Tiritó y se frotó los brazos en un gesto más teatral que efectivo. Allí abajo el ambiente era húmedo y frío, y con lo rápido que lo habían sacado de la casa no tuvo tiempo ni de abrigarse. Caminó hasta el fondo de la celda y se sentó en el suelo lleno de polvo, abrazado a sus piernas. La celda estaba a oscuras, la única luz de luna que entraba se colaba por una ventanilla demasiado pequeña como para que el profesor pudiera ver más allá de sus manos... quizá fue por eso que se le escapó un pequeño grito al ver a un bulto moverse a su lado:

_ ¡Shhhh! _le dijo el vulto acompañado de un ruido de cadenas_ ¿Por qué hace tanto escándalo...?

Hiroki pestaneó, con el corazón latiéndole en los oídos:

_ P-perdón... Creí que estaba solo... _tartamudeó. Intentó acostumbrar los ojos a la oscuridad y distinguió apenas una silueta.

_ Disculpa aceptada... _el ruido de cadenas cesó_ Solo me asusté porque estaba dormido...

La persona salió a la luz y Hiroki pudo ver que se trataba de un joven de 18 años más o menos, de tez blanca y ojos muy verdes. Misaki también lo miró de arriba a abajo y luego se sacó la colorida bufando que traía puesta;

_ Tenga, le presto ésto. Aquí abajo está helado... _comentó.

_ Gracias... _el profesor tomó la bufanda y se envolvió el cuello con ella_ ¿Hace mucho que estás aquí?

_ Uno o dos días. Creo que hasta el momento soy el único prisionero... _respondió_ No se escucha a nadie más, excepto a las ratas claro...

_ De casualidad te llamas... ¿Takashi Misaki? _preguntó Hiro.

Misaki abrió grandes los ojos, sorprendido;

_ Sí, así es... _confirmó_ ¿Cómo lo supo...?

El castaño se miró las manos:

_ Pues... resulta que soy tu reemplazo... _le contó_ Van a entregarme a mí a los cazadores de brujos en tu lugar...

_ ¿Qué...? _el ojiverde se asustó_ ¿¡Van a sacrificar a una persona inocente por mí!?

_ Me temo que sí...

_ ¿Pero entonces qué pensarán hacer conmigo...? ¿Tú lo sabes?

_ Emmm... _Hiroki dudó en responderle. Misaki era sólo un niño después de todo.

_ ¡Dímelo, por favor! _suplicó Misaki.

El profesor se lo pensó por última vez. Si quería salir de allí necesitaría ayuda, y de momento el único aliado posible parecía ser aquel niño... así que mas vale lo ponía en guardia contra Tsumori;

_ Tsumori me dijo que... hay alguien "interesado" en tí. _respondió por fin.

Misaki se quedó callado un momento, mirando fijamente al profesor:

_ ¿Pero quién es Tsumori...? _preguntó al fin.

El profesor se cayó de espaldas:

_ ¡¿No sabes el nombre del que te secuestró?! _se quejó_ ¡Es el hombre rubio que está allá arriba, probablemente negociando con tu comprador...!!!

_ ¡¿Y yo cómo lo voy a saber?! _le respondió a su vez Misaki_ ¡Un grupo de hombres se aparecieron en la casa de los Usami y me sacaron a rastras luego de inspeccionar mi cuarto y hallar un montón de amuletos y libros sobre brujería!! ¡Luego me trajeron aquí, y ninguno de ellos era rubio!

Hiroki comprendió de inmediato que habían sido "enviados" de Tsumori quienes habían llevado a Misaki hasta allí. Sin embargo, ahora lo que ocupaba su mente era otra duda:

_ Entonces... ¿Sí lo eres? _preguntó.

_ ¿Eres qué?

_ Ya sabes... un brujo... _arriesgó el profesor.

Misaki se desplomó contra la pared y se sentó junto a el;

_ ¿A tí tambien te han contado ésa ridícula historia...? _suspiró, fastidiado_ ¿Si fuera un brujo de verdad no crees que ya habría hecho algo para quitarme ésto del pie y salir de aquí? _le preguntó al tiempo que le mostraba el pesado grillete que tenía en un tobillo.

_ Yo no creo en brujerías, ni en magia... soy profesor. _explicó el castaño_ Pero no se cómo terminan acusando a un niño como tú de tales cosas...

Misaki se frotó el tobillo, en donde sentía el frío metal de las cadenas contra su piel;

_ ¿Puedes hacer algo con ésto...? _le preguntó_ Empieza a lastimarme...

_ Haré el intento... _prometió Hiroki.

En la oscuridad tanteó su camisa hasta encontrar lo que buscaba: un broche decorativo que se había puesto esa mañana antes del incidente con "Baby". Lo abrió y tomó el pie de Misaki para escarbar con el alfiler del broche en la cerradura:

_ No te aseguro nada... _le advirtió.

_ Está bien...

_ ¿Entonces nunca fueron verdad los rumores sobre brujería? _preguntó Hiroki.

_ No. Es una historia que alguien inventó sobre mí. _respondió el ojiverde_ Pero es largo de explicar...

Hiroki miró la luna a traves de la pequeña ventana y suspiró;

_ Tenemos bastante tiempo...    

_ De acuerdo. Es refrescante que alguien sí quiera escucharme… _Misaki se puso cómodo_ Soy huérfano, y desde que tengo memoria trabajé en una panadería junto con otros niños como yo. La paga era mala y no se estaba muy cómodo en ese lugar pero no teníamos de otra… Además me gustaba hacer pasteles. _Misaki se sonrió un poco al recordar eso_ Aprendí el oficio rápidamente y un día me atreví a modificar la receta de unos pasteles sin el permiso de mi jefe… El resultado fue que se vendieron muchos más pasteles que de costumbre y me descubrió.

_ ¿Y cómo lo tomó…? _preguntó el castaño.

_ Terriblemente mal. Supongo que temió que yo me volviera competencia en el futuro y me echó a patadas esa misma tarde… literalmente.

_ ¡Que tonto! Tu tenías talento… te hubiera tomado como su aprendiz.

El ojiverde se encogió de hombros;

_ Por suerte una clienta regular presenció el espectáculo y se acercó a mi. Me ayudó a levantarme y a sacudirme el polvo de mis ropas… _le contó_ Me apreció extraño que una señora tan elegante se tomara ésas molestias con un extraño…

_ ¿Y quién era?

_ ¡Nada menos que la señora Usami…! _se rió Misaki_ Había probado mis pasteles y me ofreció trabajo en su casa como cocinero. ¡No podía creer en mi buena suerte!

Misaki le contó al profesor sobre cómo la señora Usami lo había invitado a subir a su carruaje y lo había llevado a su casa –que era en realidad una mansión- donde le dio hospedaje, ropa nueva y un puesto en la cocina…

_ ¡Fue la época más feliz de mi vida! ¡No paraba de hacer pasteles! _rememoró Misaki_ Me volví muy popular en las fiestas de té que la señora Usami celebraba en su jardín, sus amigas –un verdadero ejército de señoras adineradas- devoraban mis pasteles… y me hice muy amigo de las viejas cocineras, todas señoras mayores que a su vez se encariñaron conmigo. _señaló la bufanda en el cuello de Hiro_ Ellas me tejieron ésa linda bufanda…

_ Si todo marchaba tan bien… ¿por qué de la nada te acusaron de brujo…? _preguntó Hiroki.

_ Ése problema vino después, cuando conocí al esposo de la señora Usami y a sus dos hijos… _el rostro de Misaki perdió un poco de su entusiasmo inicial_ Hasta el momento nunca los había visto, los tres estaban de viaje y la señora me presentó brevemente durante el postre. En ése momento sentí que los tres clavaban la mirada en mí al mismo tiempo y no me la quitaron de encima hasta que terminé de servir pedazos de pastel y me retiré…

_ ¿No pensaste que tal vez fue tu imaginación…? _se burló Hiro aún escarbando con el broche en la ranura.

_ Lo hubiera pensado… si después de eso no se hubieran desencadenado todas las cosas que pasaron. _se ofendió el ojiverde.

Durante los minutos que siguieron Misaki relató sólo algunos de los problemas que tuvo: la forma en que el señor Usami bajaba a la cocina por las noches, cuando solo quedaba él ordenando los utensilios para el día siguiente, y le ofrecía dinero extra a cambio de subir a “calentarle la cama”…

¡Calentarle la cama! Como si no estuviera contento con la paga que ya tenía y con el trabajo que realizaba…

Además –aunque era bastante claro que su matrimonio no iba nada bien- no iba a traicionar a la señora Usami así como así y poner en peligro su nuevo y amado trabajo.

Luego estaba el hermano mayor: Haruhiko. Que a opinión de Misaki era el más aterrador…

_ Se aparecía de la nada, salía de la oscuridad y me daba unos sustos tremendos. _Misaki hizo una mueca_ No sonreía nunca, y siempre me decía lo mismo: que yo debía ser suyo, que no perdiera más el tiempo en labores tontos, que si me iba con él ya mismo me daría todo lo que yo quisiera…

_ La verdad es que sí suena aterrador…

_ Ni que lo diga. Una noche intentó propasarse conmigo y le estampé un pastel de crema en el rostro. _Misaki suspiró_ Creí que con eso lo ofendería y ya no me molestaría, pero solo contribuyó a aumentar su interés…

_ ¿Y qué hay del hermano menor? ¿Él también era así contigo?

_ La verdad es que era bastante tranquilo… No me molestaba para nada, aunque me miraba de la misma forma que los otros dos. _el ojiverde se frotó las manos_ Nunca habíamos cruzado palabra, hasta que una vez fui hasta la cocina a medianoche y lo pesqué robándose el pedazo de pastel que yo había guardado para mí… Me disgusté y le dí un breve sermón sobre comer a horario, pero entonces…

Lo que pasó en ése momento había sorprendido tanto a Misaki como a Hiroki, que estaba escuchando la historia: el menor de los hermanos Usami se había hechado a llorar y le había explicado que no era su intención andar robando comida, que sólo comía dulces cuando estaba nervioso.

Misaki se sintió un poco mal por haberlo reprendido –nunca había visto llorar así a un muchacho tan mayor- y le ofreció té y más pastel como reconciliación.

Justamente ésa tarde Akihiko había tenido una fuerte discusión con su padre y su hermano: ambos le recriminaban que eso de andar escribiendo poemas y novelas no era un trabajo digno de gente con como ellos, con tanto dinero y status social, ni siquiera como pasatiempo… Por lo tanto le pedían que lo dejara de una vez y se concentrara en cosas más importantes como buscar una esposa y administrar el negocio familiar.

_ Vaya… No pensé que una familia como ésa tuviera esa clase de problemas… _comentó el profesor_ Ése chico debió estar muy desilusionado entonces...

_ Sí. Además no era malo escribiendo… _dijo Misaki_ Esa noche me leyó un par de poemas y algunas de sus historias, eran muy interesantes… ¿Qué es tan divertido…?

_ ¿Um..? Nada, nada…

_ ¡Se estaba riendo! _le reprochó Misaki.

_ Sólo pensaba…

_ ¿En qué?

_ En que ése muchacho te interesa más de lo que estás dispuesto a contarme. _sugirió Hiro con una sonrisa.

_ ¡No es así! _se enojó el más joven_ Sólo me leía sus poemas de vez en cuando y comíamos lo que sobraba de pastel, ¡y eso era todo!

_ Por supuesto… _el castaño le siguió la corriente.

_ ¡No me cree…! ¡Estoy diciendo la verdad! _resopló Misaki.



::::::::::::::::Flash Back de Misaki:::::::::::::::::



_ ¿Qué te pareció? _preguntó Akihiko apartando el cuaderno que acababa de leer.

Misaki estiró los pies en la alfombra y sonrió:

_ Es lindo. Todas tus historia son muy tristes al principio, pero los finales son felices… _opinó.

_ ¿No crees que es un poco larga? _Akihiko tomó su lápiz y efectuó algunas correciones_ Tal vez si borro esta parte de aquí…

_ ¡No cambies nada! Me gusta así como está… _protestó Misaki.

_ Está bien. La dejaré así entonces… _dejó el cuaderno a un lado y se sentó junto a Misaki.

Estaba feliz de que el más joven hubiera aceptado verlo ésa noche para leer poesía y comer pastel. La sala de estar era el lugar de reunión, la luz de la luna entraba por una ventana y ellos llenaban la finísima alfombra de su madre con migajas de pastel. Afuera cantaban los grillos… para él era la noche ideal para un “acercamiento”…

Pero el de ojos verdes lo observaba con cautela;

_ Quiero preguntarte algo… _comenzó a decir éste_ ¿Eres tú el que viene tirando hojas con poemas de amor por debajo de mi puerta desde hace un par de días…?

_ S-sí… Ese fui yo… _confirmó Akihiko poniéndose rojo.

_ ¡No sonrías como tonto! _se enojó Misaki_ ¡No quiero que me envíes más poemas!

_ ¿No te gustaron? _se alarmó el de pelo gris.

_ Las cocineras se meten conmigo y se ríen de mí, ¡creen que somos novios! _Misaki lo señaló_ ¡Y todo es tu culpa!

_ Creí que te parecería muy romántico… _se excusó Akihiko.

_ No me gustan los hombres, Akihiko. Ya te lo había dicho antes y te lo repetí algunas veces, pero tú no entiendes…

_ Pero si al menos lo intentáramos… _comenzó a protestar.

_ ¡No!

_ Yo creo que…

_ ¡No!

_ ¿Ni siquiera me daras una oportunidad, Misaki? _se entristeció el de pelo gris.

_ Ya te dije que no. _Misaki mordió un pedazo de pastel_ ¡Y no me hagas tu cara de perrito moribundo! No quiero tener problemas con tu familia…

Akihiko frunció el seño:

_ Yo seguiré intentando. _juró.

_ ¡Qué testarudo eres! _se quejó el de ojos verdes_ ¿No podemos ser amigos solamente…? ¡Si sigues así dejaré de venir a nuestras reuniones nocturnas! _amenazó.

_ Tienes crema en toda la cara…

_ ¿Me estás escuchando?

_ Te limpiaré… _Akihiko se inclinó sobre él y de la nada intentó darle un beso.

Pero Misaki no era un hueso fácil de roer:

_ ¡Hey, estás loco! ¿¡Qué haces?! _le dio un empujón. Era el “acercamiento” más torpe que había visto en su vida_ ¿¡Te entra por un oído y te sale por el otro no es verdad?!

Akihiko en vez de salirse de encima iba a intentarlo otra vez pero entonces escuchó pasos:

_ ¡Shhh! ¡Alguien viene…! _advirtió. Apagó la vela de un soplo y arrastró a Misaki con él detrás del sofá –aprovechando la situación para tenerlo un rato entre sus brazos-. Pero a Misaki la situación no le parecía tan agradable;

_ ¡Me estás asfixiando! _se quejó con todo el peso de Akihiko encima de él_ ¡Quitate de encima…!

_ Shhhh… Los pasos se alejan, ¡se está yendo…! _lo ignoró_ ¿Crees que haya sido mi hermano…?



:::::::::::::::::::::::::::End Flash Back::::::::::::::::::::::::::::::::::



_ Sí te creo, sí te creo… _insistió el profesor para calmarlo_ ¿Pero él sabía que tu hermano y su padre te acosaban?

_ No. Ninguno de los tres parecía darse cuenta de nada… la única que debió presentir algo fue la señora Usami. _se entristeció Misaki_ De la noche a la mañana cambió su trato conmigo, ya no me sonreía y dejó de decirme si mis pasteles habían tenido éxito o no con sus amigas…

_ Seguramente notó que su marido estaba más distante que de costumbre…

_ No sólo eso; también notó que aunque muchas de sus amigas llevaban a sus hijas, ninguno de sus dos hijos mostraban el mas mínimo interés… _Misaki volvió a suspirar_ Los dos estaban en edad de casarse, y las señoritas que iban a verlos no se tomaban muy bien que no les prestaran atención. Fue entonces cuando empezó a circular el rumor de que ellos estaban…

_ ¿Embrujados?

_ Sí, embrujados. _Misaki dio vuelta los ojos_ Me pareció una tontería al principio cuando lo escuché, pero fue poniéndose cada vez peor… Supongo que debí marcharme en cuanto vi que la gente me señalaba en las calles, pero pese a todo lo que pasaba no quería dejar mi amado trabajo…

_ ¿Ni a Akihiko…?

_ ¿Qué dijo?

_ Que qué pensaba Akihiko al respecto…

_ No creía una palabra… y de todas formas sabía lo chismosas que podían llegar a ser las amigas de su madre. _suspiró Misaki_ Cuando pensé que las cosas se estaban calmando, aparecieron en la mansión un grupo de hombres buscando a alguien con mis características…

_ ¿Ellos fueron los que te trajeron aquí?

_ Sí. Creí que era todo una confusión, así que cuando los dejaron inspeccionar mi cuarto como pedían no me alarmé… y los dejé pasar.

_ Entonces encontraron tu habitación llena de libros sobre brujería como mencionaste hoy… _completó Hiroki_ Alguien te puso una trampa, y creo que sé quién fue…

_ ¿Tsumori? ¿Pero por qué? Ni siquiera lo conozco…

_ El mencionó que había alguien “interesado” en ti. Fuiste uno de sus trabajos, pero alguien tuvo que ayudarlo desde dentro de la casa… preparando tu habitación para cuando sus ayudantes llegaran.

_ Así nadie les impediría que me llevaran… _concluyó el ojiverde_ No lo creo del todo… pero si tengo que apostar por quién fue diría que…

* * * * * * * * *

Mientras Misaki y el profesor hablaban y sacaban conclusiones, Tsumori esperaba pacientemente en su oficina a que amaneciera y Nowaki fuera a verlo. Estaba bebiendo té cuando sus guardias dejaron entrar a Haruhiko Usami a la residencia:

_ ¡Haruhiko Usami! _lo saludó Tsumori cuando su cliente entró a la oficina_ Me has asustado, esperaba a alguien más…

_ Lo sé… he decidido pasar antes de lo esperado por Misaki. _respondió Haruhiko cerrando la puerta tras él.

_ ¿No puedes esperar eh…? _bromeó el rubio sacando un papel._ Siéntate y ponte cómodo.  ¿Trajiste el dinero que acordamos?

_ Sí. Tus métodos son algo indiscretos, esperaba que sacaras a Misaki de la casa de una forma menos escandalosa… _le reclamó.

_ Desde el principio te advertí que aprovecharía el rumor del “pequeño hechicero” para traértelo. Protestas ahora solo porque ya viste que todo salió a la perfección…

_ ¿Y si alguien me veía colocando todos esos libros y cachibaches de brujo en su cuarto? Las cocineras no paran de defenderlo y defenderlo, mis padres tarde o temprano se darán cuenta de que no eran verdaderos cazadores de brujos los que se lo llevaron… _Haruhiko empezaba a ponerse nervioso_ Estoy comenzando a reconsiderar el dinero que te prometí.

Tsumori frunció el seño:

_ Si no me pagas ya mismo lo que prometiste no cumpliré y no te entregaré al mocoso. _le advirtió_ Me lo quedaré y se lo daré a los auténticos cazadores de brujos, tú decides…

_ Está bien, pagaré lo acordado. Pero primero quiero verlo a él…



* * * * * * * * *

De vuelta en el laberinto de calabozos, Hiroki había resumido un poco su historia y había logrado por fin zafar la cerradura del grillete para liberar a Misaki:

_ ¡Sí, lo has logrado! _festejó Misaki frotándose el tobillo donde había estado el grillete_ ¡Gracias!

_ No fue nada… _Hiro guardó el broche y consultó el reloj de plata en forma de insecto_ Falta poco para que sea de día…

_ Tenemos que planear la manera de salir de aquí cuanto antes… ¡Y te ayudaré a rescatar a tus amigos!

Hiroki sonrió, feliz por haber conseguido un aliado, pero pronto su sonrisa se extinguió al escuchar pasos:

_ ¡Alguien viene!

La luz de una antorcha se iba acercando, y con ella un guardia que había sido designado para acompañar a Harukiko hasta los calabozos.

Misaki y el profesor esperaron de pie hasta que el guadia se acercó y agitó el manojo de llaves para encontrar la que quería;

_ ¡Haruhiko! _exclamó Misaki al verlo detrás del guardia.

El mayor de los Usami lo miró de arriba abajo por un momento y luego dirigió su atención al profesor. Frunció el seño:

_ ¡Pedí específicamente que Misaki estuviera solo! _le dijo al guardia.

_ El amo no me dijo nada… _lo ignoró el guardia haciendo girar la llave.

_ ¡Haz algo con él, ahora! _exigió señalando a Hiroki.

El guardia resopló con fastidio y acabó por obedecer, Tsumori siempre insistía en que trataran bien a los clientes con dinero…

Haruhiko entró en la celda primero:

_ ¡Haruhiko explícame qué está pasando! _insistió Misaki avanzando hacia él_ ¿Tu no crees de verdad que soy un brujo, o sí…?

_ ¡Suélteme! ¡He dicho que me suelte!!! _rugió Hiroki detrás de ellos; pero el guardia se lo cargó al hombro y lo sacó de allí para dejarlo en otra celda.

Sin embargo, no cerró la puerta con llave y ésto no pasó desapercibido para el de ojos verdes que empezaba a sentirse más y más incómodo a solas con Haruhiko. Éste cerró la puerta de la celda, como si así pudiera conseguir algo de intimidad pese a los barrotes;

_ Misaki he venido a sacarte de aquí… _habló al fin.

Misaki lo miró, confundido:

_ Entonces… Ya has aclarado la verdad sobre mí… _dijo_ Todos saben que no soy un brujo…

_ No, en nuestra casa todos siguen creyendo esa historia. Me temo que no es tan sencillo para ti… _se acercó a él y lo miró fijamente_ He querido preguntarte, ¿qué hay entre tú y mi hermano?

_ ¿A qué viene eso…?

_ Contesta, Misaki...

_ Sólo sómos amigos. _le aseguró Misaki_ Sólo eso.

_ Sin embargo no fue eso lo que vi la otra noche… _frunció el seño_ ¿Estás enamorado de él, no es así?

_ ¡No!

_ ¡Lo elegiste a él en vez de a mi! _exclamó_ ¡Lo pagarás caro!

Misaki vió que se acercaba a él cada vez más y retrocedió hasta que la pared del fondo se lo impidió. Haruhiko se quitó parte de su ropa y la dejó en el suelo. Siguió avanzando hacia el:

_ ¡No te me acerques! _protestó el ojiverde pero él mas alto le tomó la barbilla y le levantó el rostro para que lo mirara.

_ Te diré qué pasará ahora; vas a venir conmigo y me pertenecerás como deverías haber hecho desde un principio… _dijo_ Pagarás muy caro el haberte entregado a otro hombre, ¡y encima a Akihiko!

_ ¡Nunca pasó nada de eso! _Misaki apartó su mano de un golpe y lo enfrentó_ ¡Y estás loco si crees que iré a algún lado contigo! ¡Prefiero podrirme en ésta celda!!

_ Me temo que no tienes opción… _el mayor le aferró las muñecas_ Pagué mucho dinero por ti, no puedo permitirme dejarte aquí…

Misaki abrió muy grandes los ojos;

_ ¡Tú planeaste todo esto desde un principio! _gritó retorciéndose para librarse de su agarre_ ¡Me tendiste una trampa!

Haruhiko no lo soltó, sino que lo aferró con más fuerza y se inclinó sobre él:

_ Así fue… Una estrategia muy bien planeada con un poco de ayuda. _confirmó besándole el cuello_ Ahora serás mío para siempre. No puedo esperar…

Haruhiko comenzó a tironear de las ropas del más pequeño, que se retorcía bajo él y gritaba pidiendo ayuda. Estaba tan concentrado en desvestirlo que no reparó en que sostenía las muñecas de Misaki a una altura perfecta para...

_ ¡¡Ahhh!!! _Haruhiko dió un alarido y soltó las muñecas de Misaki un momento. En su propia mano brillaba la luna roja de sus dientes...

El ojiverde no lo había dudado un segundo y al ver que alcanzaba perfectamente la mano de Haruhiko con la boca lo mordió con todas sus fuerzas y se escapó veloz, atravesando la celda hasta llegar a la puerta.

Haruhiko pudo haberlo atrapado fácilmente con solo estirar el brazo, pero al ir tras él se tropezó con las cadenas de su grillete que habían quedado tiradas y se estrelló contra el suelo.

El ojiverde abrió la puerta de la celda y corriendo desapareció en medio de la oscuridad del laberinto...



* * * * * * *

Mientras tanto el guardia había encontrado una nueva celda para el profesor y luego de abrir lo arrojó dentro de un empujón. Hiroki vió otra vez cómo la luz de la antorcha lo abandonaba una vez más hasta dejarlo a oscuras…

Pero antes de que tuviera tiempo de maldecir su suerte; oyó como el guardia emitía un quejido y tanto él como la antorcha caían al suelo con un golpe seco.

Cuando la luz se acercó de nuevo hasta él, Hiroki pudo ver que se trataba de un joven alto y de pelo gris quien sostenía la antorcha:

_ ¿Misaki…? ¿Estás aquí…? _preguntó iluminando la celda. Su rostro se entirsteció al ver al profesor_ ¡Rayos! Otra vez me equivoqué…

_ ¿Eres Akihiko Usami? _preguntó el profesor.

_ Sí… ¿Pero cómo supo…?

_ ¡No hay tiempo de explicar! _Hiroki aferró los barrotes_ ¡Tienes que sacarme de aquí, Misaki corre peligro!

_ ¿Qué? ¿Sabes en dónde está él? _el de ojos violeta desconfió por un momento.

_ ¡Sí! ¡Acabo de verlo…! _Hiroki se quitó la bufanda y se la enseñó_ ¿Me crees ahora?

_ ¡Sí, es de Misaki! _el rostro de Akihiko se iluminó_ ¿Pero cómo lo saco de aquí…?

_ Ése guardia tiene un manojo de llaves, ¡debe de haber alguna que abra la puerta! _le indicó.

Akihiko le entregó la antorcha para que la sostuviera y le quitó el manojo de llaves al guardia, que permanecía inconsciente por el golpe que el de pelo gris le había asestado con un ladrillo.

_ Llevo perdido aquí un rato… _le dijo una vez que encontró el manojo de llaves_ Del otro lado de la casa había una puerta clausurada y entré por ahí sin saber que esto era un laberinto.

_ ¿Cómo supiste que debías buscar a Misaki aquí…?

_ Seguí a mi hermano sin que él se diera cuenta. Me pareció extraño que saliera tan tarde de la casa… _Akihiko probó con una segunda llave.

Hiroki suspiró tristemente:

_ Tuviste razón en sospechar… Toda ésta historia del brujo fue preparada a propósito por él para poder apartar a Misaki de ti sin levantar sospechas.

El de ojos violetas se detuvo un momento y su rostro se entristeció:

_ Siempre a sido así. Se empeña en quitarme todas las cosas que amo… ¡Pero no le dejaré quitarme a Misaki! ¡Esta vez voy a luchar por lo que quiero! _probó con otra llave y el cerrojo emitió un chasquido_ ¿Se abrió?

_ ¡Lo logramos! _Hiro empujó la puerta y salió_ Rápido, ayúdame con el guardia…

Entre los dos metieron al guardia a la celda. Hiroki tuvo una idea y se apropió de su capa y la capucha que le cubría el rostro para disfrazarse. Por último se apropió también de la espada y se la pasó a Akihiko:

_ Ten, la vas a necesitar… Tu hermano está armado. _le advirtió.

Akihiko tragó saliva pero de todas formas aceptó la espada:

_ Ambos tomamos clases de espada… Pero él es diez veces mejor que yo… _le dijo_ No sé si me será de utilidad realmente…

_ Uno nunca sabe. _el profesor cerró con llave la puerta de la celda y se llevó el manojo_ ¡Vamos! ¡Hay que ayudar a Misaki!

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Hiroki dejó de escribir un momento. Misaki dejó de dictarle y silbó entusiasmado:

_ ¡Ohhh, está quedando muy bien! _Misaki tembló un poco de felicidad_ ¡Nunca he podido aparecer en una historia como un personaje aguerrido y valiente! ¡Siempre soy el niño dulce que no sabe cuidarse solo…!

Pronto se dio cuenta de que el profesor no compartía su entusiasmo, sino que miraba pensativo la pantalla:

_ ¿Voy muy rápido? Puedo dictarle más despacio si quiere… _ofreció.

_ ¡No me faltes el respeto, yo puedo escribir mucho más rápido que esto..! _gruñó.

Misaki tragó saliva:

_ ¿Entonces… continuamos o quiere descansar…?

_ No estoy cansado, es sólo que… _Hiroki dejó la computadora a un lado_  Mira Takashi… Me gusta lo que acabas de dictarme, y es muy divertida la forma en que haces ver como un idiota a Akihiko; pero siento que yo no debería estar escribiendo esto contigo…

_ ¿Prefiere escribir con ayuda de Usagi-san?

_ No. Quiero terminar la historia con la ayuda de la persona que me ayudó a escribir desde un principio… _confesó y trataba de parecer lo más serio posible, pero aún así se le notó un leve sonrojo_ Si no te molesta…

Misaki sonrió, conprensivo:

_ ¡Claro que no me molesta! _se levantó_ Sé que hará un buen trabajo con o sin nuestra ayuda…

_ Gracias. _Hiroki guardó el documento y apagó la computadora_ Aunque me llevaré algunas de tus ideas para incluirlas en el capítulo… _prometió.

Misaki sonrió aún más ampliamente;

_ ¡De acuerdo!

En ése momento se oyó una puerta abrirse y un Akihiko más dormido que despierto apareció en la sala:

_ Misaki… ¿Qué hay de comer…? _luego vió a Hiroki parado a un lado del sofá y mirándolo acusador_ ¡Hiroki! Perdona, se me olvidó que vendrías y me heché una pequeña siesta… _admitió sin problemas.

_ ¿Pequeña…? _murmuró Misaki.

_ Sí, me di cuenta de que se te olvidó… _lo regañó el castaño.

_ Pero te ayudaré ahora si quieres…

Hiroki sonrió, mientras guardaba la computadora en su bolso;

_ No hará falta. Ya no estoy más atascado, gracias a unas ideas nuevas que me han dado… _anunció mirando de reojo a Misaki_ Regresaré con Nowaki… y terminaré de escribir la historia con él.

Akihiko notó que el profesor se sonrojaba al decir eso y también sonrió:

_ Como debe ser… _dijo_ Sabía que lo resolverías tarde o temprano. Esperaré ansioso el capítulo final…

_ Te lo traeré mañana. _prometió el profesor. Luego consultó la hora_ ¿Es muy tarde para tomar un autobus que me lleve al hospital?

Las esperanzas de Hiroki decayeron un momento, pero por suerte Akihiko estaba de humor para salvar la siutación:

_ Yo te llevaré. _ofreció_ Son 5 minutos en mi auto deportivo rojo…



* * * * * * * * *



Cuando Hiro llegó al hospital ya era plena noche. Se bajó rápidamente del auto y entró corriendo en el edificio.

Llegó a la recepción jadeando y le pidió a una enfermera que le indicara dónde encontrar a Nowaki. La muchacha iba a responderle cuando el castaño escuchó una voz a sus espaldas;

_ ¡Oh no, corran niños! ¡Es el profesor Kamijou y trae una maleta el doble de grande para golpearnos a todosss!!!! _exclamó Tsumori.

Hiroki inspiró hondo antes de volverse y encarar al “villano” de la historia, sólo que éste era el de carne y hueso: menos peligroso, pero el doble de molesto y metiche.

_ No vengo a golpear a nadie. _anunció primero que nada para tranquilizar a los dos niños que acompañaban al rubio y se habían tomado en serio la advertencia_ Busco a Nowaki…

_ Está ocupado… Así que espero que tengas un buen motivo para molestarlo. _contestó.

_ E-es un buen motivo… sin duda… _Hiroki empezó a dudar si realmente era buena idea estar allí, estorbando el trabajo del más alto.

_ ¿De veras, cuál es? _quiso saber el rubio_ ¿Golpeaste a unas cuantas personas inocentes cuando venías para acá?

_ ¡Te voy a golpear a ti si no me dejas en paz! _Hiro estaba perdiendo la paciencia.

_ Hazlo, entonces puedo llamar a la policía. _repuso el rubio con calma.

_ ¡Fuera de mi vista!

Tsumori siguió parado en el mismo sitio:

_ Eso quiere decir: ¡Vete a la mierda!

_ ¿Hiro-san…? _Nowaki estaba parado detrás del profesor_ ¿Qué haces aquí?

_ ¡Nowaki! _el castaño se quedó boquiabierto.

_ Deberías controlar a tu novio, anda enseñándole malas palabras a los niños del hospital… _señaló Tsumori para mortificarlo aún más.

_ ¡No, yo no…! _intentó defenderse el profesor.

Nowaki puso una mano en sus hombros y trató de enfriar la situación:

_ Senpai, por favor, lo necesitan en el área de emergencias… _le dijo al rubio.

Tsumori resopló:

_ Qué aburrido. _murmuró y luego se fue, llevándose a los niños con él.

Cuando se hubo alejado, Nowaki devolvió su atención al profesor:

_ Hiro-san, ¿qué haces aquí? ¿Pasó algo..? _le preguntó.

El castaño sentía que la sangre le subía hasta las orejas. Ahora que lo pensaba, el hospital estaba lleno de gente que iba y venía, y era el lugar de trabajo de Nowaki quien por cierto estaba ocupado, no tenía tiempo para andar atendiendo cosas tan triviales como escribir una historia y además…

_ ¿Hiro-san…? ¿Estás bien? _Nowaki le dio unas palmaditas. Que Hiroki se quedara mudo no podía ser buen síntoma_ Estoy en mi descanso, ¿quieres que vayamos fuera?

Hiro asintió y una vez que estuvieron sentados el aire frío refrescó al profesor y pudo empezar a hablar:

_ Vine porque anoche dijiste algo equivocado y no te corregí… _comenzó a decir.

Nowaki lo miró con curiosidad;

_ ¿Qué es lo que dije?

_ Ésta no es sólo “una historia” es NUESTRA historia. Y nos corresponde terminarla, aunque nos quedemos toda la noche escribiendo…  _afirmó_ Sé que piensas que no es posible escribirle un final digno en una sola noche, pero yo creo que si trabajamos juntos en tus ratos libres… tal vez podríamos inventar algo bueno y yo traje muchas ideas también…

El ojiazul lo observaba con los ojos muy abiertos. Hiroki se puso de pie frente a él;

_ ¡Yo realmente, realmente quiero terminarla con tu ayuda! _afirmó_ Ni con la ayuda de Akihiko ni de nadie… ¡solo tuya! Quiero que seamos nosotros los que le pongamos la palabra “FIN”, Nowaki…

Nowaki seguía mirándolo sorprendido, sin articular palabra; así que el profesor le exigió una respuesta:

_ ¿Qué opinas? ¿Me ayudarás? _preguntó, temeroso_ En tus ratos libres estaría bien… y sería importante para mí. _confesó poniéndose rojo.

_ ¡Hiro-san! _Nowaki se levantó de un salto y lo atrapó en sus brazos. Sonreía de oreja a oreja, feliz por lo que Hiroki acababa de decirle_ ¡Lo haré, te ayudaré! ¡En cada rato libre que tenga vendré a escribir contigo! _prometió.

El profesor suspiró de alivio contra su ropa blanca de médico. Casi pensó que su discurso no había dado resultado…

Entonces Nowaki lo besó, tan sorpresivamente que a Hiroki no le quedó más remedio que abrazarlo también y dejarse besar.

_ ¡Nowaki…! ¡Tonto, si nos ven…! _empezó a protestar como de costumbre.

Pero el más alto lo tomó de la mano:

_ Ven a la sala de espera, cada vez que tenga un tiempo libre iré a buscarte y escribiremos juntos… _propuso alegremente.



** * * * * * * * * * * * *

Y así fue como Hiroki y Nowaki terminaron de escribir el capítulo final de la historia. No sin esforzarse, claro está. Nowaki no dejó de cumplir con su trabajo en ningún momento, pero apenas se desocupaba iba a buscar a Hiroki que escribía a toda velocidad en la sala de espera junto a los pacientes que esperaban su turno para ver al doctor.

Hacia la madrugada la mayor parte de la gente ya había sido atendida y sólo quedaban en el hospital los médicos de guardia y los pacientes en tratamiento; así que mientras que no ingresara una emergencia Nowaki y Hiroki podían escribir tranquilos algunas horas más...

Para cuando salió el sol y la ciudad comenzaba a tornarse ruidosa otra vez, el ojiazul colocaba la palabra “FIN” al final del documento y lo guardó correctamente con una sonrisa:

_ ¡Lo hemos terminado! ¡Por fin! _festejó. Pero no obtuvo respuesta ya que el profesor se había quedado dormido en su hombro...

Nowaki le beso la frente y sonrió, habían estado despiertos la noche entera. Estaba guardando la computadora en el bolso del profesor cuando Tsumori se les acercó. Traía una bandeja en sus manos:

_ Café. _anunció secamente_ Para la feliz pareja…

El más alto aceptó el regalo del rubio y bostezó;

_ Gracias, Senpai… _sonrió antes de tomar un sorbo.

_ No hay por qué. También he traído uno para él… _Tsumori señaló al profesor_ Es lindo cuando duerme. _admitió.

El rubio dejó otro café en manos de Nowaki y tomó el suyo rápidamente. Luego descartó la bandeja y se quitó la bata de doctor;

_ Nos vemos mañana. _se despidió_ Si yo fuera tú me iría a dormir ya mismo…

_ Hasta luego Senpai, descanse usted también. _lo despidió el más alto.  

Cuando se hubo alejado le dio unas palmaditas al profesor;

_ Hiro-san, despierta… Ya es de día y debemos llevarle esto a Akihiko cuanto antes… _susurró.

_ Ummmm… _Hiro frunció el seño aún con los ojos cerrados_ Estoy muy cansado, apenas puedo permanecer despierto… _se quejó.

_ ¿Podemos grabarlo en un CD y dejarlo en el buzón de su departamento? _Nowaki le pasó el café_ Toma unos sorbos… te despabilará un poco hasta que lleguemos a la casa de Akihiko.

_ ¿De dónde lo has sacado? _Hiroki aceptó el café.

_ Senpai me los dio.

_ Mmmmm… ¿debería tomarlo tan confiado…? Tal vez le puso algo a mi café… _entonces recordó que anoche había estado insultándolo a todo volumen en medio del hospital_ Quería explicarte, que lo que oíste anoche… Bueno, él era el que estaba molestándome, y entonces yo…

_ Le gritaste: “vete a la mierda”, sí lo escuché Hiro-san… _Nowaki intentó ponerse serio un momento, pero la boca le temblaba_ Sé que Senpai es muy molesto a veces y se esfuerza por hacerte quedar mal… no creas que no me doy cuenta, pero no debes seguirle el juego ni prestarle atención.

_ Uhhmmm... _Hiroki tomaba café y fruncía el seño al mismo tiempo.

_ Sería muy infantil de tu parte ponerte a su altura... ¿No lo crees?

El castaño lo miró más enfandado que nunca:

_ No me gusta cuando pareces mucho más adulto que yo... _se quejó.

Nowaki se rió y le besó el cabello. "Hiro-san es tan lindo..." pensó mientras lo abrazaba.



 Cuando Ahikawa recibió el CD con el capítulo final en sus manos, temblaba de emoción como una colegiala:

_ ¡¡¡Kyyyyyyaaaaaaaaa!!! ¡No puedo esperar! _encendió la computadora en la sala de Akihiko_ ¡Sabía que lo lograrían y escribirían hasta el final juntos! ¡Es tan romántico que moriré!!

_ Ya deja de hablar sola y lee de una vez… _le pidió Akihiko al tiempo que se ponía cómodo en el sofá_ Recuerda que aun tengo que cambiar los nombres como prometí. _le recordó.

La pelirroja estaba tan emocionada que no hizo caso del comentario y colocó el CD en el lector. _ Muy bien, veamos…



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El profesor y Akihiko había llegado a la celda donde Hiro había visto a Misaki por última vez, y la encontraron vacía…

_ Oh no… _Hiroki empezaba a pensar lo peor, tal vez habían llegado demasiado tarde  y Haruhiko se lo había llevado con él.

Pero el joven de cabello gris distinguió en el suelo la chaqueta de su hermano;

_ Es de Haruhiko… _confirmó. Al revisar los bolsillos sacó dinero y un reloj de oro_ Sin duda le pertenece, él no la hubiera dejado tirada con todo esto dentro… _dijo.

_ ¿Pero entonces qué ocurrió? _el profesor se quitó la capucha y observó la celda detenidamente. Levantó el grillete que apresaba al más pequeño y que él había zafado_ Misaki ya no estaba encadenado al suelo, ¿crees que tal vez escapó de tu hermano…?

_ ¿Y que anda corriendo por el calabozo-laberinto a oscuras? _Akihiko se horrorizó ante la idea de “su niño” amado perdido en el frío y la humedad del laberinto_ ¡Debemos ir a buscarlo de inmediato!!

El joven iba a salir corriendo pero Hiroki lo detuvo:

_ ¡Hey hey, tranquilo joven enamorado..! ¡Si vamos nos perderemos también, ninguno de nosotros conoce el laberinto! _le recordó.

_ ¿Pero qué pasará con Misaki...? No me iré de aquí sin él. _protestó el de pelo gris.

_ No estoy diciendo eso, sólo debemos pensar las cosas antes de... _la mirada de Hiroki se posó en la bufanda de colores que Akihiko sostenía_ ¡Lo tengo! ¡Dame la bufanda de Misaki!

El profesor le pasó la antorcha a Akihiko y rasgó la bufanda delante de sus ojos. Luego la destejió con cuidado para atar el hilo a uno de las barrotes de la celda:

_ Así no nos perderemos, ésta celda está prácticamente al lado de la salida... _le indicó el profesor_ Lo usaremos como guía para volver. Ahora sí, ¡vamos por Misaki!



-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-



Misaki paró de correr y se desplomó contra una pared fría y húmeda. Estaba empapado en sudor y jadeaba por el esfuerzo. Había logrado sacarle una gran ventaja a Haruhiko, pero a cambio no sabía en dónde estaba parado ni cómo salir...

Se sentó en el suelo y procuró calmarse. Tenía que pensar con claridad, o al menos hacer un esfuerzo.

¿Cómo iba a salir de allí? Aunque consiguiera hallar la salida sin toparse con su perseguidor, la puerta para ingresar al laberinto de calabozos estaba cerrada y seguramente el guardia que había separado al profesor de él estaba custodiando la puerta...    

_ ¡Maldición..! _susurró. Si Haruhiko encontraba la salida antes que él iría por ayuda y lo encontrarían tarde o temprano. No podía quedarse quieto en un solo lugar por mucho tiempo, tenía que moverse.

Y eso iba a hacer pero al dar un par se pasos se tropezó y cayó al suelo. Iba a levantarse pero entonces otra cosa se desplomó a su lado haciendo un estruendo terrible:

_ ¿Qué rayos…? _empezó a decir Misaki, pero entonces vió la calavera que rodaba delante de sus narices… ¡Se había tropezado con un esqueleto! _¡Ahhhhhhhh!!

Misaki salió corriendo a toda velocidad con el corazón en la boca, atravesó algunas telarañas y volvió a estrellarse…

_ ¡Uff! _Akihiko se desplomó sobre el suelo con el dolor en sus costillas.

_ ¿Akihiko…? _el más pequeño no podía creer lo que veía_ ¿Eres tú…?

Akihiko se incorporó y vio a Misaki sobre él. Lo abrazó;

_ ¡Misaki! ¡Que bueno que estés bien! _exclamó_ ¡Creí que nunca te encontraríamos…!

_ ¿Q-qué haces aquí y cómo llegaste… y cómo…? _Misaki estaba aún demasiado aturdido como para pensar coherentemente_ ¿Has venido a rescatarme…?

_ Sí… claro. No dejaré que ni mi hermano ni nadie te lastime… _le respondió Akihiko.

Misaki lo observó un largo rato sin decir nada:

_ No… No sé qué decir. _habló por fin_ No quería que te arriesgaras así por mí… Gracias.

_ De nada. Tú vales la pena, Misaki… _Akihiko sonrió y aprovechó para darle uno de sus torpes besos de principiante a Misaki.

_ ¡No te abuses del momento! _el ojiverde se lo sacudió de encima con un empujón.

_ Ejem… ejem… _carraspeó Hiroki detrás de ellos. Luego los iluminó con la antorcha_ Lamento “interrumpirlos”, pero hay que encontrar la salida… _les recordó.

Misaki fue el primero en levantarse, con las mejillas encendidas como cerezas:

_ ¡No es lo que parece! _protestó mientras se sacudía el polvo y las telarañas_ Me alegra que usted también esté bien... _añadió.

Hiroki sonrió a medias y le pasó la antorcha;

_ Akihiko me ayudó. Tenemos suerte de que haya venido a rescatarte... _dijo mientras sacaba más hilo de la bufanda.

 _ Hasta ahora han tenido suerte, pero eso se termina ahora… _dijo una voz detrás de ellos.

Haruhiko finalmente los había encontrado:

_ Vaya, vaya… Parece que mi hermano ha dejado de lado sus lecturas y sus estúpidos poemas para venir a buscarte. Muy conmovedor… _dijo despectivamente.

Akihiko se paró delante de Misaki;

_ ¡Ya déjalo en paz! _gritó_ ¡Y sé toda la historia que inventaste para traerlo hasta aquí, así que no te saldrás con la tuya!

_ Yo no diría eso… ¿A quién vas a contarle lo que has descubierto? _le preguntó mientras sacaba su espada_ ¿O piensas que te lo voy a poner tan fácil para salir de aquí?

_ Suerte con eso mocoso, somos 3 contra uno. _le señaló Hiroki, pero Akihiko le puso una mano en el hombro y lo detuvo.

_ Esto es entre él y yo… _le dijo_ Si algo me pasa huye con Misaki y cuídalo, por favor…

_ ¡Pero qué vas a hacer! ¡No puedes pelear con él tu solo! _protestó Misaki. En el fondo de su ser, no deseaba irse de allí sin Akihiko.

_ Esta vez tendré que hacer el intento. _se resignó el de pelo gris. Sabía que no tenía oportunidad contra Haruhiko, pero aún así sacó su espada.

_ Siempre estás quitándome todo lo que amo, pero no te cederé a Misaki… ¡No te lo daré nunca, Haruhiko!

Su hermano se rió al verlo levantar la espada:

_ No me hagas reír… ¿En serio crees que podrás ganarme? _se burló_ Si Misaki no es mío entonces no será de nadie. _luego levantó su espada_ Cuando quieras, hermanito…

Entonces la batalla entre los hermanos Usami comenzó y como Misaki había pronosticado; Haruhiko le sacó ventaja rápidamente al de pelo gris y lo hizo retroceder al herirlo en un brazo.

_ ¡Ahhh! _Akihiko dio un alarido de dolor y se distrajo apenas un segundo; tiempo suficiente para que Haruhiko lo apuñalara en el pecho.

_ ¡Noooo! _Misaki no podía creer lo que veía: la camisa del peligris se teñía lentamente de rojo y éste cayó de rodillas delante de su hermano.

_ Adiós querido hermano… _Haruhiko intentó retirar la espada del cuerpo de su hermano pero no pudo. Lo intentó de nuevo_ ¿Qué demonios…?

Al tirar con más fuerza la espada se desprendió y Haruhiko pudo ver que tenía un libro grueso en la punta.

_ Te engañé… _murmuró Akihiko con una sonrisa. Acto seguido levantó su espada y lo hirió con un profundo corte en el muslo. Haruhiko se desplomó sobre su espalda y el joven poeta se levantó veloz y acercó su espada al cuello del perdedor;

_ No te muevas… _le advirtió, triunfante_ Parece que gané, hermanito.

El profesor le dio algunas palmaditas a Misaki, que estaba un poco atontado por el susto;

_ Hey, Misaki… ¡Despierta ya, Akihiko ganó! _le dijo con una sonrisa.

_ No lo puedo creer… _murmuró el ojiverde_ Casi creí que…

_ Ya todo terminó, ve y dale un abrazo a tu héroe… _le guiñó un ojo_ Creo que se lo merece después de todo…

Misaki se sonrojó, pero así y todo se acercó a Akihiko, que estaba atando a su hermano para que ya no causara más problemas:

_ ¿Estás bien? _le preguntó_ Tu camisa está… bueno…

_ Estoy bien, sólo es una herida superficial. Fue mi libro de poemas el que no quedó muy bien… _se lamentó.

_ No es que no se pueda leer… _lo consoló Hiroki ojeando el libro. Estaba algo deshecho, pero aún se podían recuperar los poemas_ Buen trabajo Akihiko, nos has salvado. Y sin matar a tu hermano…

El peligris se encogió de hombros:

_ No podría hacerlo… Prefiero que nuestro padre descubra los negocios sucios que hace con su dinero.

El profesor le dedicó una mirada del estilo “¿¡no vas a decir nada?!” a Misaki, que carraspeó, nervioso;

_ G-gracias por todo, Akihiko. Eres… muy valiente. _luego se puso de puntitas y lo abrazó, para después darle un beso en la mejilla.

Akihiko se sintió por unos segundos en el paraíso, pero Misaki lo trajo de vuelta al empujarlo y darle un pequeño –pero firme- golpe en el costado:

_ ¡Y como me vuelvas a preocupar así te voy a…!! _lo amenazó.

_ ¡Ejem! _tosió el profesor para interrumpirlos_ Suficiente romance por el momento, hay que meter a Haruhiko en alguna celda y buscar una salida de aquí.

Akihiko cumplió con las instrucciones del profesor y encerró a su hermano en la primera celda que encontró, luego de hacerle los primeros auxilios a la herida de su pierna. Después de todo, quería que lo encontraran vivo…

_ Podemos salir por la parte trasera de la casa… _propuso_ Yo entré por ahí y terminé en el laberinto. Si la encontramos otra vez, ¡podríamos evitar a todo los guardias que están dentro de la casa…!    

_ Podríamos… _Misaki lo pensó y luego se dirigió a Hiroki_ Pero usted todavía no ha rescatado a su amigo… _se lamentó.

El profesor consultó la hora en su reloj-insecto. Suspiró, no quedaba mucho tiempo… así que desenredó más hilo de la bufanda y avanzó:

_ Aún así vamos a buscar ésa salida. _resolvió_ Akihiko, tú dijiste que estaba bloqueada cuando la encontraste…

_ Bueno, había algunas tablas y cajas…

_ Muy bien. Creo que tengo un plan. _declaró el profesor.



-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-



Tsumori se estaba impacientando en su oficina. ¡En dónde estaba ese muchacho Haruhiko!

Comprendía bien que quisiera ver en qué tan buen estado estaba la “mercancía”, pero aún no le había pagado… y eso lo enojaba más y más a cada segundo que pasaba…

Al fin tocaron la puerta:

_ ¡Diablos, ya era hora! _se quejó al levantarse_ ¿Qué demonios hacías? No sabes que tengo asuntos más urgentes que atender…!!

El rubio dejó de hablar al ver quién estaba del otro lado de la puerta;

_ Nowaki… _Tsumori le dirigió una mirada fulminante al guardia que lo había recibido_ ¡Por qué no me avisaste que ya estaba aquí!

_ Pidió que lo dejáramos entrar apenas llegara, amo… _le recordó el guardia de la entrada.

Tsumori procuró calmarse;

_ Bien, como sea… _abrió la puerta del todo_ ¡Pasa Nowaki! ¡Qué gusto verte! Aunque… ¿tu doctor ya te deja levantarte de la cama tan pronto?

Nowaki avanzó a duras penas con su bastón y su dolor de espaldas. Todavía tenía la cabeza envuelta en vendas, que no se molestó en cambiarse antes de ir hacia allí:

_ Veo que estás bien informado… _murmuró.

_ No es eso, es que luego de un accidente tan terrible… cualquiera debe guardar reposo. _sonrió el rubio. Antes de cerrar la puerta se dirigió al guardia_ Mi guardia personal acompañó a mi otro cliente a los calabozos. ¡Quédate detrás de ésta puerta y espera a que vuelvan! _le ordenó.

_ Sí, amo… _el hombre obedeció y se quedó parada detrás de la puerta de la oficina del rubio.

En realidad, Tsumori le había ordenado eso como precaución, tal vez necesitara ayuda en algún momento si Nowaki perdía los estribos; después de todo eran su hija y su amante quienes estaban en juego.

Sin embargo, ahora que lo miraba detenidamente no había razón para tantas precauciones… Nowaki estaba mal herido, andaba con un bastón y el golpe en su cabeza lo convertía en una presa fácil hasta para él.

_ ¿Qué has hecho con ellos, Tsumori? _preguntó el más alto.

_ Hey, hey… Tranquilo, Nowaki. Los nervios no le harán nada bien a tu recuperación. _lo tranquilizó el rubio.

_ Deja de fingir que te preocupas por mí. _Nowaki se tocó la zona del golpe en su cabeza. El chichón había comenzado a palpitar_ ¿Qué es lo que pretendes con todo esto…?

Tsumori lo observó detenidamente y en silencio por un momento;

_ La verdad, es que hice todo esto sin pensar. Estaba furioso contigo y quería hacerte sufrir un poco… eso es todo. No pretendo nada… _le dijo_ Ellos están bien, es más… Si quieres, ahora mismo te dejaré ver a Himeko para que me creas. Está dormida en una de las habitaciones de arriba…

_ ¿Y que hay de Hiroki?

_ De él charlaremos luego. _el rubio se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta_ ¿Vienes conmigo o no puedes dejar de pensar en él solo por un segundo…?

Nowaki no protestó. Sabía de sobra que el rubio lo guiaba directo hacia una trampa… pero la idea de ver a su hija sana y salva era más fuerte que esa certeza. Se levantó y reprimió un quejido de dolor;

_ Iré contigo… _se resignó.

_ Bien, no hace falta que te apresures demasiado. _se burló. Luego abrió la puerta de su oficina_ No quiero que te lastimes aún más la espalda…

El guardia empezó a caminar tras ellos, pero Tsumori lo detuvo con un gesto de su mano;

_ Puedo arreglármelas solo con él. Tú y el otro guardia de la entrada vayan abajo y busquen a mi otro cliente… _Tsumori omitió la palabra “calabozos” delante de Nowaki_ Llévenlo a mi oficina y presiónenlo para que me pague ¿entendido? Luego entréguenle la mercancía y déjenlo ir…

El guardia sonrió. Le encantaba “presionar” y asustar a los clientes de Tsumori para que pagaran de más; así que observó a Nowaki y a Tsumori subir por una escalera hasta que desaparecieron y luego fue a buscar al otro guardia:

_ Ven conmigo a los calabozos. _lo invitó_ Vamos a divertirnos un rato con uno de los clientes del amo…

El otro guardia no esperó a que se lo dijeran dos veces. Dejó su puesto y lo siguió hasta la puerta del calabozo. Pero cuando iban a abrirla, la puerta se abrió bruscamente desde adentro y los golpeó en la nariz.

Misaki y Akihiko se asomaron y les hicieron algunas morisquetas y gestos:

_ ¡Oigan idiotas, sí ustedes!! ¿Tienen cara de idiotas lo sabían?? _gritó Misaki.

_ ¡A que no pueden agarrarnos y encerrarnos de nuevo!!! _los desafió Akihiko tomando la mano de Misaki y empezando a correr.

_ ¡Tras ellos!!!!!!!! _gritó uno de los guardias antes de levantarse del suelo.

Misaki y Akihiko bajaron corriendo las escaleras hasta llegar al calabozo;

_ ¡Ahora! _Misaki le dio la señal a Hiroki para que tirara de la cadena.

El profesor ató con un nudo la cadena de los grilletes de Misaki, dejándolos bien tensos a los pies de la escalera, para que los guardias tropezaran. Luego se escondió en la oscuridad y observó cómo los dos hombres caían al piso uno encima del otro después de tropezar en la oscuridad.

Mientras tanto Akihiko ya había agarrado una antorcha y Misaki la punta del hilo que guiaba hasta la salida por la parte de atrás;

_ ¡Atrápenos si pueden imbéciles!!!  _les gritó el ojiverde comenzando a correr detrás de su amigo.

Los dos guardias tomaron una antorcha –que habían dejado para ellos a propósito- y los siguieron, sin saber que cerca de allí estaba el profesor escondido. En cuanto se adentraron en el calabozo, Hiroki subió las escaleras con el manojo de llaves en la mano…

Entretanto, Misaki y Akihiko les habían sacado algo de ventaja:

_ ¿Ahora? _le preguntó Akihiko volviendo a tomarlo de la mano.

_ ¡Sí ahora!

El peligris arrojó su antorcha al suelo y la oscuridad los rodeó, haciendo imposible seguirles el rastro. La antorcha quedó a medio apagar cerca de un bulto que los dos guardias atropellaron en su carrera a través del calabozo. Resultó ser el otro guardia, que entre los tres habían sacado de su celda atado y amordazado:

_ ¡Idiotas! _gritó cuando le quitaron la mordaza_ ¡Cayeron en su trampa, nos han dejado encerrados!!

Para cuando los otros dos guardias entendieron del todo sus palabras ya era demasiado tarde… Misaki y Akihiko habían continuado el camino hasta la puerta en medio de la oscuridad con el hilo como guía, y luego de salir habían vuelto a bloquearla con tablas y cajas de madera. Y el profesor había usado las llaves del guardia para cerrar la puerta principal al calabozo, luego de salir por ahí.

_ ¡Lo logramos, salimos!!! _festejó Misaki abrazando al peligris.

_ S-sí… Lo conseguimos… _Akihiko se sonrojó ligeramente.



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*  



 En el interior de la casa…



_ ¡Himeko! _Nowaki se abalanzó sobre la cama en el centro de la habitación y abrazó a su hija. Himeko aún permanecía profundamente dormida, pero estaba a salvo, tal como el rubio había prometido.

_ ¿Lo ves…? Ella está bien. _dijo éste, parado en el umbral de la puerta_ Nunca podría hacerle daño. Ni a ella ni a ti…

_ Ya me habías hecho daño antes, Tsumori. No me recrimines el no confiar en ti, por favor.

_ Pero tú siempre has confiado en mí…

_ Hasta que descubrí tus mentiras.

_ ¡Hasta que él aparece! _protestó Tsumori_ ¡En cuanto él aparece te olvidas de mi presencia! ¡Te olvidas de todo!

Nowaki no le contestó una sola palabra, sólo se levantó de la cama y se acercó a él arrastrando su bastón. Cuando estuvieron frente a frente lo miró a los ojos:

_ ¿Qué es lo que quieres por ellos? _le preguntó.

_ No tengo idea de qué me hablas… _Tsumori se apartó y abrió la puerta para irse de allí.

El más alto le puso una mano en el hombro;

_ No soy tonto. Ahora mismo soy una presa fácil, me pediste que no le dijera a nadie que venía…  _dijo_ Te conozco; de seguro quieres algo a cambio y no me dejarás salir de aquí hasta obtenerlo…

Tsumori se rió un poco, aún sin darse la vuelta:

_ ¿Conocerme? ¡No me hagas reír! _se burló_ Nunca te has dado el tiempo para conocerme, no sabes nada de mí.

“Ni de lo que soy capaz…” completó en su mente.

_ ¿Quieres dinero? ¿Propiedades? ¡Te daré lo que quieras, te lo daré todo ya mismo! _insistió el de ojos azules_ Sólo dámelos a ellos… Por favor.

Nowaki no lo sabía, pero cada palabra que pronunciaba hacía que Tsumori entrara más y más en cólera; no toleraba que el ojiazul estuviese dispuesto a sacrificar hasta la última gota de sangre por ése profesor suyo y su molesta y malcriada hija...

Así que se volvió hacia él bruscamente y se sacudió su mano con un golpe;

_ ¡¿Sabes lo que en verdad quiero?! ¿¡Lo que siempre he querido?! _gritó_ ¿¡Lo sabes?!

Tsumori aferró la ropa del más alto:

_…Te quiero a ti…  _ susurró. Luego cerró los ojos y se puso en puntas de pie hasta que alcanzó sus labios con un leve roce.

_ Tsumori… _Nowaki intentó quitárselo de encima con suavidad, pero no puedo evitar que el rubio lo besara largamente y lo abrazara.

_ ¿Acaso no soy tan seductor como él…? ¿No me quieres ni siquiera un poco…? _murmuró al dejar su boca.

Nowaki no respondió. Lo miraba seriamente y en ningún momento lo abrazó o cambió su expresión:

_ ¿No puede ser todo como era antes? _preguntó el rubio por última vez_ Pero conmigo en lugar de él…

Al ver que no obtenía respuesta, dejó de aferrar la ropa del más alto y se apartó un poco;

_ ¿Eso es un no…? _Tsumori sintió el metal frío de la daga a través de la ropa.

_ Tsumori… Yo…

_ ¡Maldita sea, estoy harto de que lo prefieras a él!!! _gritó Tsumori sacando el cuchillo y agitándolo en el aire. El más alto intentó apartarse pero Tsumori le hirió en una mano.

_ ¡Ahhh! _un corte se abrió en la palma de Nowaki. Tsumori lo pateó y lo hizo caer al suelo.

El bastón salió volando hasta el otro extremo de la habitación. Tsumori se abalanzó sobre él con la daga en alto;

_ ¿Luego de todo lo que hice por ti?? _repetía una y otra vez_ ¡Yo lo hice todo por ti, todo!!

Nowaki detuvo el brazo del rubio que sostenía la daga, pero no podía poner resistencia por mucho tiempo:

_ ¡Tsumori, para! ¡Por favor, por favor escúchame! _gritó.

_ ¡Cállate! _Tsumori se debatió para liberar su brazo_ ¡Si no me perteneces a mí, entonces no dejaré que nadie más te tenga..!!!!

El rubio vio cómo Nowaki perdía las fuerzas y cedía poco a poco. Cuando logró liberar su brazo el más alto ya no podía luchar más y la herida en su mano estaba perdiendo mucha sangre.

Entonces alguien lo golpeó con fuerza en el costado de la cabeza con un libro. Tsumori cayó de lado sobre el piso y su mano soltó la daga, a la cual su atacante le dio una patada para dejarla lejos del rubio.

_ ¡No vuelvas a tocar a mi Nowaki! _gritó. Aunque era un grito más teatral que efectivo, ya que había dejado inconsciente a Tsumori.

Nowaki no lo había reconocido hasta que escuchó su voz;

_ ¿Hiro-san…? _jadeó.

Hiroki se quitó la capucha y bajó la guardia un momento para recuperar el aliento. Había subido corriendo las escaleras, rezando para poder llegar a tiempo…

_ Lo del libro en la cabeza… le dio excelentes resultados a Miyagui una vez. _explicó dejando el libro de poemas a un lado.

Se apresuró en ir junto a él y casi lloró de alegría cuando lo abrazó;

_ ¿Estás bien? ¿Te hizo daño…?

El de ojos azules también lo abrazó:

_ No es nada, solo un corte en… _no pudo decir nada más porque el profesor lo besó sorpresivamente y hasta lo estrujó un poco entre sus brazos sin darse cuenta.

_ Mmmm… ¡Ejem! ¡Perdona! _se disculpó cuando se percató de lo que hacía_ Besándote, cuando debería ver tu herida…

Nowaki sonrió un poco. Estaba bastante aturdido, así que todo lo que pudo hacer fue recostarse contra el pecho del castaño;

_ También estoy feliz de verte, Hiro-san… ¿Cómo has logrado escapar…?

_ Luego te contaré. Hay que irnos de aquí cuanto antes…



* * * * * * -*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*- * * * * *



Luego de que Nowaki atara un pañuelo en su mano herida y recuperara su bastón, Hiroki cargó a Himeko en sus brazos y salieron de allí lo más deprisa que pudieron. Por supuesto, trabaron la puerta para dejar al rubio adentro; y con los guardias encerrados en el calabozo-laberinto no hubo mayores problemas en escapar del lugar...

Afuera los esperaban Akihiko y Misaki, que se alegraron al ver que el profesor había llegado a tiempo a rescatar a sus amigos;

_ ¿Por qué se tardó tanto…? _le reprochó el de ojos verdes al profesor_ Me asusté al ver que no regresaba…

_ Lo siento, tenía que destruir los documentos que Tsumori me hizo firmar. _contestó Hiroki.

_ Vamos a mi casa, creo que algunos necesitamos algo de atención médica… _propuso Akihiko que temía un poco la herida que tenía en el pecho, pero el sujeto que acompañaba al profesor también lucía mal.

_ ¿Y qué haremos con Tsumori y sus secuaces? _Hiroki miró hacia la mansión_ No se los puede dejar ahí para siempre…

_ Se puede… yo lo haría. _se encogió de hombros Misaki.

Akihiko carraspeó;

_ Lo que Misaki quiere decir es que ya nos hemos encargado… _aclaró_ Los caballeros del Rey vendrán a buscarlo tarde o temprano.

_ ¿Del Rey? _se extrañó Hiroki.

_ Echamos a correr el rumor de que el tiene algo que ver con la desaparición del príncipe Shinobu… _le contó Misaki_ Si algo me enseñó esta experiencia es que los rumores son muy poderosos.

Nowaki y el profesor intercambiaron una mirada de duda:

_ Es un poco duro… _empezó a decir el profesor_ Pero luego aclararemos lo que sea necesario. Tenemos cosas más urgentes que atender ahora…

_ Bien dicho. _aprobó Misaki.


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Kikuri_Kusama
Fiend



Mensajes: 250
Desde: 11/Dic/2010
#156 · Publicado por Kikuri_Kusama, el 9 de Abril de 2011 a las 22:55
es ...llla....CONTINUACION DE MI MARAVILLOSA BIBLIA...??



de verdad........  eeehhh....



solo espero que si me contestes las preguntas anteriores que mencione por fa...ppero de todos modos ....KIAA....que feliz estoy hahahahahahaha,,,,



espero ver mas.bye bye nanoda


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Red-92
Escritor intermedio



Mensajes: 185
Desde: 01/Dic/2008
#157 · Publicado por Red-92, el 9 de Abril de 2011 a las 23:25
* * * * * * * * * * * EPÍLOGO* * * * * * * * * *



ALGUNOS MESES DESPUÉS…



Himeko apagó las velas de su pastel de cumpleaños y todos los invitados aplaudieron alegremente;

_ ¡Papi no te comas las flores de mi pastel! _protestó la pequeña.

_ ¡No las estoy comiendo! _mintió el ojiazul con la boca llena de azúcar coloreada de rojo.

_ ¡Deja algunas para mí! _volvió a protestar Himeko intentando alcanzar sin éxito la parte más alta de su pastel de tres pisos.

_ ¡También quiero una! _exigió una niña invitada.

_ ¡Y yo!  _dijo otra.

Pronto el más alto se vio rodeado de un ejército de niñas, todas amigas de su hija, y no le quedó más remedio que repartirles las flores de azúcar una por una para que no pelearan.

Hiroki y Misaki observaban el espectáculo de lejos. El profesor estaba tan impresionado por el tamaño del pastel como los abuelos de Himeko y el resto de los invitados:

_ El un pastel increíble, Misaki… _admitió_ Aunque estaremos un rato para apagar las velas de hasta arriba…

_ Gracias. _Misaki aceptó el cumplido_ Y gracias una vez más por darme trabajo aquí, han sido muy generosos conmigo…

_ No hay por qué. Era un crimen que tu talento se desperdiciara… _el castaño comenzó a caminar y el más pequeño lo siguió_ Ojala la señora Usami lo hubiera entendido…

Aunque Akihiko sabía la verdadera historia sobre el asunto del “hechicero” y la repitió hasta el cansancio a sus padres, la señora Usami decidió despedir de todas formas a Misaki. Sólo por si acaso…

El ojiverde se encogió de hombros:

_ No puedo culparla del todo… además haré mas bien aquí que en ésa casa. Solo extrañaré a mis amigas de la cocina. _admitió.

_ Al menos no extrañarás a Akihiko… _se burló el profesor.

_ ¡Corte ya con eso, quiere..! _se enojó Misaki poniéndose colorado_ ¿¡Tenían que invitarlo a la fiesta?! _se quejó.

Ambos se detuvieron frente a una ventana que daba al jardín y observaron al ejército de niñas que salía y correteaba por todas partes.

_ Hoy escuché a un par de señoras cuchicheando acerca de lo doloroso que le resulta a Nowaki olvidar a su esposa muerta, y que sabían de buena fuente que no volvería a casarse… _dijo el profesor_ ¿Es obra tuya?

_ Sí, así es… _Misaki no dio muchas vueltas para admitirlo_ Yo empecé ése rumor…

_ ¿Por qué lo hiciste?

_ Por pedido de Nowaki, por supuesto… _se rió el de ojos verdes_ Fue muy fácil iniciarlo, ya sabes cómo son las cosas con la alta sociedad… Los rumores y las relaciones extra maritales son los pasatiempos favoritos.

_ ¿Cómo es que dices ésas cosas con ésa cara tan inocente que tienes…?? _Hiroki lo pensó un momento_ ¿Y por qué te pediría Nowaki algo así?

_ No lo sé… Tal vez así será más fácil mantener lo de ustedes en secreto sin que nadie los moleste… _Misaki miró sobre su hombro y vio que Akihiko y Nowaki se acercaban conversando por un pasillo_ Parece que Nowaki también quiere descansar un poco del bullicio de la fiesta… _observó antes de que llegaran.

Akihiko dejó atrás al más alto y se acercó a ellos:

_ Hiroki, Nowaki quiere hablar un momento contigo a solas… _le informó el de pelo gris.

_ Bien, de acuerdo. Los veré después… _se despidió.

Misaki y Akihiko lo observaron alejarse y entrar en la biblioteca junto con Nowaki. El de ojos verdes suspiró largamente;

_ Que bueno que me topé con él y con Nowaki… _comentó_ Las cosas al fin me están saliendo bien después de todo lo que me pasó.

_ Ajá… Son amigos muy valiosos. _Akihiko ocupó el lugar que dejó el profesor junto a la ventana.

_ ¿Qué tanto hablabas con Nowaki?

_ Le pedía permiso para traer a dos amigos míos que vienen de visita aquí. Uno es un experto en poesía que conocí durante mi viaje y está dispuesto a ayudarme con mi próximo libro… _le contó Akihiko_ Se llama You Miyagui. Pero como viene con un acompañante no sabía qué me diría Nowaki respecto de hospedarlos…

_ ¿Y te a dicho que sí…? _se sorprendió Misaki.

_ Así es.

_ Oye… no abuses de su hospitalidad, Akihiko. También retribúyeles algo de vez en cuando… _lo sermoneó.

_ Tú también te estás hospedando aquí. _le señaló Akihiko.

_ Sí, pero yo TRABAJO aquí… _se defendió el más pequeño_ Tú no.

_ Pero estoy trabajando en mis proyectos, algún día les pagaré por todo lo que están haciendo al permitirme quedarme aquí… _juró solemnemente el de ojos violetas_ Y para comenzar, le he regalado mi libro de poemas a Hiroki.

_ ¿Un libro? ¿Ésa es la tarifa por ayudarte a rescatarme? _se burló el de ojos verdes.

_ ¿Qué mas podía darle…? No olvides que ahora soy un pobre diablo sin un centavo… _le recordó suavemente.

Misaki tragó saliva; se había pasado de la raya ésta vez con Akihiko.

_ Ah, sí… Lamento eso… _se disculpó_ Y lamento que tu padre te desheredara por completo.

Akihiko sonrió;

_ No te preocupes por eso.

_ Y que te echara de la casa… _enumeró Misaki.

_ Ya te dije que está bien.

_ Y todo solamente porque decidiste dedicarte a escribir…

_ ¡Misaki, ya está bien! _protestó Akihiko_ No te preocupes por mí, estoy mejor así… Ahora puedo dedicarme por fin a hacer lo que me gusta, y estoy seguro de que funcionará. Ya verás…

_ Está bien. También pienso que tendrás éxito… _confesó.

_ Gracias, Misaki.

Se quedaron en silencio por un momento, observando el jardín. Luego una idea pasó por la mente de Akihiko;

_ ¿Esto de que no tenga dinero… emmm… modifica de alguna forma lo que piensas de mí? _preguntó, temeroso.

_ ¿Qué? ¡No digas tonterías! _le aseguró Misaki_ Sigues siendo el mismo Akihiko para mí, no cambia en nada mi opinión de ti…

_ Bien. ¿Entonces seguimos siendo amigos…?

_ Seguimos siendo amigos… _corroboró Misaki.

_ ¿Y crees que algún día podemos ser algo más que solo amigos…? _se atrevió a preguntar el joven escritor.

Misaki se tensó un momento y desvió su ruborizada cara para que Akihiko no la viese. El peligris se entristeció un poco;

_ ¿Eso es un “no”…? _suspiró, decepcionado una vez más por las tantas negativas de Misaki.

Pero ésta vez el de ojos verdes estaba dudando; ¿acaso estaba harto de darle negativas y de mandarlo a tomar aire? Si de todos modos Akihiko nunca quería entender por las buenas y siempre terminaba por volver a insistir a la primera oportunidad…

¿O quizás era que… ésta vez no quería realmente decir “no”…?

Como Akihiko aún aguardaba una respuesta suya, carraspeó un poco y se aclaró la garganta:

_ Mas bien es un… “Tal vez”… _decidió.

El de pelo gris quería abrazarlo con todas sus fuerzas... ¡Misaki le había dado esperanzas, por fin!

Pero como no quería arruinar el increíble avance que acababa de tener, se limitó a sonreír ampliamente y se acercó lentamente a él para tomarlo de la mano. Misaki no lo rechazó, pero tampoco lo miró a los ojos.

Se quedaron allí, mirando por la ventana en silencio, y tomados de la mano.



*  *  *  *  *

Al mismo tiempo, Hiroki conversaba con Nowaki en la biblioteca.

El ojiazul cerró la puerta y al acercarse al profesor éste hizo una mueca al verlo de más de cerca;

_ Mas vale que lo que tengas en la boca sea azúcar coloreada… _amenazó sacando un pañuelo de bolsillo y limpiando los rastros rojos en la boca de Nowaki.

El más alto se rió como un niño pequeño:

_ ¿No pensarás que puede ser labial, verdad? _bromeó_ Si quieres puedes besarme y averiguarlo por ti mismo…

_ Ya deja de decir tonterías… _el profesor frunció el seño y guardó el pañuelo en su bolsillo otra vez. Luego se fue hasta el otro extremo de la biblioteca, para ocultar que estaba sonrojado_ ¿De qué querías que habláramos?

_ De lo que vas a hacer ahora con tu vida… Quedamos en que lo discutirías conmigo. _le recordó el ojiazul.

_ Oh… Claro, es que… _Hiroki caminó hasta una ventana y observó el paisaje_ Aún no decido nada… lo siento.

_ ¿De verdad? ¿Luego de todos éstos meses aún sin decidir, profesor? _se burló el más alto.

Hiroki trató de no hacer caso a su tono de voz. Escogió un libro al azar y ojeó algunas páginas para aparentar tranquilidad:

_ Supongo que me sentía tan a gusto aquí que…

_ ¿Disculpa? _lo interrumpió Nowaki_ Creo que no te escuché bien… _se hizo el tonto.

_ ¡Dije que me sentía a gusto aquí!

_ ¿O sea que te quieres quedar? _Nowaki se acercó a él con una sonrisa traviesa en los labios.  

_ ¡Yo no dije eso…! _protestó Hiroki, pero el más alto ya había llegado junto a él y lo tomaba en sus brazos para besarlo hambrientamente. El castaño no tuvo más remedio que cooperar y se dejó besar por un largo rato, dejando caer el libro que tenía entre las manos al suelo;

_ Hiro-san… ¿Por qué sigues poniendo resistencia…? ¿No ves que esto no puede ser de otra manera…? _susurró Nowaki contra su boca.

_ Eso… eso… ¡eso es un fragmento de los poemas de Akihiko! _protestó Hiroki empujándolo.

Nowaki volvió a reírse;

_ Me sugirió que tal vez te gustaría… _confesó_ Pero también resume muy bien lo que pienso…

Hiro se apartó unos pasos de él y le dio la espalda, confuso en cuanto a lo que debía hacer a continuación. Por supuesto que deseaba quedarse, para siempre, pero su orgullo no le permitía admitirlo tan fácilmente… quería que Nowaki diera el primer paso…

Nowaki siguió hablándole, dispuesto a darle el gusto si con eso bastaba para retenerlo a su lado:

_  Hiro-san, ya sabes que no me creo capaz de dejar que te vayas otra vez… _empezó a decir.

_ Lo sé… _el profesor permitió que Nowaki lo abrazara por detrás_ ¿Pero qué se supone que haga aquí? _inventó.

Sabía de sobra que podía ser útil en cientos de cosas, el caso es que el castaño le había cogido el gusto a “hacerse el difícil”, sobre todo con Nowaki…

Lo que no esperaba era que éste ya tenía una respuesta planeada para él;

_ Ya que prometiste hacer lo que sea para compensarme, ¿podrías ser profesor de Himeko? _le propuso_ Necesitará uno pronto…

Hiroki abrió muy grandes los ojos:

_ ¿E-en serio quieres que yo sea su profesor…? _se emocionó el castaño volviéndose hacia él_ ¿No bromeas?

_ Nunca he hablado más en serio. _Nowaki le sonrió ampliamente_ Pero aunque no fueses profesor, te pediría que te quedaras conmigo de todos modos…

Nowaki buscó algo en sus bolsillos y Hiroki no lo pudo creer cuando lo vio: era el anillo que el más alto le había regalado hacía tantos años, el de la piedra enorme, que había pertenecido a su madre…

_ Hiro-san, puedo preguntarte… ¿Qué decía la carta que me escribiste aquella vez? _le preguntó tomándolo de la mano_ En verdad quiero saberlo…

El profesor aspiró profundamente, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas. Aún era doloroso hablar de ésa noche para él, pero así y todo hizo un esfuerzo, y se transportó a sí mismo hasta ése día…

_ Está bien, te lo diré. _decidió haciendo un esfuerzo por no llorar y hablar claramente_ Comencé la carta diciéndote… que me perdonaras, por haberte despertado sólo para despedirme de ti. Porque cuando amaneciera, yo tendría que irme lejos… para siempre.

Nowaki lo escuchó atentamente, sin interrumpirlo. El profesor se irguió y volvió a tomar aire lentamente. De pronto se veía a sí mismo frente al piano, acariciando las teclas, despidiéndose de todo… sintiéndose tan solo que deseaba morir…

_ También decía que… no sabía a dónde iría, pero que no te preocuparas. Yo iba a estar bien, pero también te extrañaría… Y si fuera por mí te pediría que me abrazaras y que no me dejaras ir; pero como te amaba… tenía que pedirte lo contrario: que no me buscaras, y que te olvidaras de mí.

_ Hiro-san… _Nowaki iba a pedirle que se detuviese, no quería que Hiro sufriera. Pero éste continuó a pesar de las lágrimas, que empezaban a correr por sus mejillas.

_ Decía: “Promete que vas a intentar ser feliz, prométeme que sonreirás por mí. A cambio, yo te prometo que a donde vaya pensaré en ti. Cada vez que toque el piano y cante, lo haré para ti. Y siempre, siempre, tendré conmigo tu reloj…” _entonces hizo una mueca, que pretendió ser una sonrisa_ ¡Qué tonto soy…! Contándote la carta cuando podría recitártela de memoria, la he oído tantas veces en mi cabeza…



“Nowaki, sé que hubo ocasiones en las que te decepcioné, y ocasiones en las que peleamos y que yo te regañé. Pero debes saber que no significan nada.

Mi amor, odio tener que irme… me siento tan solo nada más al pensarlo que quiero morir, pero es algo que debo hacer por ti.

Porque si me quedo, me dejaré arrastrar por esto que siento y la sociedad te condenará y lo perderás todo por mi culpa… cuando te mereces mucho más. Te lo mereces todo, Nowaki. Por eso, este es mi regalo para ti…

La idea de no verte nunca más me parte el corazón en pedazos… pero te amo, y por eso hago esto.

Nunca te olvidaré, y quiero que ésta herida me queme, así siempre tendré presente que soy solo tuyo por alejados que estemos…



Sé feliz. Te amo con todo mi corazón.”



Cuando acabó de recitar, el castaño tenía toda la cara mojada y le había dado hipo. Se pasó una mano por los ojos;

_ Bueno… era algo así lo que decía. _sollozó.

El más alto lo abrazó con todas sus fuerzas y limpió sus lágrimas con el pulgar;

_ Hiro-san… Te amo tanto que duele… _susurró contra su cabello. Luego le levantó el rostro para poder mirarlo a los ojos_ Te fuiste porque pensaste que no tendría una vida feliz. _comenzó a decir_ Pero te equivocaste, sólo puedo ser feliz si estás conmigo…

El castaño sintió los ojos llenos de lágrimas otra vez;

_ Y yo nunca pude olvidarme de ti… _dijo cuando Nowaki volvió a tomarlo de la mano y deslizó el anillo en uno de sus dedos.

_ Es hora de dejar el dolor atrás, Hiro-san. Quédate conmigo, seamos felices juntos… Como lo éramos antes... _el más alto se llevó su mano a los labios y la besó.

Se miraron a los ojos un momento, pero el profesor no resistió por mucho tiempo y dejando su orgullo de lado completamente le echó los brazos al cuello;

_ Eso será fácil, esto es mucho mejor que antes. _susurró mientras lo abrazaba_ Te amo, Nowaki. Me quedaré a tu lado para siempre, no importa lo que pase…

Nowaki le rodeó la cintura con sus brazos y lo apretó contra él:

_ ¿Me lo promete, profesor…?

_ Te lo prometo. _Hiroki le acarició el rostro_ Mi alumno… Mi dulce Nowaki…



Entonces profesor y alumno sellaron ésa promesa de amor con un tierno beso…

Ya todo estaba bien, ahora no tenían que huir de nada ni nadie…

Eran libres para ser felices uno en brazos del otro, y tenían todo el mundo para amarse...

Lo único que debían hacer a cambio era guardarlo todo en secreto…



Secretos de un alumno y un profesor…



:::::::::::::::::::::::FIN DE LA HISTORIA ALTERNA::::::::::::::::::::::::::


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Red-92
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#158 · Publicado por Red-92, el 9 de Abril de 2011 a las 23:29
Muy bien, hemos llegado al final… T______T

Disfruté escribiéndolo y me emocionó el poder terminarlo antes de empezar de lleno con la facultad.

No quedé muy conforme con el escape del calabozo-laberinto (esto me va a enseñar a no meter en los fics situaciones que no puedo resolver… ¬.¬ sepan disculpar la poca creatividad… T.T) y francamente, no tuve corazón para matar a Tsumori… XD



Supongo que solo nos queda ver qué consecuencias ha tenido la historia alterna en las tres parejas de Junjou Romántica…



* * * * * * * * *

 AKIHIKO X MISAKI



Misaki estaba haciendo el desayuno cuando sonó el timbre. Había llegado un paquete para el escritor…

_ ¿Qué es…? _preguntó el escritor que recién acababa de levantarse para desayunar y llevaba a rastras a su oso de peluche.

El ojiverde rasgó los papeles enérgicamente, adivinando el contenido;

_ ¡Es la novela que escribió junto con el profesor Kamijou!! _se emocionó al ver los ejemplares nuevitos y recién salidos de la editorial. Tomó uno y pasó las páginas rápidamente para sentir el famoso olor a “libro nuevo”.

_ Ummm… Déjame hacer memoria… _el escritor dejó s Suzuki-san en uno de los sillones_ ¿Es esa novela en la que lo ayudaste a hacerme ver como un idiota…?

Misaki lo ignoró y se apropió del ejemplar que tenía en las manos, dejándolo junto a sus libros personales:

_ Éste me lo quedaré yo si no te molesta… _anunció.

_ ¿Para qué lo quieres? No hay nada que puedas “aprender” de ahí, ya que lo más atrevido que hacen nuestros personajes es tomarse de las manos.

_ ¿Refrescante verdad? _se burló Misaki.

_ Más bien es: “aburrido”… _el escritor se tomó todo el tiempo del mundo para pronunciar la palabra “aburrido”, irritando al ojiverde.

_ No tienes derecho a estar molesto, tú siempre haces lo que quieras conmigo en tus historias y quería probar como se sentía… _se defendió_ Además cambiaste los nombres de todos los personajes… Nadie sabrá que el idiota eres tú.

Akihiko entró en la cocina con él y se quedó viéndolo cocinar;

_ ¿Eso crees?

_ Y por cierto, si preferías que fuera de otra forma lo hubieras modificado cuando tuviste oportunidad… _le recordó el de ojos verdes.

_ Sí, pero decidí no hacerlo. _se acercó a Misaki hasta quedar detrás de su espalda_ ¿Sabes por qué?

_ ¿Por qué? _Misaki le agregó más sal a la comida y apagó el fuego dando por terminada la tarea.

 _ Porque así podría “vengarme” de ti más adelante, pero no escribiendo una historia como tú… _el escritor lo atrapó por la cintura y se lo cargó al hombro_ Yo tengo mis propias maneras de vengarme…

_ ¿Q-qué? ¡Akihiko bájame!!! _cuando el más alto empezó a caminar de regreso a la habitación entró en pánico_ ¡Bajame Akihiko, es en serio!! ¡Suéltameeeee!!!!

_ Veremos ahora quién es el inexperto… _murmuró el escritor haciendo caso omiso de los gritos de su víctima.

_ ¡Bajameeee!!!! ¡Baka Usagi!!!!!!!!!!

* * * * * * * * *



SHINOHU X MIYAGUI



Shinobu leía a los pies de un árbol. La novela que leía la había encontrado en su salón de clases y de seguro pertenecía a alguna chica –de hecho era una novela para niñas- pero se había negado a dejarla en objetos perdidos porque había encontrado algo muy interesante en una de las páginas…

_ ¡Shinobu! _lo llamó Miyagui a la distancia. El menor no se dio por aludido hasta que estuvo junto a él_ ¡Shinobu!

_ ¡Ah! ¡Miyagui! _Shinobu guardó el libro_ ¿Q-qué haces aquí?

_ ¿Qué hago aquí? ¡Tú que haces aquí! _le reprochó el profesor_ Ya terminaron las clases; voy a mi casa y no te encuentro. No estás en la tuya y no respondes mis llamadas.

_ Lo siento viejo, se agotó la batería de mi celular. _Shinobu se puso de pie e intentó meter el libro en su bolso disimuladamente.

_ Tan insolente como siempre… ¿Qué has estado haciendo hasta éstas horas?

_ Nada.

_ ¿Nada?

_ ¡Qué te importa! _el más pequeño empezó a caminar delante de él.

_ ¿Qué acabas de esconder?

_ ¡Déjame en paz, quieres! _se hartó Shinobu.

_ ¡Hey, hey! _Miyagui le sujetó un brazo_ Mira mocoso, estaba muy preocupado por ti, ¿de acuerdo? Yo soy el que debería estar enojado en todo caso…

Shinobu miró el suelo;

_ Pero me tratas como a un niño… _se quejó poniendo su cara de niño malcriado y de repente Miyagui no pudo encontrarlo más adorable.

Así que lo rodeó con sus brazos y le permitió esconder la cara en su pecho;

 _ Lo siento. _se disculpó. Luego le besó el cabello_ Vamos a mi casa, es tarde y hace frío.

Ambos empezaron a caminar, tomados de la mano;

_ ¿Me dejarás quedarme en tu casa ésta noche…? _preguntó Shinobu sonrojándose.

Miyagui lo pensó un momento:

_ De acuerdo. Pero pediremos una pizza… _le advirtió seriamente. Luego se rió al ver la expresión de su niño_ ¡Es broma, es broma!  _le apretó la mano_ Quiero comer lo que tú preparas…

_ Baka… _murmuró Shinobu, pero no le soltó la mano.

_ ¿Por qué estabas leyendo novelas BL? _preguntó el mayor de improviso_ ¿Alguna amiga te las recomendó?

_ ¿Cómo sabías lo que estaba leyendo…? _se sorprendió el otro.

_ Reconocí la cubierta rosa… y confisco alguna que otra durante mis clases, porque sino no prestan atención. _le contó_ Hoy confisqué tres…

_ ¿Y viste los dibujos? _le preguntó Shinobu al instante.

_ ¿Qué? ¿Los dibujos? _se extrañó el profesor_ No. Las devolví luego de dar la clase…

Shinobu se frenó en seco y revolvió su bolso hasta dar con el libro:

_ ¡Mira! _le enseñó la página que había llamado su atención.

Miyagui la observó unos segundos, sin el menor interés al principio pero luego…

_ ¡Vaya! Ahora sé por qué mis alumnas me señalaban y murmuraban ésta mañana… _se sorprendió tomando el libro entre sus manos_ ¡El de ésta página sí que se parece a mí!

_ ¡Lo sé! ¿No es realmente extraño?

La cabeza de Miyagui funcionó a toda velocidad… ¿Podía ser que el proyecto en el que Kamijou trabajaba desde hacía un tiempo tuviera algo que ver…?

¡No, no! ¡Imposible! ¿O sí podía ser…?

Miyagui sacó su celular y marcó el número del profesor.

_ ¿A quién llamas? _le preguntó Shinobu.

_ Al profesor Kamijou…

_ ¿Para qué…?

_ Creo que él sabe una explicación para esto…

_ ¿Por qué el iba a saber algo de esto…? _se extrañó_ ¿Y si es una casualidad…?

_ Pensé que no creías en las casualidades, sólo en el destino… _Miyagui le rodeó los hombros con su brazo libre y empezaron a caminar hacia su auto.



* * * * * * * * * *

HIROKI X NOWAKI



_ Hiro-san… Tu teléfono está sonando. _le avisó Nowaki espiando la pantalla_ Es tu compañero de trabajo…

_ ¿Miyagui? _preguntó Hiro desde el baño_ No contestes…

_ ¿Pero y si quiere algo importante?

_ Ya me pide bastantes cosas durante el día… me merezco un descanso luego de un día completo de soportarlo pidiéndome ayuda con esto y aquello. _sentenció.

Nowaki se sorprendió un poco por la determinación de Hiroki, pero obedeció y dejó el aparato sobre la mesa del living;

_ Muy bien… Voy a lavar los platos. _anunció.

Pero la verdad era que Hiroki tenía claro por qué Miyagui lo llamaba a ésas horas. Lo de las ilustraciones y la similitud con la realidad era algo que el tramposo de Akihiko nunca no había discutido con él, y se había salido con la suya al cambiar los nombres de los personajes como prometió, pero las ilustraciones debían hacerse a su antojo porque no entraban en el trato…

Así que en la novela el profesor y su alumno tenían un importante parecido a los Hiroki y Nowaki de carne y hueso… Lo mismo para Miyagui y Shinobu, y para Misaki y el escritor…

Cuando lo supo quería estrangularlo… pero ya habría tiempo para eso más adelante.

Ahora sólo quería celebrar el haber terminado la novela con éxito, y eso sólo podía hacerlo con una persona…

_ ¿Necesitas ayuda con eso? _le ofreció al más alto al entrar en la cocina.

_ Ya he terminado… _sonrió Nowaki secándose las manos.

_ Bien, qué bueno. Te he comprado algo… _el profesor extendió hacia él una barra de chocolate_ Es uno barato, pero tiene nueces y todas esas cosas que te gustan…

Nowaki aceptó el regalo, y observó la pequeña barra de chocolate con sorpresa. Un gesto así de su Hiro-san era algo que no veía todos los días;

_ ¿O me equivoco? Tal vez nunca te gustaron las nueces ni los frutos secos y yo lo imaginé… _el castaño se rascó la cabeza, nervioso.

_ ¡No, me encanta! _lo tranquilizó el ojiazul rasgando el envoltorio y cortando un pedazo_ Es solo que… me haces un regalo, sales del baño vestido con la bata que me gusta y no quieres que el profesor Miyagui nos moleste, así que no respondes al teléfono. _enumeró. Y luego añadió en tono pícaro_ Pienso que estás tratando de provocarme…

Hiroki hizo un esfuerzo para parecer enfadado:

_ ¡Siempre pensando en cosas innecesarias! _se quejó apoyando una mano en la mesada de la cocina_ Sólo estoy celebrando…

_ ¿Por haber terminado el proyecto de Akihiko?

_ Sí. _Hiroki lo observó comer pedazos enormes de chocolate y sonrió_ Pareces un niño pequeño, ¿sabes?

Extendió una mano hacia su cara y le limpió con el pulgar un poco del dulce que le había quedado en la comisura de la boca. Nowaki tomó esa mano entre las suyas y la acarició:

_ Me alegra que al final, ellos dos quedaran juntos… _comentó, refiriéndose a los personajes de la historia.

_ Bueno, no todo es tan feliz… Tendrán que mantenerlo en secreto, y pelearán cada vez que el padre quiera malcriar a la hija y el profesor insista en que debe aprender sus lecciones primero; además de que seguramente lo regañará todo el tiempo y…

_ Pero también se amaran, besaran, abrazaran… Leerán juntos, tocaran el piano y ya nunca más se sentirán solos; se amarán el uno al otro por siempre. Creo que en definitiva es un final feliz ¿verdad?

_ Sí… De hecho, lo es… _suspiró el profesor. El también estaba satisfecho con el final de la historia.

Nowaki se llevó su mano a la boca y le besó las puntas de los dedos;

_ Algún día… ¿te gustaría trabajar en algo juntos, Hiro-san? _le propuso_ Un proyecto que sea solamente de los dos… ¿te gustaría?

Los ojos de Hiroki brillaron un momento:

_ Me encantaría, Nowaki…

El más alto lo abrazó y estrechó entre sus brazos. Pero el profesor lo escuchó hacer un poco de ruido con los dientes;

_ Creo que no debí comerme el chocolate… _susurró Nowaki en su oreja_ Quiero besarte, pero las nueces se me metieron entre los dientes…

_ A veces eres tan asqueroso... _se quejó el profesor_ Pero creo que te dejaré besarme de todos modos… _declaró, sonrojándose al mismo tiempo.

Luego lo tomó de la mano y lo invitó a seguirlo hasta el living:

_ ¿Me acompañas, alumno?  _bromeó.

_ Desde luego, profesor…

Esa noche hicieron el amor sobre el sillón del living, hasta muy altas horas de la noche. Y como de costumbre, el profesor cayó rendido antes que el más alto, durmiéndose en sus brazos.

Nowaki lo contempló mientras cerraba sus ojos y bostezaba. Besó la frente del castaño, aún húmeda de sudor:

_ Buenas noches, Hiro-san… _susurró acomodándose junto a él. Pero repentinamente volvió a incorporarse_ ¿Eso de que querías que volviéramos a escribir algo juntos algún día… lo decías en serio, verdad?

_ Sí… claro… _Hiroki estaba más dormido que despierto_ ¿Por qué?

_ No… Por nada… _se recostó junto a él_ Descansa…

El profesor se sumió en un sueño profundo, tranquilo, entre los brazos del más alto. Y Nowaki también procuró dormir un poco.

Aunque no dejaba de preguntarse…  ¿cómo haría para decirle a Hiroki que había un segundo sobre marrón esperando bajo la puerta…?



* * * * * FIN * * * * *



He añadido un final alternativo…



A mí me parece que la historia cierra mejor sin lemon… pero por otro lado… hay que darle al público lo que quiere!!! Muajajajaja!!! Juzguen ustedes cuál de los dos finales queda mejor…



Así que para aquellas pervertidillas/os, va dedicado el siguiente final alternativo… XD






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Red-92
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#159 · Publicado por Red-92, el 9 de Abril de 2011 a las 23:33
:::::::::::::::::::::::::::::FINAL ALTERNATIVO (CON LEMON!)::::::::::::::::::::



El profesor entró en el departamento y arrojó su cartera sobre el sillón. Su celular sonaba insistentemente y el que llamaba era Miyagui;

_ Bah…! Lo dejaré sonar. _decidió. Después de todo había trabajado bastante en sus clases, no debía trabajos de ningún tipo y además de todo eso había logrado escribir una novela BL hasta el final.

“Además siempre me está pidiendo ayuda con sus proyectos, en vez de hacer su propio trabajo el solo…” reflexionó. Sí, definitivamente no le contestaría…  se cansaría de insistir tarde o temprano.

_ ¿Nowaki? ¿Estás aquí…? _llamó.

_ En el balcón, Hiro-san… _escuchó al poco rato.

Encontró a Nowaki en el balcón, como éste le había indicado, pero recostado en un futon sobre el suelo y bebiendo de una lata de cerveza:

_ Te esperaba, Hiro-san… _sonrió el más alto, levantándose.

Luego le pasó una cerveza fría al profesor;

_ Gracias… ¿Qué estamos celebrando? _preguntó éste aceptando la lata.

_ Haber terminado la historia con éxito, por supuesto… ¡Salud!

_ ¡Salud! _Hiro cerró los ojos y le dio un sorbo a su cerveza. Cuando volvió a abrirlos vio que el más alto buscaba algo detrás del futon. Sacó un pequeño paquete envuelto.

_ Te lo envió Akihiko… _informó.

_ ¿Y me esperaste para abrirlo? ¿No has espiado?

_ No. _se enorgulleció Nowaki.

_ Vaya, sí que estás progresando con el asunto de los celos… _admitió el profesor rasgando el envoltorio. Hizo una mueca al ver lo que era_ Es una edición de la novela BL… Estúpido Akihiko, quiso asegurarse de que no olvidemos la experiencia…  

Nowaki observó la cubierta rosa y sonrió:

_ Bueno… No es una intención del todo mala, quiero decir… Yo sí disfruté de la experiencia, a pesar de todo lo que nos costó algunas veces. _reflexionó.

_ Y de todo lo que peleamos…

_ Y de lo mucho que te avergonzaste a veces al escribir escenas de cama…

Hiroki frunció el seño;

_ Sí, gracias por recordarme éso también… _refunfuñó dejando su cerveza en el suelo. Luego pasó rápidamente las páginas_ Como sea… Me alegra que se haya terminado… ¿Pero qué…?? ¿¡La novela tiene ilustraciones!?

Nowaki también espió las páginas por encima del hombro del profesor. En efecto, el libro tenía unas cuantas ilustraciones bastante… comprometedoras, por así decirlo.

Akihiko había pedido al dibujante que graficara algunas escenas específicas: cuando Nowaki acababa de regalarle el reloj de plata en forma de insecto a su profesor y lo abrazaba suavemente por detrás para confesarle sus sentimientos; la primera vez que se besan; cuando el profesor es rescatado por Miyagui; el reencuentro en el baile de máscaras… Y muchas otras escenas más en las que el Hiro de la historia tenía un importante parecido al Hiroki real, sólo que distaba en cuanto a ser más angelical en los rasgos y  las expresiones… y sobre todo distaba especialmente del Hiroki Kamijou que ahora sostenía la novela BL entre sus manos y despedía un aura asesina.

Nowaki le quitó el libro de las manos antes de que lo rompiera al medio como a una hoja de papel:

_ ¿Hiro-san, te encuentras bien?

_ ¡¡¡LO VOY A MATARRRR!!!!! _gritó con todas sus fuerzas_ ¿¡Cómo pudo hacerme esto?! ¡La mitad de mis alumnos son mujeres y todas leerán ésta novela, se reirán de mí!!!! ¡Voy a matar a Akihiko, voy a hacerlo!  

Hiroki salió dando grandes zancadas del balcón;

_ ¡Me ha humillado por última vez! _juró buscando en su bolso sobre el sillón el teléfono celular_ ¡Lo voy a descuartizar, lo voy a…!!!

De repente se frenó en seco. Miró sobre su hombro y observó a Nowaki, que se había quedado parado en el medio del balcón; sosteniendo su cerveza en una mano y la novela en la otra;

_ Si quieres ir a casa de Akihiko para tirar piedras en las ventanas, no te detendré. _le dijo tristemente_ Pero yo tenía la esperanza de que… celebráramos ésta noche, Hiro-san.

Hiroki sintió que la ira se desinflaba dentro de él. Sólo Nowaki tenía esa capacidad de hacerle olvidar su enojo tan fácilmente…

Así que lo pensó un momento y en vez de marcar el número de Akihiko, apagó el teléfono. Salió al balcón de nuevo y abrazó al más alto;

_ Tienes razón… _murmuró contra su pecho_ Akihiko es un tonto, y puedo ir a su casa a golpearlo cuando quiera, pero a ti… A ti puedo tenerte solo para mí algunas veces. Y nos merecemos celebrar, después de todo…

Nowaki lo rodeó con sus brazos y sonrió, profundamente feliz:

_ Gracias, Hiro-san… _suspiró.

Luego lo invitó a recostarse con él en el futon, donde tomaron cerveza y miraron las estrellas por un largo rato…

_ Hiro-san, algún día… ¿te gustaría trabajar en algo juntos? _le propuso Nowaki de improviso_ Un proyecto que sea solamente de los dos… ¿te gustaría?

El castaño lo pensó un momento. Luego lo miró;

_ Sí, tal vez me gustaría… _declaró_ Pero de lo último que quiero hablar ahora es sobre escribir… Quisiera pensar en otra cosa, si no te molesta.

Los ojos azules de Nowaki brillaron por un momento:

_ Te daré algo en qué pensar, entonces… Hiro-san…

Colocó su mano en la nuca de Hiroki, acercó su cara y lo besó en los labios. Hiroki liberó un suspiro dentro de la boca del otro mientras se estiraba sobre el futon; casi sonrió al sentir la mano de Nowaki en su mejilla.

Las enormes manos de Nowaki…

Después de unos momentos así, Nowaki deslizó su mano por el cuello del profesor y más tarde empezó a juguetear con los primeros botones de su camisa. Cuando los hubo desprendido deslizó su mano dentro de la prenda y comenzó a acariciar su pecho.

Hiroki reaccionó un momento a lo que Nowaki trataba de hacer y abrió los ojos:

_ Nowaki… _el profesor apartó la cabeza  y rompiendo el beso_ Espera… No estarás pensando en hacerlo aquí…

Nowaki sonrió traviesamente;

_ ¿Por qué no…? _el pelinegro no retiró su mano de donde estaba.

_ Pues… Porque… _Hiro-san se sonrojó y no supo qué decir.

La verdad era que la idea de hacerlo bajo las estrellas le gustaba…

_ Está haciendo frío… y no quiero resfriarme… _hizo ademán de incorporarse_ Además…

Nowaki lo recostó dulcemente sobre el futon otra vez y se colocó sobre él:

_ Yo me encargaré de que no sientas frío, Hiro-san… _le dijo acercando su cara_ Déjame amarte bajo las estrellas, te prometo que te gustará…

Hiroki se sonrojó y abrió la boca para responderle algo pero las palabras no alcanzaron a salir porque Nowaki lo besó de nuevo. Le separó los labios y recorrió toda su boca, enroscando sus dedos en el cabello castaño.

Lentamente Nowaki rompió el beso y deslizó su boca por las mejillas del profesor, su oreja, la base del cuello…

_ Nhhh… _Hiroki se revolvió inquieto debajo de Nowaki cuando lo sintió jugar con su oreja.

_ Shhh… _Nowaki siguió bajando.

Se detuvo un momento en la base del cuello y concentró toda su atención en terminar de desabrochar su camisa. Abrió la prenda e incorporándose observó la figura delgada y esbelta, la piel suave y dorada:

_ Hiro-san… _susurró mientras tiraba de la prenda para retirarla por completo, Hiroki lo ayudó ondulando el cuerpo_ Es imposible sentir frío teniéndote así…

El profesor le arrojó la camisa a la cara;

_ ¡Cállate! _le gritó mientras la sangre le subía a la cara nuevamente_ ¡Eres un pervert…!

Nowaki lo tomó por las muñecas y luego de tumbarlo otra vez, descendió hacia el pecho del profesor:

_ No… Ah… _gimió este al sentir como la boca de Nowaki se entretenía en uno de sus pezones_ E-espera Nowaki… Eso no… Ahh…

Hiroki se retorció mientras esa boca lo recorría, la lengua de Nowaki jugaba con el rosado botoncito, humedeciendo y erectándolo para después succionarlo. Lo sintió pasar al otro pezón para repetir la misma tortura.

Trató de aflojar los brazos, de soltarse, pero el pelinegro lo sujetaba firmemente aunque sin lastimarlo. Al final se rindió y dejando caer la cabeza de costado cerró los ojos.

A quién quería engañar, conocía perfectamente la estrategia de Nowaki; no lo dejaría en paz hasta que se rindiera por completo…

Nowaki sintió como el profesor abandonaba la lucha y sonrió satisfecho poniendo fin a su tortura;

_ ¿Te rindes…? _susurró soltando sus manos y observando el rostro agitado de Hiroki.

_ Me rindo… _se tapó los ojos con el antebrazo. Las mejillas le ardían_ Me rindo…

El más alto se acercó y le besó una mejilla roja. Luego empezó a desprenderle los zapatos con toda la paciencia del mundo. Uno por uno se los quitó y pasó a desprender la hebilla del cinturón, que le dio un poco de trabajo:

_ Déjame eso a mí… _gruñó Hiroki sentándose y comenzando forcejear con la hebilla_ Cómo es posible que aún no entiendas cómo desprenderla sin problemas…

Nowaki sonrió ante la visión de su Hiro-san impaciente y nervioso;

_ Lo siento… _dijo tomándole la cara entre las manos_ No era mi intención impacientarte…

Hiroki levantó la mirada pero Nowaki cayó sus palabras otra vez. Suspiró mientras sentía la lengua de Nowaki contra la suya y apoyó los brazos a  los costados para no caer con tanta fuerza sobre el futon.

Separó las piernas a lo largo del cuerpo de Nowaki cuando éste se ubico encima de él. El pelinegro bajó su mano y aprovechando que la hebilla ya estaba suelta bajó la cremallera y hundió su mano dentro del pantalón comenzando a acariciarlo por encima de la ropa interior;

_ Mmmm… _Hiroki rompió el beso y apartó la cabeza para comenzar a gemir en el cuello de Nowaki_ Mhhmm…

_ Hiro-san… _susurró en su oído mientras el profesor se arqueaba de placer bajo él_ Hiro-san… Me estás volviendo loco…

_ Mmmm… Ahhhh… Nowaki, p-para… _susurró. Sentía como su ropa interior empezaba a mojarse_ Voy a… a… Ahhh…

Las manos del profesor aferraron su nuca. Lo sintió retorcerse debajo de él y prosiguió con sus movimientos febriles, sonriendo complacido ante la visión de su cuerpo tembloroso de placer… Grabando en su mente los gemidos que Hiroki dejaba escapar.

Mientras se arqueaba Hiroki sintió que las manos del pelinegro sujetaban su ropa y le quitaban los pantalones y ropa interior de una sola vez. Luego se desprendió los botones del pantalón y los bajó un poco.

Cuando Nowaki se ubicó entre sus piernas desnudas, la tela de los pantalones le rozó la piel de los muslos y supo lo que se aproximaba. Se sintió completamente vulnerable cuando sintió el peso del cuerpo de Nowaki, que tapaba totalmente el suyo, sobre él.

Nowaki notó que los nervios se apoderaban de su Hiro-san otra vez y le tomó la cara entre las manos;

_ Nowaki… _el profesor se sonrojó al encontrarse de frente con los ojos azules.

_ Relájate… _le pidió Nowaki y le regaló la sonrisa más dulce del mundo_ Sólo quiero amarte, Hiro-san…

_ L-lo sé… _susurró cuando los pulgares de Nowaki le acariciaron las mejillas_  Estoy un poco nervioso solamente…

_ Tranquilo… Iremos despacio… _le prometió.

Luego lo besó muy dulcemente, casi como si tuviese miedo de lastimarle. Cuando el beso se profundizó a Hiroki se le escapó un débil sollozo que desapareció en medio de las dos bocas.

Nowaki se separó de él y le acarició los labios húmedos con la yema de los dedos. Hiroki abrió la boca y se puso a humedecer y lamer sensualmente los dedos de Nowaki.

El pelinegro ubicó su mano y describió suaves círculos alrededor de la estrecha entrada, procurando que se relajara; luego presionó un poco.

Hiroki aferró la ropa de Nowaki y liberó otro sollozo. Separó aún más las piernas cuando sintió entrar en el un segundo dedo. Nowaki enredó los dedos de su mano libre en el cabello castaño y le echó la cabeza hacia atrás para poder admirar y besar su bello rostro bañado por el sudor. Algunos mechones de pelo rebelde se adhirieron al contorno de su rostro, enmarcándolo.

Le besó una mejilla. Lo deseaba tanto… quería hacerlo suyo ahora mismo…

Finalmente el temblor en el cuerpo de Hiroki cesó y Nowaki lo sintió relajarse. Entonces retiró su mano y lo rodeó con sus brazos penetrándolo de un solo y firme movimiento.

El cuerpo del profesor se tensó al sentir la brusca intrusión en su interior; pero estaba tan húmedo y ansioso por las caricias de Nowaki que el dolor inicial desapareció rápidamente y fue sustituido por una nueva sensación…

_ Ahhhh… _Hiroki lo miró con sus ojos oscuros entrecerrados y cargados de deseo_ Nowaki...

Buscó su boca para darle un beso y deslizó sus manos por debajo del suéter oscuro de Nowaki para acariciar su abdomen y pecho. Sintió los músculos bien formados debajo de sus dedos.

Nowaki comenzó a moverse; lento al principio, disfrutando de los gemidos que le arrancaba al profesor, pero las caricias en su pecho y el rítmico movimiento de su compañero no le permitieron aguantar por mucho tiempo…

_ Hiro-san… _Nowaki ubicó los brazos bajo el cuerpo de Hiroki y lo pegó contra él_ Te quiero…

_ Ah… Ah… ¡Nowaki…! Ah… _Hiroki le clavó las uñas en los hombros cuando el pelinegro aumentó la velocidad de sus movimientos.

Nowaki ocultó el rostro en las hebras castañas, respirando dentro del cabello perfumado de Hiroki. Estaba tan estrecho… Tan cálido… No podía más…

Hiroki lo abrazó con sus piernas, invitándolo a que lo penetrase con más fuerza. Sus cuerpos se acoplaban a la perfección, llevaban el mismo ritmo intenso y desbocado… No podía…

Apoyó el mentón sobre el hombro de Nowaki y lo abrazó; creyó que perdería el sentido por el placer tan profundo que lo estaba inundando. Los gemidos del profesor aumentaron de tono hasta que se convirtieron en un solo grito de placer al alcanzar su orgasmo, terminando en el vientre de su pareja y entre sus cuerpos, solo un instante después terminaba el otro joven, su cálida esencia llenando la sensible intimidad de su compañero…



Hiroki se desvaneció sobre el futon, cayendo con el rostro de lado y respirando agitadamente, mientras Nowaki aún permanecía hincado, recuperándose del violento orgasmo que habían tenido. Luego se desplomó sobre el profesor de literatura con un suspiro de satisfacción:

_ Hiro-san… _susurró aplastando una mejilla contra el hombro de Hiroki.

_ ¿Mm…? _Hiroki movió un poco las manos debajo del suéter, tocando su espalda tibia y húmeda.

_ ¿Verdad que me quieres…?

Hiro-san suspiró largamente;

_ Claro que te quiero, tonto Nowaki…

_ Ah… _Nowaki sonrió_ También te quiero, Hiro-san…

Con mucho esfuerzo logró apoyarse sobre sus codos. Recogió la camisa de Hiroki, que se hallaba a un lado. La desarrugó y envolvió con ella al profesor:

_ Mm… Mucho mejor… _comentó este y cerró los ojos_ No he dicho que ya puedas levantarte, ven aquí…

Nowaki volvió a recostarse sobre el; no sin antes contemplarlo un momento con sus ojos azules entrecerrados y llenos de amor al verlo rendirse lentamente al sueño. Entre sus brazos.



Donde quería tenerlo por siempre…



::::::: ¡FIN! ::::::

 Espero haberles aclarado sus dudas, y gracias por leer mi fic! ^_____^



1.- por que akihiko le pide a Hiroki.....que adelante la historia....6 años....?

R: Porque en ésos seis años no hay mucho que contar, es muy monótono contar lo mismo varias veces: sufrimiento, sufrimiento, sufrimiento. ¿Para qué contarlo y hacer larguísimo un fic, cuando se resuelve mejor con un par de flash backs? y queda mejor mencionado por los personajes en medio de  una pelea o una discusión… ^___^

2.- se encontraran de nuevo Miyagui y Hiroki de la historia...??

R: Decidí dejar eso en una “insinuación” por así decirlo. Akihiko menciona la próxima visita de un experto en poesía; es como para que el lector diga: Ahhh qué bueno, se van a volver a encontrar! Pero queda a la imaginación de ustedes, ya que no hay espacio en el fic para el reencuentro U.U Lo siento.

3.- por que es mi biblia'??   (((eso no chikane baka)))

R: XD Jajaja!

4.- el rey encontrara al principe shinobu???

R: No mientras yo esté aquí. Jajaja

5.- como akihiko pone a Tsumori como el villano si se supone que hiroki no le conto nada acerca de la pelea que tuvo??

R: Hiroki miente! Le contó TODO a su mejor amigo de la infancia, pero quiere quedar bien parado con Nowaki ésa es la explicación…

6.-que es lo que dice la carta que le deja Hiroki a Nowaki los de la historia cuando lo deja por primera vez???

R: Ésta preguntita tuya me llevó a poner un pedacito de la carta en la conversación final de los personajes de la historia alterna, muchas gracias! Quedó muy bien!! ^_____^

7.- Quien es la pareja que deja embarazada a Akikawa...??

R: No es ningún personaje en especial, un desgraciado anónimo que la abandonó luego de dejarla embarazada y ya no volvemos a encontrarlo en la historia... Fui muy cruel con la pobre, verdad? D=

8.- ((Y LA MAS IMPORTANTE))  que fue lo que te inspiro para escribir esta maravillosa historia  además de como se te ocurrió lo de poner a los junjou en la época de 1800..??

R: ¡Esto desearás no habérmelo preguntado! ¡Ahora no voy a poder parar de hablar! XD

Todo comenzó con mi película favorita de todos los tiempos: “Perfume, historia de un asesino”

Tengo el libro y la película –la cual veo sin falta 2 veces al mes-, así que moría por hacerla un fanfic!! Pensé: Es perfecto! Nowaki y Hiroki en ésa época!!

(Si has visto la película mi idea era algo así: Nowaki va matando uno por uno a los Semes de la historia, hasta lograr un perfume con el cual atraer a Hiroki, de quien se enamoró locamente pero éste no le da esperanzas al considerarlo un “niño”. Y el ingrediente más importante de su perfume será nada menos que Akihiko: el amor frustrado de Hiro.)

Pero después pensé: Nah… ¡Nadie se lo va a creer! ¡Y además me van a acusar de plagio! ….. ¡Pero yo tengo muchas ganas de escribir algo de ése estilo de éspoca!!! T.T

Y la respuesta vino a mí cuando mi mamá me regaló ese lindo llavero de reloj-insecto (del cual no pude subir la foto porque me pide URL de la imagen ¬.¬). Entonces me imaginé la escena en la que Nowaki se lo regala y a partir de ahí la historia.

Miyagui y Shinobu vinieron después, cuando tuve que librar a Hiro de los secuaces de Tsumori y reencontrarlo con Nowaki en el baile de máscaras. Y Misaki y Akihiko después cuando tuve que resolver lo del calabozo-laberinto…  ^-^

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